Con-Fabulación No. 153, El crimen del localismo

Archivado en Revistas literarias • Fecha: 18-09-2010 15:14:38

 

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DIRECTOR: IVÁN BELTRÁN CASTILLO. EDITORES: AMPARO OSORIO, GONZALO MÁRQUEZ CRISTO. COMITÉ EDITORIAL: Mauricio Contreras, Rafael Ortega Lleras, Marcos Fabián Herrera, Fabio Jurado Valencia, Olga Sanmartín. CONFABULADORES: Óscar Collazos, Jotamario Arbeláez, Maldoror, Chócolo, Fabio Martínez, Freddy González, Gustavo Tatis Guerra, José Chalarca, Sergio Trujillo Béjar, Germán Villamizar, Argemiro Menco Mendoza, Carlos Fajardo, Guillermo Bustamante Zamudio, Hernando Guerra Tovar, Profesor Martínez Guerrero. EN EL EXTERIOR: Alfredo Fressia (Brasil); Antonio Correa, Iván Oñate (Ecuador); Marco Antonio Campos, José Ángel Leyva (México); Luis Alejandro Contreras, Benito Mieses, Hermes Vargas (Venezuela); Renato Sandoval (Perú); Efer Arocha, Jorge Torres, Jorge Nájar, Eduardo García Aguilar (Francia); Marta L. Canfield, Gabriel Impaglione (Italia); Luis Bravo (Uruguay); Armando Rodríguez Ballesteros (Costa Rica).

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Con-Fabulación con el asunto “retiro”

El crimen del localismo

Por Gabriel Arturo Castro

 

El ensayista y poeta colombiano reflexiona aquí sobre el peligro de elevar el localismo al plano de lo universal, tanto en el orden cultural como político, que al parecer es un lineamiento reciente del poder en este mal llamado Tercer Mundo.

 

La vuelta al provincianismo por medio de un afecto localista es palpable. Benéfica es su actitud cuando se trata de reafirmar la identidad o advertir afinidades culturales de enorme valía. Nociva al levantar los muros para negar la modernidad y la universalidad o al llegar a pensar dogmáticamente que los hábitos, experiencias y productos particulares, propios de la provincia, son siempre lo mejor. ¿Regionalismo fanático y excluyente, reflejo erróneo que mezcla intereses políticos y económicos, otra manera del subdesarrollo, sentimiento de inferioridad? ¿Atraso cultural en cuanto a pobreza e insuficiencia del pensamiento y de las obras? 

Según palabras de Michael Ende, provincianismo es un aferrarse miedosamente a convenciones, vacías ya de contenido. Lo cierto es que una de las vías para consolidar lo parroquial es la mitificación de ciertos personajes, quienes valiéndose de su poder intentan legitimar una obra casi siempre mediocre (la política reemplazando al arte). El crítico Mario Sesti ha llamado Claustrofilia a lo que ocurre exclusivamente en un ámbito doméstico, limitado a las cuatro paredes, pero donde no es posible comunicar, cultivar la propia individualidad ni desarrollar un drama donde el mundo particular esté integrado al cosmos total. El tránsito del “refugio de la intimidad” al espacio universal se ve truncado debido al provincianismo.

Se mitifican los pensamientos, las acciones y las creaciones sin importar su valor. Todo culto a la personalidad involuntariamente mitifica. Implica una curiosa interacción de crear y, a la vez, colmar una brecha: la gente coloca aparte al personaje (de reminiscencias feudales o de antiguos cacicazgos), exagerando sus características, tildándolas de extraordinarias.

La existencia de lo aparente extraordinario produce en los seres humanos una profunda intranquilidad. A dicho individuo lo buscan y lo exaltan pero a la vez le temen. Suspiran por una tranquilizadora conexión con él, y a veces se ven movidos a halagar su yo, participando en él. Cualquier pintoresca figura, cualquier vida aventurera, cualquier persona que acumule poder o estatus en una aldea o ciudad, lleva consigo el germen del mito.  

En aquellos personajes sobreviven unos caracteres típicos o actitudes humanas populares, imágenes irracionales. En tales figuras el pueblo se reconoce, en tanto resumen deseos o ambiciones como el éxito, las influencias, el dinero, el mando, el prestigio bien o mal logrado.

 Y ello empeora si la figura se adorna socialmente con alguna expresión del arte, la cual valida a través de la mitificación, creación de una fascinación engañosa y simulada.     

La mitificación brota de la inercia humana y del temor al cambio, situaciones propias de las sociedades estancadas en el tiempo. Tal temor los lleva a adoptar ídolos, talismán de su incapacidad, tótem de su voluntaria exclusión.   

 

Dos poemas de Mario Eraso

 

Nació en Pasto en 1967. Vive en México hace ocho años. Es Doctor en Literatura Hispánica por El Colegio de México. Su tesis consistió en la lectura crítica de la poesía de Roberto Juarroz. Entre 1988 y 1998, ganó en Colombia concursos de poesía y cuento a nivel nacional. Figura en las antologías Quién es quién en la poesía colombiana (1998) y Consejo para la buena muerte (2009). En 2005 publicó con la editorial colombiana Común Presencia su libro, Cementerio. Este año saldrá su segundo poemario, Oro, con la editorial mexicana Sin Nombre.

 

Adentro de cada adentro hay otro adentro

En la noche incurable y rapada.

 

A un adentro la noche entrega otro

Para ser incesante negrura.

 

Adentro de la noche

Muy adentro

El adentro es un adentro más nocturno

Más pánico.

  

*  * * 

 

En cada visión está presente la irremediable pasión de la tormenta

En cada piedra están presentes el grito y la oración del que pasó.

 

No hay manera de triturar las piedras

Cada paso tiene la apertura de las alas

Cada paso tiene el ardor de lo inacabable.

 

Alguien borra las huellas trazadas en el camino que empieza

En el camino que termina.

 

 

Imaginario Postal de Julio César Goyes Narváez.

 

 

Por Juan Antonio Malaver

Al recorrer Imaginario Postal uno puede detenerse en diferentes lugares a los que nos lleva la voz del poeta, puede ser España, Francia o Brasil, puede ser el río Sena o el Guaitara, los ojos verdes de una mujer a la que quiere  adorar siempre, o la mirada de un apartamento que extraña a sus dueños. Puede ser el amado Sur del que quisiera no haber salido ni para el recuerdo. De repente se tropieza uno con monólogos, fruto de una soledad provechosa en la que el mundo se vuelve un gran libro al que se le roba buenas lecturas y cavilaciones, al que se le contesta con postales a veces no enviadas a ninguna parte. El texto leído desaparece para Goyes y queda el autor al que le habla y hasta le increpa, entonces ese autor aquí se vuelve hermano, alter ego  de la agonía, de la alegría, del amor, del dolor, “…escribo sin saber que escribo/ y la luz que entra por la ventana/ aclara el libro que delira en mi cuerpo.”

Pareciera ser necesario aquí hacer trances para decantar la soledad y sopesar en ella lo que queda, lo que nos acompaña, volver a recorrer el camino o recoger los pasos como dicen que lo hacen nuestros muertos, “Quien parte comienza su regreso, / porque la infancia no para nunca, / es palabra que perdura sensual y centelleante, / gozosa herida en la hoja blanca.” Pasos buenos untados de una profunda nostalgia y de respeto por ese fervor que inspira lo amado. La infancia se vuelve una metáfora constante de la que se bebe para seguir el rumbo hacia adelante, hacia Papá Noel, Arandú, o superhombres como el padre, la madre, los hermanos y hermanas de los que se conserva en el gramófono de la memoria un pedazo de voz en una tarde soleada o detrás de los geranios: “La casa era un patio enorme habitado por animales / que domesticó la muerte, por una lora que no hablaba / y un perro encadenado que murió de rabia. / Un día removimos un montón de piedras / y encontramos a la tortuga asombrada por el alba. Había maceteros y tarros con geranios, / un árbol de arrayán donde bailaban los colibríes / y llegaban a morir las cometas prehistóricas.” En esos lugares sagrados e incorruptibles en que el poeta sabía bien que eso que tenía al frente era pobreza material y abundancia de cariño, en que no se sabía de la vida dura de un país que al tiempo es bello y asesino.

Al releer el libro imaginaba a un viajero solitario, bebiéndose las noches por las ventanas de extrañas construcciones, cargado con un morral de recuerdos amados, farol tras farol, con ese mundo como un gran reloj, “aunque esté incorruptiblemente solo. / En esta ventana  desde la cual me habito”. Imaginaba aquel poeta sureño, amigo de Neruda, de Pizarnik, de Rimbaud, Picasso, Van Gogh, Eugenio Montale, Lorca, Mujica Láinez, Ledo Ivo, Jorge Teillier y tantos otros que vienen a buscarlo en la noche para que hablen de cosas ocultas, de Ipiales, del niño que sale a correr en las noches tratando de atrapar esas estrellas tristes que sólo el Sur sabe amañar.

Hay intertexto con la poética de Aurelio Arturo, la voz de la caída de las hojas, el canto de la naturaleza que con llamado perpetuo encanta los ojos y los oídos, “Tú que escuchaste caer en la intimidad gota tras gota el silencio, que cantas en la noche donde la vegetación en duermevela anda, dime si la palabra no es más camino que engaño.”  El poeta se hermana en la palabra, en la duda y en el canto de los invisibles que entre poetas tiembla.

Imaginario Postal puede ser muchas cosas, la voz de un amigo que sabe que estamos solos y nos escribe y describe desde lejos, desde las periferias de Pasto que puede ser aquí el centro del mundo de este poeta que se mete en el dolor y en la alegría sin buscar atajos. Goyes nos puede hablar desde el gran lugar, desde una pensión destartalada, con amigos amados o un patio grande habitado por personajes y animales míticos suspendidos en la infancia. Imaginario Postal es la polifonía de la voz de Julio César a quien se puede encontrar en la sencillez y potencia de versos hondos vividos en el asombro. 

 

El Día B - Día de la Bibliodiversidad

En el mundo editorial independiente, entendemos que la “Bibliodiversidad” como pluralidad cultural aplicada al universo del libro, es el garante en la diversidad de las ideas.

El libro debe ser un bien público, y como tal, invitamos a la sociedad a convertirse en protagonista y defensora de la bibliodiversidad.

En esta dinámica, las editoriales independientes con su pluralidad de contenidos son aportantes en doble vía: a la Bibliodiversidad y a la riqueza literaria nacional.

 

El Día B

Establecido el día 21 de septiembre como “Día Internacional de la Bibliodiversidad”, gracias a la iniciativa de la Red Hispanoparlante –redH-  que hace parte de la Alianza Internacional de Editores Independientes –AIEI- a la cual se encuentra vinculada la Red de Editoriales Independientes REIC, como un aporte de los editores independientes chilenos quienes se inspiraron en el surgimiento de la Primavera en el sur del hemisferio a partir de esa fecha.

 

¿Qué es “La Suelta del Libro”?

“La Suelta del libro” es la liberación de libros en lugares públicos, para que nuestros conciudadanos los encuentren por azar.

En el acto de desprenderse de algo tan querido como un libro, estamos estimulando a que otros lo hagan, y que entre en circulación para ser disfrutado por todos, como tiene que ser: libros libres, potenciando toda su multiplicidad y con un alcance cada vez mayor.

Con “La Suelta del libro”, acción que se iniciará en espacios públicos, invitamos a los lectores y las comunidades a participar de manera generosa y altruista en la suelta de buenos libros para compartirlos con otros y permitir que la cultura fluya y todos tengan acceso a ella.

 

 

La despedida de Las líneas de su mano 3

Por Chrisnel Sanchez Arguello

Jefe de Prensa evento “Las líneas de su mano 3”

 

El pasado 11 de septiembre concluyó “Las líneas de su mano 3”, un evento que convocó escritores, lectores y panelistas en torno al género cuento.

Una vez más el Gimnasio Moderno abrió sus puertas para recibir a un nutrido público bogotano que esperaba con ansias escuchar a sus escritores favoritos.

El encuentro entre escritores y lectores permitió que el público se zambullera en el maravilloso mundo ficcional de ocho cuentistas: Luis Fayad, Oscar Collazos, Fernando Cruz Kronfly, Roberto Burgos Cantor, Roberto Rubiano, Enrique Serrano, Tomás González y Julio Paredes. 

Las mesas redondas también fueron muy exitosas y contaron con una gran concurrencia. En ellas participaron: Luis Fernando Afanador, Luz Mary Giraldo, Camilo Jiménez, Iván Beltrán, Cristo Figueroa, Gonzalo Márquez Cristo, Jorge Cadavid y María Angélica Pumarejo, entre otros. Todos ellos nos invitaron a leer esas historias que alguna vez los conmovieron y que les dejaron huella.

En últimas, este encuentro le dio alas a la palabra y nos permitió soñar, jugar a vivir en un mundo de ficción y así esquivar por unos días el tedio del mundo real. Los mejores augurios para que llegue pronto la cuarta versión de Las líneas de su mano.

 

 

CARTAS DE LOS LECTORES

EL SUEÑO DE OSPINA. Con-fabulados, cada año, para las fechas en que abre sus puertas la insulsa Feria Internacional del libro, asistimos a la tramoya montada por las grandes editoriales para catapultar tres o cuatro títulos y un puñado de escritores consentidos, no por sus méritos o grandezas literarias sino merced a que presentan alguna expectativa de ventas, a que son prospectos comerciales. Son los artistas que, por facilismo temático y estilístico, o por prestigio social, o por escabrosa búsqueda de temas taquilleros, se supone harán contacto con el gran público, compuesto en su mayoría por montoneros mediocres y manipulables.

Este año, en la lista de las promesas editoriales publicadas con excitación, se encuentra En busca de Bolívar, del infatigable autor tolimense William Ospina, cuyos artificios son de buen ver en los salones de la pequeña y alta burguesa criolla, que compra sus libros como chivas o sucesos de los que no puede prescindirse si se quiere posar de informado, culto y a la moda. Aunque, como pasa siempre, resulten escasos los que verdaderamente terminan leyendo sus páginas.

Otra vez Ospina. Otra vez la promoción. Otra vez la inundación de su libro de turno –los produce anualmente, llueva o truene, pues hacen parte de un contrato de servicios- en los supermercados, las licoreras, los tenderetes y las droguerías. Y, claro está, nuevamente el infaltable coro de aduladores que le tildan de niño terrible, profundo analista, escritor excelso, ideólogo pertinaz y consciencia crítica. A mí se me antoja, más bien, una especie de piedracielista tardío, un desleído Octavio Paz sin hallazgos ni vislumbres.

Muy personalmente, nunca he creído que Ospina pueda ser considerado un escritor tan magnífico o que se le pueda incluir en la lista de nombres lejanos a cualquier sospecha. Me perturba y preocupa el toque anacrónico de su poética, su “retórica maximalista” como dice Antonio Caballero, sus figuras y construcciones lingüísticas puramente ornamentales, su pretenciosa delicadeza viscontiana, de un ingenuidad rayana con lo Naiff, elementos que exigen, anhelan y aplauden las masas, acostumbradas a leer auto superación, baratijas reporteriles, bazofias de secuestrados, y pésimas revistas seudo-literarias o seudo-eróticas.

En Ospina hay mucho mármol, mucho anticuario, mucha palabreja vanidosa como dama fina, mucha retórica  de tallador de discursos oficiales.

El último libro es una muestra grave. Aunque con una prosa rica de leer, sazonada con el detallismo típico y algo maniaco del escritor, no se ve por ninguna parte el acierto ensayístico, las venas secretas que deben aflorar en este género, ni las concatenaciones pasmosas, ni las sabias comparaciones, ni la esencia de laboratorio de la que salen las mixturas trascendentes.

Que Bolívar estuvo solo siempre. Que nadie le quiso. Que buscó en las mujeres un paliativo a la soledad de su grandeza. Que solo una vez muerto fecundó su leyenda. Que fue contradictorio. Que se trató de un visionario no comprendido en Europa ni por el mismo Marx. Etcétera. Todo lo sabemos, todo es reiterado, todo es predecible. Ningún tiro de gracia, Ninguna revelación: el escritor estrella termina por contarnos la historia de siempre, con un caudal de imágenes no exento de cierta afectación y manierismo. Creo que muchos tolerarán mi hipótesis y me ayudarán a disipar una duda: ¿Es William digno de que le rebauticemos como Perogrullo Ospina? Que cosa realmente importante quedó de sus largas pesquisas, sus horas de estudio y su minucioso detectivismo en la escena de la historia? Espero respuestas. Vladimir Cardona, Medellín

Respuesta: No estamos de acuerdo con la pugnacidad del corresponsal, pero como este periódico alienta la polémica inteligente, decidimos publicar la volcánica opinión.

***

Debido al aluvión de cartas que recibimos esta semana sobre el nombramiento de Andrés Felipe Arias (Uribito) como embajador en Italia y al fallo del Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura, decidimos publicar una sobre cada tema por encontrar una distancia crítica que les da una apreciable objetividad y las convierte en punto de reflexión.

SOCIEDAD DE POETAS NO CONCURSANTES. Señores Confabulados: Sigo con pasión ese periódico desde Caracas y por tal motivo leí la semana pasada un comentario sobre el nuevo Premio de Poesía del Ministerio de Cultura de Colombia, y debo decir que a juzgar por los poemas allí publicados, como todos los colombianos -supongo- exceptuando la ganadora, la abogada Martha Carolina Dávila, y los controvertidos jurados (Felipe Robledo, Elkin Restrepo, María Baranda y Ramón Cote, Eduardo Chirinos, entre otros), no estoy de acuerdo con tal decisión, pues cualquier lector de cultura media sabe que esa poesía está cargada de obviedades: Construyes un barco / un puerto / una casa. / En ninguno de los tres me esperas”.

No obstante, sin ánimo de contribuir a crear un aire irrespirable, simplemente no puedo creer que un país como Colombia, que amo por su poesía, condecore con su reconocimiento más importante a alguien que no tiene libro publicado, y que además los jurados cometan dos errores lingüisticos en su breve comentario de cinco líneas, donde uno de sus argumentos es el siguiente: “es una obra distinta dentro de la tradición lírica colombiana”, como si olvidar las raíces fuera algo plausible. ¡Es indignante ver hasta dónde nos ha llevado la postmodernidad! Me parece una decisión simplemente generadora de injusticia, cuando yo he disfrutado de los textos de Juan Manuel Roca, de Piedad Bonett, de Elkin Restrepo, y de tantos otros poetas de gran talla nacidos en esos territorios hermanos, quienes seguramente tienen un aliño de Silva entre sus versos. A manera de explicación supongo que allí ocurre lo mismo que en mi país, es decir que los premios son otorgados por lo más recalcitrante de la oficialidad, y que además –y esto lo digo a manera de crítica constructiva-, se acude a la absurda fórmula de la pre-selección en los concursos, donde quienes realizan ese proceso desde la oscuridad, incluyen el libro que desean favorecer entre una decena de obras repugnantes, que supongo fue lo ocurrido, pues sobra decir que debido a la gran suma de dinero y por tratarse del premio dispuesto por el Ministerio de la Cultura, debieron participar los más destacados poetas del país, que como se sabe, casi siempre están a punto de morir de hambre. ¿No debemos fundar la Sociedad de Poetas no Concursantes, para oponernos a esa recurrente farsa? Muchas gracias, Pedro Albán Ortiz, poeta venezolano

***

URIBITO EN ITALIA: Todo venía siendo para el nuevo gobierno de Santos propiciatorio, sin embargo esta semana nos despertamos asombrados al conocer el inmerecido nombramiento de Uribito como embajador de Italia, lo cual comienza a demostrar el viraje del nuevo presidente hacia los horizontes que ha trasegado la política colombiana durante décadas. La esperanza comienza a evaporarse. Francisco Penagos

 

 

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Escrito por Carmiña Candido Daverio
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