Prosa y èpoesía de Oquimachy
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General • Fecha: 19-08-2009 11:23:01
Realidades y quimeras de mi vida.
A veces, la soledad me agobia y los sentimientos se agolpan en mi realidad. El llanto baña mi rostro y las lágrimas corren libremente por mis mejillas, lavando un poco los residuos de mis culpas y de mis errores pero, disfrutando también las presencias idas, las vivencias históricas de familiares y amigos, las anécdotas y experiencias con la gente de mi origen, con mi tierra, con mi pueblo, incluyendo aquel que no conocí y las que dejaron en mí , los amores vividos, aquellos que perdí o los que después llegaron a mi corazón, dándome en los labios el dulce bálsamo del perdón, la suave brisa del beso que deja en la sien y en el alma, el remedio tranquilizador y reconfortante del amor, que ayuda a enfrentar los miedos del presente, los fantasmas del pasado y los temores a lo desconocido en el futuro y en la muerte, punto final de nuestra existencia.
En esas noches de vigilia, de minutos y horas interminables, en donde el sueño es una necesidad sentida, acompañada solo por el ruido del silencio y por los colores de la noche, envuelta siempre en el terciopelo oscuro de la ansiedad y el frío, en donde la pasión se agolpa en las venas, queriendo incrustarse en la cálida protuberancia del placer y el rítmico latir de un corazón, quedándose en cambio, atrapada tras las puertas insalvables del deseo insatisfecho, la nostalgia y el desamor…es cuando mas presente se hacen los pedazos y jirones de una vida, las pinceladas transparentes de la esperanza y de los sueños, el arco iris de la felicidad, la suave caricia de las hadas madrinas y el unicornio perdido, en un mundo mágico donde reinan el éxito y la fortuna , donde la vida es plena, sin sufrimiento, sin dolor, sin agobios, donde el amor permea en cada una de las acciones diarias, donde su esencia es la materia prima de la vida, el motor poderoso que impulsa el tren de la cotidianidad.
Es en estos momentos de sinceridad conmigo misma, cuando cuestiono mis ayeres, mis trazos indecisos sobre la manta del tiempo, mis pasos tambaleantes en el camino hacia… ¿donde?¿Que es lo que persigue el ser humano hacia el final del día?¿que es lo que hemos dado para trascender en el infinito?¡que es lo que…dejaremos para la posteridad¡?...¡Cuanto de lo que yo he hecho, es parte de las metas planeadas para mi, por quien me dio la oportunidad de esta vida y este mundo?
A veces, pienso…
Oquimachy EL PETIRROJO ENAMORADO Me encontraba sentada ante la mesa, frente a las ventanas de un famoso hotel, en el sur de la ciudad, tratando de consumir mis alimentos, mientras Reyna y Ernesto, mis amigos me comentaban los sucedido la noche anterior en el ámbito laboral donde ellos comparten con el público su voz, su guitarra y su talento creativo tanto en lo literario como en lo musical.
Me atraganté por décima vez, pues pareciera que se habían sintonizado mi intención de tomar el café con el aleteo ya cansado de un petirrojo, que invariablemente elevaba su vuelo frente al ventanal y tocaba con su pico el cristal. De principio, pensé que la ventana estaba abierta y la pequeña avecilla pretendía entrar. Luego vi como el agua de la fuente se elevaba tras el movimiento casi ritual del pajarillo. Miraba hacia la ventana, volteaba su pequeña cabeza a un lado y de frente se elevaba unos 30 centímetros y arremetía contra la limpia vidriera del ventanal. La curiosidad y mi consternación por el repetitivo intento del animalito, pudieron más y me sustrajeron involuntariamente de la conversación, hasta que Reyna dándose cuenta del motivo de mi distracción, me dijo: voy a tomarle una foto. Se levantó y sin pensarlo fue hacia la ventana, despacio, pues pensó que al verla el pequeño petirrojo volaría, pero no sucedió así: Le tomó varias fotografías en los siguientes vanos intentos de aquella pequeña y desesperada criatura, en el que ya se confundía lo rojo de su plumaje en el pecho, con el sangrante pico. Así, cada vez que golpeaba el cristal, se quedaba más tiempo parado sobre la verde vara que lo sostenía mientras recuperaba la fuerza para embestir nuevamente aquel espejo que reflejaba su propia y bella anatomía, de la que seguramente se había enamorado, convirtiéndose así mismo en su centro de atención y en el objetivo y presa de sus intentos por conquistar.Dejamos de conversar sobre la música, la composición y nuestras preocupaciones para centrar nuestra atención en el enamorado petirrojo, que sin descanso y sin sucumbir ante el fallido intento de llegar a la “dueña” de sus amoríos, insistía una y otra vez, golpeando su pico contra el cristal. Ernesto dijo: voy a verlo por fuera haber si lo puedo espantar. Uno de los meseros, respondió: no se va. Ya lo hemos espantado nosotros y le echamos agua, pero vuela y de inmediato regresa. Está enamorado. Ciertamente. Lo comprobamos. Salimos y al pararnos frente al cristal, vimos reflejados con claridad nuestras figuras, al igual que la del pequeño petirrojo que se abalanzaba una vez más sobre el cristal y con gran ímpetu sobre su conquista. El golpe fue tan fuerte, que trastabilló, cayendo sobre el alfeizar de la ventana, se quedó quieto y pensando en que se había matado, nos acercamos rápidamente tratando de rescatarlo, pero casi de inmediato elevó su vuelo parándose sobre la verde rama de una bugambilia. Uno de los jóvenes que regaba el jardín le echó agua con la manguera. El pajarillo desconcertado voló hacia un árbol cercano y en menos de 5 minutos, pasó por sobre nuestras cabezas, se paró exactamente sobre el mismo tallo que lo sostenía anteriormente, miró hacia el cristal, giró su cabeza hacia un lado, miró de nuevo fijamente el cristal y con firmeza extendió sus alas y de frente, estrelló nuevamente su pico, buscando el calor y la suavidad del rojo plumaje, de aquella avecilla que se reflejaba en el cristal. Vana intención……enamorado, se estrelló una y otra vez, sin ver al resto de bellas avecillas que revoloteaban a su alrededor, perdiendo el tiempo y causándose daño en ególatra intento de conquistarse a sí mismo. Así, existen hombres y mujeres que pasan la vida admirándose, adulándose sin parar, ignorando a quien seguramente les podría brindar el amor y la atención que buscan en el reflejo de si mismos ante un espejo. Oquimachy
Hermosillo, Sonora
SENTIMIENTOS Un eterno esperar sin esperanzasCon solo la respuesta del silencioUn ingrato mirar por las ventanasBuscando su presencia en la distancia. La amargura y el dolor son las murallasQue encarcela al propio pensamientoQue se entrega en vida de añoranzaAnhelando tan solo un sentimiento La s rejas no son las que encarcelanA veces es mayor el infortunioDe quien vive anhelando una quimeraEn la aparente libertad más traicionera Cuando la vida se deja entrelazadaCon amores que antaño nos dañaronNo podemos aceptar las ilusionesDe quienes un corazón nos entregaron Por quien ama así de esa maneraSe pide a DIOS en las plegarias
Que le bendiga y que el amor se le concedaPara que encuentre la dicha verdadera Cuando un corazón es prisioneroY anhelante de viejas ilusionesNo sabe ni puede dar un solo besoQue no vaya cargado de emociones Es triste saber que no se puedeVivir de nuevo una ilusiónPorque siempre quedara la dudaDe si es libre de vedad el corazón. Así están guardados mis recuerdosEn el cofre que guardo en mi interiorY aunque busque una llave no la encuentroY no se abre mi alma a un nuevo amor
Oquimachy
TE AMO LO SUFICIENTE
Te amo. Demasiado
Aunque:
El amor nunca es demasiado.
Siempre hace falta un poco más...
Pero yo te amo.
Lo suficiente.
Lo suficiente para saber
que eres parte de mi vida
Lo suficiente para pedirle
siempre a Dios por ti.
Lo suficiente para sentir
tu ausencia y añorar tus besos
Y cada día despertar
Queriendo mirar tus ojos,
Y absorber tu aliento.
Escuchar tus palabras
Y sentir tu cuerpo junto a mí.
Lo suficiente para decir:
“Gracias, Señor.
Por darme su amor
Y dejarlo que esté
siempre junto a mi.
Te amo
Oquimachy
Las hojas secas de un rosal Creíste que yo sin ti:No viviría.Pensaste que tú sin mí:Feliz serías¡Y ya vezComo juega la vidaCon nuestra realidad ¡ Hoy tú no duermesPensando en mi lejaníaY yo…vivo sonriendoLlena de alegría.¡Ves que pude vencerEl hastío y la soledad ¡ Hoy siento renacer
en el almaLas cosas buenasQue me llenan de armoníaY enterrados dejé
los malos ratosLa tristeza y la perfidia. Hoy: la paz, el amorY la alegría pintan de coloresCada minuto de mi vidaTal vez, mañana…Le entregue al vientoLas hojas secas de aquel rosal Que me diste un día.
Oquimachy
Escrito por
Carmiña Candido Daverio
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