Los textos recopilados y seleccionados muestran un repertorio de temas que pintan el escenario de la Naturaleza exhuberante, del mundo celeste y terrestre entre los que se mueven estos niños y jóvenes; en la dicha del alba pura o bajo el arco de luz de la lámpara de la luna, cada uno de los poetas logra comunicar facetas del cristal de la propia alma, destellos de luz en su superficie tersa, en algunos casos el germen de una escritura personal a construir con los años.
Y en casi todos los textos, el lector v a lograr descubrir las múltiples formas en que se combinan la armonía y la cadencia propias de la lengua portuguesa, con el sentido natural de la música de los jóvenes poetas brasileños:
Música y palabras en un dueto delicado que busca su equilibrio, como en este fragmento de poema de Juliana de Souza Neves
Quero ir a praia ver a luaAdmirando a paisagemParecia miragemQuero contemplar a belezaQuero pensarPensar na naturezaQuero imaginar que estou a flutuar..O en estos versos de Raíssa Salles
Hoje, penso mais um dia... em meu amorDeitado, Dormindo, Acordado, Seja como for... Lembro-me de todos àqueles momentosQue sempre, em todos os dias, Serão eternos.Unos y otros poemas, los diferentes motivos elegidos –que recaen con frecuencia en la mirada sobre un futuro posible- ; e incluso algunos poemas dedicados a la propia Vanda, son el mejor fruto y el reconocimiento genuino a su trabajo dedicado de años de docencia y de amor profundo por cubrir con su inmensa caridad humana a la infancia desprotegida, en plena intemperie.
Cada una de estas voces, la ventana que abren a estas pequeñas grandes historias de vida, es ya del lector, nuestra, y queda ya como un legado para la difícil posteridad que nos acoja.
Alejandro DrewesBuenos Aires13.10.08