Enviado por Enrique Caballero Arias
Desde este balcón me inspiro
evocando la boca
desde las sensaciones de tus labios
y mis labios tiemblan, recordando al sabor de amarnos
entre hormonas juguetonas, llenitas
de dulzores exquisitos.
Suspiro sin detener la respiración en sus embates
en ese expeler e inhalar con amor altivo,
remembranzas del trisé a destiempo que se convirtió en milésimas semanas
cuando un frío intenso recorrió las pleuras de mi alma
y la sangre dejo de recorrer la imaginación quedando estupefacto
es como ser un cadáver en esqueleto resistente y vivo.
Acaso no conociste la ternura del poderío soberano de mi amor
cuando ante tu regazo desgajé pasiones a granel
sin medir las consecuencias del despecho, si te perdía
como así fue de cierto.
Sobre el maderamen del balcón resquebrajado
se escurre en su erosión
las lágrimas que transitan desde el pecho de mi corazón
estrangulando las barandas, y las máculas son
color cupido sin amor
aún melancólicamente conmovido.
Mi balcón es el lienzo donde se remoja la soledad vertiendo llantos.-
Querrién ©
Caracas. Venezuela