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MAPUCHE 48

Archivado en Revistas literarias • Fecha: 23-03-2009 14:23:02

 
    Mapuche 
 Revista Literaria (sin lujos ni detalles) 

 

Editor Responsable:

Osvaldo Risso Perondi

 

48

Otoño     -         2009

 

 Contacto:
 osvaldorisso12@yahoo.com.ar
 
osvaldorisso@huincacoop.com.

http://revistaliterariamapuche.com

 

 Preguntas

                        

                              Lula, Juan Manuel y Alfredo,
                      en ellos significados mis alumnos y docentes
 

A veces la realidad nos sumerge en pequeños grandes mares interiores, surcados de infinitas dudas y diminutas certezas. Sentimientos que se atraen y repelen se entretejen misteriosamente creando universos de confianza y desesperanza, temores y ansiedades, urgencias, luchas y paralizaciones, de profundidades y  superficialidades...

Mundos que se mecen con la fugacidad del tiempo produciendo grietas en el laberinto de las relaciones humanas, fisuras que duelen, que generan soledad y desencuentros, mientras avanzan, ocultas en las sombras de nuestro descuido, de nuestro individualismo, la desobjetivación, la inequidad, la deshumanización...

 

Para ustedes habitantes de esos mares con gigantescas olas que también a mí humedecieron y estremecieron y aún hoy, continúan haciéndolo.

 

Cuando los patios callan, cuando todo se aquieta y los pájaros se adormecen en los techos y ventanas de la escuela, cuando sólo la luna y las estrellas son protagonistas de juegos de luces y sombras en las aulas, interrogantes que han danzado en mi pensamiento, me invaden, toman forma, reclamando una expresión.

 

Tantas veces me pregunto si comprenden la esencia de ser docentes.

La significación que han de tener en la vida de cientos de seres que los mirarán con ojos inundados de asombro, miedo, necesidad, tibieza, esperanza... Esos mismos sentimientos que hoy como alumnos los agitan.

 

Me pregunto si comprenden que tienen entre sus manos el lápiz con el que han de ir dibujando parte de sus pequeñas existencias, los pinceles con los que han de colorear la seguridad que a muchos la vida ya les quitó.

 

Me pregunto si entienden que todos esos niños son inocentes ángeles que tienen derecho a la felicidad y más aún, los ángeles pobres a quienes la sociedad hemos creado otro mundo, distinto, casi oculto; con paredes que silencian sus voces, que esconden su historia. Una historia que lastima porque grita el dolor del abandono, de la indiferencia, de la exclusión. Una historia que desluce las avenidas de nuestro pueblo.

Cautivos en ese laberinto, ya casi no luchan por evadirse.

 

Me pregunto si comprenden que poseen tanto saber que pueden enseñarnos cómo son las noches caminadas acompañados sólo por sus misteriosas sombras convertidas por su imaginación en miles de figuras o el cómplice ladrido de algún perro. Cómo huele el rocío en la piel de sus manos pequeñas y fuertes, hurgando entre los residuos de vidas ajenas, iluminándose como un sol sus caras, cuando descubren pedazos de un juguete y en su fantasía, la que aún no se les ha amputado, lo reconstruyen y convierten en un tesoro.

Desesperantemente maravillosa ignorancia sobre la vida.

Ángeles de alas blancas manchadas por la lluvia, el barro, desordenadas por el viento...

Ángeles de piel tallada por el frío, las lágrimas, los abusos. La terrible geografía del olvido.

 

Me pregunto si entienden que pueden enseñarnos a jugar y reír hasta olvidar que la panza duele, a veces, no sólo por el hambre, en juegos en los que toda diferencia se desvanece, en los que solamente existe el niño, el arte de ser un niño, creando un mundo de mil colores cuando se sumergen en las lágrimas de la lluvia, imaginando a resbalar por el arco iris como si fuese un tobogán, el tobogán de los ángeles; jugando a las escondidas entre los brazos de la luna o mirando, sólo mirando, cómo giran los juegos del parque de diversiones, mientras una sonrisa se esboza en sus rostros, porque sueñan, creen, que son ellos los que están allí, envueltos en el viento empecinado en enredar aún más su pelo, sintiendo el corazón salir del cuerpo con cada vuelta al mundo o en el tren fantasma que los conduce por ese túnel en el que gritos, miedos y carcajadas se enhebran con otros y por unos instantes las diferencias se diluyen, compartiendo la misma cara de la realidad.

Y eso es suficiente, saben cuál es el vagón que habitan...

 

Me pregunto si entienden que también ellos tienen derecho a la belleza, a sucesos que los inunde de alegría, esa emoción que nace de lo simple, de lo pequeño, casi de lo absurdo... un beso, una caricia, un ¡muy bien, excelente tu trabajo!, escucharlos equitativamente y de manera diferenciada, dejarlos expresar sin mutilar su fantasía…

Hermoso y espantosamente humano.

  

Me pregunto si somos capaces de protegerlos, de creer en ellos, reconociendo sus posibilidades, capacidades, en la construcción social del conocimiento. Respetar su libertad, valorar las diferencias. Entender que nuestro desafío está a su lado dibujándoles un mundo en el que no existan clasificaciones, comparaciones, rotulaciones, humillaciones, violencia...

Me pregunto si podemos creer en nosotros, pensarnos diferentes, como seres capaces de transformar la realidad permitiendo que el otro nos acompañe en ese recorrido.

La educación es un “juego” que involucra a más de un jugador.

 

Es tiempo de desconcierto, perplejidad, de grandes vacilaciones y contradicciones...

De tantas dudas sobre mi propia profesión y de insignificantes certezas, pero tal vez cuando nacen desde adentro, cuando crecen desde la esencia del hombre, de los sentimientos más genuinos, los grandes procesos de cambio no terminan prisioneros y ahogados entre las paredes de la historia, no se esfuman entre las hendiduras del tiempo, no se convierten en propuestas de políticas educativas intrascendentes...

 

Nada debe parecer imposible de cambiar.

Depende de nosotros, de lo que anhelemos ser, de lo que deseemos dar, que ayude a pensar con riesgo, a cambiar miradas, menos ingenuas, dogmáticas, sumisas. Una visión de educación más atrevida, rebelde, crítica…

Resignificar nuestro derecho a decidir, imaginar, pensar, sentir con locura, hundirnos y amarrarnos a sueños peligrosos y a la tentación irresistible de vivirlos...

 

De nosotros depende, sólo de nosotros.      

                                                                            Claudia Caballaro    

Claudia Caballaro.  Villaguay (Entre Ríos).- Argentina. Poeta y docente

Contacto:

 

LIBROS: Cenizas de otro fuego - narrativa - María del Carmen Ruiz - Yaguaron Ediciones - Buenos Aires // Mirando detrás de mis ojos - pensamientos, relatos - Marta Aldea Alvarado - Ed. Margi - Chile // Una tierna maldición - poemas - Oswaldo Roses - Ediciones Indice - España

 

Mis muertos no son dioses

cambian con el peso de los años

me levantan de noche a caminar con ellos

me hablan del futuro, entre cenizas

piden un vaso de agua a mitad del camino

alzan la voz las manos la mirada

furiosamente

discuten con la vida

no son dioses.

Mis muertos se llevaron la cordura

apretada en el pecho

y la respiración empedernida

su rostro lentamente de la mesa

una impotencia extraña entre los dedos.

Mis muertos no son dioses

no cargan con mi vida ahora ni nunca

pero viajan en todo mi equipaje

son una certidumbre, no una carga.

Mis muertos no son dioses.

(del libro: Actas)

                                                                        

                                                              José Antonio Cedrón

José Antonio Cedrón: Nació en Buenos Aires . Poeta.

Publicó: Viaje hacia todos (poemas),  La tierra sin segundos (poemas),  De este lado y del otro  (poemas), Actas (poemas)

Cuaderno de tránsito (poemas),  Vidario (poemas)

Contacto: cedronjota@yahoo.com.mx

 

  

Letras en el rock argentino

  
   
 

Memoria de siglos

    Almafuerte

H

En lo que digo nadie se engaña:
Nos libramos del vencido
Todos barremos con saña
A los ídolos caídos

No serás siempre el primero,
la humana limitación
Cambia a capricho al puntero
de toda competición

Olfateamos muchas cosas
entre prisas diariamente
Son verdades deliciosas,
y verdades pestilentes.

Nadie da nada de balde, sábelo.
El candor últimamente esta muy bravo
Aunque la verdad escalde,
sobran cadenas y esclavos

Libertad y sus vestigios
Mas vale ponerse a salvo
Muchos calzan gorro frigio
Solamente por ser calvos

Cubre el cuerpo cualquier capa
El placer también demacra
Todo ser busca una tapa
Cuada cual cubre su lacra.
Cada cual su lacra oculta.

Aunque en virtudes abunde
y se juzgue inobjetable
Cuando el humano se hunde
Siempre busca un responsable

A menudo nos engañan
Escondidas apetencias
La culpa ajena es barata
Regalarla no nos cuesta, nada nos cuesta

La hipocresía propasa
Todo ejemplo en esta tierra.
Al asesinato en masa,
los hombres lo llaman guerra.

                                                                                                           Ricardo Iorio

 (del CD: Almafuerte (1998)     bajista- cantante de Almafuerte

Ricardo Iorio nació en Ciudadela (Buenos Aires) en 1962,. Es el músico con la trayectoria más extensa en el heavy metal argentino, trabajando desde  1980 hasta la actualidad, grabando 22 discos oficiales y  numerosas participaciones especiales

 

 La sinrazón del canto

he aspirado el veneno de las flores

                        maligno vaho del aire

                        ígneo mal de baudelaire

bebí la regla y agria

sinfonía darío en gris

                        cisne mayor

melancolía azul piedra renal

he acusado la furia en el sonido

el son ido de furia

ariosto shakespeare london faulkner arlt

ha vibrado la sombra en el brillo

alto grillo de sombra gerard de nerval

oscuro niestzche claro

holderlin poe

conde de lautremont de l’isle adam

me han golpeado los rojos

tambores de rimbaud

su desarreglo vidente

el descuartizamiento órfico de cocteau

los fusiles de goya

los zapatos de vincent

el fantasma final de maupassant

me ha estremecido el podrido soplar

de esa máscara momo antonín artaud

su negro escupi-tajo

me hice  eco tardío del eco

grito guernica pupila pícasso

obstinación de espanto y de creación

-         otro toro roto –

oigo el gigante peso derruido

fondo de mar capitán oda proa

isla negra neruda desolación

me ha descarnado el grito picana dalton

el desmadrado cesar jueves vallejo

el marechal silencio malos aires

el juancito tuñon caminador

el musical infierno pizarnik

dolor Jacobo fijman barba jacob

alfonsina dolor de amargo mar

cuánto puñal para regar la letra

cuánto quebranto en el canto del ser

cuánto parto doliente a cielo sin dios

cuánta razón

                        la sinrazón del canto

                                                          

                                                         Rubén Vedovaldi

Rubén Vedovaldi :Reside en Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe, Argentina. Poeta

Publicó; “Culturicidio en argentiniebla(poemas), Problemas para quedar mal con dios y con el diablo  (poemas).

Contacto: vedonet@netcoop.com.ar

 

 

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El material publicado en este número, es responsabilidad de sus autores.

Permitida su reproducción citando la fuente.

Publicación independiente de literatura, editada en la ciudad de Huinca Renancó (Córdoba) Argentina.

 


Escrito por Carmiña Candido Daverio
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