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POEMANIA -DOSSIER opinan: ANDRÉS CASANOVA y JUAN RUIZ DE TORRES .

Archivado en Revistas literarias • Fecha: 17-02-2009 11:35:21

Enviado por Piero De Vicari





POEMANÍA

la manía del poema…

Hoja literaria de aparición virtual

?

DOSSIER:

“¿Qué requisitos debe contemplar

un poema para ser considerado bueno?”

OPINAN:

 ANDRÉS CASANOVA

JUAN RUIZ DE TORRES

 

 

¿ BUENA O MALA POESÍA?

RESPONDO a una nueva invitación de Piero de Vicari proponiéndoles esta pregunta tautológica, y me basaré para ello en el opúsculo EL POEMA COMO SIGNO del crítico zirangalés Abur BerEna UrGelles Elainón (Editorial Seisdedos, Sri Lanka, 1829; traducción de Jules Pilastra), un raro texto que encontré entre la papelería de mi bisabuelo Jerome Casanova, ejemplar que me llegó hace poco como parte del legado bibliográfico que dejara este antepasado mío al familiar de mayor edad que en el siglo XXI aún cultivara el mismo don (o vicio) que él: el de la escritura.

   Según Abur BerEna, en toda buena obra poética “…deben existir al menos siete figuras literarias que diferencian al verso de la prosa: sean prosopopeyas, metogoges, paragoges, símiles u otras, porque el prosaísmo es como decir un delito en la poesía”. ([1])

   Cuando leí esta afirmación tan antidialécticamente cerrada del (para mí) desconocido crítico UrGelles Elainón, no pude evitar sonreír: son estos los teóricos que pretenden sentar cátedra en un terreno tan pragmático como lo es el de la literatura, y se atreven a proponer para ella leyes con por tantos, por cuantos y hasta disposiciones transitorias. Teóricos que encasillan el verso en compartimentos estancos, en reglas absurdas y tonterías retóricas.

   Más adelante señala el crítico: “En la poesía no puede haber excesos verbales; porque el verbo es la acción en estado primario del lenguaje y por lo tanto, no es válido un poema que contenga más de tres formas y modos verbales. Porque si se excede tal cifra, ya no hay sugerencia poética”.

   No pude evitar ahora una carcajada irrespetuosa para este monstruo de la maldad al leer por vez primera el anterior fragmento. Para Abur, al parece la poesía resulta una suerte de ecuación matemática en la que 3, 5, 7, 9 y los demás números enteros no pueden faltar.

   Como ejemplo paradigmático, el crítico zirangalés escogió precisamente un poema de mi antepasado Jerome Casanova titulado Avanzada y lo proclama excluido del mundo de la poética porque en 3 versos contiene 5 verbos y al citar el fragmento los subraya:

   Vayan hasta la selva

   rujan, barriten, enciendan las hogueras y no se cubran

   de los disparos que vienen de la nada”.

   Después de evaluar este ejemplo olvidándome que su autor era mi bisabuelo para tratar de encontrarle todos los defectos posibles, me quedé pensando en la validez del sistema crítico de Abur BerEna, porque a mí estos verbos me recuerdan aquellos poemas épicos (pues no todo es lirismo en la poesía) al estilo de la Canción de Rolando, en los que se incendian las pasiones de los héroes, se les llama a arribar a las cumbres y vencer aun a costa de la vida. El verso “…de los disparos que vienen de la nada” posee una terrible carga de sugerencia, la imagen del ataque que no se sabe de donde viene, lo absurdo de luchar contra un enemigo ausente. ¿No es esto acaso poesía? Sin embargo, Abur BerEna UrGelles Elainón con su absurdo sistema de definir buena y mala poesía lo descalifica con el simple argumento de que contiene 5 verbos. ¿Será estadístico en realidad este crítico?

   Confieso que al llegar a la página 4 del opúsculo  EL POEMA COMO SIGNO decidí deshacerme del mismo por absurdo e irracional. No le recomiendo a ningún poeta verdadero su lectura. Seguramente quedaría castrado como creador porque acabaría por creer que hay “poemas buenos” y “poemas malos”.

   La poesía no cabe en ninguna camisa de fuerza. Escríbala y deje que sea el tiempo quien la juzgue, y no ningún crítico de la laya de este Elainón.

Andrés Casanova (1)

(1)   (1) Todas las citas son del opúsculo de referencia.

***

¿CUÁNDO UN TEXTO ES POESÍA?

Cuando leo un poema, suelo disculpar sus posibles imperfecciones: falta de ritmo, errores de medida, excesos verbales, aun anacolutos. No disculpo, desde luego, los lugares comunes ni la falta de originalidad. Pero todo ello lo minimizo si el poema contiene esa gema maravillosa que es un verso memorable.

No pienso que la Poesía sirva sólo para lo que la Prosa puede hacer, y muy bien por cierto: narrar, contar, enseñar, describir, divertir. Esto es, no me opongo a que un poema narre, cuente, enseñe, divierta. Pero su función no acaba ahí, y con sólo eso está tristemente incompleta.

Oigo a menudo inclusive el D.R.A.E. lo dice que el objetivo de la poesía es la “Belleza”. Aparte de que ese es un concepto demasiado cambiante, no la creo función exclusiva de la Poesía; yo encuentro bellísimo el Teorema de Pitágoras. Y las reglas del Arte... A estas alturas, ¿qué queda de ellas?

En cambio, a veces, sólo contadas veces, encuentro en algún poema uno o dos versos que saltan desde el papel y me transportan a un mundo distinto. Que golpean sin misericordia, que descubren otra  forma de mirar la realidad. Versos por los que vale la pena hacer un viaje a las antípodas, versos que abren puertas insospechadas. Esas  líneas mínimas consiguen que el poema sea poesía y lo salvan, como nos dijo Luis Rosales una tarde en Prometeo. Versos con magia. Los que hacían a Emily Dickinson sentirse “como si le hubieran dado un tiro en la cabeza”. Ellos componen el meollo de lo que hoy llamo “poesía”.

Si tratamos de recordar viejos poemas, veremos que sólo nos llegan fragmentos, versos sueltos. Así, “polvo seré, mas polvo enamorado”, “ojos claros, serenos”, “compañero del alma, compañero”, “recuerde el alma dormida”, “pero el cadáver, ay, siguió muriendo”, y mil más. Palabras felices que dan su valor al poema, que son el vehículo para que perdure y llegue hasta nosotros la Poesía.

Por eso, lo que me hace sentirme ante un verdadero poema es la aparición de ese verso, a lo sumo un par de ellos, que se quedan ahí, vibrando, siempre distintos a sí mismos.  Y ese momento justifica cualquier espera.

Juan Ruiz de Torres (2)

****

(1) Andrés Casanova: Nació en Las Tunas, Cuba, en 1949. Narrador, poeta y crítico literario. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Fue seleccionado al premio artístico-literario Catania Duomo 1995 auspiciado por la Academia Ferdinandea de Ciencias, Letras y Artes con sede en Italia. Aparece reseñado en el Diccionario Biográfico Internacional de Cambridge, Inglaterra. Es miembro del Consejo de Consultores del Instituto Biográfico Americano (ABI) con sede en Carolina del Norte, Estados Unidos. Obtuvo Mención en el concurso internacional de poesía Rosa de Primavera, Baleares, España, 1994; y Accésit en el III Concurso Internacional de Poesía sobre la Paz 2002 que convocan la Asociación Hispana de Escritores en Baleares y el Grupo Arboleda. Tiene las siguientes novelas publicadas: “Hoy es lunes” (Letras Cubanas, 1995); “Tormenta tropical de verano” (Sanlope, 2000 y Coyoacán, México, 2003); “Las trágicas pasiones de Cándida Moreno” ( Sanlope, 2001); “La jaula de los goces” ( Editorial Oriente, 2001) ; “Las nubes de algodón” (Sanlope, 2005) y “La fiebre del atún” (Editorial Oriente, 2005).

(2) Juan Ruíz de Torres: nació en Madrid (España) en 1931. Es Doctor en Filosofía y Letras, Dr. Ingeniero Industrial. Lic. Informática. Profesor universitario. Ensayista, antólogo, crítico. Consejero del Patronato, fundador y Presidente de la Asociación “Prometeo de Poesía”, y Documentalista de la Academia Iberoamericana de Poesía. Director de “Prometeo Digital”. Ha publicado cerca de una treintena de poemarios, cinco libros de prosa, cuatro libros de ensayo. Ha recibido por su obra, entre un centenar de premios y distinciones, de los que mencionamos el Ateneo Cali, Carlos Sabat Ercasty, Vasconcelos, Instituto de Cultura Puertorriqueña. Reside en su ciudad natal.

 

POEMANIA / DOSSIER

1/ No hay requisitos ni fórmulas  por Roxana Rajmilchuk

    Solo hay tantos modos como poetas por Amilkar Feria Flores

    La respuesta es sencilla, de una simpleza aterradora… por Oscar Wong

2/ Un buen poema por Pepe Junco

3/ Un buen poema y Nacimiento y avatares del poema por Aldo Novelli

4/ ¿Qué requisitos debe contemplar un poema… por Luis Benítez

5/ Si… por Rolando Revagliatti

6/ Hasta volver a nacer… por Elena Cabrejas

    ¿Qué es la poesía: cuando y por qué es buena o mala? por Alberto Jiménez Ure

7/ Memoria y tradición de la palabra por Andre Cruchaga

8/  Donde hay un poema hay alguien… por Hebe Solves

     Una especie de paraíso … por Carlos Barbarito

9/ Lo bello o no bello del poema es indefinible… por Alberto Darío Valenzuela

10/ Una opción especial de relación con el mundo  por Milagros Salvador

      La sensación de que el poema trasciende la página… por Sebastián Olaso

11/  La necesidad imperiosa de escribir el poema por Cristina Berbari

        El lenguaje del alma, un puente de voces, o un estado de gracia… por David Antonio Sorbille

12/  A la hora de juzgar un poema… por Ruben Vedovaldi

13/ ¿Buena o mala poesía? por Andrés Casanova

       ¿Cuándo un texto es poesía?   por Juan Ruiz de Torres         

Editor responsable:

Piero De Vicari

Se solicita difundir esta  hoja literaria

de aparición virtual a quien desea recibirla

Se recepcionan comentarios y colaboraciones poéticas a:

pierodevicari@hotmail.com

Para acceder a los números editados con anterioridad, ingresar a:

www.poemaniainventario.blogspot.com




Escrito por Carmiña Candido Daverio
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