Enviado por Jose María Pallaoro
| Homenaje a Mario Porro, poeta (1921-2001) El mundo, que cada década se hace más y más complejo, exige al hombre que se especialice con mayor precisión, eligiendo una determinada, muy específica rama del arte o de la ciencia para poder investigar y quizás encontrar luego, en un ámbito relativamente limitado, nuevas posibilidades, nuevas leyes. En nuestra época hay pocos individuos que por sus intereses podrían compararse con los hombres del Renacimiento, cuyos conocimientos heterogéneos les permitían abarcar con su mente un amplio espectro de disciplinas artísticas y científicas, y que en el pasado no estaban tan alejadas unas de las otras como lo están ahora: la pintura, la escultura, la arquitectura, la ingeniería estaban estrechamente ligadas, lo mismo que las letras, la filosofía, la astronomía y la matemática. Y sin embargo ahora nos acercamos de nuevo, cada vez más, a la idea de que en el universo todo tiene que ver con todo, a pesar de que nuestras capacidades de comprensión y asimilación de conocimientos no nos alcanzan para abarcar lo necesario. Además, no discernimos bien entre lo esencial y lo insignificante para nuestro espíritu y perdemos tiempo, que siempre nos falta, en tonterías y vanidades... (sigue en AROMITO). El pájaro se posó en la rama y los dos oscilaron abajo arriba Hasta que misteriosamente el pájaro se fue hacia otro árbol distante La rama se estremeció y quedó tiesa ¿Será ese un rito diario o el azar del mundo juntó sus soledades íntimas impredecibles? (más poemas en AROMITO). / de la talita dorada / el espiniyo poesía / city bell (pueblo de roberto t. speroni), pcia bs as, argentina / |