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[velaalviento] Juan Quintar y Jorge Marziali - Pensar con Estaño - Neuquén

Archivado en Homenajes • Fecha: 17-11-2008 14:44:20

Enviado por Ruben Gomez

JUAN QUINTAR Y JORGE MARZIALI HOMENAJEARON A JAURETCHE EN LA BIBLIOTECA
NACIONAL
Construir teoría desde la realidad
A través de narraciones y de canciones, se cruzaron perspectivas para
referirse a Pensar con Estaño, el flamante libro de Quintar sobre el
autor de Los profetas del odio. Se habló de volver a Jauretche para
actualizar el pensamiento nacional.

Marziali y Quintar en la presentación del libro, que tiene prólogo
del músico.
"Lo nacional es lo universal visto por nosotros."
Siempre hay razones para invocar a "San Arturo". Esta vez, la
excusa es un libro que tiene su epistemología como eje de
análisis: Pensar con Estaño (Educo). Juan Quintar, su autor, y el
músico Jorge Marziali activaron juntos una pintoresca presentación
en la Sala Borges de la Biblioteca Nacional en la que ambos concatenaron
canciones y narraciones para contestar preguntas centrales: ¿Desde
dónde se colocó –Jauretche– para mirar el mundo?
¿Cómo construyó su perspectiva de conocimiento? "No es nada
fácil, sobre todo para alguien que viene de la academia como yo,
meterse a analizar los textos de Jauretche. Ejemplo: si uno tuviese que
analizar a un trotskista, un leninista, un liberal o un monetarista,
sería más sencillo, porque se trata siempre de contrastar sus
argumentos con una teoría. Y ver de qué manera la realidad es
vista desde esa teoría, pero en Jauretche no hay teoría, sino el
esfuerzo de construir teoría desde la realidad", dijo Quintar,
cuya currícula lo presenta como docente e investigador de la UNCo
(Universidad del Comahue), doctor en pensamiento y cultura
latinoamericana por el Ipecal, de México, militante político y
profesor de historia económica.
Arturo Martín Jauretche, hombre nacido en Lincoln en 1901 y muerto en
Buenos Aires en 1974, fue casi una especie antropomórfica del
país. Radical, peronista, fundador de FORJA, feroz antiimperialista,
presidente del Banco Provincia entre 1946 y 1951, hacedor de libros
clave para la historia del pensamiento nacional (El Paso de los Libres,
El Plan Prebisch –retorno al coloniaje–, el imprescindible Los
profetas del odio, El medio pelo en la sociedad argentina o el Manual de
las zonceras argentinas) y precursor de un nuevo revisionismo popular
–alejado de la plataforma hispánica, católica y
aristocrática del tradicional–, es visto por Quintar como el
modelo a seguir en la búsqueda de la recuperación y
actualización del pensamiento nacional. "Una vez le escribió a
Hernández Arregui: `Lo nacional son como arroyos que caen de la
montaña... todos son el río y ninguno lo es en forma aislada'.
Esta idea de las vertientes que forman el río me parece muy sugerente
para el tiempo actual. Hay que volver a pensar en todas las vertientes
que confluyen en lo nacional: de Manuel Ugarte a Rodolfo Kush. El gran
desafío está en no tabicar esas vertientes. Fijemos la atención
en que la intolerancia ideológica está primera en el ranking de
discriminaciones", expresó el profesor.
Marziali, cantautor mendocino y autor del prólogo, se despachó con
una serie de canciones –las más "políticas" de su
repertorio– con simpatía, fuerza y tonada cuyana. "La patria
tiene salida / con cultura nacional / que es todo lo universal / visto
con ojos de criollo / sin comerse los embrollos / del cipayaje local
(...) No hay mayor soberanía que una banca nacional / los pueblos la
pasan mal / cuando viene un extranjero / a decir quién es primero, si
el hombre o el capital" y entabló un recorrido por las palabras
que usó Jauretche para penetrar en el imaginario argentino: tilingo,
cipayo, zoncera, cagatinta, guarango, hasta desembocar en una milonga en
su honor. "Hablan de Grecia y de las cruzadas / pero jamás dicen
nada del alma del paisano / que se jugó en las patriadas / y así
van formando peones tilingos y perdedores / que no distinguen errores ni
entran discusión / pensando que la Nación es asunto de
doctores." Neuquino y mendocino, entonces, trocaron geografías
hasta llegar al punto: la actitud. "No es por citar a Fito Páez,
pero lo de Don Arturo era una cuestión de actitud" –bromeó
el escritor y citó–: "Osvaldo Soriano decía: `Nadie es
del todo argentino sin un buen fracaso. Sin una frustración plena,
intensa, digna de una pena infinita'. Qué tanguero, ¿no?
Bueno, algo de eso tenemos, pero también tenemos otros ritmos dentro
nuestro. Yo creo que la particularidad de Jauretche, aunque amigo de
Discépolo y Manzi, es que no se contagió. Miró desde otro lugar
y recuperó una actitud diferente a la del desencanto: decía,
`Los hombres, según los médicos, tienen la edad de sus
arterias... para mí, tienen la de su ilusión'".
El acercamiento de Quintar a Jauretche es revelador. Cuenta que la
primera vez que vio un libro suyo fue durante la dictadura del '56,
cuando su madre tuvo que quemarlos para evitar complicaciones. "Y la
segunda fue cuando vi otro libro suyo en la mesita de luz. Su escritura
estaba dirigida a un público amplio, donde estaba mi madre que no
había terminado la primaria." La exposición prosiguió con
apuntes sobre la importancia de una "política de la memoria".
"Los nombres de las monedas, las plazas y las calles le están
indicando a la sociedad qué se debe recordar y qué olvidar. Hay
una política de la memoria. En los '30 y en los '60,
Jauretche hizo un profundo análisis de la toponimia argentina y
desnudó una política de la historia para construir el presente.
Esta perspectiva de mirar la historia para construir una política
nacional es algo a recuperar, sobre todo en estos momentos... tan cerca
del bicentenario."

fuente: artículo publicado por Página/12

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Escrito por Carmiña Candido Daverio
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