Cuento de Cordillera ©
Joseph Berolo R. 2007
Lo primero que vi fueron sus zapatillas abiertas; los desnudos dedos
en apretada fila doble de uñas pintadas de negro azabache; los cuatro
brillantes de sus amarras de hebillas plateadas; los tacones altos,
gastados; sus pies maltratados por la levedad de la prenda, cuando
treparon las escalerillas de la "van" de Taxi Velox que partía en ese
mismo instante del terminal de buses de la Quiebra, en el Quindío,
hacia la cordillera cubierta de neblina a esa hora, a toda hora.
Solo al alzar la mirada, pude verla de cuerpo entero; se acomodaba a
mi lado en el asiento de afuera, detrás del conductor. Olía a perfume
barato, invasor; llevaba una flor desgonzada entre sus largos cabellos
negros, ondulados; le caían terciados sobre el hombro izquierdo-
frondosamente se acomodaron desparramados sobre el brazo de la silla,
que sentí mullido, casi tibio, resbaloso; sus labios carnosos,
seductores, naturales, humedecidos por el furtivo duende de su inquieta
lengua, enmarcaban la hilera perfecta de sus dientes, blancos,
blanquísimos- le brotaba una risa estupenda, vivaracha; y de sus
ojos, un fulgor malicioso, de bacante al comienzo de una fiesta de
faunos sedientos.
Se instaló en su silla, bregó con un bolso de cuero verde, pequeño,
repleto de cosas que tintinearon entre sus manos buscona; extrajo el
pasaje, lo entregó al inspector que contaba pasajeros, y se hundió
tranquila en su espacio, coquetonamente recogida.
De reojo la vi darle vuelta a un anillo de oro desteñido; acarició el
contorno de un diamante sin visos que asomó sobre su dedo anular
diciendo cosas de su dueña; reclinó bruscamente el espaldar de la
silla, que se la llevó con el.
Recostada así, sonriente, vió, vi, vimos porque unimos las miradas,
crecer sus opulentos senos, apretaditos al final del encaje de su
brassiere rosado; y el esbelto panorama de su vientre creció
igualmente contemplado, prometedor, entre el borde de su blusa de
amarrar al frente, sobre su ombligo argollado y la encinturada curva de
sus caderas en reposo, y la prolongada vertiente inferior de su cuerpo
envuelta entre los pliegues de sus descoloridos jeans. Sus inquietos
pies, buscaban acomodo al fondo del estrecho espacio bajo el asiento.
La Ninfa- así la ungí con la mirada, dejó caer sus brazos desnudos
sobre el largo contorno redondo de sus muslos expandidos .-"a
dormir..hasta que llegue.para poder rumbiar a gusto esta noche.".
-"Vas de fiesta" me atreví a comentar.
-"Claro que si" contestó emocionada.
-"Dónde." volví a atreverme.
-"En la capital. ¿Dónde?. donde me digan.Yo solo voy a divertirme".
Se encogió de hombros. cerró los ojos.y se durmió. Yo, cerré los
ojos.
El van trepó la Montaña.y llegó la neblina de La Cumbre. y comenzó
el largo descenso hacia el plano ardiente del Magdalena.viaducto a
viaducto.puente a puente.rumbo a otra cordillera. a otro plano.
La estridente música de carretera brotaba insolente por entre cuatro
bocinas del pequeño autobús; se mezclaba con el chirrido de los frenos
en las temibles curvas del descenso, con el sordo gemido de los cambios
en las subidas; de vez en cuando, La Muerte sobre ruedas bajaba de
frente, rozaba con viento huracanado las ventanillas del van.y el
conductor, que manejaba el bólido de su confianza con la punta de los
dedos de su mano izquierda, hablaba y hablaba pegado a un celular.
La Ninfa despertó; siguió reclinada; estrajo del fondo de su bolso un
turrón envuelto en mil colores; lo desnudó pausadamente, se lo llevó
a la boca, lo lamió hasta agotarlo.distraida, con la mirada puesta en
el vacío.
-¿Dormiste?" le dije.
-"Algo.. no lo suficiente.". Y su voz fue diferente a la sonora de
antes, y su mirada se tornó pensativa.y preguntó:
"Y tú, vas para la capital."
-"No..me quedó a mitad de camino. hasta mañana. "
-"Yo sigo."
-"te espera una buena rumba.."
-"Ni tanto. Pero si. Es con alguien que me quiere mucho"
-"Tu novio.. tu amigo ?"
-"Algo asi.." Y regresó a sus pensamientos.
Al cabo de unos kilómetros. y cien mil tractomulas.y soldados y
tanquetas a lado y lado de la vía... un retén.. y la requisa
esperada.. nada anormal, le pregunté:
-¿De dónde eres?
-Del Llano.de bien adentro del Llano.
-Y. por esos lados. qué? ¿ Todo bien? ¿ En Paz..?
-A ratos. pero una siempre tiene miedo. a mi me llevó la guerrilla.
hace tiempo.al monte. sabe? .pero no. para qué. me fue bien.
No supe que decir. Fui al monte. A su monte. A su interior.
-¿ Y ahora.de dónde vienes. ¿O vives en la Quiebra?
-No .. qué va.Vengo del Valle. allá vivo.. allá trabajo. para mi hija.
mira. Y extrajo una foto de cédula, de su niña. y se dedicó a verla . a
hablarle."tiene 2 añitos.la cuida mi mamá." Y guardó el retrato. Y no
volvió a tocar el tema.
-"Ya vamos llegando" , dije, para mi mismo. No esperaba respuesta.
-".. a mi me faltan cuatro horas todavía." la oí decir.
-"Llegarás a eso de las 8." le dije. ¿llevas abrigo.? .hace frío . y
hay paro de taxis.dicen."
-"El me recoje. el sabrá"
-¿El.?
-"Si. Mi amigo. hace mes y medio que no lo veo.. .ayer me envió lo del
pasaje por Entrega Rápida. siempre lo hace. lo quiero mucho.es tan
bueno con mi niña. mi mamá no lo conoce. solo por celular.cuando me
llama. "
-Que bien que tienes a alguien.que.te ayude.
-Si. yo soy muy buena con él. ¿Cómo no.? Cada vez que nos vemos. me
compra ropita.. y.me lleva a comer a sitios muy chéveres. tiene 48
años. pero se vé muy bien. para su edad.
-Y tú, ¿cuántos años tienes?
-¿Cuántos me ponés?
-¿veinti..seis?
-¿¡Cómo!?-Me dañaste el día.
-Uno nunca debe arriegarse a adivinar la edad de una mujer." dije
sonriendo. ¿Cuántos tienes? ¡Qué pena contigo¡
-¡Veinte¡ Hoy es mi cumpleaños.. eso si..anoche lo celebré en grande.
con mis amigos de la Quiebra. por eso quiero dormir.. para esta noche.
-"Tienes tiempo de hacerlo. el van solo pará en El Espino.. recoje
pasajeros y sigue. "
-Ojalá. porque..de veras. tengo que aprovechar el tiempo. El es tan
bueno.
-Hablas muy bien de él.
-Es que se lo merece. Imagínate. me ayuda con mi hija.. y eso que no es
suya. y a mi. lo que yo le pida.el sabe que yo trabajo. pero no le
importa.
-"Bueno ".dije, "Hasta que te cases. o te vayas a vivir con él. ?"
-¡"Ah eso si que no. hay muchas diferencias entre los dos. El. bueno..
tiene su cosa social. de muy arriba para mi.y su posición.todo el
mundo lo conoce. ¡Todo el mundo!. cuando salimos. el me tiene ropa muy
fina. y me veo muy bonita cuando me la pongo. ¡Ah!,,, y me pagó un
curso de sociales. para culturalizarme. hablar bien, no quiero que quede
mal. Ahora, estoy estudiando inglés . por si acaso.como él viaja
mucho. por todo el mundo.de pronto me lleva. pero. No.de ahi no pasa.
Y calló. por varios kilómetros. y el Espino apareció a la vuelta de
una curva.y pronto llegamos al terminal. en las goteras del pueblo.
-"Bueno.aqui te dejo. que te vaya bien.que te diviertas." le dije al
abandonar el vehìculo.
- Igual tú. ¡Ah¡... pero. no me diste tu nombre. para llamarte.vives
en la capital cierto?
No llevaba comigo tarjetas de presentación. Si las hubiese tenido.
Me limité a decirle, -Dame el número de tu celular. yo te llamo".
- Regálame el tuyo" me respondió.
-¡ Que pena¡ ..soy anticuado. nunca he tenido uno.
De repente, se cerró la puerta del van.y nos separó para siempre.
Nunca olvidaré su rostro prendido a la ventana del asiento, en el que
yo había viajado. Su mirada que no pude leer.alejándose. Nunca sabré
qué pensaba.reclinada en su lecho rodante. trepando la cordillera. su
cordillera de Ninfa.
Julio 24, 2007
En la Cordillera Central de Colombia-