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Cuento de cordillera para ti... de Joseph Berolo

Archivado en General • Fecha: 07-11-2008 14:05:54


 Cuento de Cordillera ©

 Joseph Berolo R.  2007

 Lo  primero que vi  fueron sus zapatillas abiertas; los desnudos dedos
 en apretada  fila doble de uñas pintadas de negro azabache;  los cuatro
 brillantes de sus amarras de hebillas plateadas;  los tacones altos,
 gastados;  sus pies maltratados por la levedad de  la prenda, cuando
 treparon las escalerillas de la "van" de Taxi Velox que partía  en ese
 mismo instante del terminal de buses de la Quiebra,  en el Quindío,
 hacia la cordillera cubierta de neblina a esa hora, a toda hora.
 Solo al alzar la mirada,  pude verla  de cuerpo  entero; se acomodaba  a
 mi lado en el asiento de afuera, detrás del conductor. Olía a perfume
 barato, invasor; llevaba una flor desgonzada entre sus largos cabellos
 negros, ondulados;  le caían  terciados sobre el hombro izquierdo-
 frondosamente se acomodaron desparramados sobre el brazo de la silla,
 que sentí mullido, casi tibio, resbaloso; sus labios carnosos,
 seductores, naturales, humedecidos por el furtivo duende de su inquieta
 lengua, enmarcaban  la  hilera  perfecta de sus dientes, blancos,
 blanquísimos- le brotaba   una risa estupenda, vivaracha;  y de sus
 ojos,  un  fulgor  malicioso,  de bacante  al comienzo de una fiesta de
 faunos sedientos.
  Se instaló en su silla, bregó con  un bolso de cuero  verde, pequeño,
 repleto de cosas que tintinearon entre sus manos buscona; extrajo el
 pasaje, lo entregó al inspector que contaba pasajeros,  y se hundió
 tranquila en su espacio,  coquetonamente  recogida.
   De reojo la vi darle vuelta a un anillo de oro desteñido; acarició el
 contorno de un diamante sin visos que asomó sobre su dedo anular
 diciendo cosas de su dueña; reclinó bruscamente el espaldar de la
 silla,  que se la llevó con el.
  Recostada así,  sonriente, vió, vi, vimos  porque unimos las miradas,
 crecer sus opulentos senos, apretaditos al final del encaje de su
 brassiere rosado; y el  esbelto  panorama de su  vientre  creció
 igualmente contemplado, prometedor,  entre el borde de su blusa de
 amarrar al frente, sobre su ombligo argollado y la encinturada  curva de
 sus caderas en reposo, y  la prolongada vertiente  inferior de su cuerpo
 envuelta  entre los  pliegues  de sus descoloridos jeans.  Sus inquietos
 pies, buscaban acomodo al fondo del  estrecho espacio bajo el asiento.
  La Ninfa- así la ungí  con la mirada, dejó caer sus brazos desnudos
 sobre el largo contorno redondo de sus muslos expandidos .-"a
 dormir..hasta que llegue.para poder rumbiar a gusto esta noche.".
 -"Vas  de fiesta"  me atreví  a comentar.
 -"Claro que si" contestó  emocionada.
 -"Dónde." volví  a  atreverme.
 -"En la capital. ¿Dónde?. donde  me  digan.Yo  solo voy a divertirme".
 Se  encogió de hombros. cerró  los ojos.y se durmió. Yo,  cerré los
 ojos.

  El van trepó la Montaña.y  llegó la neblina de La Cumbre. y comenzó
 el largo descenso hacia el plano ardiente del Magdalena.viaducto a
 viaducto.puente a puente.rumbo a otra cordillera. a otro plano.
  La estridente  música de carretera brotaba insolente por entre cuatro
 bocinas del pequeño autobús;  se mezclaba  con el chirrido de los frenos
 en las temibles curvas del descenso,  con el sordo gemido de los cambios
 en las subidas; de vez en  cuando, La Muerte  sobre ruedas bajaba de
 frente, rozaba con viento huracanado  las ventanillas del van.y el
 conductor, que manejaba el bólido de su confianza con la punta de los
 dedos de su mano izquierda, hablaba  y hablaba pegado a  un celular.
  La Ninfa despertó; siguió reclinada; estrajo del fondo de su bolso un
 turrón envuelto en mil  colores;  lo desnudó pausadamente,  se lo llevó
 a  la boca,  lo lamió hasta agotarlo.distraida,  con la mirada puesta en
 el vacío.
 -¿Dormiste?" le dije.
 -"Algo..  no lo suficiente.".  Y su voz fue  diferente a la sonora de
 antes, y su mirada se tornó  pensativa.y  preguntó:
  "Y tú, vas para la capital."
 -"No..me quedó a mitad de camino.  hasta mañana. "
 -"Yo  sigo."
 -"te espera una buena rumba.."
 -"Ni tanto. Pero si. Es con alguien que me quiere mucho"
 -"Tu novio.. tu amigo ?"
 -"Algo asi.." Y regresó a sus pensamientos.

  Al  cabo de unos  kilómetros. y  cien mil tractomulas.y  soldados  y
 tanquetas  a lado y lado de la vía...  un retén.. y  la requisa
 esperada.. nada anormal, le pregunté:
 -¿De dónde eres?
 -Del Llano.de bien adentro del Llano.
 -Y.  por esos lados. qué? ¿ Todo bien? ¿ En Paz..?
 -A ratos. pero una siempre tiene miedo. a mi me llevó  la guerrilla.
 hace tiempo.al monte. sabe? .pero no. para qué. me fue bien.
 No  supe que  decir.  Fui al monte. A su monte.  A su interior.
 -¿ Y ahora.de dónde vienes. ¿O vives  en  la Quiebra?
 -No .. qué va.Vengo del Valle. allá vivo.. allá trabajo. para mi hija.
 mira. Y extrajo una foto de cédula, de su niña. y se dedicó a verla . a
 hablarle."tiene 2 añitos.la cuida mi mamá."  Y guardó el retrato.  Y no
 volvió a tocar el tema.

 -"Ya  vamos llegando" , dije, para mi mismo. No  esperaba respuesta.
 -".. a mi me faltan  cuatro horas todavía."  la oí decir.
 -"Llegarás a eso de las 8." le dije. ¿llevas abrigo.? .hace frío .  y
 hay paro de taxis.dicen."
 -"El  me recoje. el sabrá"
 -¿El.?
 -"Si. Mi amigo. hace mes y medio que no  lo veo.. .ayer me envió  lo del
 pasaje  por Entrega Rápida. siempre lo hace. lo quiero mucho.es tan
 bueno con  mi niña. mi mamá no lo conoce. solo por celular.cuando me
 llama. "
 -Que bien que tienes a alguien.que.te ayude.
 -Si.  yo soy muy buena con él. ¿Cómo no.? Cada vez que nos vemos. me
 compra ropita..  y.me lleva  a comer  a sitios muy chéveres. tiene 48
 años. pero se vé  muy bien. para su edad.
 -Y tú, ¿cuántos años tienes?
 -¿Cuántos me ponés?
 -¿veinti..seis?
 -¿¡Cómo!?-Me dañaste el día.
 -Uno nunca debe arriegarse a  adivinar la edad de una mujer." dije
 sonriendo. ¿Cuántos tienes? ¡Qué pena contigo¡
 -¡Veinte¡  Hoy  es mi cumpleaños.. eso si..anoche lo celebré  en grande.
 con mis amigos de la Quiebra. por eso quiero dormir.. para esta  noche.
 -"Tienes  tiempo de hacerlo. el van solo pará en El Espino.. recoje
 pasajeros y sigue. "
 -Ojalá. porque..de veras. tengo  que aprovechar  el tiempo. El es tan
 bueno.
 -Hablas muy bien de él.
 -Es que se lo merece. Imagínate.  me ayuda con mi hija.. y eso que no es
 suya. y a mi. lo que yo le pida.el sabe que yo trabajo. pero no  le
 importa.
 -"Bueno ".dije, "Hasta que te cases.  o te vayas  a  vivir con él. ?"
 -¡"Ah eso  si que no. hay muchas diferencias entre los dos. El.  bueno..
 tiene su cosa  social. de muy arriba para  mi.y su posición.todo el
 mundo lo conoce. ¡Todo el mundo!. cuando salimos. el me tiene ropa muy
 fina.  y me veo muy bonita cuando me la  pongo.  ¡Ah!,,,  y me pagó un
 curso de sociales. para culturalizarme. hablar bien, no quiero que quede
 mal. Ahora,  estoy estudiando inglés . por si acaso.como él viaja
 mucho. por todo el mundo.de pronto me lleva.  pero. No.de ahi no pasa.
  Y calló.  por varios kilómetros.  y el Espino apareció a la vuelta de
 una curva.y  pronto llegamos  al terminal. en las goteras del  pueblo.
 -"Bueno.aqui  te dejo. que te vaya  bien.que te diviertas."  le dije al
 abandonar el vehìculo.
 - Igual tú.  ¡Ah¡... pero.  no me diste tu nombre. para llamarte.vives
 en la  capital cierto?
 No llevaba comigo tarjetas de presentación. Si las hubiese tenido.
 Me limité a  decirle, -Dame  el número de tu  celular. yo te llamo".
 - Regálame el tuyo" me respondió.
 -¡ Que pena¡  ..soy anticuado.  nunca he tenido uno.

 De repente, se cerró la puerta del van.y  nos  separó  para siempre.

  Nunca olvidaré su rostro prendido a la ventana del asiento, en el que
 yo había  viajado. Su  mirada que no pude leer.alejándose. Nunca sabré
 qué pensaba.reclinada  en su lecho rodante. trepando la  cordillera. su
 cordillera de Ninfa.

 Julio 24, 2007
 En la Cordillera Central de Colombia-

Escrito por Carmiña Candido Daverio
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