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Letralia, Tierra de Letras -- Edición Nº 186

Archivado en Revistas literarias • Fecha: 07-05-2008 09:59:10

Enviado por Jorge Gómez Jiménez


~~~~~~~~~~~~~~~ Año XII Cagua, Venezuela Nº 186
~~~~~~~~~~~ =======================================
~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras
~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com
~~~~~~~~~~~ =======================================
~~~~~~~~~~~ 5 de mayo de 2008
~~~~~~~~~~~
~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es
~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores
~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet.
~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus
~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material
~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com
~~~~~~~~~~~ ~ *
~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
~~~~~~~~~~~ ~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26
~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ISSN: 1856-7983
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
|
“Ahí está la poesía: de pie contra la muerte”, discurso | Material
del escritor argentino Juan Gelman al recibir el Premio | especial
de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes. |
/ El arte no es políticamente correcto ni político: Hay |
Festival de la Palabra en Armenia. / Aragüeños en el V |
Festival Mundial de Poesía: Reina Martínez de |
Arrivillaga. / Aragüeños en el V Festival Mundial de |
Poesía: Guillermo Cadrazco. |
|
García Avilés en micro. / Cósele el rabo al lagarto. / | Breves
Aguas muertas. / Raffo superviviente. / Susurro en |
YoEscribo. / Héroes expuestos. / Estamos con el autismo. |
/ Querer y poder. / Bravo por la novela. / Perú y las |
bestias. / Aldemaro póstumo. / Humoramando. / Malos |
Ayres. / Ensayo a lo Rojas. / Bisonte de papel. / |
Proyectos exitosos. / Altares de mayo. / Chiquita |
regresa a Nueva York. / El triatlón de Terca. / Llamado |
a expositores. |
|
Realizado en Arequipa encuentro sobre lectura y | Noticias
literatura. / Aragua celebró el Día del Libro con |
actividades especiales. / Inaugurada en Fuente Vaqueros |
la Biblioteca Federico García Lorca. / Doctorado honoris |
causa póstumo proponen para el poeta Roque Dalton. / |
Poemas de Aquiles Nazoa son reunidos en antología de |
Monte Ávila. / Gelman al recibir el Cervantes: “La |
memoria es memoria si es presente”. Biblioteca del |
Cervantes en Viena será dedicada al poeta argentino. / |
46 ganadores en Concurso Radial y Televisivo de La |
Librería Mediática. / Literatura venezolana fue |
comentada en Pekín. / Inaugurada en Santander escultura |
del poeta José Hierro. / México recuerda a Amado Nervo |
con un festival. / Dieciséis autores venezolanos dejaron |
de ser inéditos. / Presentan en Maturín muestra |
internacional de arte ecológico. / Trasladan a Lima |
restos del poeta Javier Heraud. / Jorge Enrique Adoum |
participa en actividades en París. / Teatro de Argentina |
y Chile se une en un festival. / Amor y literatura se |
encontrarán en Benidorm. / Canciones de cuna presentan |
en San Cristóbal de La Laguna. / Venezuela celebrará su |
quinto Festival Mundial de Poesía. / Cagua y La Victoria |
sedes del Festival Mundial de Poesía en Aragua. / |
Discuten en Salamanca sobre el estímulo a la lectura en |
la familia. / Traducción de Medea por Unamuno abre |
colección del Festival de Mérida. / Crearán en México la |
Cátedra Alejo Carpentier. |
|
Bubok. / Mester de Narradores. / Fundación Internacional | Literatura
Jorge Luis Borges. / The Transgenic Writer. / Unión | en Internet
Latina. / poesía sexo marihuana. |
|
“¿La tonada chilena de Bolaño en Buenos Aires?”, Rolando | Artículos y
Gabrielli. / “José Barroeta: los relámpagos de la otra | reportajes
orilla”, Gabriel Mantilla Chaparro. / “La narrativa |
actual en el Zulia. Apuntes acerca de la narrativa de |
Norberto José Olivar”, Valmore Muñoz Arteaga. / “Una |
lectura de Zonas de peligro, de Tomás Harris: |
mitificación de lo humano a través de la experiencia |
enferma”, Marcos Arcaya Pizarro. / “El enfermo de |
Abisinia”, Antonio María Flórez. / “Las benévolas, de |
Jonathan Littell”, Manuel García Pérez. / “Gelindo |
Casasola: Argonáutica”, Rafael Rattia. / “El proyecto de |
currículum educativo en Venezuela”, Leopoldo de Quevedo |
y Monroy. / “Tres cervantistas”, Andrés Ugueruaga. / |
“Apuntes de un profesor de bachillerato”, Carlos de la |
Hoz Albor. / “Literatura en la filatelia: Mikael |
Agricola”, Juan Franco Crespo. |
|
Héctor Torres habla sobre La huella del bisonte: “Ningún | Entrevistas
momento importante de nuestras vidas tiene una segunda |
oportunidad”, entrevista por Jorge Gómez Jiménez. / |
Karla Suárez, escritora cubana: la vida puede ser otra |
cosa, entrevista por John Jairo Junieles. / Óscar Hahn: |
“Los críticos tienden a usar conceptos en términos |
demasiado vagos y generales”, entrevista por Augusto |
Rodríguez. |
|
“Ángel de instancias: ángel desertor”, Néstor José | Sala de ensayo
Mendoza. / “Un insecto atrapado en ámbar. |
Consideraciones en torno al tiempo que se ha ido”, David |
Ramírez Plascencia. / “Aproximaciones al concepto de |
conocimiento en los discursos históricos a partir de los |
aportes de Teun Van Dijk”, María E. del Valle de |
Villalba. |
|
“Semillero“ (extractos), Gabriel Otero. / “Borrascas | Letras
iguales”, Lorena Torres. / Tres poemas de Fred More. / |
Dos cuentos de Odilón Moreno Rangel. / Tres poemas de |
Sara Gil Gracia. / “Líder”, Luis Emel Topogenario. / |
Poemas de Sixto Sánchez. / “El gato de tres patas”, Juan |
Nicolás Tineo. / Poemas de Ana del Rosario Montrosis. / |
“Internado”, Marianela Cabrera Pineda. / “La batalla de |
los hipocampos” (extractos), Edith Ávila Romo. / “La |
espera”, Miriam Díaz. / “Pórtico: Aimée Césaire. |
Reacción literaria ante ese Todo-Mural que es la |
muerte”, Gustavo Adolfo Becerra. / “Archivera”, Susana |
Arroyo Furphy. / Poemas de María Paula Alzugaray. / “Un |
hombre feliz”, Roger Vilain. |
|
Alejo Carpentier. | Post Scriptum
|
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HABLEMOS..., de Octavio Santana Suárez

Redactado a la manera de los clásicos de la filosofía, en el estilo
característico del español Octavio Santana Suárez, Hablemos... dibuja
diversas reflexiones sobre los grandes temas de siempre.

“Un inmenso poema del pensamiento”. Antonio Núñez Ordóñez.

Léelo en Editorial Letralia: www.letralia.com/ed_let/hablemos

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Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año
http://www.geocities.com/SoHo/8753
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Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998
http://www.internet.com.mx
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Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
http://www.megasitio.com
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Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
http://www.redchilena.cl
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Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
http://www.fortressdesign.com
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Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
http://www.exodusltd.com
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Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
http://www.lomejorde.com
===========================================================================
Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
http://www.lomejorde.com
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Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
http://www.stockholmchallenge.se
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Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia
http://www.stockholmchallenge.se
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||||||||||||||||||||||| MATERIAL ESPECIAL |||||||||||||||||||||||

=== “Ahí está la poesía: de pie contra la muerte” =========================
=== Discurso del escritor argentino Juan Gelman ===========================
=== al recibir el Premio de Literatura ====================================
=== en Lengua Castellana Miguel de Cervantes ==============================

Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señor Ministro de Cultura, Señor
Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, autoridades estatales,
autonómicas, locales y académicas, amigas, amigos, señoras y señores:

Deseo, ante todo, expresar mi agradecimiento al jurado del Premio de
Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, a la alta investidura
que lo patrocina y a las instituciones que hacen posible esta honrosísima
distinción, la más preciada de la lengua, que hoy se me otorga. Mi gratitud
es profunda y desborda lo meramente personal. En el año 2006 se galardonó
con este premio al gran poeta español Antonio Gamoneda y en el 2007 lo
recibe también un poeta, esta vez de Iberoamérica. Se premia a la poesía
entonces, “que es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo
hermosa” para don Quijote, doncella que, dice Cervantes en “Viaje del
Parnaso”,

“puede pintar en la mitad del día
la noche, y en la noche más escura
el alba bella que las perlas cría...
Es de ingenio tan vivo y admirable
que a veces toca en puntos que suspenden,
por tener no se qué de inescrutable”.

A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aun antes en este
histórico paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo
verdaderamente admirable en estos “Dürftiger Zeite”, estos tiempos
mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderin
preguntándose “Wozu Dichter”, para qué poetas. ¿Qué hubiera dicho hoy, en
un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años
muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos
habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la
poesía: de pie contra la muerte.

Safo habló del bello huerto en el que “un agua fresca rumorea entre las
ramas de los manzanos, todo el lugar sombreado por las rosas y del ramaje
tembloroso el sueño descendía”, Mallarmé conoció la desnudez de los sueños
dispersos, Santa Teresa recogía las imágenes y los fantasmas de los objetos
que mueven apetitos, San Juan bebió el vino de amor que sólo una copa
sirve, Cavalcanti vio a la mujer que hacía temblar de claridad el aire,
Hildegarda de Bingen lloró las suaves lágrimas de la compunción, y tanta
belleza cargada de más vida causa el temblor de todo el ser. ¿No será la
palabra poética el sueño de otro sueño?

Santa Teresa y San Juan de la Cruz tuvieron para mí un significado muy
particular en el exilio al que me condenó la dictadura militar argentina.
Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir,
la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui
expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un
destino “que no es sino morir muchas veces”, comprobaba Teresa de Ávila. Y
yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero
asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado. La dictadura
militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar que la
palabra “desaparecido” es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el
secuestro de ciudadanas y ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la
desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto. El
Quijote me abría entonces manantiales de consuelo.

Lo leí por primera vez en mi adolescencia y con placer extremo después de
cruzar, no sin esfuerzo, la barrera de las imposiciones escolares. Me
acuciaba una pregunta: ¿cómo habrá sido el hombre, don Miguel? Conocía su
vida de pobreza y sufrimiento, sus cárceles, su cautiverio en Argel, su
Lepanto, los intentos fallidos de mejorar su suerte. Pero él, ¿quién era?
Releía el autorretrato que trazó en el prólogo de las Novelas ejemplares:
“Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y
desembarazada”, que nada me decía, salvo la mención de sus “alegres ojos”.
Comprendí entonces que él era en su escritura. Me interno en ella y aún hoy
creo a veces escuchar sus carcajadas cuando acostaba al Caballero de la
Triste Figura en el papel. Sólo quien, desde el dolor, ha escrito con
verdadero goce puede dar a sus lectores un gozo semejante. Cómico es el
rostro de la tragedia cuando se mira a sí misma.

Declaro que, en verdad, quise recorrer ante ustedes, con ustedes, los
trabajos de Persiles y Sigismunda, o la locura quebradiza del licenciado
Vidriera, o compartir la nueva admiración y la nueva maravilla del coloquio
de los perros, o el combate verdaderamente ejemplar entre los poetas malos
y los buenos que tiene lugar en “Viaje del Parnaso” y en el que cualquier
buen poeta podía caer herido por un pésimo soneto bien arrojado. Pero tal
como la lámpara alimentada a querosén que los campesinos de mi país
encienden a la noche y alrededor de la cual se sientan a cenar, cuando hay,
y luego a leer, cuando hay y cuando hay ganas, y a la que mosquitos y otros
seres alados acuden ciegos de luz y la calor los mata, así yo, encandilado
por don Alonso Quijano, no puedo sustraerme a su fulgor.

Muchas plumas hondas y brillantes han explorado los rincones del gran
libro. Por eso, parafraseando al autor, declaro sin ironía alguna que, con
seguridad, este discurso carece de invención, es menguado de estilo, pobre
de conceptos, falto de toda erudición y doctrina. Sólo hablo como lector
devoto de Cervantes, pero quién puede describir los territorios del
asombro. Con mucha suerte y perspicacia, es posible apenas sentarse a la
sombra de lo que siempre calla.

Cervantes se instala en un supuesto pasado de nobleza e hidalguía para
criticar las injusticias de su época, que son las mismas de hoy: la
pobreza, la opresión, la corrupción arriba y la impotencia abajo, la
imposibilidad de mejorar los tiempos de penuria que Hölderlin nombró. Se
burla de ese intento de cambio y se burla de esa burla porque sabe que
jamás será posible terminar con la utopía, recortar la capacidad de sueño y
de deseo de los seres humanos. Cervantes inventó la primera novela moderna,
que contiene y es madre de todas las novedades posteriores, de Kafka a
Joyce. Y cuando en pleno siglo XX Michel Foucault encuentra en Raymond
Roussel las características de la novela moderna, éstas: “el espacio, el
vacío, la muerte, la transgresión, la distancia, el delirio, el doble, la
locura, el simulacro, la fractura del sujeto”, uno se pregunta ¿qué? ¿No
existe todo eso, y más, en la escritura de Cervantes?

Su modernidad no se limita a un singular universo literario. La más humana
es un espejo en el que podemos aún mirarnos sin deformaciones en este siglo
XXI. Dice Don Quijote: “Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron
de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la
artillería a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está
dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un
infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que sin
saber cómo o por dónde, en la mitad del coraje y brío que enciende y anima
a los valientes pechos, llega una desmandada bala (disparada de quien quizá
huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar la maldita
máquina) y corta y acaba en un instante los pensamientos y la vida de quien
la merecía gozar luengos siglos”.

Desde el lugar de presunto caballero andante quejoso de que las armas de
fuego hayan sustituido a las espadas, y que una bala lejana torne inútil el
combate cuerpo a cuerpo, Don Quijote destaca un hecho que ha modificado por
completo la concepción de la muerte en Occidente: es la aparición de la
muerte a distancia, cada vez más segura para el que mata, cada vez más
terrible para el que muere. Pasaron al olvido las ceremonias públicas y
organizadas que presidía el mismo agonizante en su lecho: la despedida de
los familiares, los amigos, los vecinos, el dictado del testamento ante los
deudos. La muerte hospitalizada llega hoy con un cortejo de silencios y
mentiras.

Y qué decir de los 200.000 civiles de Hiroshima que el coronel Paul Tobbets
aniquiló desde la altura apretando un simple botón. Piloteaba un aparato
que bautizó con el nombre de su madre, arrojó la bomba atómica y después
durmió tranquilo todas las noches, dijo. Pocos conocen el nombre de las
víctimas cuya vida el coronel había segado. La muerte se ha vuelto anónima
y hay algo peor: hoy mismo centenares de miles de seres humanos son
privados de la muerte propia. Así se da en Irak.

Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez,
que el Quijote es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor
se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la
presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca
visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una
justicia para todos que no es. Son amores diferentes pero se juntan en un
haz de fuego. ¿Y acaso no quisimos hacer quijotadas en alguna ocasión,
ayudar a los flacos y menesterosos? ¿Luchando contra molinos de aspas de
acero, que ya no de madera? ¿Despanzurrando odres de vino en vez de
enfrentar a los dueños del dolor ajeno? ¿“En este valle de lágrimas, en
este mal mundo que tenemos”, dice Sancho, “donde apenas se halla cosa que
esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería”?

He celebrado hace dos años, con ocasión de la entrega del Premio Reina
Sofía de Poesía Iberoamericana, mi llegada a una España que no acepta las
aventuras bélicas y que rompe clausuras sociales que hieren la intimidad de
las personas. Hoy celebro nuevamente a una España empeñada en rescatar su
memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida
que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del siglo V
antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto.
Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.

Para San Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que
se llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no
necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin
descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares
desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de
cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron?
¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y
darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad?
La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía
del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en
impunidad dos veces.

Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, dice Antígona, una ley fija
siempre, inmutable, que no es una ley de hoy sino una ley eterna que nadie
sabe cuándo comenzó a regir. “¡Iba yo a pisotear esas leyes venerables,
impuestas por los dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera
el que fuera!”, exclama. Así habla de y con los familiares de desaparecidos
bajo las dictaduras militares que devastaron nuestros países. Y los hombres
no han logrado aún lo que Medea pedía: curar el infortunio con el canto.

Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que
remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar
hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están
perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el
subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es
la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero.
La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus
armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho
que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en
realidad quieren la destitución de su pasado en particular.

Pero volviendo a algunos párrafos atrás: hay tanto que decir de Cervantes,
de este hombre tan fuera del uso de los otros. De sus neologismos, por
ejemplo. Salvo él, nadie vio a una persona caminar asnalmente. O llevar en
la cabeza un baciyelmo. O bachillear. Don Quijote aprueba la creación de
palabras nuevas, porque “esto es enriquecer la lengua, sobre quien tienen
poder el vulgo y el uso”. Hace unos años ciertos poetas lanzaron una
advertencia en tono casi legislativo: no hay que lastimar al lenguaje, como
si éste fuera río coagulado, como si los pueblos no vinieran “lastimándolo”
desde que empezaron a nombrar. Cuando Lope dice “siempre mañana y nunca
mañanamos” agranda el lenguaje y muestra que el castellano vive, porque
sólo no cambian las lenguas que están muertas. La lengua expande el
lenguaje para hablar mejor consigo misma.

Esas invenciones laten en las entrañas de la lengua y traen balbuceos y
brisas de la infancia como memoria de la palabra que de afuera vino, tocó
al infante en su cuna y le abrió una herida que nunca ha de cerrar. Esas
palabras nuevas, ¿no son acaso una victoria contra los límites del
lenguaje? ¿Acaso el aire no nos sigue hablando? ¿Y el mar, la lluvia, no
tienen muchas voces? ¿Cuántas palabras aún desconocidas guardan en sus
silencios? Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y
nombra lo que no tiene nombre todavía.

Esto exige que el poeta despeje en sí caminos que no recorrió antes, que
desbroce las malezas de su subjetividad, que no escuche el estrépito de la
palabra impuesta, que explore los mil rostros que la vivencia abre en la
imaginación, que encuentre la expresión que les dé rostro en la escritura.
El internarse en sí mismo del poeta es un atrevimiento que lo expone a la
intemperie. Aunque bien decía Rilke: “[...] lo que finalmente nos resguarda
/ es nuestra desprotección”. Ese atrevimiento conduce al poeta a un más
adentro de sí que lo trasciende como ser. Es un trascender hacia sí mismo
que se dirige a la verdad del corazón y a la verdad del mundo. Marina
Tsvetaeva, la gran poeta rusa aniquilada por el estalinismo, recordó alguna
vez que el poeta no vive para escribir. Escribe para vivir.

Fuente: La Bitácora de Gelman

=== El arte no es políticamente correcto ni político ======================
=== Hay Festival de la Palabra en Armenia =================================

 

 

Escrito por Carmiña Candido Daverio
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