Long-ohni
Amigos todos, después de prolongado silencio y sospechada ausencia (porque no he estado realmente ausente sino siguiéndolos) quisiera compartir con ustedes un poco el fruto de este esfuerzo. En aproximadamente 30 días (o algo más) estará editado "Incohemas, Patrióticas y Lunfardías (o Tangardías)" que lleva un Estudio Preliminar de la Prof. Norma Pérez Martín. Los poemas fueron escritos entre 1973 y 1990, es decir, vienen con harto atraso.
Sí quisiera compartir ahora con ustedes el texto de contratapa que realizó Fernando Sánchez Zinny, a la manera de avance de lo que irá a salir.
con mi abrazo siempre
long
La fuerza es el rasgo poético por excelencia: la sensibilidad, la percepción, la sutileza, la memoria, se potencian y extreman, se subliman y alcanzan la verdadera dimensión lírica sólo cuando arde en sus intersticios el fuego devorante. De lo contrario, los intentos del poeta quedan siempre a medio camino y más se sustentan en el ingenio y la buena voluntad que no en los designios de la vida. Long-Ohni conoce bien esa preceptiva profunda ahincada en lo esencial; de sus viajes ha vuelto, una y otra vez, con precisos aleccionamientos con los que enriquece y amplía desmesuradamente su clausura ejemplar y arquetípica. Desde lejos ha traído la fuerza y la guarda acomodada entre sus enseres: tiene, además, la sabiduría necesaria para saber domarla sin quitarle impulso, para calmarla sin ahogar su exaltación, de lo que en este libro hay testimonios poderosos en los “Incohemas” y en las “Lunfardías”. Pero hay otras ocasiones –y en esas mismas series ello se muestra asimismo con generosidad– en que la fuerza de las cosas se alía no con la fragilidad del ser sino con el ímpetu de su espíritu, capaz de convertirlo en suprahumano; ese es el momento del poema, la plenitud vendimial que trasmuta la melancolía en vigor incoercible. De pronto, sólo vale la invocación como trasunto de una actitud que contribuirá a cambiar el mundo, a darle racionalidad verdadera y a hacerlo acorde con la gozosa desolación del hombre. El paisaje ya no es el mismo: no son arboledas entre las que se expanden los rayos del sol sino una luminosidad intensa que es, simultáneamente, sombra cerrada. Hay que agradecerle a Long.Ohni sus vacilaciones y sus certezas, su optimismo raigal resistente a la intemperie asoladora, que ojalá sea el de todos los que recorremos caminos semejantes. Ha dicho “Yo quise ser bandera y vine hombre”; ha dicho: “Descreo aunque los ríos renazcan insistentes / porque agua soy que ya no tiene curso…” En torno el silencio, el silencio que es la poesía en sí y que lo es no sólo como “petición de silencio”, según la expresión clásica, sino también en cuanto silencio total, construido y habitado por todos los sonidos.
Fernando Sánchez Zinny
Verano 2008
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