CUANDO HUYE EL DIA
Al maestro de Farø
Llevo tu cruz al cuello.
Pero es una cruz invisible.
Invisible como la cadena
y el signo de la cruz en la frente-
Östen Sjöstrand (1977)
Largo, muy largo, ha sido tu viaje
por el afilado cristal de los años
que ha visto desfilar tanta sombra
y ahora ves apenas el agua
golpeando contra los arrecifes
de toda memoria. Nada más
que una solitaria figura, un paisaje
en su demorarse otra vez invisible
en la arena escasa, en el monótono
canto del mar y los pescadores.
Para ti el tributo singular de estas míseras
palabras como la justa franja de luz
que marca la huída del día en pos
de su oscura morada. Fin de un mundo
sobre el espinazo gris de las Islas,
cuando nadie ha preguntado aún por la casa
del maestro. Digo que he visto suspensas
en vilo en su eterna danza las nórdicas olas,
que más allá del horizonte otra vez
como un solitario latido el reloj de los tiempos
ha de tañir y otra vez otra noche la Osa Mayor
parirá sus altas crías de plata y silencio.
Y al fin del periplo esta playa en reposo
del mundo, remota como el rayo y la runa.
Nos dejaste preguntas como clavos ardiendo
en la temblorosa plenitud del vacío,
nos has dicho a tu modo: ahí tienes tu vida.
Alejandro Drewes 3.8.07 .