Sí, amor, sé que en aquel tiempo fuiste
la segura de tu carne, como aquella novia
de Seifert, precisa en su cita con el mármol:
el mismo aroma de violetas esfumadas
sobre la imagen borrosa y el espejo aterrado
en la pregunta por el próximo nombre,
que un eco apenas escucha bajo el agua y la noche.
Jens/ Alejandro Drewes, febrero 2005