POEMANÍA
la manía del poema…
Hoja literaria de aparición virtual
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DOSSIER:
“¿Sirve la poesía en el tercer milenio?”
OPINA:
SANTIAGO BAO
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La poesía no es una religión
Puede ser un esbozo de una fenomenología de la Poesía en el siglo XXI. Pero como no es posible emitir certezas sobre futurología, es necesario, como siempre que intentamos acercarnos a la realidad, ir de los efectos a las causas. Vale entonces lo que viene sucediendo desde, por lo menos, el siglo XX. Otra cosa sería la expresión de propósitos de mera buena voluntad.
En una simplificación, fenomenología, descripción de lo que aparece. Y para eso debo involucrarme porque, a veces, escribo poesía. Y por fortuna, las más de las veces, vivo. Esta afirmación puede escandalizar a quienes creen en la Poesía como en un Dios inmanente y a los poetas los comulgantes o médiums que se encargan de traducir en palabras esa especie de culto.
En la mayoría de las exposiciones sobre el protagonismo y la significación de la Poesía percibo una grandilocuencia y ausencia de humildad llamativa en tanto colisiona frontalmente con lo que en realidad sucede acerca de su relevancia en la sociedad actual.
Que pasa en nuestra aldea. Permanecen las condiciones de precariedad, la difusión escasa, el acceso a ediciones por la única alternativa de pagarles a las editoriales y en el peor de los casos acceder a las “ediciones cooperativas” o a los “concursos” en que es necesario abonar un peaje a los vivos que los organizan y que adquirieron gratuitamente sus patentes de corsarios. Y los amiguismos y transitar la misma noria.
Va como ejemplo una experiencia: 17 años llevó editar un libro que me habían seleccionado oportunamente en un concurso y se trataba de un organismo oficial. Hay excepciones, llegó finalmente una intervención justiciera y restauradora. Pero 17 años de espera desalientan a cualquiera. Sé que también existen algunos editores con buenas intenciones para publicar a quienes consideran talentosos, pero sin recursos. Conozco a alguien que esa actitud le deparó un quebranto económico.
Si estas condiciones permanecen sería oportuno referirnos al tema como un problema, el problema de la Poesía en el siglo XXI. Un problema no tiene verdad ni valor: sólo importancia.
¿Cuánta importancia tiene la Poesía para nuestra sociedad? Mi objetividad me indica que muy escasa. Sí, ahora están la Internet, los ciclos de lectura en los cafés y otros sitios, estos últimos sobre todo en Buenos Aires. Lamento tener que decir esto: poesía para poetas. ¿Y el inmenso resto? ¿No habrá causas que explican este alejamiento? Es que una significativa porción de la poesía actual vuela por los aires como un globo perdiendo el contacto de los pies sobre la tierra. Alambicamientos, criptografías, ambigüedades, fugas de la realidad, mentiras.
Poesía sin humildad, sin sencillez, senderos únicos que con la profundidad pueden hacer de la Poesía un medio eficaz para llegar a más personas. Sino ¿cómo unirnos a ellos?
Tal vez, como escribía León Felipe en su Preceptiva Poética: “…¡Cuándo te darás a todos…a todos/ al príncipe y al paria,/ a todos/ sin ritmo y sin palabras.” o …”Más bajo, poetas/más bajo;/ hablad más bajo;/ no gritéis tanto/ no lloréis tan alto…” y …”si el verso, como el hombre/ no fuese de cristal/ sino de barro.”
De estos pagos la poesía de J. L. Escudero, uno de los poetas que mejor encarna para mí estos principios ( ver “Riña de gallos” de su libro “Verlas venir”) y así, al pasar; C. Cantoni, G. Boido, R. Vásquez, J. Giannuzzi, J. Fondebrider.
La Poesía no puede quedar en el dominio de los profesores de Letras o los talleres literarios. Las personas pueden sentirse bien pero de ahí concluir en una buena Poesía hay una distancia considerable.
Tampoco se avanza con textos encerrados en un eterno narcisismo y refinamiento minoritario.
A despabilarse que afuera está la mejor escuela, la Maestra Vida. Darnos con frecuencia un baño de realidad observando lo que sucede a nuestro alrededor.
Qué tiempo más oportuno que éste embriagado de trivialidad, embrutecido por los medios para que la Poesía diga lo que debe. Esa Poesía que incluya al Otro. Que se difunda en la pasión del Nosotros. No puede sumarse al culto de las apariencias.
Aceptar con humildad las críticas de oscuridad, de hermetismo, de “esa poesía no la entiendo”, no arrinconarse en una Poesía para una elite, para otros poetas, para buscar acólitos.
Sino somos arrogantes es bueno leer el artículo “Contra los poetas” de W. Gombrowicz, publicado en ECO, Revista de la Cultura de Occidente, Tomo XIII/1, Mayo de 1966. Allí dice: …”el Hombre es algo más vasto que el Poeta”. Sin saberlo yo había dicho: sucede que, a veces, soy poeta.
Para que la Poesía de este siglo posea una significación válida para el hombre no son proposiciones nuevas las necesarias. Bastan como ejemplo un Decálogo que en la década del 60 compartimos con un grupo de escritores alrededor de la revista Cormorán y Delfín y Ariel Canzani D. acerca de los sostenedores del planetarismo poético.
1) Ser creador (honesto) u hombre honesto.
Nota: creemos innecesario explicar que es ser honesto. Para los que no sepan sugerimos la compra de un espejo.
2) Situarse en el tiempo en que se vive y no utilizar conscientemente escapismos híbridos para soslayar las injusticias reales que puedan rodear nuestra cómoda visa “social”. Sostener contra los defensores de gerundios la validez del verbo.
3) No pertenecer a grupos sectarios o clanes.
4) No desconocer el valor creativo existente en otros. Saber además que la propia genialidad puede coexistir con otras.
5) Estar siempre dispuesto a aceptar la discusión y/o el diálogo para integrar ideas y/o soluciones planetarias.
6) No tolerar ni aceptar mordazas, censuras, ficheros, clasificadores de ideas, cualesquiera que sean los argumentos aducidos.
7) No pertenecer a instituciones, sociedades o cargos que atenten contra la libertad unitaria o colectiva del ser humano.
8) Saber que el planeta necesita adquirir y/o poseer un alto concepto de conciencia colectiva, para resolver inmediatamente los problemas inadmisibles de hambre, miseria, mala salud, analfabetismo e injusta distribución de la riqueza.
9) Saber que existen (y con los días se acrecientan) los problemas de civilización tecnificada, de psicosis limítrofes (crueldad gratuita, matanzas ideológicas o de otro tipo, sexualidades patológicas, etc.) cuya cura aún se busca. No justificarlas. Ayudar a los que trabajan en ese sentido.
10) Saber que existe el asco, la náusea, los mierdas, los hijos de puta, los sátrapas, los ladrones, los inmundos, los mistificadores, los gusanos, las víboras, los miméticos, los boludos macanudos y los “piolas”, que retardan sueños y anhelos comunes, y aún sabiéndolo perseverar (gritando como locos si es necesario) en la amorosa tarea de crear un planeta no de caramelo y rosas, sino medianamente habitable.
11) No olvidar que todo lo anterior se contiene en una sola y antigua palabra, tan vieja como el mundo: Amor, y cuya utilización cotidiana y constante tanto nos cuesta.
Observación: Si bien algunas de estas notas aparentemente parecen perogrulladas de marca mayor, creemos necesario insistir en que no lo son, de ahí nuestra necesidad de publicar este decálogo de once puntos. Se aceptan sugerencias –honestas y deshonestas- para mejorar el mismo.
Y como decía Swift: esta es mi modesta proposición.
Santiago Bao (*)
(*) Nació en San Fernando (provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1936. Publicó en libro “Trece poetas” (Bibliograma, Instituto Amigos del Libro, 1967); “Antología del empedrado II y III” (Libros del Empedrado, 1997); “Trabajos forzados” (poesía, Libros del Empedrado, 1997); “Al otro lado” (poesía y prosa, Edit. Dunken, 1998); “En el desvío” (poesía, J.L.Silver Producciones Literarias, 1999); “Pendientes” (poesía, R. Salido, 2002) ; “La máquina nocturna” (cuentos, R. Salido, 2004) y “Memorias del zoo” (Ediciones Suárez , 2005) y “De abusos e insistencias” (premiado por el Fondo Editorial Rionegrino/1991, editado recientemente). Ha sido galardonado en numerosas oportunidades, como así también colaborado en diversas publicaciones del país y del extranjero. Se encuentran varios textos suyos en distintos sitios de internet. Reside en la ciudad de Villa Gesell (provincia de Buenos Aires).
POEMANIA / DOSSIER
1/ ¿ Por qué escribir poesía en el siglo XXI? por Luis Benítez
2/ ¿Qué sobrevivirá? por Carlos Barbarito
3/ ¿Para qué sirve la poesía? por Fernando Sánchez Zinny
4/ La poesía, relámpago de percepción por Paulina Vinderman
¿Sirve de algo preguntárselo? por Néstor Groppa
El trabajo del artista por Marcelo di Marco
5/ Relevancia de la poesía en el siglo XXI por Juan Ruiz de Torres
Poesía en el tercer milenio por Simón Esain
6/ Voto por tres mil años más por Ricardo Costa
La poesía siempre será un vínculo por Gustavo Tisocco
La responsabilidad del poeta por Andrés Casanova
7/ Todo poema es un cuerpo vivo por Jorge Ariel Madrazo
Memoria, contramemoria, réplica o antídoto por Rafael Felipe Oteriño
8/ La poesía sirve para sentirse vivo por César Cantoni
Una revalorización total del discurso y sus componentes por Jaime I. Kozak
9/ No se puede detener eternamentelo que fluye... por Rogelio Ramos Signes
10/ Nos sirvió, nos sirve y nos servirá por Graciela Licciardi
La poesía hoy y siempre por Julio Bepré
11/ La poesía es una fuerza que sostiene al mundo por Alejandro Schmidt
Debemos decir que sí, hasta tanto no tengamos las respuestas...
por Rubén Gómez
12/ La poesía nace con el hombre por Gabriel Impaglione
El poema es la sed por Aldo Novelli
13/ La poesía no es una religión por Santiago Bao
POEMANIA
…la manía del poema
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