canto de horas
pasa un súbito viento y alguien que anota en un libro de horas
lo que nunca vieran estos ojos, una suave y mínima música.
Que ha sido tanta la paz, que dejaba escuchar un latido de pájaros
celestiales. Mas amplio se tensara el arco del día, seguro ya de su noche
sobre la tierra, y otras almas en vuelo ignoraron la brevedad de su viaje:
legiones angélicas prepararon sus espadas y su fuego. Hablo de parcas
escenas
de una sola batalla, de la muerte como rayo a los oscuros, del supremo
terror
a los justos. De miembros esparcidos y plumas en esta gris tierra gastada.
Jens