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[islanegra] Isla Negra / 109

Archivado en Revistas literarias • Fecha: 27-07-2007 15:15:08

Isla Negra/ 109

Roberto Fontanarrosa-- Rosario, Argentina- 1944- 2007- Malas palabras
Jesús Hilario Tundidor - Zamora, España, 1935- Poética
Pablo Mora- Venezuela- La copa por la vida
Gonzalo Fragui- Venezuela, 1961- Fábula
Francisco Carvalho- Brasil- Dialética do poema
César Vallejo – Perú- Capitulación
Amparo Osorio - Bogotá, Colombia- Inventario
Alberto da Costa e Silva- San Pablo, Brasil-Breve solilóquio no jardim das tulherias
Rolando Gabrielli- Chile- El país se aborrece
Miguel Rasch Isla- Colombia, 1889-1953- Culto de Safo
Elsa Tió- Puerto Rico- A una amigaRafael Alberti - Cadiz, España- 1902- 1999- Por allí, hondo, una humedad ardiente
Daniel Montoly - Estados Unidos- El testigo
Derek Walcott- Santa Lucía, Antillas- Archipiélagos de Mapa del Nuevo Mundo
Edgar Ramírez Mella- Aguada, Puerto Rico- Ese Ardor ...
Mão Branca- Brasil- Semente
Luis Alonso Cruz- Peru- VI
Beatriz Vallejos- Santa Fe, Argentina, 1922- Todavia la luz
Julio Huasi—Argentina- evangelio según san fierro
Galel Cárdenas- Honduras- Armadura silente y ordinaria
Teodoro Rubio- España- Se equivoca la tarde al despedirse
Ana María Manceda- Argentina- El loco de las estrellas
Guillermo Coulter- Argentina- Niña pintada
Juan Benavente- Perú- El huésped
Alfredo Chacón – Venezuela- Relato
Enrique Gallego- Rosario, Argentina- Reglas para cierto bienestar
Otto Flores- El Salvador- Recorte de periódico # 1
Ricardo Dubin- Argentina- Revelación puneña
Neuza Ladeira- Brasil- Como capim
Arturo Arcángel—Colombia- Poema 44
Silvio Hoffman- Argentina- El efecto esperanza
Etherline Mikëska- Vista Alegre (Sur)- Neuquén- Argentina- Espacio
Osvaldo Hueso- Argentina- Delirio
Ana Emilia Lahitte- Argentina- Señales
Kalhil Gibran- Libano- Fue en el jardín de un manicomio...
María Elena Solórzano- Cd. Delicias, Chihuahua, México – 1941- 17
Lisandro Ignacio Romero- Rosario, Argentina- Martes 13
Pío Sotomayor- Moroleón,Guanajuato, México- Sería buenoPatricia Verón- Argentina- Calle sin nombre
Carlos Aldazábal- Salta, Argentina- Romeos y Julieta
Marcos Tavares- Brasil- Dura Lei- ou um canto para voces
Claudia Caisso- Rosario, Argentina- Andamios
Carlos Bustriazo Ortiz- La Pampa, Argentina, 1929- 3
Gustavo Lespada- Argentina – Poética
Pedro Cezar- Brasil – Ego
Carmen Valle- Puerto Rico- Mapa para un botín
Ruth Pérez Aguirre- Mexico- La dama de blanco
Andrés Trapiello- España- La vida fácil
Alfredo Vaeza - Uruguay- “En el árbol las palabras en el viento...
Augusto Rodríguez- Guayaquil, Ecuador, 1979 - Escupo sobre mis banales contradicciones
Isaías Garde- Buenos Aires, Argentina- De La noche monoaural
Delfina Acosta- Paraguay - No vi tu mar
Nohemy Ondina Rivera Rapalo - Trinidad Santa Barbara –Honduras- Getsemaní
Marta López Luaces - La Coruña. España- Regresa a tus montañas
Verónica Pedemonte- España- Reina a Alfil
Pepe Sánchez- Cuba- Si de influencias se trata
Eunice Odio- Costa Rica- 1922-1974- Acorde final

un fuerte abrazo
gabriel


Isla Negra 3/109
Casa de poesía y literaturas
Julio 2007-
suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO
revistaislanegra@yahoo.es - http://isla_negra.zoomblog.com

Roberto Fontanarrosa
Rosario, Argentina- 1944- 2007
Malas palabras

No voy a lanzar ninguna teoría. Un congreso de la lengua es un ámbito apropiado para plantear preguntas y eso voy a hacer. La pregunta es por qué son malas las malas palabras. ¿Quién las define? ¿Son malas porque les pegan a las otras palabras? ¿Son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar?
Tienen actitudes reñidas con la moral, obviamente. No sé quién las define como malas palabras. Tal vez al marginarlas las hemos derivado en palabras malas, ¿no es cierto?
Muchas de estas palabras tienen una intensidad, una fuerza, que difícilmente las haga intrascendentes. De todas maneras, algunas de las malas palabras --no es que haga una defensa quijotesca de las malas palabras--, algunas me gustan, igual que las palabras de uso natural.
Yo me acuerdo de que en mi casa mi vieja no decía muchas malas palabras, era correcta. Mi viejo era lo que se llama un mal hablado, que es una interesante definición. Como era un tipo que venía del deporte, entonces realmente se justificaba. También se lo llamaba boca sucia, una palabra un poco antigua pero que se puede seguir usando. Era otra época, indudablemente. Había unos primos míos que a veces iban a mi casa y me decían: "Vamos a jugar al tío Berto". Entonces iban a una habitación y se encerraban a putear. Lo que era la falta de la televisión que había que caer en esos juegos ingenuos.
Ahora, yo digo, a veces nos preocupamos porque los jóvenes usan malas palabras. A mí eso no me preocupa, que mi hijo las diga. Lo que me preocuparía es que no tengan una capacidad de transmisión y de expresión, de grafismo al hablar. Como esos chicos que dicen: "Había un coso, que tenía un coso y acá le salía un coso más largo". Y uno dice: "¡Qué cosa!". Yo creo que estas malas palabras les sirven para expresarse, ¿los vamos a marginar, a cortar esa posibilidad? Afortunadamente, ellos no nos dan bola y hablan como les parece.
Pienso que las malas palabras brindan otros matices. Yo soy fundamentalmente dibujante, manejo mal el color pero sé que cuantos más matices tenga, uno más se puede defender para expresar o transmitir algo. Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irreemplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física. No es lo mismo decir que una persona es tonta, a decir que es un pelotudo. Tonto puede incluir un problema de disminución neurológico, realmente agresivo. El secreto de la palabra "pelotudo"–que no sé si está en el Diccionario de Dudas-- está en la letra "t". Analicémoslo. Anoten las maestras.
Hay una palabra maravillosa, que en otros países está exenta de culpa, que es la palabra "carajo". Tengo entendido que el carajo es el lugar donde se ponía el vigía en lo alto de los mástiles de los barcos. Mandar a una persona al carajo era estrictamente eso. Acá apareció como mala palabra. Al punto de que se ha llegado al eufemismo de decir "caracho", que es de una debilidad y de una hipocresía… Cuando algún periódico dice "El senador fulano de tal envió a la m… a su par", la triste función de esos puntos suspensivos merecería también una discusión en este congreso.
Hay otra palabra que quiero apuntar, que es la palabra "mierda", que también es irreemplazable, cuyo secreto está en la "r", que los cubanos pronuncian mucho más débil, y en eso está el gran problema que ha tenido el pueblo cubano, en la falta de posibilidad expresiva. Lo que yo pido es que atendamos esta condición terapéutica de las malas palabras. Lo que pido es una amnistía para las malas palabras, vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje porque las vamos a necesitar...

* Fragmento de la ponencia del escritor, dibujante y humorista en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, llevado a cabo en noviembre de 2004 en Rosario, Santa Fe. - Tomado del Especial de La maquina de escribir.


Jesús Hilario Tundidor
Zamora, España, 1935
Poética

Miro el espacio azul. Me crecen alas
de oro. Paz de oro, espuma silenciosa
viene hasta el corazón. En la espaciosa
inmensidad, en las enormes salas

del aire crece, extiende ya sus galas
el sueño. No es sueño ¿Ser? No es ser ¿Fosa
será de mi deseo? No, no hay cosa
más lejos de la muerte que estas alas.

Hálito del albor que se origina
desde un dentro de sol y permanencia
como los robles, más, como la encina.

Es un instante ¿Suficiente? Anhelo,
ya hermandad absoluta, la existencia.
Todo es un vuelo y más, es más que un vuelo.


Pablo Mora
Venezuela
La copa por la vida Hoy levanto mi copa por la vida
Gustavo Pereira

A espaldas de Sergio Stepansky, con permiso del León de Greiff, alegre sólo cuando estoy a solas y entre la noche, juego mi vida, cambio mi vida, la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo, la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin; cambio mi vida por la cándida aureola del idiota o del santo, la juego por un traje a la medida, por lo que debería de ser y no ha sido, por los que serán, somos, fuimos, seremos o no seremos; por los exabruptos, los porcentajes exigidos, por los goles tintos que ligamos o alquilamos, por lo evitable, inevitable, postergable, por las posibilidades de la utopía, por lo factible y lo imposible, por quien elabora la vida humana o la devora, por las opciones, arreglos, alternativas o valores, por el argumento clave, por la fórmula del cálculo, por el abastecimiento de las masas, la consecuencia de los juicios; por las tendencias del mercado, por una iluminación total, por el papado, por el que siempre ha tratado, por los conflictos fundamentales, por la subordinación, la sumisión, la infidelidad, la lealtad; lo intangible y lo palpable, lo deleble, lo durable. Por los buenos, por los malos, los usados, los convertidos, jacobinos o paulinos, los expuestos, manipulados, los íntegros, impuros, los ingenuos, los ufanos, los variados, engañados, los corrientes, miopes o daltónicos, los violentos, exaltados, derivados, decididos, centralizados; los inspirados, excepcionales, dubitativos, exclamativos, los sistemáticos, aplicados, los pasibles o posibles, sospechosos, verdaderos, prepotentes, agregados, los inclusos, los reclusos, los imprescindibles, grises o notables, abastecidos, despreciados o apreciados, los constantes, inconstantes, cobradores, empleados, los devastados, religiosos, ceremoniosos, operativos, pomposos, disfrazados, revestidos, estrafalarios, obligados; los solemnes, sagrados, armados, profanados, organizados, depuestos, efectivos, movilizados, incorporados, atizados, ovacionados, satisfechos, engañados, destronados; los tumultosos, implacables, partidarios o malvados, exaltados, conducidos, depurados, editados, reeditados, recordados, protegidos, olvidados, impulsados, convertidos o frustrados; vencidos, salvados, condenados, terribles, desterrados, purificados o sangrados, espontáneos, conocidos, entrenados, repudiados, engarzados, anunciados, esfumados; citables, inevitables, concretos, esperados, transitados, enfrentados; videntes, invidentes, procedentes, empeñados, solipsistas, asombrados, extasiados, revelados, transmutados; sumisos, escondidos, perceptibles, hostiles, favorables, faroleados; obsesivos, avergonzados, misioneros, transgresores, embarazados. Por un plato de lentejas, un canto a España, unos pasos perdidos, las vocales de Rimbaud, el hueso innominado; por un vaso de aguardiente, ajenjo o vino, por lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo; por lo más anodino, lo más obvio, intrascendente, baladí; por una pipa, un crepúsculo, un gorila, dos panteras; por quien no almuerza, toma, ni se ríe, por quien no tiene su vestido azul, por el que nació o no ha nacido, por el que solamente ha nacido; por el gato triste, por el piojo ciego, lo amado, lo vivido, lo leído; por estas fiestas, estas horas, estas dudas, pugnas, pulgas; este rato, este sol, este trato, este viernes, este trago, esta copa; a espaldas de Dios… sin más ni más, así nomás, no más; por quien desencadene, atice y ría, por el vivir que se ha puesto al rojo vivo, con júbilo, vivamos la alegría, levantemos la copa por la vida, definitivamente la alegría, eternamente estalle la alegría, vivir por la alegría, combatir, de cara al sol, morir por la alegría.


Gonzalo Fragui
Venezuela, 1961
Fábula

En un país cada vez más lejano
un crítico decidió declarar a un amigo suyo
el poeta más importante de ese país
Pero otros poetas de ese país protestaron

Hubo entonces que declararlo
el poeta más importante de la ciudad
Pero otros poetas de esa ciudad protestaron

Fue declarado entonces el poeta más importante
del pueblito más lejano de ese país
Pero otros poetas de ese pueblito protestaron

Así se le declaró el poeta más importante de la
aldea más lejana de ese pueblito
Pero otros poetas de esa aldea protestaron

Fue declarado finalmente
el poeta más importante de la cabaña de la colina
más distante de aquel cada vez más lejano país

Pero en esa cabaña
había un perro que le ladraba a la luna


Francisco Carvalho
Brasil
Dialética do poema

Fazer um poema
não é dizer coisas profundas.
É ver as coisas como as coisas não são.

Fazer um poema não é viajar no espelho.
É ir à procura do rosto do homem
perdido na escuridão.

É descer às raízes do sangue e do mito.
Fazer um poema é estar em conflito
com os dedos da mão.

De O Silêncio é uma Figura Geométrica (2002).- Envio carlos machado, Poesia.net


César Vallejo
Perú
Capitulación

Anoche, unos abriles granas capitularon
ante mis mayos desarmados de juventud;
los marfiles histéricos de su beso me hallaron
muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé.

Espiga extraña, dócil. Sus ojos me asediaron
una tarde amaranto que dije un canto a sus
cantos; y anoche, en medio de los brindis, me hablaron
las dos lenguas de sus senos abrasadas de sed.

Pobre trigueña aquella; pobres sus armas; pobres
sus velas cremas que iban al tope en las salobres
espumas de un mar muerto. Vencedora y vencida,

se quedó pensativa y ojerosa y granate.
Yo me partí de aurora. Y desde aquel combate,
de noche entran dos sierpes esclavas a mi vida.


Amparo Osorio
Bogotá, Colombia
Inventario

Nada fue tuyo.
Sólo imaginaste una casa y la luna.
El fuego vacilante de la llama.
La mensajera noche
alta en la soledad de tus estrellas

La sombra perfecta y fiel dictando
el paso de las constelaciones.
La música del agua...
Ahora lo sabes.
Palidecen las manos.
Miras el tiempo de tu cuerpo,
el tiempo de los ríos,
el tiempo de las ruinas.

Basta que quisieras dormir
sin pronunciar la última palabra.
Que sólo desearas
ya no mirar y desatar los brazos.

Sólo eso bastaría...
Pero no sabes cómo.


Alberto da Costa e Silva
San Pablo, Brasil
Breve solilóquio no jardim das tulherias

O que quer este menino a andar de bicicleta,
senão lembrar-me do que fui? Senão, tonto de riso,
entre pombos e pardais no chão ensolarado, fingir-me?

Não aceito o ter sido. Nem me quero menor
no coração que guardou o assombro e a fábula
de tudo o que viveu como um sonho escondido.

Os dias me cobraram o que era infinito.
E, se agora persigo o pedalar do menino,
é porque sei que sou o final do seu riso.

De "Poemas dos Cinqüenta Anos".- Tomado de Poesia.net. Envio Carlos Machado


Rolando Gabrielli
Chile
El país se aborrece

El país se aborrece,
se borra así mismo,
es la pausa olvidada
de su tránsito.
El hombre en la ciudad,
como la palabra,
se gasta en el muro.
El poeta exiliado,
en un cuarto oscuro
hace sombras
con las palabras.
La oveja descarriada
cambia el balido
por el despiadado silencio
del sacrificio
como el poeta
cuando no encuentra las palabras.


Miguel Rasch Isla
Colombia, 1889-1953
Culto de Safo

Bajo el cielo de Lesbos floreció tu malicia, y en Lesbos adquiriste la afición con que eres, en el coro festivo de las otras mujeres, la que eróticamente las provoca e inicia...
¿Qué goce de otros mundos o qué extrema delicia hallas en el inverso culto de tus placeres?
¿Por qué al beso del macho que fecunda, prefieres el beso de la amiga: tu émula en la caricia?
Dichosa tú que sabes, sin manchar su blancura, deleitarte en la núbil plenitud de sus senos y embellecer el vicio con tu propia hermosura.
Salve a ti en el cortejo de las mujeres bellas que ayúntanse a los hombres en connubios obscenos: tu pecado rebelde no es el de todas ellas.

(envio Rui Mendes)


Elsa Tió
Puerto Rico
A una amiga

Cierro mis ojos
y miro mis entrañas
palpo mi pesadumbre
y mis manos se crecen
de dolor y extrañeza
al sentir,
como dentro de mi
nace la muerte.

Yo que hice regresar la lluvia
y acabar la sequía
entre miradas sedientas de horizontes.
entre abrazos que le di a mis amores

Soy palabra que reza
mis latidos retumban
en cantos de amor y de temores.

Como enfrentar esta afrenta a mi cuerpo
como pelear contra la incertidumbre
como pensarme muerta
cuando en mi,
brota la vida como un lirio
y mis manos sudan lágrimas de estrella.

No acostumbro a morirme
me reveló a que muera en mi, la amapola
que abre cada mañana en mis silencios.

Como dejar de existir
en la memoria de todo lo que amó,
mientras día a día observo al tiempo
que acabara borrando mi recuerdo.

Como mirarme ante el espejo
y ver mis pechos
que dieron el amor y la alegría,
amenazados como raíces
que arrancan de la tierra .

Como extender mis manos
para abrazar al mundo
y agradecer la lucha
que llevo sonriente en la agonía.
Como volverme fuerte cuando
soy espiga frágil ante un cielo imponente.

Me imagino cortada y florecida
temblando de soledad, soplando fuegos
agitando dolores que calmen a la tierra.

Como invadir de nuevo mi entereza
y abrirle paso a la paz de mis adentros,
y sentir mis heridas como voces de aliento
que capee a cielo abierto,
desde un refugio de sombras y querencias.

Todo sana, celebro la victoria
devoro mi tristeza con hambre de ilusiones
y avanzo de ola en ola
rompiendo en las orillas mis dolores
estrenado esperanzas en los atardeceres.


Rafael Alberti
Cadiz, España- 1902- 1999
Por allí, hondo, una humedad ardiente

Por allí, hondo, una humedad ardiente;
blando, un calor oscuro el que allí hervía;
sofocado anhelar el que se hundía,
doblándose y muriendo largamente.

Labios en labios que no ataca diente;
Lengua en garganta que se corta, umbría;
Áspero alrededor, fiera porfía
Por morder lo imposible de la fuente.

Fiera porfía, ya que ni a la hembra
Más hembra ni al varón más varón dieron
Otra cumbre que ser sembrado y siembra.

Pues lo demás, ¡oh cuerpos desvelados!,
Son fulgores que al alba se perdieron
En un súbito arder, desesperados.



Daniel Montoly
Estados Unidos
El testigo
A los miles de desaparecidos y asesinados.

Se escuchaban sus exacerbados gritos,
queriendo derribar las puertas,
sus ojos amordazados
por el miedo
obviaban mirar de frente.

Ansiaban exiliarse en el paraíso,
encontrar un lugar, que llamar
"Patria", "hogar, tierra"
sin tener que pagar el cuello
por la osadía de quererla. Pero ángeles
entre el bien y mal
la luz no media.

Hasta allí fueron sus verdugos,
en caballos de azufre,
dejando sus huellas infames
por doquier. Un cadáver siendo
devorado por los buitres,
un ojo aun indemne
narrándome las barbaries,
y un infante, un niño,
en cuyos llantos pude ver
los senos mutilados de su madre.

Y todas las aguas no bastaron
para limpiar del cielo
aquel recuerdo. No bastó
la lluvia condensada en los oráculos.
Ángeles, sus bocas abiertas,
sus vientres destazados
donde penetraba el sol
como una daga, iluminándolos.

Ángeles las puertas del infinito
permanecieron en pies,
incólumes, y tras ellas,
las sombras de sus ojos oceánicos,
negando verlos.

Todos fueron aniquilados,
y sus cenizas fueron a los pájaros,
su martirio a ser leyenda,
pero yo, ángeles, viejo y sordo
escucho bajo la tierra
la voz sangrante y subterránea
ascender por las montañas,
volverse árboles, piedras
del nuevo templo.

Pero ustedes, ángeles, ustedes
cómplices bastardos,
están excomulgados
" In perpetuam" porque en el templo
sólo vivirán mis muertos.


Derek Walcott
Santa Lucía, Antillas, 1930
Archipiélagos de Mapa del Nuevo Mundo

Al final de esta frase, empezará a llover.
Y al filo de la lluvia, una vela.
Lentamente la vela perderá de vista las islas;
La creencia en los puertos de toda una raza
Se perderá entre la niebla.
La guerra de los diez años ha terminado.
El pelo de Helena, una nube gris.
Troya, un foso de ceniza blanca
Junto al mar donde llovizna.
La lluvia se tensa como las cuerdas de un arpa.
Un hombre con los ojos nublados la toca con los dedos
Y tañe el primer verso de La Odisea.


Edgar Ramírez Mella
Aguada, Puerto Rico
Ese Ardor ...

Ese ardor fulgurante del milagro
Como todo lo que se digna ser antinatural,
Divino, la mutación sublime que odian
Amenazados, los idiotas que conjuran
Cuando la loba amamanta los cabritos
Dejados en el hielo de la noche
En este pedestre y vulgar escenario de homo-infidus
Donde Godot -ay, que nunca llega- fornica y se vende en la impostura
Que ostentan todas las filosofías conocidas, que sólo
Son la cara sin sonrisa, existencial y bizca, la promiscuidad sin guiño,
O la venenosa bilis en la lengua
Que desconoce la sublime y anal finalidad
Escatológica del místico,
De los que niegan el delirio puro,
Doctrinas mamíferas del miedo,
Groseras y cobardes, a pesar del noble seno de las madres celosísimas.

Pánica aprehensión:
Arde la absenta en la razón pura.
El crimen y la impotencia:
Un vergonzoso remolino de ciegas hormigas,
El prurito en el estigma de la ausencia
Criatura y creador en amalgama de hórrida blasfemia,
De proyecto fracasado, abominación del posible beso,
Y la efímera, epifánica, inútil, petulante y punzante rosa
De proyecto trunco como el horizonte
Atómico, en las ciegas y crueles ciudades,
De negra oscuridad sin músculo;
Salto mientras tanto con mi piedra pulida en la fría lengua de la lluvia,
Sobre las líneas blancas de la vía láctea
En el infernáculo del sueño
Mi desencajado rostro exhibe el pudor inútil de los avergonzados muertos
Cadáveres inermes de los días
Que no nos darán ya nunca mas: Salud!... Adiós u otras caricias,
Y que no osaron brindarse, con el tiempo,
Mansos, susurrantes detrás del faro donde Hércules,
Allá donde termina el mundo, sostiene
La exigua sombra de desolados y cobardes poetas,
De inútiles amores que sólo fueron una torpe
Exhibición de resistencia y relevos insensatos
Donde la ebriedad y el naufragio anidan
Aún y digo Aún sin esperanzadoras metamorfosis de desiertas atalayas
Aún vacío, aún desierto, sacándome el pellejo dulce del follaje
y el ardor cuando los seres se arrastraban febriles en la verde hierba
Donde se regala uno verdaderamente, eterno, de gozos y de raptos
Aún ausente, aún, aún al alba vaga,
no acierto a silenciar el falaz e inexacto pensamiento
Sordísimo eco antiguo, perturbador y tanto, de la lentísima revolución del universo.

El mar levita dalinianamente y soberano, se levanta del abismo... piano
Súbito se esparce, seguramente inútil y apestado, huyendo de la tierra yerma


Mão Branca
Brasil
Semente

A semente que germina
é o orgasmo da natureza

Meu sêmem em ti, menina
o grão da proeza
culmina, sim
na gravidade da beleza


Luis Alonso Cruz
Perú
VI

Los albatros corren en el cielo,
Me atrapan con sus garras....

Abajo todos se vuelven impulsos,
Milenios corren entre sus pies,
El sol está entre ellos....

Aquí el trono es demasiado grande,
Es hora de compartir el lado diestro del mundo.

De Lumen (trilogia del espiritu)- (De la sección “La Ira de Dios”)


Beatriz Vallejos
Santa Fe, Argentina, 1922
Todavía la luz

Si nueva no la tarde
testigo de mi estar
abreva

el pequeño poema
a su borde.

De: El cántaro. Edic. En danza. (Envio Rui Mendes)


Julio Huasi
Argentina
evangelio según san fierro

si somos un solo mar de galeotes al unísono,
si hay un solo pueblo en la misma cruz con el mismo
agujero para el clavo en única vida, contravida y muerte,
no es humilde ni ama a su igual más que a sí mismo
quien no arrime al semejante su ternura, no hay ternura
si los hermanos no sean unidos en gracia y desgracia
mientras el cuervaje relame su munición y nos aplaude,
hijos de mi madre, amáos los unos a los otros


Galel Cárdenas
Honduras
Armadura silente y ordinaria

No me vais a vencer
Camaradas del cinismo hipócrita
No me vais a ver de rodillas
Pidiéndoos perdón
Como oveja condenada al sacrificio
Por delitos nunca ejercidos,
Calculados o intuidos.

Podéis lanzar vuestros lodos putrefactos
Vuestras calumnias de feroces alimañas
Vuestros anatemas demoníacos
Vuestras vituperaciones encendidas.

Podéis respirar agitadamente
Cada vez que el fantasma de mi sombra
Os recorra las pupilas,
Y vuestras pieles hirsutas de lobos feroces.

Podéis lanzar vuestras adargas medievales
Y vuestras corazas de soldados mercenarios
Contra mi armadura silente y solitaria.

En cada batalla perderéis parte
Del espíritu que Dios os ha concedido
Para que el bien sea vuestro alimento.

Finalmente,
Vuestros cadáveres serán pasto
Del más recalcitrante olvido
Que el género humano utiliza
Para reconstruir al hombre mismo
Desde la ternura infinita del amor divino.


Teodoro Rubio
España

Se equivoca la tarde al despedirse
con el rostro cansado de los días.
Las horas se suceden, pero queda
la música del sol en el crepúsculo.
A veces es la luz la mayor sombra,
la gran oscuridad de nuestros pasos.
Cada poro de luz lleva en tu nombre
el ancho corazón de la memoria
y quiere regresar al horizonte,
al contorno invadido de ceniza.
Cuando llega la noche, las palabras
tienen tan sólo letras consonantes
y mis labios no saben pronunciarlas.
Las vértebras del tiempo se diluyen
en nubes verticales como agujas:
sentir mi corazón, en esta playa,
golpeado por las olas y sus pétalos,
sentir la soledad como un suspiro
esperando la próxima vigilia.

De: Tu mano todo el día, XXV Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, Madrid, 2006. Envio portal de poesia


Ana María Manceda
Argentina
El loco de las estrellas

Por primera vez en mi vida me siento mortal. Ahora viajo por la cornisa de mi destino presintiendo el abismo de la muerte¡ Yo, que creí estar cerca de Dios! Año tras año entre las paredes del laboratorio; fórmulas, telescopios, complejos sistemas computarizados. Las madrugadas nos sorprendían a Ricardo y a mí, analizando, discutiendo, filosofando sobre la extraordinaria energía que captábamos a millones de años-luz. Necesito contarlo, dejarlo escrito, porque lo que me ocurrió demuestra que el poder más asombroso que tiene el hombre es lograr gobernar su mente, irónicamente con mi cerebro tan trabajado no lo pude hacer. He comprobado que un linyera tiene más sabiduría y equilibrio para errar por este mundo que mi propia persona.
Hace seis meses mi colega y amigo murió, la ciencia tan avanzada no pudo con su enfermedad. El dolor que experimenté fue tan terrible que trataba de enmascararlo, evaluando de manera sistemática el poder de los virus, esas partículas que son un eslabón entre los seres vivos y lo inorgánico y de cómo pudieron vencer un cerebro tan evolucionado como el de Ricardo. En el momento que él murió sentí, el crak. Nosotros, hombres maduros, estábamos cerca de llegar a la comprobación de la Singularidad del Universo. Estos estudios nos elevaban a una claridad de pensamiento que rozaba la religiosidad, sentíamos que estábamos cerca del secreto de Dios. Luego, todo se derrumbó, fue nuestro propio Bing- Crasch.
Pasaron los meses, el trabajo quedó estancado, ya no podía seguir solo. Comencé a deambular por la ciudad. No sé por qué extraña razón evadía los lugares mundanos y glamorosos para internarme en las zonas más oscuras, insondables, miserables de la noche. Yo, que venía de un universo que brillaba desde el origen del todo, me arrastraba en la oscuridad total, pero a la vez sentía el impacto de algo nuevo, asombroso. Comencé a sentir el dolor y el placer de mi carne, a experimentar la sensualidad de la obscenidad. Me rebelé contra mi estilo de científico atildado y fui logrando cambios en mi aspecto antes de vagabundear por la zona prostibularia de la ciudad, hasta conseguir una verdadera metamorfosis. Mi mujer y mis hijos no notaron mi transformación, para ellos yo seguía hasta el amanecer con el rito de la investigación. Y, a mi manera, estaba descubriendo no el origen del universo, sino lo que pasa en la vida subterránea de nuestra sociedad.
Llegaba a mi hogar con un agotamiento total. Me dolían las piernas por los tacones altos, la cara me ardía de tanto fregarla para sacarme el maquillaje y el sentido de culpa por la vejación sexual comenzó a ser reemplazada por el placer. Perdí el temor al rechazo social y cada noche era un desafío, no quería ni justificarme ni culparme. Era dueño de mi vida, de mi destino. A veces, en soledad me preguntaba si no estaba en la búsqueda del desafío final, la muerte. Conocí el cinismo, la mentira, la abyección. Cuando el cansancio me vencía y un atisbo de angustia comenzaba a germinar, buscaba a mi nuevo amigo, el linyera y juntos recostados sobre el puente, paliando el frío de la noche con un té caliente al lado de una pequeña fogata, mirábamos las estrellas. Me admiraba su sapiencia empírica respecto al cosmos. Pude saber de bellezas y conocimientos que jamás hubiera sospechado. Pero estos momentos especiales terminaron a los pocos meses, mi amigo decidió seguir por otros caminos. No tengo más deseos de escribir, vacié mi existencia.
Con el tiempo Alberto desapareció, la búsqueda por parte de la familia fue angustiosa. El mundo científico quedó conmocionado. Mientras esto ocurría, los linyeras se reunían bajo el puente, como en congreso, para escuchar las historias del vagabundo sobre la amistad y las constelaciones. La harapienta comunidad lo llamaba “ El loco de las estrellas”
Un invierno muy crudo el vagabundo fue hallado muerto. Entre sus harapos sólo tenía un cuaderno con extraños relatos sobre la muerte de un tal Ricardo, datos del cosmos, apuntes sobres virus y una foto en la que se veían a dos científicos de espaldas mirando una gigantografía en la que se destacaban estrellas muy brillantes. Curiosamente, algunas constelaciones parecían figuras de ángeles mutilados.


Guillermo Coulter
Argentina
Niña pintada

La luminosidad del acierto,
la belleza,
el velo sobre las partes,
la voluntad para
desvelar
la belleza.

Los dedos estiran
los rizos de la niña.

Un mensaje en la botella.
Un mensaje que revela,
colores.

Una vela erguida,
solitaria.

Una luz sobre los rizos.
La vela
asombra.

Un cono de sombras,
sobre la pared.

El pabilo ardiendo,
la niña asoma.

En el lienzo,
la presencia.



Juan Benavente
Perú
El huésped

Oprimió dos veces el botón del timbre y luego de una corta espera se abrió la puerta y el silencio salió brutalmente huyendo por la ventana en esa noche oscura y fría.
-¡Hola tío! ¡Cómo estás tiíto!
- Aquí hijito. ¡Muy bien!
- Pase… ¡pase no faltaba más! – ágilmente llamó - ¡Betty! ¡Ven! ¡Adivina quién está aquí! – Mientras continuaba con el brazo sobre su tío, cruzándolo de hombro a hombro. Ella salió. Precisó la mirada y…
- ¡Tío Florentino! – Con celeridad corrió a sus brazos y casi con lágrimas en los ojos quería demostrar su inmensa alegría.
- ¡Qué tal tío! ¡qué sorpresa! – En coro ambos pidieron que se sentara. Florentino, estupefacto quedose ante tal recibimiento y en realidad pues mucho tiempo se habían dejado de ver. Ya más calmados… Roberto preguntó:
- ¿Qué dice la familia por allá...?
- Bueno, todos sin novedad, gracias y ustedes aquí cómo están.
- Bien, muy bien tiiíto.
- ¿Los niños?
- Ya están grandecitos. Ahora debe estar en su cuarto.
- Y pensar que sólo los conozco por fotos.
Por un buen rato conversaron animadamente y luego de servirse algunos sorbos de un trago para la ocasión, Betty propuso salir a celebrar el acontecimiento. Convenció a Roberto y ambos se alistaron y cerciorándose de dejar dormidos a los pequeños, salieron entusiasmados a una cena especial. Roberto, dándosela de gran conocedor se ubicó como un buen guía y caminó siempre tomando la delantera. Al fin y al cabo, el pariente, tenía que llevarse buena impresión y seguro comentaría a su retorno. Luego de haber ingresado a tan elegante restaurante, vibraron palabra a palabra, la comida, el vino y las cervezas. Otra vez, Florentino, llamó al mozo y otra vez Roberto insistió.
- No tío, estas dos que vienen son mías también. Por favor no se preocupe. Usted es el invitado.
- Gracias hijo, veo que estás bien.
- Bueno tío, se hace lo que se puede. Ahora soy funcionario, tengo una tremenda responsabilidad y como es lógico, algunas gollerías. Usted sabe cómo son esas cosas.
- Ya lo creo hijo. Ya lo creo…
- Bueno, pero como todo lo tengo controlado, no hay problemas porque para eso están mis subordinados, ja, ja, ja…
Su risa provocó la misma en sus ocasionales espectadores, Betty y Florentino.
Finalmente a tanta insistencia, Roberto se hizo cargo de toda la cuenta. Sacó su chequera, una tarjeta de crédito. Si hubiera tenido un banco en el bolsillo, seguro también lo sacaba. Todo eso era para mostrar al tío que su sobrino no era un “don nadie” y luego de sacar fajos de billetes del bolsillo de arriba y el de abajo, entonces Betty tomó apresurada tres de ellos al notar grotesca ridiculez, ya al borde de la necedad más absorta. Pagó la cuenta con un sonoro “quédate con el cambio”.
- Cómo son las cosas, vine sólo a saludarlos por un momento y…
- ¡No tío! Usted se va a mi casa y punto.
Abordaron un taxi, felizmente los niños no se habían despertado; sin embargo cada vez que requerían, encargaban a una vecina, quien solícita acudía.
Betty se encargó de preparar el lugar donde descansaría Florentino, éste al acostarse en medio del torbellino que causa el licor, se sintió tan feliz al tener unos excelentes sobrinos como ellos.
Al siguiente día, el ruido que ocasionaron los niños, despertó a florentino. Betty preparaba el desayuno y Roberto se duchaba. De inmediato se incorporó y acudió al baño para asearse. Ya daban las nueve mientras esperaba su turno.
- Y tío cómo amaneció.
- Bien ¿y ustedes?
- Bien, aunque con una pesadez, menos mal que hoy es sábado.
Betty complementó el diálogo.
- En cambio a mí, aún la cabeza me hace “tum” “tum”
Entre conversación y conversación, luego de desayuno y cuando Florentino intentaba despedirse, ella le pidió quedarse hasta el almuerzo y que no lo dejaría sin probar su sazón. Él agradeció y aceptó la invitación, afirmando partir de inmediato por tener que cumplir diversos encargos. El tiempo apremiaba y más por el boleto del avión que señalaba su retorno al interior del país. Durante la espera se puso a escuchar música y hojear algunas revistas y aprovechando estar solo en ese momento, se encumbró y colocando los dedos de la mano derecha en la quijada, resolvió tener qué decir al resto, lo bueno que eran sus sobrinos y no como algunos los creían. Él había sido testigo de tanta amabilidad y no iba a aceptar de modo alguno una versión contraria. No iba a permitir más injusticia.
- Muchas gracias… de veras el almuerzo estuvo exquisito. – agregó – Roberto, te has sacado la lotería conBetty.
- Ella se ha sacado conmigo, que es otra cosa. – interrumpió dándole una gota de gracia al vaivén de la carcajada.
- ¡Muchas gracias! Ahora sí, gracias a todo. Han sido muy amables.
Ahora ellos insistían para que se quedara más días.
- Gracias, muchísimas gracias, pero tengo que ir al hotel donde he dejado mis cosas.
Al final se comprometió regresar para despedirse formalmente. Se dieron la mano, el abrazo. Vertí con apoteósica ternura depositó un beso en la surcada mejilla de su tío Florentino y luego de sa coloquial ceremonia y la persistente agitación de las manos cerraron la puerta. Florentino emprendió su alegre y garboso caminar, cuando diose cuenta que uno de los patines del pequeño se encontraba en el jardín, expuesto a perderse. Retrocedió, lo tomó haciendo un esfuerzo y antes de dirigirse hacia la puerta, prefirió hacerlo mejor a través de la ventana por estar más a la mano y al intentar tocar el marco, pudo notar a Betty y Roberto que acaloradamente discutían. Al acercarse más a la ventana entreabierta, escuchó con suma claridad.
-¡Ya basta carajo! Tómalo como una inversión, yo tampoco lo soporto, pero el día que nos pidan garante para el carro… quién nos va a dar con seguridad… ¿quién?
El patín quedó solitario al pie de la ventana como un mudo testigo al ver alejarse a un hombre con un dardo en el centro de su corazón, luego de ésta, su única visita.


Alfredo Chacón
Venezuela
Relato

Tomé el libro,
empecé a hojeado,
llegué al Índice,
lo recorrí hasta el cuento
"Un amigo de cuarenta y cuatro años"
y me puse a leerlo,
porque esa era la edad que yo tenía
cuando tomé el libro,
empecé a hojeado
y llegué al Índice

envio Julio Carabelli


Enrique Gallego
Rosario, Argentina
Reglas para cierto bienestar

No desfallecer ante la celebridad
con o sin lujosa morada
con o sin caballo de bronce.
Mandar a la quiebra
al emporio del ansiolítico.
Sugerirle al palabrerío
una dosis de respeto
y otra de moderación.
Exigirle al filósofo y al psicólogo
un razonable porqué
de cierto gusto por los zapatos azules
(ellos son aplicados
y encuentran explicación a casi todo)
Observar el absurdo diario
y morir de risa mientras se piensa en la República.
Pensar en acciones divinas
cuando se necesita una palabra
y sólo hay silencio
Servirse de la culpa de dos milenios
y solventar con ella
una creíble inocencia
para todos los horribles crímenes.

Envio hector Berenguer


Otto Flores
El Salvador
Recorte de periódico # 1

De la selva surgió los ojos de la ciudad
Y las telarañas quemaron el universo
… la visión palpita en el flujo de la sangre
cazar
matar
aquiles muerto se mueve en el ojo cuadrado
las tinieblas centran sus alas en las crisálidas de
los insectos
los pasajes de tren gris solo son de ida
obligados
deseados
inesperados
el olvido se vuelve humo
que aspira la muerte para existir
el sol se deshila por un corte rápido

las serpientes solo petrifican al árbol
se desliza en los ríos de aire
asechando en forma vertical las estrellas
se envuelve la ciudad


Ricardo Dubin
Argentina
Revelación puneña

Como un Coquena sangrando,
como un pastor, vea usted,
le apareció a Secundina
lo que aquí les contaré.

Dos años después, nacía una niña, segunda hija natural, luego casada con un pastor salteño. A los 45 años sufría mal de corazón, tenía manchas en los ojos y sueños de varias clases las más extravagantes. Era criadora de ovejas y no había tenido otras apariciones milagrosas.
Pastoreaba por la tarde cuando se le apareció un hombrecito. Vestía picote amarillo, pantalones hasta media pierna, camisa blanca de algodón, gorra blanca y llevaba los pies descalzos. Era blanquito y alegre. Dijo venir del cielo, y su cuerpo manaba sangre viva de las rodillas hasta los pies.

- Nunca ha mentido, pues, - dijo el pastor con el sombrero en la mano. – Es de mucha religión y piedad, aunque sufre malos sueños y tiene nubes en los ojos. Se fue a pastorear y le apareció el niño que sangraba.

- Era como de vara y media de alto, pues, - lo describió la mujer. – Me da la mano, hija, dice, bajé del cielo por ustedes, pues.
- Vengo del cielo porque no escuchan, - dijo el hombrecito. – Trabajan los días de fiesta, pero no sabrán trabajar desde el viernes hasta el lunes a los gallos.
- ¿Dónde está tu marido?, - preguntó después. - Trabajando y sus hijos en la casa, comiendo, coquiando, tomando. No hacen caso, pues.
- Me ha dicho que no nos lo hacen a nosotros sino a él, y que rogamos a los que tienen en vez de rogarle, - siguió contando la mujer.
- ¿Quién era ese niño, pues?, - quiso saber el juez.
- Como cristiana creo que sería nuestro Señor Jesucristo, - declaró la mujer y regresó a su casa.

Dos semanas después, en el mismo sitio, le apareció un crucifijo como de dos centímetros de largo.
- El vestido era de chaguar, con una bufandita blanca al cuello. Sobre la cabeza llevaba un quitasol y era blanco y por las pantorrillas vertía sangre y de las manos, y estaba descalzo, pues. Nunca le´i visto ni conozco a quien pueda pertenecer, era como de oro, envuelto en algodón en un custodio de madera con vidrio al frente, dentro de otro de madera más grande. No parece haber sufrido.
Llegó el día sábado, a media mañana, cuando el patrón los vio sentados junto a la casa. Los descubrió con sorpresa y lo recibieron con temor. El hombre se sacó el sombrero, se puso de pie, y le dijo al patrón, que iba montado:

- Vea, don. Fue nuestro Señor Jesucristo quien nos mandó descansar, pues.
- ¿Hasta cuando les dijo que descansaran?
- Hasta el aclarecer del lunes, pues.
- Lindo Cristo se han echado. Me ha dicho el juez que era un niño.
- Niño era, y dijo lo que estaba haciendo yo y lo que estaban haciendo mis hijos, pues.
- Diablo era si enseña que no hay que trabajar, ¡haraganes! No hagan caso de ese duende y vayan a pastorear, pues.
El hombre y la mujer no supieron qué responderle y se pusieron de pie y soltaron las ovejas. Y, al andar, la mujer decía:
- Perdónalo, Señor, no sabe lo que hace.

A quien rezan los patrones,
ese Cristo no ha de ser,
el que viviera fue pobre
y los iba a comprender.


Neuza Ladeira
Brasil
Como capim

O beija-flor equivocado sabe que treinada fui para não me tornar imperturbável
Quis adiantar a hora mas o pica-pau bicou
No vento do dia as mãos que se dizem democráticas não são diferentes das garras do gavião
A minha cabeça esta entupida com coisas velhas poeirentas
Ainda rumino capim
Atuo na peça criada não mais indignada
Acompanho os pernetas da hipocrisia social.

Nos telhados bolbosos deito acima do divã.
Estico os dedos aumento a garra
A boiada ainda deriva
O velho boieiro está morrendo.
O povo do sertão sempre com saudade desafia a felicidade.
E você meu amigo tem asas imundas e come capim


Arturo Arcángel
Colombia
Poema 44

Llenos estamos
de serpientes inmundas
que resbalan
......asqueantes
sobre nuestra estructura miserable.
Llenos
de lobos
azuzando el cerebro que protesta
y el corazón obscuro
...que ama claramente.
Llenos
de buitres
que otean el podrecer de las ideas
y esperan
la noche de nuestro sér horrendo
esparciendo verdades carcomidas.
Llenos estamos
de polilla y olvido
de soledad y tedio
de odio y amargura
de infinitos planetas
fementidos.
Llenos
de virus comatosos
y de puñales
y de látigos
y de palabras in extremis.
Llenos
de sueños difumados
y de leyes atroces.
Llenos estamos
de fantasmas y peste.
En fin :
..........llenos
..........de vida.


Silvio Hoffman
Argentina
El efecto esperanza

“La fe es la que vela por los siglos de los siglos. La caridad es la que vela por los siglos de los siglos. Pero mi pequeña esperanza es la que se acuesta todas las noches y se levanta todas las mañanas y duerme realmente tranquila.”**
“Mi pequeña esperanza es la que se duerme todas las noches, en su cama de niña…” **
La esperanza me mantiene en pié. Trato de sostenerla y que no caiga. Levanta mi cabeza para que la mirada suba y escale las alturas, siga el crecer de cuanto brota de la semilla que revienta y ofrece lo que se eleva. ¿Ella es la que desde todos los tiempos alimentó los gérmenes que perduraron y hacen cuánto soy? ¿Ella es una hija como la de Péguy, la que cada noche descansa plácida y confiada en el día que vendrá? ¿Es la anciana que nunca envejece, es la pequeña que me lleva de la mano? ¿Cuánta fuerza, vitalidad, perseverancia, inocencia, ingenuidad, confianza, ceguera visionaria, me acompaña al margen del tiempo y el espacio?
“La fe es un gran árbol, un roble arraigado en el corazón. Y bajo las alas de ese árbol la caridad, mi hija la caridad ampara todos los infortunios del mundo. Y mi pequeña esperanza no es nada más que esa pequeña promesa de brote que se anuncia justo al principio de abril. Y cuando se ve el árbol, cuando miráis el roble, esa ruda corteza del roble trece y catorce veces y dieciocho veces centenario, y que será centenario y secular por los siglos de los siglos, esa dura corteza y esas ramas que son como un revoltijo de brazos enormes, y esas raíces que se hunden y empuñan la tierra como un revoltijo de piernas enormes (un revoltijo que es un orden), cuando veis tanta fuerza y tanta rudeza, ese brote pequeño y tierno ya no parece nada…” “Y, efectivamente, hoy sale del árbol, del axila de las ramas, de la axila de las hojas, y ya no puede existir sin el árbol. Parece proceder del árbol, hurtar el alimento del árbol. Pero es lo contrario, es de él de donde todo procede. Sin un brote que apareció una vez, el árbol no existiría.”**
Querida tarde de sol nublado, rayos en los ojos apagados de un eclipse, la brisa mueve el cabello, cosquillea la piel. El tiempo se ha detenido. Punto. Pero siempre estoy esperando. Está jugando concentrado en la idea, la imagen de la enredadera, se envuelven los dedos en los pliegues, la superficie desierta de los cuerpos. Dar y recibir, cada yema se conmueve con la forma construida. Y ahora reviso mi cuerpo, el que abriga el brote de lo que espero. Y ahora conmigo, ¡cuánto tiempo que no me visitaba! Mi adentro riega gota a gota mi rostro, mis manos y los pies. Tengo la sombra que me dibuja la forma sobre el suelo y es la danza, el bullicio de las plantas. Mi cuerpo son las ramas que salen del tronco y regresan. Imagino que vuelo. Falta mucho para la noche o ya está aquí con mis estrellas. Me siento inundado de esperanzas.
“…Mientras que el brote no resiste nada bajo el dedo y simplemente con la uña, el primero que pase hace saltar un brote; el cual, una vez desarrollado, os daría una rama más gruesa que el muslo.” “Y el brote no resiste nada. Además que no está hecho para la resistencia. Son el tronco, y la rama, y esa raíz central los que están hechos para la resistencia, los encargados de resistir. Y es la ruda corteza la que está hecha para la rudeza y la que está encargada de ser ruda. Pero el tierno brote no está hecho más que para el nacimiento y no se le ha encargado sino que haga nacer.”**
La esperanza es la fuerza de lo que podrá ser. Fuerza delicada y frágil. Mientras tanto regar y regar. ¿Qué es lo que tarda tanto en llegar? ¿Por eso tanta ansiedad, angustia mirando el horizonte? Pero lo que se asoma en cualquier momento, tiene la fuerza de lo posible, de las utopías que se harán realidad. Mi esperanza abraza las utopías, lo que parece inalcanzable, lo que reside y pugna en cada axila de mi anatomía y mi pensamiento.

** Charles Péguy.(1873-1914) “El misterio de los santos inocentes” 24/3/1912


Etherline Mikëska
Vista Alegre (Sur)- Neuquén- Argentina
Espacio

Cabe
La poesía
En mi puño.
Cabe
En los fragmentos
De mi cuerpo.
Hóspita, se quiebra
En cada verso
Quedando asumido
Su follaje.


Osvaldo Hueso
Argentina
Delirio

Tus ojos,
más vivos que nunca,
y decírtelo,
se me hizo imposible.
Sentía imperiosa tu presencia
saber que no podría
dar respuesta a tus ansias,
a tu necesidad de amar,
que todo lo sabe,
sin sufrir tu desamor.

Debía insistir,
no quería perderte
De nuevo miré tus ojos y,
me sumergí en ellos,
sin darme cuenta…
enloquecido.


Ana Emilia Lahitte
Argentina
Señales

Aquellos
padres hondos
de que habla Valery
siguen interrogándonos.

Nuestra orfandad
responde desde su alta mudez.

Eterno diálogo.

Quizá el más cercano
de nuestros habitantes sin rostro
el más cauto
sabe que traficamos con la idoneidad
de un Judas
que sonríe a la hora de los pactos.


Kalhil Gibran
Libano
Fue en el jardín de un manicomio...

Fue en el jardín de un manicomio que conocí a un jóven de rostro pálido y hermoso y lleno de encanto.
Y sentándome a su lado sobre el banco le pregunté:
-Por qué estás aquí?
Me miró asombrado y respondió:
-Es una pregunta inadecuada. Sim embargo, contestaré. Mi padre quiso hacer d e mí un reproducción de sí mismo, también mi t ío. Mi madre deseaba que fuera la imágen de su ilustre padre (mi abuelo) Mi hermana mostraba a su esposo navegante (mi cuñado) como el ejemplo perfecto a seguir. Mi hermano pensaba que debía ser como él, un excelente atleta. Y mis profesores, como el doctor de filosofía, el de música y el de lógica, ellos también fueron terminantes y cada uno quiso que fuera reflejo de sus propios rostros en un espejo. Por eso vine a este lugar. Lo encuentro más sano. Al menos puedo ser yo mismo.
Enseguida se volvió hacia mí y dijo:
-Pero díme. Te condujeron a este lugar la educación y el buen consejo?
Yo respondí:
-No, soy un visitante.
Y él añadió:
-Oh! Tú eres uno de los que viven en el manicomio del otro lado de la pared


María Elena Solórzano
Cd. Delicias, Chihuahua, México - 1941
17
No ocupes sus pliegues ni su lecho.
En el derrame de los años
él ha dominado las arenas,
quebrado las piedras más redondas,
empecinado en abrir camino al mar.

Marcha en su variable ruta
y colma los llanos de frescura.

Ha tiempo aquí no se aparece,
vendrá de repente, vendrá...
entonces lo arrasará todo,
sucumbirán las flores.

Estallará en borbotón el agua,
para llevarse el resto de mi vida
en un derrumbe de alcatraces.

Ahora, el río tranquilo, canta,
hinchado de gotas comulgantes
desborda espuma en la ribera
y las aves en su tránsito
beben en su vertedero.

Ahora el río tranquilo, canta...



Lisandro Ignacio Romero
Rosario, Argentina
Martes 13

Seré yo como esa viuda de negro
¿Llorando sangre?
¿Vistiendo el luto?

Recaigo al suelo
derramado del cansancio,
del cansancio derramado
sobre mí.
Como han cambiado los rostros,
todos esos rasgos
no son mas que cicatrices
puras cicatrices.
Sufrimiento.

Acabare yo también en esas tierras
queriendo volver alegre el sufrimiento
intentando sonreír en los recuerdos
empapado de nuestra sangre invisible.
Abrazado a todo, es decir a nada
o sea
Vivir en el absurdo,
respirar queriendo estar muerto.


Pío Sotomayor
Moroleón,Guanajuato, México

Sería bueno
que este etéreo tren
tuviese vagones eternos.


Patricia Verón
Argentina
Calle sin nombre

2.

El sol alto con el tiempo compite
se hace de trinos el aliento dormido de las cosas
una furiosa oscilación estalla

en una cuesta subida de árboles maduros
se pierde la miseria

Imagino el bosque de mis versos ingenuos
se parece mucho a lo que quise
simplemente sincerar el amor en la tibieza
de una esquina entre el verde y la
cuesta subida de dolor

La abuela me saluda...


Carlos Aldazábal
Salta, Argentina
Romeos y Julieta
(a Rodrigo Galarza)

Las de lunar al cuello seducen con los dientes.
Eso pasó en Rosario.
Una sonrisa secando la orfandad que cada noche
tortura a los que ejercen el vacío
(abandonados Romeos capaces del poema
cuando la luna brilla en esos dientes
para luego opacarse sobre el cuello).

Talismán imposible,
memoria llena:
canción de tres poetas seducidos
por una sirenita en tierra firme.


Marcos Tavares
Brasil
Dura Lei- ou um canto para voces

(Para meu filho Rafael e para Wladimir Herzog,
que não conseguiu dar uma Constituição ao seu filho)
1
Rafael,
o que te damos hoje
é uma Constituição.

Ela nos custou
algumas porradas no porão,
alguns dentes a menos
e neuroses a mais.

Custou os pais
de alguns filhos
e os filhos de alguns pais,
que hoje não podem
– como eu –
te dar a Carta da Nação.

2
Rafael,
uma Constituição se faz
menos com palavras
e mais com ações.

A minha geração
criou leis e ditaduras
criadores e criaturas
políticos e polícia.

Escreveu outras Constituições
e no berço esplêndido das paixões
rasgou-as.

Essa que te dou é falha,
errada como tudo que fizemos,
frágil como o tempo que vivemos,
mortal como os Guevaras
que morremos.

Essa que te dou é falha,
uma tralha de Leis,
que inventamos
para que possamos
nos ufanar de uma Nação.

3
Meu filho,
todos são iguais perante a Lei.
É só o que sei que está escrito
e sei a tinta que usaram.

Há sangue respingando,
dentes quebrados,
choques aplicados
para que se fizesse uma Constituição.

Não que ela seja a Carta
que eu queria te dar.
Mas é a Carta promulgada
e contra ela nada
– eu disse nada –
poderá ser feito.

A não ser,
– é teu direito –
que a tua geração
desça de novo ao inferno do porão
e recrie sua própria Constituição.

4
Não há Leis para a concepção,
não há Constituição para o amor.
Nada regula a dor nem o perdão.
Como igualmente a chuva do verão
não precisa de um legislador
para que caia.

Nenhum artigo
obriga que o sol
saia todo dia.
Ninguém marcou
quando inicia a primavera.

Nem as tábuas da Lei
determinaram as eras.

Rafael, não sei o que você espera
desta nação.

Essa fratura exposta na América
esse incontinenti país
de irmãos bastardos.
Não sei o que te dirá
esta Constituição
esse remédio tardo
essa doença antiga
essa maleita amiga
a arrepiar de civismo nossos pêlos.
Não sou eu a te fazer apelos
de fuzil na mão.
Nem a te falar de auri-verde pendão
ou Pátria amada.

Idolatrada hora
da razão.

5
Não sou o pai
sou o irmão.

Ambos cidadãos
deste País Brasil.
Ambos Tiradentes
de um abril qualquer.
Pedros primeiros
sem espada.

Ambos legisladores
e guardiões
dessa Lei promulgada.

E ambos,
sem entender nada.

(Da antologia “Autores paraibanos – Poesia”,Editora Grafiset, João Pessoa-PB, 2006).


Claudia Caisso
Rosario, Argentina
Andamios

¿ Habrá algo de pan todavía ahí ?
en el día devuelto por hervores de la niebla:
enredado en las manos generosas
de un “ubriaco” con boca desdentada,
en tu soga espiralada entre los dedos
junto al gancho,
encendido como cenizas
de una guerra ya lejana,
y del tendón que fuera del mundo mudo
sobre el vasto porvenir...

Me ví perdida de mí:
entre estrías escasas de luz,
como intuiciones vagas
que anduvieran escribiéndose a solas
con tristeza compartida.

¿Hasta dónde mis huesos por aquí?,
¿o son luciérnagas ? ...
de pie sobre la duela:
y es el alma la que grita inútilmente
en la intemperie largamente abierta,
sin que nadie cante su sed de venganza ,
su hambre de cielo...
al filo infinito sobre la viga
de tu herida dada a la furia
deseosa de silencio.

Envio hector Berenguer


Carlos Bustriazo Ortiz
La Pampa, Argentina, 1929
3
y quisimos soplar las aguas
donde el redondo barro písase
pero sonrióse como espejo
tan señora el agua acostada
las caderas azules negras
el ombligo negro claroso
quisimos buscar las gentes
habíanse hecho alas como humo
quisimos salvar los panes
los lingotes de hechura prieta
deshilacháronse sin un ay
en hilillos de barro verde
quisimos los artesonados
los piquillines espejuelones
entredichosos sonreíanse
barrosamente pasó una urraca
con un rosado gusanillo
no sé si un día volverá el sol
no sé si un día bajará ella

4
y crecía la hornalla hosca
en aquel pueblo de hornos pérfidos
eran mayas eran aztecas
eran quichés de estuco y lágrima?
eran teocallis bermellones
o pirámides de tierra terca?
eran hombres de barro fresco
recién hacidos por el gran padre?
eran esclavos colorados
o eran grietosos cuasi hombres?
pero crecían las hornallas
trabajosamente crecían
empinábanse con dolores
para que cuajaran panes panes
eran palacios de gentes torvas
o con máscaras de barro impuro?
con inocentes mascarillas
gentes que siempre comerán barro?
crecía la hornalla cumplíase
entre colorinches y desvelos



Gustavo Lespada
Argentina
Poética

en su alarde feroz
verbal orondo
el chimpancé se estira:
busca alcanzar el sortilegio fónico
la cifra o cábala que lo convierta
en dios
con su hágase la luz.

da pena
pues el poema ni nos salva ni
hunde / el poema es apenas
mudar un mundo de lugar
ponerlo, por ejemplo,
entre tus manos

mientras miras
a otro lado.

Del libro Naufragio, Buenos Aires, Libros de Tierra Firme, 2005.


Pedro Cezar
Brasil
Ego

Sou de mandar flores
Fazer poemas
Andar de mãos dadas
Galantear

Namorar
Em pleno dia
Fazer ousadia
Amar
Amor


Carmen Valle
Puerto Rico
Mapa para un botín

Podrá no ser el mediodía
ni el largo camino que se otea.
Podremos no encontrar miel suficiente
ni encontrar la Osa Mayor aunque busquemos.
Podremos escudriñar el horizonte
y ni aún frente al mar lo consigamos.
Podrá ser que todo fue un juego lento
en intento de volar cuidando el ala
pero el vértigo de la guerra
aliñado con olores de la selva,
en todos los astilleros construyó barcos piratas.
Zarpan hacia todas las bahías,
de sí mismo el premio de lanzarse,
a encontrar acuerdo mudo
entre el horizonte que se escapa
y una flota de sal que se derrumba.

Esta casa flotante y abierta, ICPR, 2004



Ruth Pérez Aguirre
México
La dama de blanco

Mis amigos me hacen hoy una despedida de soltero. Mi tío César ha ofrecido su rancho para esta locura que me espera y aunque fue muy amable en brindarlo, considero que está demasiado lejos de donde vivimos para hacer esa fiesta, que con seguridad terminará a altas horas de la noche.
Finalmente el festejo me gustó; hicimos todo lo usual en estos casos. Entrada la noche alguien llevó a unas mujeres y el zafarrancho siguió. Cuando ellas se fueron, algunos querían quedarse a dormir ahí de tan borrachos que estaban; no lo permití por no quedar mal con mi tío. Preparamos bastante café muy cargado; platicando y contando chistes esperamos a que les hiciera efecto. Se fue la luz.
No faltó quien comenzara a relatar leyendas y anécdotas de terror sucedidas en las haciendas, lo característico en esos lugares donde todo se ve en penumbras y sólo hay algunas lucecitas de luciérnagas acompañándonos, junto con el sonido de los grillos, empeñosos en cantar a todo lo que dan complementando las escenas propias de esos parajes nocturnos. Los animales dormían desde hacía mucho, los perros vigilantes se encontraban en diferentes puntos tratando de pasar desapercibidos.
Cada quien recordó alguna anécdota contada por los rancheros de sus padres, cosas que ven en esas noches oscuras, animales que chillan sin razón alguna, caballos que andan solitarios como si no pudieran dormir por motivos desconocidos, el ulular de lechuzas y graznidos de cuervos, marcas dejadas por seres diabólicos que se les presentan a los animales o a los distraídos trabajadores que se quedan a tomar hasta muy tarde.
Alguien mencionó la historia de la mujer de blanco que dicen se aparece en la carretera cerca de donde estábamos. No nos gustó recordar ese relato pues todos tendríamos que regresar por ese camino aunque creímos que con seguridad a nadie se le aparecería.
--Cuentan de una joven mujer que murió en esa carretera en un lugar específico llamado “La Escalera”. Se aparece en algunas ocasiones a personas que manejan a altas horas de la noche. Les hace la parada cuando los ve conducir solos, y aunque no se detengan, sube al carro en el asiento de atrás, exactamente a espaldas del conductor, o a un lado, originando que el infeliz pierda el control o choque al desmayarse del susto. Se baja cuando quiere, y así termina la historia. Algunos han muerto accidentados o del espanto por haberla visto; pocos han sobrevivido la experiencia. Mi papá fue uno de ellos. –El que contaba la historia guardó silencio.
Quizá por eso, acordamos irnos todos a la vez y al pasar por “La Escalera” acelerar la velocidad llevando bien puestos los seguros. Así lo hicimos. Yo iba al final, los más miedosos encabezaban la procesión de los ocho vehículos.
Al aproximarnos al punto determinado, la adrenalina se nos fue subiendo sin poderla controlar. Por la velocidad conque guiábamos no podíamos ir tan juntos según lo acordado. A la distancia vimos a alguno de los carros que parecían haber pasado del temido lugar sin saber qué suerte habían corrido. Íbamos más pendientes de aquellos que de nosotros mismos, pero ansiosos por estar del otro lado también; ni siquiera pensábamos en lo que haría aquél que tuviera alguna falla que lo hiciera detenerse. ¿Se aparecería esa noche la mujer de blanco? Nadie podría asegurarlo.
Al lograr pasar por ese lugar fatídico sin ningún percance, respiramos aliviados. De pronto sentí que el carro pesaba un poco más de lo usual como si hubiera otra persona conmigo; miré instintivamente al espejo retrovisor. Vi las cuencas de unos ojos en una cara descarnada. Quise gritar, pero mi voz no salió de mi garganta. Ella respiraba cerca de mi cuello, los brazos se me paralizaron con esa horrible sensación. El carro dejó de obedecerme… Sentí alivio cuando por el espejo vi que ella ya no estaba.
¡Me estrellé contra un árbol, fue lo último que supe…!


Andrés Trapiello
España
La vida fácil

Qué fácil es vagar los días grises,
creer que nuestra vida
rebosa de la vida de otros.
Incluso suponer
que nosotros seremos
el alto mundo lleno
que vivirán mañana los que vengan.
A tal extremo incita un buque, un árbol,
alguien que oigamos al piano
o esas perspectivas de un paseo
con gentes que también van suponiendo.
El cielo anubarrado y negro
o los gorriones
saltando entre los coches
saben que vamos
y no nos desengañan.

Publicado en Enfocarte.com


Alfredo Vaeza
Uruguay
“En el árbol las palabras en el viento azul el sentimiento” 2 de Diciembre de 1998.

En el árbol las palabras,
en el viento azul el sentimiento.
Y el silencio es la única verdad del artista,
del poeta?
Y sabrás esperar espíritu?
Aun juegan con el alma los errores.
El nuevo amanecer contempló la armonía del hombre pensante.
El increíble misterio que no puede inventar la ciencia,
reconocerá que no existe otra forma de crear que no se llame vida.
En la “palabra viva” las respuestas.
El cerebro no las ilumina en este momento de la vida opacado por el gris.
La fortaleza tendrá que ser inexpugnable.
-Nadie vencerá al amor-
Ni la ironía del caballo de Troya.
En el árbol las palabras,
en el viento azul el sentimiento.
En el resucitar de los sueños, lo que viviste, lo que fuiste y lo que serás.
…lo que sos.


Augusto Rodríguez
Guayaquil, Ecuador, 1979
Escupo sobre mis banales contradicciones

Lo escribiré trescientas veces en mi piel:

es inútil respirar
cuando tenemos la muerte
tan cerca

es inútil soñar
cuando solo tenemos
un vaso de vino por delante

es inútil cantar
cuando no tenemos nada con que saciar

nuestros apetitos sexuales,
ni nuestra vergüenza,
ni nuestras canalladas

es inútil creer en dios
cuando hemos vivido negando
las religiones

escupo
sobre mis banales contradicciones

y repito:

todo es inútil

lo escribiré miles de veces en mi piel


Isaías Garde
Buenos Aires, Argentina
De La noche monoaural

13. Ríspida luz
Su corpulencia es mínima. La justa y necesaria para fundir en cisne la ríspida luz del violonchelo.

15. Distancia
María y él. La erótica distancia entre el haiga y el haya.

21. Lengua de fuego
Dame: lengua de fuego para pedirte lo que no se pide. Si es que ibas a darme.

33. No en vos
En el amador se agita el dios. No en vos, muñeca.

36. Dame y dame
Dame y dame, dicen las hijas de la sanguijuela. Y convencen.

47. Digamos
Res non verba, María. Digamos: la vaca, no el crucigrama.

146. A tu costa
Loco, algún día sabrás, tendrías que saber, lo poco o lo mucho que se han divertido los duques a tu costa.

153. Fondo de putas
Anochecer de sábado. Paredón del cementerio. Monja en hábito blanco y beige contra fondo de putas.

164. Sobrevolemos
Sobrevolemos. Los detalles son vanamente crueles.

165. Tanta inmediatez
Asusta un poco tanta inmediatez. Hace más patética la distancia.


Delfina Acosta
Asunción, Paraguay
No vi tu mar

No vi tu mar, apenas lo entreveo
en la delgada orilla de mi río.
No caminé, como si tú, Neruda,
por calles rectas en Valparaíso.
Mas si supieras, Pablo, cuántos versos
en que nombraste a Chile yo he leído.
De casa en casa recorrí tu pueblo
tocando las veredas de tus libros.
Alegre canto el tuyo porque trae
la lluvia primeriza del estío.
Juntaste con tu voz la voz del hombre
que haciéndose a la mar se ha redimido.
Le diste miel al fruto de la tierra.
Cargaste sobre el hombro los racimos
de las morenas uvas y llevaste
vendimia de dulzura a los caminos.
En tantas ocasiones celebraste
la simple excusa de sentirte vivo,
y por vivir mejor, te diste, ufano,
a compartir con todos rojo vino.
De tanta fama tuya, don Neruda,
de tanta majestad de ser sencillo,
me queda un sólo canto, un verso sólo,
hojeado sin cesar: el hombre mismo.


Nohemy Ondina Rivera Rapalo
Trinidad Santa Barbara -Honduras
Getsemaní

Quién escuchó la Oración en el Huerto?
Santiago dormía, Pedro también
El discípulo amado descansaba…
Jesús clamaba al Padre que pasase ese cáliz
Colmado con los pecados de una humanidad ingrata
Sudaba, sudaba sangre el Divino Maestro
Y sus discípulos dormían…
Quién escuchó la Oración en el Huerto?


Marta López Luaces
La Coruña. España
Regresa a tus montañas
recobrada
de origen
y de abismo

En tu contra
la cólera que se propaga
por el linaje del alma

Llega
erguida a tu falta


Verónica Pedemonte
España
Reina a Alfil

Tú no esperabas ese movimiento,
pero como Ginebra a Lanzarote
o como la doncella al unicornio
te hice venir a mí rápidamente.
Tantos siglos de espera no bastaban
en las cadenas dobles de la sangre .
Una doncella blanca que batalla
contra una reina negra y el tablero
hace cordones nuevos de vasallos.
Dominar al dragón Jorge pudiese,
si el fuego del espíritu es amor .
Si alas da tu canción a la serpiente,
una doncella azul también quisiera
pisar ese reptil de dos cabezas.

(Por el desierto )1995


Pepe Sánchez
Cuba
Si de influencias se trata

Soy influyente, pues de influencias anochezco.
En la caverna de Altamira dejé un ojo
atento a los bisontes que fecundan la humedad.
Y mi fulgor fue más humano.

La influencia es un asunto nostálgico,
de propiedad privada. Sin gerencia.
Suma vidrios esenciales en tu pulmón.
A saber.
La melancolía de Vallejo creció
junto a la hierba trilzada de mi césped
como una cercanía, un referente acuoso.
Y mi fulgor fue más humano.
He caminado el Londres de mis veinte años
con un manojo de versos de Dylan Thomas
y no hubo taberna capaz de soportarnos las deudas,
los estertores del miedo que nos deben.
A saber.
Fui personaje secundario en El siglo de la luces,
Hamlet en mi Macondo de soledad,
Ulises por una Ítaca donde arder el olvido;
León Tolstoi tomó de mi biografía personal
para los finales cíclicos de La guerra y la paz;
he sido El Caballero de la Triste Suerte,
los perros que ladraban a su sombra;
T. S. Eliot me prestó versos de La tierra baldía
para minar la aridez oscura de mi Ciudad Irreal.

A saber.
He sido tantos, que no he sido.
En el patrocinio del verso
mi voz se mezcla impávida
con su eco angustioso y confuso,
como un oxímoron alegórico.
A veces también he querido ser cursi,
me hundí en la magia de la Estigia
como la extrañeza en el crepúsculo.
Y mi fulgor fue más humano.

Pero hay tantos que no he sido.
Ni seré,
pues ni de mi fuente soy propietario.
Tantos he sido y no,
a saber,
que ya de influencias amanezco.


Eunice Odio
Costa Rica- 1922-1974
Acorde final

Al borde de alegres segadores tiembla el agua,
y ofrece para el orden del labio complacido
dulce rumbo crecido de preñadas mañanas,
y agraria transparencia, dulcemente encendida.

El trigo coronado de apretada espesura,
retiene el desbordado color con que le ordenan
–vecino de la carne– colmarse en primavera.

El ganado decrece tiernamente en lo oscuro
donde dilata el suelo su asombrosa corriente,
y la abeja termina su tránsito de nieve,
y su majada oculta sobre tímidos jaspes.

Y tú, Amado,
que pones rumbo fijo al arado
que circuye la tarde y apresura la rosa,
dónde tienes el pecho frondoso de raíces,
dónde la sien desnuda sin regazo ni término.

Sobre los pastos suaves, cándidos mayorales
habilitan la uva en que se aloje el vino,
y congregan el clima en que crezca su aroma
y reparta en la lengua manojos de alegría.

Así el verano atiende su reciente hermosura
y sobre el viento solo distribuye sus pájaros.

Así el nácar esparce su quietud y deleite
y su color silvestre reanuda y apacienta.

Oh dádivas,
Oh dones terrestres,
Oh suaves alimentos;

Sí lo agotar la siembra con el pecho,

Sí lo desembocar al gozo y detenerse

Oh piel,

Oh ceniza colmada y balbuciente



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Escrito por Carmiña Candido Daverio
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