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Revista Literaria Mapuche

Archivado en Revistas literarias • Fecha: 14-07-2007 09:58:47

Fuente: Osvaldo Risso Perondi

mapuche/41

Revista Literaria (sin lujos ni detalles) /Invierno 2007

Editor Responsable: Osvaldo Risso Perondi - @: osvaldorisso12@yahoo.com.ar ( 0299 154541492


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Editorial


Hace veintiocho años inicíabamos esta aventura quijotesca, quizá imposible para muchos, como es editar una publicación destinada exclusivamente a difundir poesía y a sus dignos cultores.

Hace veintiocho años poníamos en circulación y ofrecíamos a quienes gustaban o querían deleitar, conociendo a autores de nuestra ciudad, provincia, país y el mundo entero…

Con ese mero objetivo, hace veintitrés años nacía, este emprendimiento que comenzó con los caracteres de una histórica y archivada máquina de escribir, llamémosla Remighton, Olivetti o como se plazca llamarla ; un trabajo casi de hormiga, despacio pero artesanal.

Nuestros primero ejemplares de la década de los 80, como todo inicio , no tenían esa calidad e impacto de un medio de comunicación habitual y masivo, pero si un propósito:”Hermanar en una lazo de papel a toda aquella manifestación ideas, pensamientos, opiniones, expresadas a través del Arte”

…Y fuimos creciendo, hasta llegar a esta instancia que nunca habíamos imaginado, como es “colarnos” a la llegada de este avance de la tecnología del siglo XXI como es la realidad virtual: el Internet .

Muchos nos conocieron a través de la tinta, cuando éramos publicación impresa, otros tal vez no.. Es por eso que a partir de este número queremos retractarnos al pasado, y hacer conocer algo de Mapuche de los primeros tiempos.

Así decía el editorial del Nº 2 – Año 1, correspondiente a febrero de 1982:

“Llegamos al segundo número de esta publicación que tuvo la certeza de dar su resplandor mensajero casi a fines de 1981, luego de varios intentos furtivos de transmitir Cultura en nuestro medio.

El anhelo y la confianza plena de saber que a través de estas páginas estamos brindando algo a Huinca Renancó, nos insta a continuar este difícil empeño de editar una revista cultural.

A quienes nos alentaron, y depositaron imaginariamente esa semila de humildad y entusiasmo, para que MAPUCHE fuese una realidad más en Huinca Renancó, les decimos sinceramente ¡Muchísimas Gracias por todo, y hasta el próximo número Dios mediante”




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MAPUCHES

Ilustrando el conocimiento ante quienes preguntan por el significado de “Mapuche”, publicamos a continuación un dato histórico colaboración de un lector

El origen de la palabra que da el nombre a nuestra revista, tienes raíces etnológicas en una tribu indígena que habitaba una amplia región del hermano país chileno.

Se llamaban así mismo “mapuches” a los indígenas denominados por los españoles como “araucanos” (Valle del Arauco, donde se realizaron las guerras cantadas por Alonso de Ercillas en su poema “La Araucana).

Esta tribu comprendía:



M A P U C H E S



PICUNCHES HUILICHES PEHUENCHES

Gente del Norte Gente del Sur Gente de los pinos



Se deduce así que : MAPUCHES es una voz araucana que significa:



MAPU: Tierra

CHE : Gente

es decir



MAPUCHE = “GENTE DE LA TIERRA"

Publicado en Revista "Mapuche" . Año 1 - Nº 2 - Febrero de 1982


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Salvaje



huelo las tormentas desde lejos

me mojo con la lluvia cara a cara

monto ese caballo tan salvaje

y salgo por ahí , desbocada, en las noches

de enero y ebriedad

arremeto contra las olas como si nunca

y escucho desde lejos el sonido del tam tam

también lo palpo en las mañanas

o en las madrugadas de dulzura

cuando me despierta

con una palabra

y recuerdo todo el rito, todo el rito



que acaba

que acaba blanco



desparramándose sobre el infinito candor

de una piel que se moja toda

cara a cara con la lluvia

Gabriela Bruch

Gabriela Bruch: poeta . Argentina

Publicó : "Desde ese otro lugar" (poemas)

Dirige la revista literaria "La Iguana"

contacto: revlaiguana@yahoo.com.ar o gabrielabruch@hotmail.com

www.poemasdegabrielabruch.blogspot.com







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Ese hermano que envenena los ríos

Ese hermano que envenena los ríos

Abre una ancha brecha

Que le parte la vida.



La mano que asesina los huevos de los peces,

El dedo que ordena que se sequen las raíces del mundo,

Que la fruta se pudra antes de llegar a su boca,

Que en el aire fallezcan las alas de los pájaros,

Y el silencio congele el paisaje de su misma muerte,

Ese hermano que pide

Que los hongos se asomen en lo rubio del trigo,

Y que la noche se abra en el corazón del alto mediodía.



Ese hermano que obliga

A retroceder al tiempo hasta su aborto,

El que invoca calaveras

en medio de la fiesta de su propia carne viva,

no sabe que se suicida en el ave que cae,

no sabe que se muere

donde declina el tallo

su alegre columna verde,

donde el todo de los campos

se convierte en la nada.



Ese hermano que envenena los ríos

No sabe que envenena también el rojo río

Que lo anima por dentro,

El que desagua en la sangre de sus hijos

Lo empetrola hoy y ahora con su error infinito.



La mano que alzó la orden

De talar el futuro

Derribó cada hora de ese día, mañana,

Donde había gestos y rostros

Que se le parecían

Al hermano equivocado que envenena los ríos.

Luis Benitez

Luis Benitez : Poeta y escritor Nació en Buenos Aires en 1956

Publicó : "Poemas de la Tierra y la Memoria", "Mitologías/La Balada de la Mujer Perdida"

"Bohering y otros Poemas", "Guerras, Epitafios y Conversaciones" "Tango del Mundo (novela), "Jorge Luis Borges: La Tiniebla y la Gloria" (ensayo), " Juan L. Ortiz: El Contra-Rimbaud" (ensayo), "18 Whiskies " (teatro), y otras obras en poesía , ensayo, narrativa

Contacto: iben20032003@yahoo.com.ar




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La Narrativa cordobesa ?
La Piedra Blanca

El río se hace más angosto donde la piedra blanca se adentra en el agua. Mercedes encoge las piernas, teme que se moje el niño que tiene entre los brazos.

El pequeño respeta la calma, como si el trino continuo de los pájaros lo serenara. Sólo se inquieta cuando tiene hambre y entonces la joven lo conforma con un poco de quesillo y pan en migajas.

El quinto día no queda más comida, por más que estire la mano y hurgue hasta el fondo de la bolsa.

El movimiento inusual del agua le anuncia una crecida. Estar sobre la piedra ya no es seguro. Voltea la cabeza, tras un cerco de alambre divisa un añoso algarrobo que la tienta con su ramaje extendido.

Observa la distancia; desde allí podrá ver perfectamente la piedra blanca. Carga al niño que llora cada vez con más ganas. Deja junto al tronco del árbol el atado de ropas. Entre las robustas raíces que se aferran a la tierra improvisa la cuna, lo deja allí y sin alejarse demasiado, busca con la mirada alguna planta de frutos conocidos; el llanto del pequeño no cesa.

Escucha un cencerro y por detrás una manada de cabras. Amaga con una rama seca a uno de los animales que intenta comer de los frutos recién descubiertos. La terca cabra se queda cerca y en cuanto ella se descuida, la tiene oliendo el cuerpo dormido del pequeño Lisandro. Al principio se asusta, pero una sonrisa le brota de pronto; busca el recipiente que le sirve para recoger agua y se abalanza sobre la cabra. El animal ni siquiera se resiste, hasta parece que consiente que le saquen la leche.

Cree que Salvadora es un buen nombre para esa cabra. Al atardecer, un chiquillo distraído recoge la manada y desaparece tras la loma. Cuando regresan el día siguiente, Salvadora viene directo hacia el algarrobo.

El agua ha ido subiendo, no tan de golpe como suponía Mercedes pero, de a poco, va cubriendo la piedra blanca.

La mirada de la joven se clava sobre un piquillín florecido. Debe tomarlo como otra referencia que la oriente. Recorre el trecho entre el algarrobo y el arbusto contando los pasos y luego graba el número sobre la corteza del árbol.

El pequeño gatea con habilidad entre el pedregullo; la cabra lo sigue, atenta a que no roce los espinillos.

La muchacha baja al río para lavar la ropa, recoger agua o bañar al niño. Cuando lo hace sola, se queda largo rato sobre la piedra blanca, mirando el puente que cruza más arriba. Ha perdido la cuenta de las vueltas - que en aquel tiempo - ha dado la luna paseando su distintas caras.

Lisandro dijo mamá por primera vez y le ha dejado la piel estremecida.

En las noches, que ya se tornan frías, se resguardan en una especie de cueva, encontrada a metros del algarrobo.

Ella ama a ese niño que hace preguntas, perseguido por el monólogo rumiante de la cabra. Cuando le dice mamá, sus lágrimas se escapan: no puede más.

Una tarde, decide llevarlo a la piedra blanca. Al llegar, sienta al niño entre sus piedras cruzadas. Ambos permanecen en silencio. El sol dora los cabellos desgreñados. Mira al niño que, con ojos inquietos, insiste en sus preguntas.

Al fin Mercedes señala el puente con el dedo de su mano; le cuesta pronunciar las palabras:

- No me llames mamá. Soy tu hermana. Mamá vendrá a buscarnos un día de estos, por ese puente, aquí, en la piedra blanca.



Liliana Chavez

Liliana Chavez ; narradora y poeta. Nacida en Deán Funes, Pcia.de Córdoba. Actualmente reside en Córdoba Capital .

Ha participado en numerosos antologías y revistas literarias, obtenido importantes premios en poesía y narrataiva

Contacto: galatheresa@hotmail.com


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Instrucciones para buscar aventuras.



Se puede afirmar, sin temor a la indignación de los sabios, que en los tiempos que corren es cada vez más improbable tropezar con la aventura.

Lo imprevisto, lo extraño, lo misterioso no sucede nunca.

Curiosamente, parecen existir muchísimas personas con espíritu aventurero.

Todos los días conversa uno con señores que desean vivamente una vida más

interesante y un teatro de acontecimientos más rico y más amplio.



Esta gente sale de su casa cada mañana esperando que algo ocurra y buscando, como decía Whitman, "algo pernicioso y temible, algo incompatible con una vida mezquina, algo desconocido, algo absorbente, desprendido de su anclaje y bogando en libertad".



Pero la búsqueda es siempre inútil y casi todos los hombres, en e ocaso de sus vidas, confiesan que no han vivido jamás una aventura.



¿Dónde están - se pregunta uno - las doncellas atormentadas por un gigante que desde la torre se algún castillo esperan nuestra intervención salvadora?



En ninguna parte. Ya no quedan gigantes, ni castillos, ni - mucho menos - doncellas.



La actual civilización parece pensada para evitar las aventuras. Porque en realidad la aventura es el riesgo. Y nadie quiere arriesgarse.



Siendo la seguridad un valor cuya admiración se promueve de continuo, es

inevitable que la mayor parte del esfuerzo tecnológico que se realiza esté destinado a evitar sucesos imprevistos. Las cerraduras Yale, los

despertadores, los semáforos, las píldoras anticonceptivas, las alarmas, los preservativos, los cierres de cremallera, las agendas, los paracaídas. Todos estos inventos alejan el sobresalto.



Naturalmente, siempre queda alguna grieta como para que se introduzca lo extraordinario. Pero no es suficiente. Para demostrarlo, vale la pena realizar una sencilla experiencia: pidamos a nuestros conocidos que refieran los hechos más curiosos que han vivido. Los resultados serán entre aburridos y penosos.



Alguien quedó encerrado en el ascensor durante una hora. Otro dice haber ganado un jarrón en una kermese. Un tercero obtuvo un boleto capicúa.



Se trata de aventuras miserables.



Los griegos pensaban que las cosas ocurrían sólo para que los hombres pudieran contarlas luego. Si esto es cierto, el futuro de nuestras conversaciones es poco prometedor. ¿Qué les contaremos a nuestros nietos?

¿Que una vez vimos un choque? ¿Que se nos reventó un sifón? Pobre será la épica que surja de estos modestos cataclismos.



El aventurero actual ha aprendido a contentarse con sombras de emoción. La televisión y el cine son sus melancólicos proveedores de asombro.

Chesterton había inventado una solución genial: la Agencia de Aventuras.



Era una empresa que tendía a los caballeros que experimentaban el deseo de una vida variada.



Mediante la satisfacción de una suma anual, el cliente se veía rodeado de acontecimientos fantásticos y sorprendentes provocados por la Agencia.



El hombre salía de su casa y se le acercaba un chino excitadísimo quien le aseguraba que existía un complot contra su vida. Si tomaba un coche, era conducido al Barrio del Invierno, donde cunden las riñas, los marineros egipcios y las mujeres peligrosas. Gracias a esta eficiente organización, el aventurero se veía obligado a saltar tapias, pelear con extraños o a huir de desconocidos perseguidores.

Pero la realidad, aun cuando ha sido capaz de depararnos empresas tan absurdas como las que investigan mercados o gestionan transferencias de automóviles, no nos ha brindado una Agencia de Aventuras.



¿Qué puede hacerse entonces?



Pues hay que actuar. No podemos pensar que las aventuras vendrán a nosotros.

De nada sirve esperar lo imprevisto mirando vidrieras o sentados en el umbral. Es necesario que uno mismo provoque sucesos extraordinarios.



Para demostrar que esto es posible, abandonaremos las anchas avenidas de los

Enunciados Generales para ingresar en el Laberinto de los Ejemplos Concretos. Para decirlo de una vez, nos proponemos impartir instrucciones precisas para vivir aventuras.



Aventura de la mujer rubia



Antes de comenzar a vivir este episodio, usted debe elegir a una mujer rubia. Desde luego, es preferible que sea hermosa. Y desconocida.

Una vez que usted se haya decidido por una rubia determinada, comience a seguirla. Pero, atención. No se trata de escoltarla durante un par de cuadras murmurándole frases ingeniosas. Hay que seguirla silenciosamente y en forma perpetua. Hasta su casa. Hasta su trabajo. Hasta donde fuere necesario.

Esto no debe interrumpirse jamás. Cada vez que ella entre en un edificio, usted deberá permanecer afuera esperando su salida.

No hay que disimular. La idea es que la mujer rubia advierta cabalmente que usted la está siguiendo. Esto la pondrá muy nerviosa y hasta es probable que llame al vigilante.

Pasarán días, semanas, y tal vez meses. Usted se convertirá en una sombra familiar y silenciosa. Si la mujer rubia tiene novio, no abandone la empresa. Después de todo, usted solamente quiere que algo ocurra. Y tarde o temprano algo ocurrirá.



Aventura del timbre que suena en la noche



Usted camina por una calle oscura. Son las cuatro de la mañana. Tal vez llueve. De pronto, frente a una casa cualquiera, usted resuelve tocar el timbre. Pasan los minutos. Usted vuelve a tocar. Un hombre consternado abre la puerta.

-¿Qué ocurre? - pregunta.

- Ando en busca de una aventura - contesta usted.



Aventura de la novia perdida



Un día usted resuelve encontrar a su Primera Novia.



Si usted ha tenido el descaro de casarse con ella, es evidente que la cosa no constituye una aventura sino una fatalidad.



Pero supongamos que usted no la ve desde hace veinte años. No sabe qué ha sido de ella. Apenas recuerda su nombre y su cara ha tomado ya la forma de los sueños y el recuerdo.



Usted hace averiguaciones. Indaga entre quienes la han conocido. Investiga en los lugares en los que ella trabajó o estudió. Recorre calles al acaso, cree reconocerla dos o tres veces. Alguien le pasa un dato cierto.



Mientras todo esto ocurre, usted se vuelve a enamorar de la Primera Novia y sueña todas las noches con ella, como solía hacer veinte años atrás.



Un día usted descubre su paradero. Sabe exactamente dónde encontrarla. Tiene la dirección, el número de su teléfono y conoce los horarios en que es apropiado llegar a ella.



Usted piensa que la aventura ya puede comenzar, pero en realidad es aquí donde debe terminar.



Aventura del túnel que va a cualquier parte



Usted y un grupo de amigos aventureros comienzan a excavar un túnel en el fondo de una casa, que puede ser la suya.



La tarea deberá acometerse con el mayor vigor.



Durante la excavación se irán descubriendo objetos extraños, tales como huesos, cascotes, tapitas de cerveza, zapatillas fósiles y antiguos pozos ciegos.



El trabajo durará meses y meses. Durante ese lapso surgirá una deliciosa camaradería entre los integrantes del grupo. Es muy probable que todos sean despedidos de sus trabajos habituales, en razón de inasistencias, la impuntualidad y la suciedad, inevitables cuando uno excava un túnel. Por las mismas razones, esos que tuvieren novia serán abandonados.



Así las cosas, la única preocupación del grupo será cavar y cavar. Un día cualquiera, cuando el túnel ya tenga una extensión considerable, se comenzará a cavar hacia la superficie. Y aquí viene le momento fundamental de la aventura. ¿Dónde aparecerán los viajeros subterráneos? ¿En el hall de una casa habitada por señoritas solteras? ¿En una panadería? ¿En un convento?



Hay otras aventuras posibles: la del que se embarca en un carguero sueco, la

del viaje subterráneo a través del arroyo Maldonado, la del que investiga a

los mendigos para descubrir que son ricos, la del que se mete en el baño de damas, la del que se agacha a ver por qué no explota el cohete... Hay que elegir.



Salgamos de una vez. Salgamos a buscar camorra, a defender causas nobles, a recobrar tiempos olvidados, a despilfarrar lo que hemos ahorrado, a luchar por amores imposibles. A que nos peguen a que nos derroten, a que nos traicionen.

Cualquier cosa es preferible a esa mediocridad eficiente, a esa miserable resignación que algunos llaman madurez.

Alejandro Dolina



(texto tomado de: "El Libro del Fantasma")


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Amor sin regreso

vago reloj y desmemoria incierta
te amo
con amor sin regreso
nombro tu nombre
en necesaria ausencia
y soy temblor de manos
abandonada piedra
de aquella playa
donde nunca estuvimos
me alejo de mí
de vos


y soy un solo corazón sin pertenencia

Alba Estrella Gutiérrez

Alba Estrella Gutierrez. poeta argentina de Buenos Aires.
Publicó: "Los vulnerables cipreses del otoño", "Nanas para Lucía", Los pasos de la memoria"
Contacto: alba.estrella@gmail.com


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Fuego en Casa de Amaranto

Fue difícil el rumbo

sobre el lomo filoso de la cordillera.

Vientos remotos y obstinados

se enfrentaron ese día

en una extraña reyerta sin testigos.

Aullaban, armados con las espadas mortales

de lejanos ventisqueros,

con toda la lluvia que pudieron reclutar en tanta agua

y en la húmeda grisura de ese

cielo

amenazante

que insistía en mostrarnos

cómo se le pelea a la vida

desde la inocencia frágil y pequeñita de un rancho.





Esa tarde,

cuando el invierno se adelantó

a descolgar los primeros hielos

sobre la fragilidad de los techos,

descubrimos el abrigo

de la sangre antigua de los Aigo,

el calor infinito de los abrazos

y el fogón

y las tortas fritas

y el mate.



Esa tarde,

cuando el amor disimuló vendavales

fuimos bienvenidos

y nos condecoraron hermanos.



Guillermo J. Herzel





Guillermo J. Herzel. poeta y narrador pampeano, ex docente. Vive en Guatraché (La Pampa) Argentina. Miembro de APE (Asociación Pampeana de Escritores.

Contacto: gejota@guatrache.com.ar



Para que no se borre de nuestra memoria

Queridos amigos, lectores y colaboradores:

Hace un tiempo les conté una anécdota real: era adolescente, vivía en Buenos Aires y regresaba despreocupada a mi casa; ya en la entrada, un fusil me señaló la puerta y un soldado me ordenó: “entrá pendeja, que la cosa no es con vos”. Observé a varios soldados apuntando con sus armas a un hombre tirado en la vereda, sus manos cruzadas en la nuca. No entendí qué ocurría y tuve miedo, me apuré y entré, y ese miedo se confundió en cobardía e indiferencia: a nadie conté aquella situación y la ignoré durante años… hasta que la palabra “desaparecidos” comenzó a tener para mí un significado real. Recién entonces tomé conciencia que la cosa sí era conmigo, era con vos, era con todos. Esa tarde estuve al lado de un hombre y a pesar de no haber visto su rostro, ese rostro aparecía siempre formando mis propios rasgos, envueltos en culpa e impotencia.
Hasta el día de hoy me estremezco al pensar que ese hombre fue uno de los tantos…
Jamás olvidé a ese hombre sin rostro. Y jamás lo olvidaré.

No pensemos que la cosa no era con nosotros, no olvidemos, no seamos complacientes. Aprendamos a involucrarnos en cada hecho que se cruce en nuestro camino, tomemos conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor. Pero fundamentalmente no olvidemos: “…la memoria es esencial para no repetir errores… Si uno no se acuerda exactamente de lo que pasó, es muy difícil que pueda valorar lo que tiene” (Juan Manuel Serrat).

(Tomado de la editorial de la revista literaria "Con Voz Propia" Nº5 - Marzo del 2007. Editora: Analía Pascaner. San Fernando del Valle de Catamarca (Argentina).analia.pascaner@yahoo.com.ar www.convozpropiaenlared.blogspot.com






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BAILANDO POR UN SUEÑO?

Me pregunto, qué danza tendremos que hacer Los Mapuches y campesinos para que nos devuelvan Las Tierras?
Es tan conmovedor ver a Tinelli cuando se emociona ante algún caso de injusticia social. Se Le llenan Los ojos de lagrimas y mira hacia las cámaras.
¿Si Los indígenas se presentaran en su show, podrían conseguir algo de respeto a sus derechos naturales?.
¿Saben que es "Trafipan 2000" ?
Marcelo Tinelli, Conductor-empresario televisivo que compró miles de hectáreas en la pcia. sureña de Chubut, necesita desalojar 30 familias mapuches para construir un megaproyecto turístico.
Moira Millán, integrante de la Comunidad Pillán Mahuiza y del Frente de Lucha Mapuche y Campesinos en el Marco de la
lucha por la defensa del Agua y la tierra aseguró a radio Universidad Nacional de Cuyo, que Le dicen: No!!!!!!! A cualquier megaproyecto que pretenda "arrasar con nuestro entorno a cualquier precio".
La dirigencia indígena, denunció que el megaproyecto turístico que pretende construir Marcelo Tinelli es sobre la vivienda de 30 familias mapuches, casualmente lleva el nombre mapuche: Trafipan 2000, cuando necesitan de su desalojo.
"Cuanta más gente se entera más nos ayuda para conseguir el apoyo de Las autoridades para poder conservar nuestras tierras".

Lic. Marisa Burlastegui
Universidad Nacional de
Mar del Plata

(Tomado de la revista literaria "La Iguana". Año 4 - Nº 68 . Abril de 2007 - Responsable de este saurio: Gabriela Bruch)
revlaiguana@yahoo.com.ar gabrielabruch@hotmail.com





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Quisiera anidar

mis dedos

en el oasis

de tus pelos

y sólo manoseo

fantasmas de vidrio.



Julio F. Vassarotto

Julio F. Vassarotto: poeta. Nació en Huinca Renancó (Córdoba) Argentina.

Publicó: "Literoclip" (1994). Narrativa y poesía compartidas con otros autores, editado por el Taller Literaria "Entre Palabras" , de la ciudad de Córdoba.

Contacto: juliovassarotto@yahoo.com.ar






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Difunda MAPUCHE, entre conocidos, instituciones culturales, medios de difusión tanto de nuestro país y el mundo.

El material publicado en este número, es responsabilidad de sus autores.

Permitida su reproducción citando la fuente.

Publicación independiente de literatura, editada en la ciudad de Huinca Renancó (Córdoba) Argentina

Contacto: osvaldorisso12@yahoo.com.ar osvaldorisso@huincacoop.com.ar



www.editormapuche.blogspot.com



Escrito por Carmiña Candido Daverio
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