Isla Negra 106- 23 de junio del 2007
Efraín Huerta- Silao, Guanajuato, México- 1914-1982- Esa Sangre
Óscar Wong- México- Candor del aire
Arturo Arcángel- Colombia- Meditando
Patricia Corrales- Argentina- Amor verdadero
Noe Lima- El Salvador- Para Luna Jaureguizuría- Constelación
Vicente Huidobro - Santiago, Chile- 1893- 1948- Marino
Luis Borja- El Salvador- Dime[1]- Dedicado a Sara Duarte
Robert Gurney- Inglaterra- Réquiem para Gregorio
Otto Flores- El Salvador- ¿el paso de la vidriera de fuego?
Santiago Bao- Villa Gesell, Argentina- El desván abandonado
David Antonio Sorbille- Argentina- El amigo del viento
Yolanda Morazzo- Cabo Verde- Barcos
Alvaro Urtecho - Nicaragua, 1951- Sábado a Mediodía
Rolando Gabrielli-Chile- Calcomanía
Francisco Carvalho- Brasil- Retrato para ser visto de longe
Fabricio Estrada- Honduras- La luz proceso de
Amparo Osorio - Bogotá, Colombia - Igual muere la huella
Sônia Barros- Brasil- Simulacro
Carlos Roberto Gómez- República Dominicana- La extranjera
Miguel Crispin Sotomayor- Cuba- Duda
Lilia Ramírez Carrera - Veracruz, México- Tri femia
Gumasat- Chiapas, México- La primera Dama de Chiapas
Silvio Hoffman- Argentina- Las paredes
Julio Llinás- Argentina- Muertes
Amado Storni- España- Virginia
María Cristina Pepe –Argentina- Los vendavales
Lisandro Ignacio Romero- Rosario, Argentina- Dime
Pío Sotomayor- Moroleón,Guanajuato, Mexico- Serían tristesJuan Gelman- Argentina- Nota II
Marcos Arcaya Pizarro -La Ligua, Chile, 1979-"Particular Egocéntrico y la Luna"
Antonio Miranda –Brasil- Despertar das àguas
Silvana Guimarães- Belo Horizonte, Brasil- Ecos
Luis Marcelo Pérez- Uruguay- Paisajes
Juan Carlos Gómez Juárez- Tucumán, Argentina- 1961- asaltan la memoria desconocidas cosasMaría Pugliese- Vicente Lopez, Argentina- Ejecuciones
Carlos López- Pajapita, San Marcos, Guatemala- Velo tu cuerpo que sueña cimas
Feliciano Mejia- Lima, Perú- Asalto de moscasDiego M. Ferrero- Argentina- una mesa insomne
Marianela Alegre- Santa Fe, Argentina- IV
María Cristina Santiago- Buenos Aires, Argentina- Los bajos del temor
Claudia Ainchil - Capital Federal, Argentina- Señal Moderna
Mario H. Echeverry Beltrán- Bucaramanga, Colombia- Desde el Viento
Ulises Varsovia- Chile- 14. Temporalidad
Cristina Valle- Argentina- 9-Desde la ventanaCarlos Costa Grajales- Uruguay- Milagros por Rosario
Manuel Gutiérrez Nájera- México, 1858-1895- Para Entonces
Juan Ramón Barat- España- Como un hombre cualquiera
Carmen Valle- Puerto Rico- Mapa de los sueños
Françoise Roy- Quebec, Canadá, 1959- Cerradura de círculo
Julia de Prado- Perú- Los amigos
Alberto E. Gonzales Alcántara- Perú- Déjame DéboraJorge Debravo- Guayabo de Turrialba, Costa Rica, 1938- 1967- Milagro Abierto
Ruth Pérez Aguirre- México- Reflejos de otra dimensión
Gabriel Velozo- Chile- Solo ví...
Ronaldo Monte- Maceió, Alagoas, Brasil- 1947- Falésia
Adonis, Ali Ahmad Said- Siria, 1930- Voz
Floriano Martins- Brasil- Altares del Caos 6
Indran Amirthanayagam- Sry Lanka- Última obra
César Bisso- Argentina- Transparencia
Jessica Isla- San Pedro Sula, Honduras- Certeza
Walter Adet- Salta, 1931-1992- Lira y soneto a Dios
Héctor Alcedo Cayetano- Pasco, Perú, 1969- Recado al árbol
René Chacón Linares- San Salvador, El Salvador. 1965- El ángel del sur
Daniel Alejandro Gómez- Argentina- El sol cubierto
Luis Díaz González- Bogotá, Colombia, 1957-Poema 39
Harmonie Botella Chaves- El Campello. Alicante. España- Camino del abismo
María Cristina Pizarro- Argentina- XI. Fragmentos
Enrique Mena- Vicuña, Chile- Decálogo para la Cacha Perfecta
Santiago Risso- Perú- Interrogante antropológica
El proximo numero de Isla Negra saldra dedicado al tema "Hijos"
a mas tardar en diez dias cerramos edicion... mientras tanto recibimos colaboraciones para hacer la seleccion final.
Un fuerte abrazo
no se olviden de visitar el blog
http://isla_negra.zoomblog.com
gracias!!!
gabriel
Isla Negra 3/106
Casa de poesía y literaturas
Junio 2007-
suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO
impaglioneg@yahoo.es - - http://isla_negra.zoomblog.com
Efraín Huerta
Silao, Guanajuato, México- 1914-1982
Esa Sangre
No la veo, no me baña su doloroso color,
ni la oigo correr sobre las piedras,
ni mis manos la tocan,
ni mis cabellos se oscurecen,
ni siquiera mis huesos se ponen amarillos,
ni aún mi saliva es verde, amarga y pálida.
No la he visto. No. No la he sentido
en mi propia sangre revolotear
como pájaro perdido, llorando
o nada más en busca de descanso.
Es horrible que no llueva sangre española
sobre las ciudades de América,
como sangre de toros embistiendo
o lágrimas de águilas.
Pero sí, sí la veo, sí corre
por el cielo de mi ciudad,
sí la tocan mis manos,
sí mis cabellos oscurecen de miedo,
sí mi boca es una herida espantosa
y mis huesos roja pesadumbre.
La he visto, la he tocado
con mis propios asustadizos dedos,
y todavía estoy quejándome de pena,
de noche, de nostalgia.
Yo soy testigo de esa sangre.
Puedo decir que hablé con ella
como un árbol ensangrentado
con una casa deshabitada;
puedo decir a los incrédulos
que en su corriente iban,
secos, mudos ojos y ojos de jóvenes,
ojos y ojos de niños,
manos, manos de ancianos,
y vientres prodigiosos de muchachas,
y brazos prodigiosos de muchachos,
y mucho, muchísimo dolor,
y dientes españoles,
y sangre, siempre sangre,
Yo era. Yo era simplemente
antes de ver esa sangre.
Ahora soy, estoy, completo,
desamparado, ensordecido,
demasiado muerto para poder, después,
ver con serenidad ramos de rosas
y hablar de orquídeas.
Yo soy testigo de esa sangre,
de esas palomas, de esos geranios,
de esos ojos con sal,
de aquellos mustios vientres
y sexos apagados.
Yo soy, testigo muerto, testigo de la sangre
derramada en España,
reverdecida en México
y viva en mi dolor.
Óscar Wong
México
Candor del aire
Para Aura María Vidales
Sería capaz de trascender
sobre el ocio interminable.
Dar un rostro, un puñetazo,
la mujer que no tengo y que me acosa.
Sería capaz
-también-
de entregarme al cataclismo de la carne
si no fuera porque hoy
el terco Dios asoma
en el candor del aire.
Arturo Arcángel
Colombia
Meditando
Quién ?
Cuando
los cálices inicien el descenso
de las rosas.
Quién ?
Cuando
los peces anuncien el sollozo
de las hadas humectativas.
Quién ?
Cuando
resbale la muerte
y los cuerpos suden oscuridad.
Quién ?
Cuando
el cetro sea profética angustia
y los nidos carezcan de ilusiones.
Quién ?
Cuando
el trono acaricie su vacío
y la polilla le diezme.
Quién ?
Cuando
estas calles
- navíos del encuentro -
pasen veloces con su claxon ruidoso
avisando :
Ah ! Nos desmoronamos
Patricia Corrales
Argentina
Amor verdadero
Una mujer le hace frente a sus miedos
a los intentos frustrados
donde la ilusión fue sólo un sueño robado
En este tiempo donde aparece el amor, su alma se aquieta
Un hombre la proyecta mas allá de su piel que ha convivido con la soledad
como una extraña
no le hacen falta conjuros, le sobran alas
del libro “El deseo lleva tu nombre”
Noe Lima
El Salvador
Para Luna Jaureguizuría
Constelación
Éramos dos gotas de tinta en un cuadro de Miró
un pájaro encinta enlutaba los tejados con sangre taciturna
un violín amaestraba la luna con un enjambre de sueños
no fuimos nosotros solo nuestras almas
desabotonamos la materia al sexo de los gatos pardos
en medio de un orgasmo fingimos piedras
a los cuatro costados de un horizonte sin alas
éramos fuego sin bar sin copa sin noche
para morir al lado de los grillos
la sed dilataba los cuerpos olvidados:
un divorcio oxidaba canas a los treinta y un años:
un sueño de nueve meses era el pedestal de la muerte
no fuimos quebradiza escarcha
polvoso hueso encendiendo estrellas
poema sin título reliquia sin sonido
para ser nombrado con cualquier erección
fragmento de cinco letras emergiendo del suelo
éramos humo de noviembre jubiloso
del espejo sonámbulo desatando años:
tu nombre tibio cosiéndole trozos de árboles a mis manos
el azar era un pétalo del silencio
un marica hacía un poema político con Marx
naufragando en un trago de Vodka
sufre el viento sin rayos pálidos para quitarle la risa al Ché
fuimos cuerpos difuminados
una hilera de sombra desatando nubes
extraviada soledad envejecida ceguera desatando horas
morimos a cuestas con el tiempo necio
espina del poeta alcohólico
no éramos dolor festivo de orgasmo campanario doliente
con los astros agitados en la boca
un ataúd guarda peces bordando miradas en los labios:
un pulmón primaveral moría de asma
mudez entre puñales antiguos
la ebriedad enjuicia verdades a medias:
un abismo ajusticia la historia con los ojos fijos
ido el viento extingue botellas en los calendarios
con la realidad vendada y un pecho sin aire
éramos una catástrofe de pliegues de mármol
irremediablemente guillotinados
por un temblor adivinando insectos
diálogo cosido por espasmos
religiosamente apilando dedos
fuimos agujas deslizadas en la noche
sin gargantas pedregosas fatigadas por el ruido
un político regala disparos
al diario crujir de dientes trepando fogatas:
una niña es violada en nombre de la democracia en ciernes
un carnero despoja arrogante el descanso
a los electroshock de la sangre derramada entre amigos
un infatigable fantasma desvela ojeras
una mujer llora sobre su presa enmohecida de flores
éramos una canción ajena esclava ola
entre tus senos crepusculares
entre tu risa fluyendo en mi sangre negra
un cansancio tejiendo temblores en la niebla:
una magro sueño cuajado entre serpientes
somos un muro expirando
humo de cigarras una verdad hiriendo playas húmedas
con las palabras de un dios inexperto
despertando el sexo afónico
con el rumor del vino
con el ocaso de la soledad entre las manos.
Vicente Huidobro
Santiago, Chile- 1893- 1948
Marino
Aquél pájaro que vuela por primera vez
Se aleja del nido mirando hacia atrás
Con el dedo en los labios
os he llamado.
Yo inventé juegos de agua
En la cima de los árboles.
Te hice la más bella de las mujeres
Tan bella que enrojecías en las tardes.
La luna se aleja de nosotros
Y arroja una corona sobre el polo
Hice correr ríos
que nunca han existido
De un grito elevé una montaña
Y en torno bailamos una nueva danza.
Corté todas las rosas
De las nubes del este
Y enseñé a cantar a un pájaro de nieve
Marchemos sobre los meses desatados
Soy el viejo marino
que cose los horizontes cortados
Luis Borja
El Salvador
Dime
Dedicado a Sara Duarte
Dime tan sólo abraza el presente
en la exactitud de tu sombra
en el suburbio urbano
de tu suspiro ausente
Tan sólo abrázame con la fuerza
con que abrazas el olvido
en el fulgor de tu muerte extraña
Dime
no esperes la desnudez de mi mirada
con la fuerza de mi palabra para romper mi mutismo
Silencio TU
Silencio YO
Como dos estrellas en calma
Con la plenitud de ahorcar la muerte
1: este poema puede leerse en forma ascendente y en forma descendente.
Robert Gurney
Inglaterra
Réquiem para Gregorio
(A la memoria de Gregorio San Juan)
Éramos cuatro,
la directora Mekhela,
el Cameraman Rook,
mi hijo William y yo
en El Brewery Tap,
La Espita de la Cervecería
en la Plaza del Parque.
Discutimos los detalles
de una película que estamos haciendo
sobre Luton.
³¿Por qué escribes en español?²
me preguntó Rook
de golpe.
(Su padre es de Hitchin,
su madre es murciana.)
³Oh, no sé," contesté,
³Puedo darte veinte razones
que, todas juntas,
no lo explicaríán."
No quería entrar en detalles.
Mi hijo vino
a socorrerme.
³Lo hace porque puede,²
declaró en voz alta
y con fuerza.
Luego contó una historia,
que no había oído,
de un poeta bilbaíno,
un gran amigo mío.
Le había dicho,
a William, en Bilbao,
que hablo español
mejor que un español.
Fue una mentira tan grande,
que me dejó sin habla.
Luego entendí
que mi buen amigo Gregorio,
Gregorio San Juan,
secreto poeta ultraísta,
que acabamos de perder,
quería animarle a William,
volverlo orgulloso
de su padre.
Vi en esta anecdóta,
que mi amigo bilbaíno
era de los mejores de mis amigos.
Y un gran ser humano.
Me hizo gracia
porque siempre luchaba
cuando hablaba con él
en nuestras charlas
en Guernica,
en Loyola,
en el Abra de Bilbao,
en La Arboleda
y en tantos otros lugares
del País Vasco.
En español balbuceo.
Y nunca confesaré,
amable lector,
por qué uso español.
Otto Flores
El Salvador
¿el paso de la vidriera de fuego?
Mármol podrido en las entrañas
donde mares alzan el vuelo
efervescencia de estrellas
copulando en los autos
a veces H
U
E
L Fénix defecando
L
A
S de los muertos
Trenes cruzan el reloj destrozados
aguas negras en un grabado
las arenas del mar
se cicatrizan en el viento
Santiago Bao
Villa Gesell, Argentina
El desván abandonado
Siempre habrá cosas
que nunca dijimos
que cuelgan del destino
como murciélagos de polvo
palabras, larvas
de la memoria
encerradas con mil llaves
en desvanes abandonados
para zurcir
las horas inexorables
del implacable recuerdo.
De: despliegues, 2007- Premio de Poesía Fondo Editorial Rionegrino
David Antonio Sorbille
Argentina
El amigo del viento
a Ricardo Vilca
El agua cae cristalina
En algún lugar de la Quebrada
Un sonido errante agudiza
La belleza del amanecer
Los pájaros enarbolan
Banderas de ilusiones
La sombra de un sueño
Atraviesa el horizonte
Del Altiplano desciende
Una tenue brisa musical
El agua y el amanecer
Los pájaros y el horizonte
La vida transcurre
En el corazón de Humahuaca
El maestro le habla al tiempo
Y el tiempo le da la razón
Su mano tendida
Es la de un amigo del viento
La fraterna mirada
Tiene la virtud de la magia
No necesita palabras
Aunque le sobre pensamientos
Su espíritu humilde
Impone el silencio
Un himno de quenas y charangos
Quiebra la soledad del mundo
Vilca dirige los instrumentos
Y es un ritual de Humanidad
de “El Fusil de trigo”, 2006
Yolanda Morazzo
Cabo Verde
Barcos
"Nha terra é quel piquinino
É Sao Vicente é que di meu"
Nas praias
Da minha infância
Morrem barcos
Desmantelados.
Fantasmas
De pescadores
Contrabandistas
Desaparecidos
Em qualquer vaga
Nem eu sei onde.
E eu sou a mesma
Tenho dez anos
Brinco na areia
Empunho os remos...
Canto e sorrio...
A embarcação:
Para o mar!
É para o mar!...
E o pobre barco
O barco triste
Cansado e frio
Não se moveu...
Enviado por Amélia Pais
Alvaro Urtecho
Nicaragua, 1951
Sábado a Mediodía
Azorado, ceñido el corazón a sus imágenes,
frente al intenso resplandor del sol
que se endurece entre el tejado de zinc
y los cables del alumbrado público,
piensa en la ciudad en que ahora vive
y se sabe, como en todas, extranjero.
piensa en la lentitud del mundo,
y las cosas rotundas que ha visto.
Símbolos, seres, signos. Todo tan real:
el paso de los años, el rito de los hijos
enterrando a sus padres, tántos
cuerpos amados, sus bocas olvidades,
la dulzura del niño perdido, el fragor,
el oscuro designio, la incandescencia
Reclama un horizonte que no lo petrifique,
una patria florida y generosa que dé amor
a sus hijos, un color, un movimiento
para la imaginación.
Cree que hay un lugar
donde él iría, un oculto lugar en un bosque,
Se siente allí, se imagina una senda esencial:
una cierta vereda con muy pocas figuras
en la bruma lechosa, un breve cementerio,
una fronda cercana de ondulados rumores
y ladridos y voces y campanas fluyendo
de otros tiempos como sangre...
Se sabe
tenebroso, es cierto y siente
como le crece por dentro la condena.
Rolando Gabrielli
Chile
Calcomanía
Yo me repito,
me calco en el poema,
hago que me borro
y unto el dedo
de saliva
y se me seca
la palabra.
Francisco Carvalho
Brasil
Retrato para ser visto de longe
Sou um ser, o outro é metade
que não sabe de onde veio.
Sou treva, sou claridade.
Solidão partida ao meio
e entre os dois a eternidade.
Sei quem sou, não me conheço.
Parado, estou sempre indo
para um país sem regresso.
Sou fonte e estou me esvaindo,
fluir sem fim nem começo.
Coração partido ao meio,
pulsando em cada metade.
O lirismo do espantalho
a espuma do devaneio.
Entre os dois a eternidade.
De Pastoral dos Dias Maduros (1977). Envio Carlos Machado, Poesia.net
Fabricio Estrada
Honduras
La luz proceso de
Nacen las voces en una especie de trance,
y es así como se entiende
el por qué los cerros tienen la textura del pan,
porque además te lo vas repitiendo:
“el cerro está en rodajas como el pan”,
y luego, cualquier fragmento de luz
reclama su nombre y origen,
por eso es que gritás chispas y decís:
“qué buena es la luz que no existía”
“qué buenas las carreteras de mi país”
“qué buenas las familias que tapan agujeros en
ellas...”
y es entonces que te sentís tan humano,
pensás en lo afortunada que es la esposa bien recibida
en casa,
pensás en los gatos tramando una conjura
y en las lotificaciones que se abren temprano en la
noche
para los miles de obreros que por fin quieren soñar...
Es entonces que te volvés insoportable,
desnudás a medio mundo con tu poesía de rayos x,
vas murmurando galimatías en el colectivo
y pensás: “qué buena era la luz cuando no existía”
qué buenas las familias con su unidad en la miseria,
las esposas que no tienen ningún libro con quien
competir,
¡Pero ay, qué buena es la humanidad
con sus ojos de caracol atisbando la lejanía!
Amparo Osorio
Bogotá, Colombia
Igual muere la huella
El viento esculpe rostros
y tú que vigilas las huellas
desconoces ahora los indicios
de toda eternidad.
Fuera de ti
no hay raíces posibles.
¿Cómo nombrarte
sin que crezca la muerte?
Sônia Barros
Brasil
Simulacro
A boca sorri
como se tivesse asas
e águas corressem:
sorriso houvesse, ainda,
no leito,
por dentro.
Não há mais
rio
secou.
O que se vê
do lado de fora:
miragem
que aflora
feito flor desenhada à força
— pedaços de traços —
em cacos.
(vôo amputado no ar
envio Carlos Machado- Poesia.net
Carlos Roberto Gómez
República Dominicana
La extranjera
A mi patria de dulces costumbres urbanas
a mis sótanos más húmedos
a mis esquinas prohibidas
ha llegado una mujer que no conozco.
Su cuerpo es un largo territorio
de donde no han regresado
aedas, chamanes e ilusionistas.
Sus ojos son dos pozos
donde reposan las almas confundidas
de otros atrevidos.
Su cabellera es la noche ciega
en los cuentos marinos.
Sus labios apretados
dibujan una fina serpiente dormida.
Tal vez
es ella el sueño
que de adolescente anunciaba el goce,
el licor y los buenos amigos.
Tal vez
es ella la pesadilla
que de niño anunciaba el golpe,
el presentimiento y la caída.
Nunca lo sabré
(estas cosas están vedadas
a los hombres que aman).
Quizás lo sé
y por eso, en vano, he mentido.
Miguel Crispin Sotomayor
Cuba
Duda
Me canso de buscar palabras
suaves
para lenguaje amable
dulce
conciliativo
no las encuentro.
¿Dónde están aquellos escritores?
ya no los mencionan.
¿Habrán muerto?
¿Quienes?
¿Se habrán vendido?
¿Quienes?
Lilia Ramírez Carrera
Veracruz, México
Tri femia
Madreselva vestida
de Julieta desnuda.
Viejo balcón
entibiado con candor de paloma.
Sueño ahogado
en una fuente que murmura.
Juana, arco de Orleáns,
flecha tensa,
apunta amorosa
al vello de pubis,
sonrosada armadura.
El encuentro con el veneno,
se retarda.
La pluma de Sor Juana
acaricia la redondez
de sus contornos,
un papel amarillento,
desgarrado, recoge décimas indescifrables.
Ruedan arco, sueño y hábito,
galopan la esquina del mundo:
huele a madrugada.
Sembrada la tierra reseca,
no brotará nada:
sólo billetes reproducirán monjas,
estatuas de mármol, doncellas
y películas, julietas.
Vagan en el día,
en cualquier parte pernoctan.
Esperan jugando a los dados;
el mozo de los mil cuentos,
huye despavorido.
Gumasat
Chiapas, México
La primera Dama de Chiapas
La Primera Dama es una gran mujer,
hermosa,
cuyas canas entrelazan el tiempo
en largas trenzas adornadas con listón rojo.
Su cara está surcada de arrugas,
cada arruga es una herida del tiempo:
perdió a sus hijos, marido y nietos;
su esposo murió asesinado a machetazos
por diferencias políticas y religiosas
en esa comunidad, perdida en la geografía de Chiapas,
olvidada de la mano de dios, de la federación,
de todos los gobiernos.
Su rostro es moreno,
marcadamente moreno como la tierra que la vio nacer;
su ropa es bella,
no luce piedras millonarias,
sino sencillos adornos hechos por ella;
su blusa es huipil bordado a mano,
la enagua da vueltas al mundo
en un bies de color vivo,
tan vivo como la Primera Dama.
La Primera Dama
lleva sangre de indio en las venas,
sangre aplastada por las diferencias:
acoso, discriminación, odio.
La Primera Dama es india de Chiapas,
orgullosa y valiente,
carga la responsabilidad de seguir
en el camino,
largo camino de espinas le espera
pero Ella sabrá sortear las puntas
y llegar al final con aire de triunfo,
cansada de tanto sufrir, de tanto andar sin sentido.
La Primera Dama
no maneja camionetas,
a duras penas maneja su vida;
es fuente de vida,
de sabiduría vertida en consejos,
entendimiento y aceptación tácita del destino;
vive en una choza vieja,
tan vieja como el tiempo mismo,
en un brazo del bosque.
La naturaleza y Ella se entienden;
tienen amoríos desde su infancia
y ambos conocen sus secretos más callados.
La Primera Dama mendiga por la ciudad,
vencida de tanto luchar en vano,
de tantos odios heredados sin razón;
heredó la desgracia del indio
en una sociedad que discrimina su género,
y su desgracia es doble;
esta Primera Dama es pobre,
más pobre que la parcela de su pueblo
cansada de tanto producir maíz.
La Primera Dama se muere
en la enorme ciudad, rodeada de extraños,
tan lejos de la tierra negra que la parió.
Su ataúd es una tumba de flores,
la mortaja es la tierra, en contacto directo con el suelo,
para que ella alimente a la madre tierra;
la Primera Dama es la madre de todas las madres,
el génesis de nosotros.
Silvio Hoffman
Argentina
Las paredes
Las paredes están lejos
el cielo se nubla
y el frío hace pensar
en los fuegos
el sol que entorna los ojos
y en las pieles calientes
que se juntan porque sí.
No hay nada
nada se hace nada
no es siquiera aire
ni luz que llena
ni los pasos ni las voces
que se refugian, se abandonan
en geometrías inacabables
pliegues que envuelven
allá lejos
otros mundos.
Julio Llinás
Argentina
Muertes
Muertes que son un signo
Muertes que son un arma
Para volver al ritmo del candor
He aquí un orgullo terrible
Para dormir sobre el puñal caliente de la gracia
He aquí los tóxicos finales
Secreta juventud
Pérdida infame
Amado Storni
España
Virginia
VENDRÁN tiempos felices, despedidas,
Inviernos y veranos a tu boca,
Retales de pasión que si te tocan
Garantías de Amor dan de por Vida.
Incluso encontrarás labios que dejen
Narcóticos de Amor y mal aliento;
Intento que no olvides lo que siento:
Acuérdate de mí cuando te besen.
María Cristina Pepe
Argentina
Los vendavales
llegaron
y se fueron.
Los Territorios quedaron
inermes
pero
firmes.
Los caminos volvieron a abrirse.
Los senderos recibieron
de nuevo el sol
la lluvia
los acontecimientos cotidianos.
Los arroyos fluyeron.
La vida
brotó en los desiertos
porque siempre
es más fuerte
la esperanza.
Lisandro Ignacio Romero
Rosario, Argentina
Dime
Dime
solo dime si queda algo de mí
que no detestes
que no te aburra hasta el asqueo,
explícame que foto del pasado
queda visible,
el puro blanco es la pálida nada
primero has perdido la cabeza
después el amor a las virtudes,
que ahora detectas como inútiles defectos,
así que recuerda y dime
si queda algo de mí que no detestes.
Pío Sotomayor
Moroleón,Guanajuato, México
Serían tristes
las selvas vírgenes
sin tigres.
Juan Gelman
Argentina
Nota II
ya que moría mañana
me moriré anteanoche/
con un cuchillito fino
voy a cavar el 76
para limpiarle las raíces a paco
las hojitas a paco
clavado al suelo como una mula rota
gente que me quería ayudar/
después le toca al 77
para encontrar los ojos de rodolfo
como cielos terrestres
fríos fríos fríos
diseminados por ahí/
mirada vacía ahora
va a haber que trabajar
limpiar huesitos/que no hagan
negocio con la sombra
desapareciendo/ dejándose ir
a la tierra ponida sobre
los huesitos del corazón/
compañeros denme valor/
la sombra vuela alrededor
como un objeto en mi pieza/
ni remedio que la pueda parar/
ni corazón ni nada/
ni la palabra nada/
ni la palabra corazón/
pañeros/compañeros.
de "Notas", 1979
Marcos Arcaya Pizarro
La Ligua, Chile, 1979
"Particular Egocéntrico y la Luna"
-reescritura de El Extraño de H.P. Lovecraft-
I
unidos los cuerpos
por mangueras de tripa
era asunto para no sorprenderse
fue razón suficiente
de iniciar ese viaje
el salir a morir en un sitio distinto
volveríamos con alas
como brazos
o acaso portando una forma más linda
tanto que un poco claro que entre el crujir de esas lluvias
de ácaros
mientras el incendio descomunal de todo el universo
Antonio Miranda
Brasil
Despertar das àguas
IV
Um tremor repentino, por todo o corpo,
um prazer assustado e intrigante.
Uma cega, avessa, e
súbita excitação.
Pequenos demais para o entendimento
de um destino selado, de uma identidade
aflorando
subjugante
na perplexidade
das águas trêmulas,
calafrio
e vislumbre.
Voltamos silenciosos para casa
Com uma culpa entranhável,
tomados de vergonha e encanto.
Brasília: Thesaurus, 2006. 84 p
Silvana Guimarães
Belo Horizonte, Brasil
Ecos
sirene de ambulância atraves
s
ando a madrugada
desejo rondando o quarto
iluminando pernas pêlos segredos
o cheiro agre do escuro
o gosto agre do escuro-escuro
uma mulher sorrindo
(sorrindo como quem chove)
os passos da velha no andar de cima
o choro do bebê no prédio ao lado
o pneu cantado na esquina
esta lua vadia farta
linda
estatelada no asfalto molhado
Envio Carlos Machado, Poesia. Net
Luis Marcelo Pérez
Uruguay
Paisajes
1
Para que conozcan
los que van sin conocer
el destino
que colma
de soles, lluvias
y ausencias
con aroma a tierra
sobre los hombros
de este mundo excremencial,
escribo.
De Poesia en estado natural.
Juan Carlos Gómez Juárez
Tucumán, Argentina- 1961
asaltan la memoria desconocidas cosas
/ como si soñaran otros seres / otras personas / en otros páramos / cuadros del bosco o de picasso / o de dalí perdido / o esfumado kandisky / regresan a coordenada de infinitas combinaciones / donde soy tal vez que creo quien digo quien imagino / donde tal vez soy alguien que pinta otros motivos / otras ensoñaciones / y luego se dispara en febriles divagaciones / abordando naves de humo / alquilando soledades / transgrediendo infierno / por sentir por saber por mirar algo distinto / transgrediendo cielo / por amar como poeta en medio de la selva a orillas del desierto / por amar tal vez por prohibidas zonas o inexistentes / por amar quizás invaden el recuerdo / cosas desconocidas como prescindir del tiempo y la distancia
María Pugliese
Vicente Lopez, Argentina
Ejecuciones
VI.-
bajo una maraña de fresias
expulsadas a tierra
por lloviznas y humo
bajo un rayo de luna
que custodia la sombra
de la esquirla del árbol
bajo un crisol de esencias calcinadas
exhibo ligereza y sanación
ya no
en las uñas
en el concilio del péndulo y el hilo
en la ingle vencida
en la unción y el remanso
ya no
en la peste
que impregna
lo que habito y masco.
Carlos López
Pajapita, San Marcos, Guatemala
Velo tu cuerpo que sueña cimas;
estampado con deseos, cantos,
amoratado, lleno de esencias,
copa, deshora la madrugada.
Derramo mi alforja llena de lunas,
mis ojos abiertos que ya no miran
sino oquedades, resquicios, simas.
Llené mis ojos con luz del día
para besarte toda en la noche
con la mirada que alumbra entre
los poros de tu piel, haz de gato
alumbrando tus profundidades.
Descubro, entre saltos y silencios,
trazos que interrogan los senderos.
Feliciano Mejia
Lima, Perú
Asalto de moscas
Era el verano y era puro el aire
en las montañas.
Las nubes engordadas
vagaban en silencio bajo el sol.
Ahí, en ruido de cascajo,
llegaron los verdes helicópteros
vomitando en las aldeas sus ametralladoras;
y luego no hubo sombra entre las piedras
ni rama alguna en las alturas.
Era el verano y era pura
la vida en medio de la muerte.
Los cuerpos los tiraron,
flojos odres, por cientos,
en largos camiones niquelados.
Luego el chinchinchar de las moscas
danzando entre las pencas y las abras
y los helicópteros camuflados
siseando, se fueron, embriagados.
Fue el verano...
24.7.95. Montagne Noire, Lac Les Montagnes. De :el grito de terride
Diego M. Ferrero
Argentina
una mesa insomne
desequilibrando el idioma
de sus merodeadores
son tres
y en el centro
un concierto de alientos fumados
lijando los escombros del silencio
entre paladares delictivos y somnolientos
que acurrucan los últimos suspiros
de los sueños
y giran
todo gira.
la amistad
o quizás el cansancio y el hastío
los alejan del entorno poco a poco
acariciándoles ideales que abofetean
y desparraman mundos vacíos
será que les sobran horas
o tal vez será que para ellos
falta espacio en el tiempo
Marianela Alegre
Santa Fe, Argentina
IV
Desnuda la noche el alma dura de los moribundos
desenfunda dagas y escorpiones
exhala lamentos que se esfuman pestilentes
y abre el paso hacia el otro lado.
Ese tiempo ciego y cóncavo,
remolino que arranca
atrapa
y arrastra
al fondo de la copa que vuelve a llenarse
a la navaja que trepana, temblorosa
al extremo de la aguja certera que se encarna.
Mastica la noche sueños humanos
y vomita espectros en traje y corbata
cada amanecer.
María Cristina Santiago
Buenos Aires, Argentina
Los bajos del temor
Crecen las aguas
Desde la esfera de luz
comba
sobre una mesa
el grupo cuenta
cómo
se inundan las ciudades.
En la escena se vive
con el remo en la mano
y el pelo lacio de las islas
deviene
sauce.
Esas mujeres lloran
por los restos que flotan
a la deriva
y porque
la mancha de humedad
y la de vino son los goznes
por donde los manteles
a cuadros
filtran sus secretos.
Ellas despliegan colorinches
en las polleras
y el puente sobre el río
emerge planta de pantano.
Al borde
las veredas te indican
que sería propicio tener a dónde ir
en una noche de sudestada.
Lo firme está creciendo.
Es el miedo de agosto
a la orilla que atraviesan
las nutrias
o las ratas.
En los Bajos del Temor
hay hambruna de roedores
siempre que llueve
y los viejos cuentan
historias de gitanas.
Padre río, suelta mi pie descalzo
y haz
que una mano me arrope
lejos.
De: Las aguas más profundas
Claudia Ainchil
Capital Federal, Argentina
Señal Moderna
Obra maestra del amor
prosiguen las mudanzas
violadores exhalan entrecortadamente
órganos. Dalí sumerge
sus bigotes con nostalgia.
Laberinto que atrapa
cuando los personajes cambian.
Es posible que la mutación nos trastorne
y veamos más centímetros
o estiremos la osadía
arrojando flores sin ropa
por el corredor.
De: remolinos a bordo, 2003-
Mario H. Echeverry Beltrán
Bucaramanga, Colombia
Desde el Viento
Desde el viento
he visto
como tus muertos se han ido alejando.
Unos meses atrás,
los podías ver detenidos en las esquinas
contemplando un tiempo que no existe;
ahora paso a paso,
sus murmullos,
sus correrías de antaño,
han sido ahuyentadas calle abajo
lejos del agua que cae solitaria de la montaña.
Desde el viento
he visto tus muertos hacer ronda alrededor de una lágrima.
Ulises Varsovia
Chile
14. Temporalidad
A la divinidad subceleste
el ángel de la temporalidad
con sus viejas alas cenicientas,
con su perseverante icaridad.
Antiguo el vuelo del dios tremebundo,
antiguo el sueño de su majestad.
O antiguo su natal cautiverio
en la misma celda de su libertad.
Un híbrido entre ángel y gusano,
un órnito trunco en la orfandad.
Un bastardo a los pies del Olimpo
con su anáptera temporalidad.
Ángel de la amarga desolación,
ángel cautivo en tu reptilidad:
lo gusano en ti tu vuelo insurrecto,
y lo heráldico tu dedalidad.
Miles de edades de perseverancia,
y tus naves un soplo de la edad;
y tus alas plumas chamuscadas,
y tu hibris tu propia cautividad.
Con tu ajuar de derrota y miserias
a la subceleste divinidad,
al humus natal, a tu guarida,
a tu celda en la temporalidad.
De: Megalítica (2000)
Cristina Valle
Argentina
9-Desde la ventana
Jueves 23 de junio de 2005
Tengo un monte detrás de mis ventanas,
un río por donde corre agua fresca,
una mañana de semillas cayendo de los aromos
y también tengo los ritos de amor de los zorzales.
Estos bellos pájaros hacen nido
en la primavera eterna del abedul azul,
rozan con sus alas el agua de mi estanco
para beber sin dejar de volar
y con sus picos remueven la tierra
hasta encontrar el principio,
la simiente con la que alimentaran a sus crías.
Junto a la sonata del jazmín del cielo,
los zorzales orquestan la mañana, celeste como la esperanza.
En ellos no termina la ilusión, no cabe la monotonía,
esas aves enseñan a ser leve en la infinitud del instante.
Me pondré sus plumas para fugarme en vuelo.
Carlos Costa Grajales
Uruguay
Milagros por Rosario
Miguel y Rosario se querían y mucho, pero a pesar de los catorce años de matrimonio no lograban descendencia.-
Rosario se culpaba siempre. Cada noche detrás del biombo mientras se desvestía rezaba un Padrenuestro.
Esa noche lo concebiría con la gracia del Señor.-
Pasaban los días y llegaba la regla. El Señor no escuchó sus ruegos.-
Corrió las cortinas y volvió a ver el monte como en cada mañana de esos felices y frustrados años. Hizo la cama y abrió de par en par las ventanas.
Llegó a la cocina y Martina le sirvió el desayuno de siempre: pan tostado, mermelada de higo, torta de coco, jugo de naranjas, té, leche y pastelitos de membrillo.
Por supuesto Martina no olvidó lo de siempre en tanto tiempo, su jarabe para la maternidad. Olía a albhaca y miel, tenía la consistencia de un flan con huevos y leche, costaba tragarlo, era grueso y gelatinoso, pero Rosario lo tomaba de un sorbo, en aquella taza grande y sin chistar.-
Cada mañana el mismo ritual, cada noche la gran esperanza, cada mes un fuerte dolor que nacía en su vientre seco y le llegaba como un fuego hasta la garganta.-
Miguel era el marido perfecto. Nada en él le molestaba o inquietaba, excepto el no poder darle un hijo, su heredero.-
Ese día temprano, Rosario abrió las ventanas y vio el paisaje de siempre, pero el aire frío la despejó y sus pensamientos volaron tan altos como los pájaros del monte.
Decidió hablar con él. Al principio Miguel no quiso siquiera escuchar sus planteos.
Pasaron días, mañanas, desayunos, cenas y meses hasta que al fin, cansado, se dispuso a oírla sin escucharla.-
Para Miguel la idea era loca, malsana, profana y jamás la llevaría a cabo.
Ella cada desayuno, cada cena, intentaba convencerlo de lo contrario.-
Milagros llegó una tarde de verano. La envió su abuela a pedido de Rosario.
Estrenaba con avidez sus dieciseis años y derrochaba vida y voluptuosidad por todos lados.-
Esa misma tarde compartió el té frío con la patrona en la terraza que daba al jardín.
Su vestido viejo y gastado, no escondía sin embargo sus bellos atributos de hembra joven y sana.-
Rosario dejó el cuarto conyugal sin explicaciones.-Miguel no entendía tanta obstinación. La amaba y la falta de hijos no lo torturaban. Igual se sentía el jefe de una familia.-
Rosario ya no compartía el desayuno ni la cena.-
El tiempo fue pasando, Milagros por orden de Rosario comenzó a utilizar su lugar. Luego de servirlo compartía el desayuno con el patrón y el resto de las comidas hasta la cena. Era la última en acostarse y apagar las velas.
Era la última voz que oía Miguel cada noche preguntándole si necesitaba algo antes de dormir.
Una de esas noches se quedó con ella. Nueve meses después parió un varón. Al año una chancleta.-
Rosario la ayudaba a cuidarlos con la devoción de una madre.
Todo el ajuar lo había tejido y bordado con sus manos, mientras suavemente con el pie mecía la cuna del recién nacido al tiempo que cantaba una vieja melodía que provenía de su infancia.
Milagros tuvo cuatro hijos del patrón, los cuales su mujer se encargó de criar.
Al tiempo Milagros fue despedida y enviada muy lejos, a otra estancia, con las mejores referencias y con la prohibición de volver.-
Luego llegó Antonia y ocupó su lugar. Al tiempo partió hacia Artigas con cartas de referencia, dinero y ropa, pero sin sus críos.
Rosario y Miguel eran felices con su prole, algunos rubios, otros morochos de ojos grandes. Volvieron a compartir la cama y el desayuno.-
Pasaron dos años y Rosario se sintió muy mal. Miguel, asustado y presuroso trajo al galeno desde el pueblo.-
El doctor frunció el entrecejo, y terminado el examen, aceptó una copa de jerez.
¿Qué pasa preguntó Miguel? ¿Está muy cansada de cuidar a los críos? Hay que ver que son siete, dijo con orgullo. No, replicó el anciano, está bien. Muy bien. Espera mellizos.
Pasó la primavera y el verano, nacieron Juan María y Juan José. Eran regordetes de piel muy blanca y cabellos rojizos como su madre. Rosario estuvo de cuidado por casi un mes. La nana alimentaba a los pelirrojos.
Pero de esta historia ya han pasado varios años y hoy la casa de campo está resplandeciente, recién pintada, el pasto fresco y corto y el sol entrando por todas las ventanas. El bullicio es símbolo de alegría. Rosario feliz ve como sus nueve hijos enardecen la casa, la llenan de vida y felicidad.-
Aquellas cuyos vientres engendró Miguel, nunca volvieron.-
Manuel Gutiérrez Nájera
México, 1858-1895
Para Entonces
Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía
y el alma un ave que remonta el vuelo.
No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.
Morir cuando la luz retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira;
algo muy luminoso que se pierde.
Morir, y joven; antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona,
cuando la vida dice aún: "Soy tuya",
aunque, sepamos bien que nos traiciona.
Juan Ramón Barat
España
Como un hombre cualquiera
AL abrazar mi cuerpo,
ten presente
esta honda verdad:
que mi cuerpo es tan sólo
una efímera sombra en mitad de la sombra
sin límites del tiempo,
que en mi carne
jamás abrazarás la trascendencia
pues no existe misterio
en el cuerpo que es polvo
y sólo polvo.
No olvides, amor mío,
que no estoy en la carne que tremola
sino en la música de tu deseo.
De Malas compañias (Madrid, Asociación de Escritores y Artistas Españoles, 2006.- Envio Portal de poesia.
Carmen Valle
Puerto Rico
Mapa de los sueños
La puerta abre a una segunda puerta falsa;
sin saber si los padres son los niños
o la casa es agua
y volar es más fácil que saber el cómo.
El tiempo es un siempre continuado;
estar en un lugar es otro sitio;
los muertos tienen todas las edades
y los seres más amados son arañas.
Desconocido, amiga, pájaro, silla
saludan al abismo
retozando en una cama.
Si se cuenta no sale
y delicioso contar si es miedo
y más delicioso callar si es deseo.
Françoise Roy
Quebec, Canadá, 1959
Cerradura de círculo
El círculo está perfectamente dibujado en mi pizarra. A tinta roja, con un pedazo abierto por donde entran microbios y moscas y pelusas. Atrás está el hombre, con su arco de Cupido y su ballesta, uno en cada mano. Yo estoy en el centro geográfico del círculo. La vida me ordena partir, camino hacia la salida, brinco fuera del anillo.
El hombre de la ballesta y del corazón flechado empalado en la punta no pensaba que me iba a salir: se pone a llorar.
Con las dos manos, tomo cada extremidad del círculo abierto, y las empalmo. Con amor se vuelven a suturar los bordes.
Julia de Prado
Perú
Los amigos
Tomo la almohada entre mis manos,
para posar mi cabeza en somnolencia
el mantel
plagado de caricia en alimento
la voz de los amigos, que en ternura
me dan más que la palabra
la plaza
el paisaje, cada hoja que cae
de los árboles de Ibarra
Con ellos la fuerza telúrica del hombre
en verde conmovido
La voz que escuché algunas veces
en territorio americano,
vuelve en otro tiempo, hoy cercano
presente en ausencias
y querencias
de un hoy, en verde movimiento
Vibramos en pintura, música, arte y escultura
al unísono
en azul de melodía
El silencio
más allá
queda etéreo
Etéreo
Etéreo
Etéreo
Alberto E. Gonzales Alcántara
Perú
Déjame Débora
Déjame el vértigo
y llévate la alborada
tráeme la luz necesaria
y el ágape perfecto
desde tu cadiera dorada
y tu burilada testa.
Yo haré de este dédalo inhumano
formas manoseadas de caolín
la cornisa de este cielo ausente y soñado
la negada siesta del viento.
Cuando esto acabe no
girarán las locas exigencias
de paladares solos y lenguas insatisfechas
tu única lengua tomará mis palabras
para este poco espacio que me queda
sin sacrificio ni orla mínima.
Serán las primeras gotas dejadas
a un saciado Sol.
Jorge Debravo
Guayabo de Turrialba, Costa Rica, 1938- 1967
Milagro Abierto
Esta vida en silencio
en la sombra desnuda.
cayendo, meditando,
de machacada y ebria se hace pura.
Flotas tú restregada
en el tronco y el nervio.
Blancos se abren tu voz, el viento,
el alma...
Porque esta vida es un milagro abierto...
Ruth Pérez Aguirre
México
Reflejos de otra dimensión
Mis ojeras y mi descuidado rostro se deben a una razón especial, no puedo mirarme en ningún espejo porque ese cristal que debía devolverme mi imagen… ¡se la roba! No me la devuelve, se la traga llevándosela a un mundo que desconozco y no me gusta. Odio los espejos, me asustan. Son despiadados.
Cuando entro al baño lo primero que hago es cubrir el del lavabo con una toalla, no me pongo de frente, sino a un lado, no deseo que por una imprudencia surja un accidente. En una ocasión entré muy soñolienta, olvidé hacerlo de esa manera y en un descuido miré al espejo que me estaba esperando y… ¡Se engulló mi imagen!, pero de la manera más infame como nunca lo había hecho. Al estar reflejado mi cuerpo sólo a la mitad, fui transportada a esa dimensión únicamente con mi torso.
A falta de piernas tenía que flotar tratando de mantenerme derecha sin perder el equilibrio. No obstante, lo que encontré allá compensaba de alguna manera la falta de mis extremidades. Todo era maravilloso, como una primavera siempre eterna brillando con furiosa belleza.
Me acerqué a una fuente grande, rectangular, para sentarme a recibir del día su aire fresco y contemplar esa límpida agua que permanecía serena, translúcida como un cristal. Quise verme en ella y fue ahí donde me encontré con una segunda decepción. El agua no se ocupaba de mí, sin darme ninguna importancia, sólo se dedicaba a reflejar el follaje espeso de los árboles llenos de frutos y nidos, el cielo azul celeste circundado de pájaros que aparecían nítidos en su superficie... ¿Y mi imagen, dónde estaba? Me recargué más apoyándome con mis manos, temerosa de caer dentro y ofenderla quebrando su fragilidad. Pero ni así me la devolvió. Por lo visto yo no era nadie en ese mundo del otro lado del burdo espejo del baño, una luna pequeña y tonta puesta ahí para cumplir un simple cometido.
Indignada, me levanté decidida a buscar a alguien para reclamarle por todo lo que me sucedía. Fui y vine por muchos lados, anduve quién sabe cuantos días hasta llegar a un tranquilo poblado. Asomada en la ventana de una casa la vi vacía. Entré directamente hasta el baño, una amplia estancia bellamente dispuesta; en el centro de esa armonía, pegado a la pared, había un espejo.
Acercándome con cautela, me miré, y al observar mi rostro pude comprobar que el tiempo no había pasado en vano desde la última vez que me viera en alguno, ahora era una persona mayor. Le exigí devolverme a casa, a mi cuerpo. No hizo caso. Seguí esperando un tiempo más y, viendo la inutilidad de mis esfuerzos, desesperada, salí con los ojos inundados en lágrimas. Al cerrar la puerta me di cuenta que estaba en mi cuarto. ¡Mi torso había vuelto a mis piernas! Sequé mis lágrimas y feliz fui a acostarme. No volveré a tener espejos, son peligrosos.
Gabriel Velozo
Chile
Solo ví...
Seriedad
ternura
y acierto.
¡Desafío puro!
el que mejor palpita
sin apuro, sin encierro.
El rumor del mar
abrazó con afecto
un hambriento diario
del domingo.
Tu sonrisa hereje
impregnó cual
brisa indomable
mi desvelo .
mientras...
un testigo , el cortado
ardía en secreto.
vientos de letras y arena
Ronaldo Monte
Maceió, Alagoas, Brasil- 1947
Falésia
Língua do mar
que lambe de alto a baixo as longas costas
Onda do mar
que come a carne viva das encostas
Barreira e mar
Falo e poesia.
De: Espelhos e enigmas.- Fte: Poesia. Net
Adonis, Ali Ahmad Said
Siria, 1930
Voz
Acuso a los espectros.
Acuso al ave rujj, que desova en la espalda
del hada ciega.
Acuso a los vientos,
a la cera y a la gallina muda.
Acuso a la serpiente alada
-¡ah, las alas leprosas y doblemente rotas!-.
Acuso a los árboles y a las aguas.
Tú, cielo luminoso,
¡oh esposa del dios y del sultán!,
tú eres inocente, inocente
de nuestra sangre.
De la Antología "Canciones de Mihyar el de Damasco"
Traducción del árabe por Pedro Martínez Montávez y Rosa Martínez Lillo
Floriano Martins
Brasil
Altares del Caos
6
Doble de mi propia muerte destinada,
atisbo de lo que represento, agonía íntima.
Antes discutíamos: ¿hay un consejo de hombres
o de dioses? Apenas un toque de la carencia.
Caricia de los puntos mágicos que actúan, sordos
amuletos, sumados a lo que de ellos hay en mí,
toda la tierra despeñada sobre el verbo, el sonido
de cintilaciones que urden al imagen que clava
el sentido en la piedra — sea el deseo la locura,
la poesía la azotada instancia del equilibrio.
Indran Amirthanayagam
Sry Lanka
Última obra
Imagínense,
un pintor de noventa años,
fuerte, cuerpo
como una varita,
piel tostada de tantos soles
y caminos en la playa,
un filósofo natural, viril,
inspiración para sus nietos,
los chicos que juegan
en los charcos viendo
los pequeños peces
traídos por la última ola.
Imagínense,
una mañana de fiesta,
en luna llena,
la familia de vuelta en casa,
termina su naturaleza
muerta, muestra una ola
gigante, agitada, sucia,
la arena en espera.
César Bisso
Argentina
Transparencia
Entre el cielo y el barro
seremos la lluvia.
Tú y yo
a un costado (y al otro)
de la muerte.
Jessica Isla
San Pedro Sula, Honduras
Certeza
No importaron los permisos
ni las ansias,
ni el hijo que no llega
No importaron las culpas
los temores
las amenazas
las súplicas y el llanto
Ni que entrara decidida
en el camino
alucinada de pasado,
anhelante de futuro
Las corales volvieron la espada
cantando oráculos nefastos
cargados de añoranza y previsiones.
Las cosas se volvieron al revés
y me volví invisible
sin peso, ni sustancia.
Dejé de creer
y pase a formar parte del ejército de seres innombrables
que habitan las noches y las calles.
Como una sombra me pegué a los faroles de
la angustia y esperé a que aparecieras,
hasta que me salieron alas en el vientre y
dejé de caminar,
parada en el vacío,
entre el espacio de tus manos y tu boca
Walter Adet
Salta, Argentina- 1931-1992
Lira y soneto a Dios
Por la tierra y el cielo,
con la manos del agua entre los tallos
te busca mi desvelo;
y me cabe en la boca todo el suelo
si te arrasan de verle los caballos.
Busco tu huella por el claro del día
y por la noche de lunar asombro,
por tu mano, sentida sobre el hombro,
y tu pie, compañero de mi vida.
Busco tu blanco fuego en mi agonía
quemando el labio con que no te nombro,
arquitecto en el tiempo de mi escombro,
dulce alfarero de la vida.
Apenas puedo presentirte ahora;
es mi vida un cegado desconsuelo
y un torpe anhelo que en la voz me llora.
Y te busco, extraviado y a deshora,
¡que es mi tiempo de errar bajo del cielo
hoy, desterrado de tu eterna aurora!
Héctor Alcedo Cayetano
Pasco, Perú, 1969
Recado al árbol
Misterioso leño,
tu alma palidece
como las mañanas
idas tras los pasos
de algún trotamundo
que agita los destinos
en las calles de la muerte.
Árbol de hojas lanceoladas,
cuida al visitante
que en las asfixiantes
tardes de agosto
se turnó en invierno
para calmar tu sed.
Árbol de paso firme,
recuerda a Diciembre
que en el infierno
regó tu corazón
con el rocío
de sus ojos.
René Chacón Linares
San Salvador, El Salvador. 1965
El ángel del sur A Katya Romero
Ella no es ella,
es el ángel del sur
quemando horizontes,
ráfaga tropical
venciendo las aguas frías.
Aguja de brújula
buscando respuestas.
Ánfora de ambiguos secretos.
Hija legítima
del Guagua Pichincha
cubierta de plumas y cenizas
por el volcán Jabalí.
Molde de la tierra,
sudor del barro,
semilla del deseo.
La protesta del altiplano
cabalgando en el círculo
de la creación.
Leona de la madrugada
nadando a contracorriente.
Es rocío, es torrente.
Pero sobre todo,
mano que estrecha
un corazón palpitante.
Daniel Alejandro Gómez
Argentina
El sol cubierto
Sol cubierto, sol de nubes,
veranos en velo, veranos de secretos…
Helada brisa, la tierra
cubierta de hielo verde.
Hielo virgen, cuajado de rocíos
en los pálidos inviernos.
Árboles de fría hoja gris:
sombras de la nieve,
y la primavera duele con el frío.
Y el verano que llora sus secretos:
El rubor grisáceo… de ceniza, del sol…
Calles; una escarcha de paz
cubriendo doradas las huellas del árbol.
Lenguas de fuego, rojas y oro;
fría plata de nieve,
rígidos los ríos, y pulidos
en su azul soledad…
Los calmos pinos, y su cielo
pálido de nubes. El sol ha quedado
exhausto. La luna deseando
blancas y níveas a las noches…
Oscuras, pues, las nubes;
y los inviernos de frío corazón;
y se cubre de tormentas la montaña…
Y la llanura, y otra vez las nubes.
Y es el amor de una mujer que se refugia,
que se refugia en cálidos leños…
Cálidos los leños que aborrecen,
aborrecen las noches del viento y de la gelidez.
Helada brisa, hielo verde;
cielo en ceniza: sol, sol cubierto…
En un rubor de triste invierno gris.
Luis Díaz González
Bogotá, Colombia, 1957
Poema 39
Ojos ilusionados
que miran a la mentira,
rostros de mendicantes
que sueñan con el reflejo pálido de una estrella
y que asoman, momentáneamente, al infinito
para volver al mundo de las sombras.
Hordas de trashumantes y descarriados
que celebran un día
inventado por opresores
para encerrar a los libérrimos,
en el laberinto de un espejismo
que tipifica el delito mayor:
Haber nacido, tener edad
e identificación
entre un pueblo de desarraigados.
(Corporación Artística y Literaria Escafandra)-Bogotá, Colombia.
Harmonie Botella Chaves
El Campello. Alicante. España
Camino del abismo
Cuando los abriles se desvanecen
detrás de los sombríos diciembres,
cuando las mansas brisas mañaneras
se visten de sirocos o temibles huracanes,
cuando las palabras tintineantes enmudecen
o se atavían detrás de sonidos discordantes,
cuando las profundas ventanas del alma,
sus largas pestañas humedecen,
cuando el corazón, antes, estremecido,
sangra, hoy, de arrebato y de dolor,
cuando el mañana tan anhelado
es solo una copia agria del día a día,
cuando el suspiro de la espera
se asemeja a un afligido gemido,
el amor, camino del abismo, se encauza.
María Cristina Pizarro
Argentina
XI. Fragmentos
IV
Ha cesado la lluvia
y desde la ventana
contemplo
las hojas de bambú
que nos envuelven
con su historia.
Enrique Mena
Vicuña, Chile
Decálogo para la Cacha Perfecta
1. Encuentra al Amor de tu vida.
2. Sé el Amor de su vida.
3. Ellael te dirá el resto de la receta.
Santiago Risso
Perú
Interrogante antropológica
A Dalter,
Mi Poeta del Gran Buenos Aires.
¿De qué es capaz el hombre?
Interrogante antropológica que se plantea Kundera
Preocupación cíclica que suda la rosa
Una vez más el trigo sacude su piel dorada
El arco-iris tornasol entorna su mirada azul
¿Y qué ve?
Interrogante antropológica que se plantea Kundera
¿De qué es capaz el hombre?
Una vez rosa] [Una vez más, rosa el hombre
¿De qué es capaz el hombre?
Una vez más
Isla Negra
no se vende ni se compra ni se alquila, es publicación gratuita que persigue el noble afán de promocionar lo mejor de nuestras literaturas y promover lecturas. Isla Negra es territorio de todos quienes aman las letras. Isla Negra también es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas. Breviario periódico de la cultura universal. Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía.
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ANUESCA — 14-11-2009 00:06:59