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Isla Negra / 105

Archivado en Revistas literarias • Fecha: 18-06-2007 11:21:39

Isla Negra 105- 13 de junio 2007

2 Poemas inéditos de Ernesto Cardenal
Giovanna Mulas- Lanusei, Italia- El olor de mi siempre
Elvio Romero- Yegros, Paraguay, 1926- 2004- Tormenta
Aitana Alberti- Cuba- Testamento
Mario Benedetti – Uruguay- Defensa de la alegría
Mina Saíd Alayyán - Shfar’am - Baja Galilea- Lo que el viento me enseñó
Alexandre Marino- Mineiro de Passos, Brasil- O piano
Juana de Ibarbourou- Uruguay, 1892- 1979- Las lenguas de diamante
Paulina Vinderman- Buenos Aires, Argentina. 1946- 5)
Alejandro Faus Avella- Vilanova i la Gletrú – España- Salvador Allende
Julio Cortázar- Argentina, 1915- 1984- Poema
Sara Ibañez- Tacuarembó, Uruguay- 1910- 1971- Soliloquitos de soldato
Silvia Favaretto- Venezia, Italia- Tempestad tropical
Luís de Camões- Portugal, 1524- 1580- Amor é fogo que arde sem se ver
Elsa Tió - Puerto Rico- Detras de los espejos empañadosJuan Carlos Galván Vela- Pueblo Nuevo, Guanajuato, México 1960- Rastro de hombres
Herberto Helder - Funchal, ilha da Madeira, Portugal, 1930- Poema
Juan Sáez Burgos- Puerto Rico- Ahora estoy sin poesía
Pío Sotomayor- Moroleón,Guanajuato, Mexico- Eres diferenteJuan José Ceselli- Argentina, 1909-1982- Segunda iluminación de la 15ª Ceremonia
Ivan Junqueira- Rio de Janeiro, Brasil- Quase una sonata
Fabio Fiallo- Rca Dominicana- 1866-1942- Plenilunio
Rómulo Pardo- México- Nueve que casi son diez
Federico Bermúdez y Ortega - Rca Dominicana- 1884 – 1921- Melodía breve
Manuel Rueda- Rca Dominicana, 1921- 1999- A la poesía
Eliane Arruda- Fortaleza-Ceará ,Brasil- Fin
Roxana Sélum- La Paz, Bolivia- Tengo un hombre en mis sentidos
Osvaldo Hueso- Argentina- Tuyo
Floriano Martins- Brasil- Poemas
Manuel Bandeira- Brasil, 1886- 1968- El último poema
Clementina Suárez- Honduras- Lamentos en el espacio
Dionisio Ridruejo - Burgo de Osma, Soria, España, 1912- 1975- Memoria
Gonzalo Márquez Cristo - Colombia - Descenso a la luz
María Cristina Azcona- Argentina- Mundo Hueco
Fernando Ortíz- España- Pasos que se alejan
Manuel González Prada- Perú, 1844-1918- Catedral del Cuzco
Rolando Gabrielli- Chile- Mi negocio
Oscar Acosta- Honduras- El nombre de la patria
Alejandra Pizarnik- Argentina- 1936-1972- Salvación
Marilina Rébora - Buenos Aires, Argentina, 1919- 1999- Buenos Aires
Fernando Luis Pérez Poza- Pontevedra. España- La última faena
Mario Jaime- México- La luz no envejece
Armando Tejada Gómez- Mendoza, Argentina, 1929- 1992- El compadre
Oscar Hahn- Chile- Gladiolos Junto Al Mar
Jesús Hilario Tundidor - Zamora, España, 1935- Poblamiento
Robert Gurney- Inglaterra- Dos poetas desconocidos
Francisco Carvalho- Brasil- Fingimento
Fabricio Estrada- Honduras- La nieve es una vitamina
Andrea Vinci- Argentina (en Málaga)- Memoria de lo que no fuimos
Ana Luisa Valenzuela-Retamal- Villa Alemana, V regiòn- Chile- Blanca belleza de invierno
Carlos Domingos- Portugal- A batalha da paz
Etherline Mikëska- Vista Alegre (Sur)- Neuquén- Argentina- Utopías
Sonia Araceli Otero- Uruguay- Reinscribiendo
Viviana Pelle- Argentina- Salvarse
Mario Meléndez- Linares, Chile, 1971- Persona no grata
María Eugenia Caseiro- Cuba (reside en Estados Unidos)- recortes
María Elena Solórzano- Cd. Delicias, Chihuahua, México – 1941- 16
Patricia Verón- Argentina- Calle sin nombre
Elsa Fenoglio- Haedo, Argentina- Octubre
Lina Soler I Quilis- España- Quietud
Carlos Calero- Costa Rica- Ajedrez y asombro
Alejandra Correa- Argentina- Poema XI
Enrique Mena- Vicuña, Chile- Esto es lo que es
Santiago Risso- Perú- Máximo y Ratto, especies cotidianas
Casimiro de Brito- Portugal- Música de mujeres
Alfredo Vaeza - Uruguay - 26 de Agosto del 2006
Delfina Acosta- Asunción, Paraguay – Discúlpame
Augusto Rodríguez- Guayaquil, Ecuador, 1979- El amor de las putas del bar
Eduardo Lucio Molina y Vedia- Argentina ( reside en México)- A redrotiempo
Marcos Arcaya Pizarro - La Ligua, Chile, 1979- "Particular Egocéntrico y la Luna"
Antonio Miranda – Brasil- Despertar das àguas
Üzeyir Lokman Çayci- Turquia/ Francia- El puente
Pablo Neruda- Chile, 1904- 1973- La verdad, 1964

Ciao a tutti!!!!
Recibi algunas decenas de correos con propuestas de tema para un proximo especial:
el hijo/ los hijos, tiene sensiblemente una mayor cantidad de aportes.
luego:
El tiempo
La niñez,
poesia urbana, de vida ciudadana.
Amor
Erotica

mas o menos en cantidades iguales estas coincidencias.
Luego:
La proximidad a la/ o la muerte
Poeticas (ya hicimos un especial algunos meses atras)
La solidaridad

reunieron no mas de dos o tres coincidencias.
despues hay una larga lista de aportes que seria extensisimo citar.

que hacemos?

Les parece "hijo/s"... ?

Si no hay mas propuestas largamos paa dentro de un par de semanas este tema.
Un fuerte abrazo a todos!!!
No se olviden de visitar el blog: http://isla_negra.zoomblog.com, hay muchisimo material de lectura, actualizado dia a dia.

gabriel




Casa de poesía y literaturas
Junio 2007-
suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO
impaglioneg@yahoo.es - - http://isla_negra.zoomblog.com


2 Poemas inéditos de Ernesto Cardenal
Nicaragua

Zoológico de Iquitos

Después de revisar los animales amazónicos
el gran leopardo acostado
amarillo con cuadriláteros negros
minúsculos monitos peleándose
de mentira entre ramitas
los papagayos envueltos en banderas
el perezoso de garras aterradoras
pero débiles
el tucán estrafalario tras su filoso pico
como la flor pico-de-pájaro
(Heliconias)
la boa gruesa como manguera de bombero
desenrollándose
decorada con grecas incaicas
el extenso lagarto
y su topografía accidentada con altos picachos
las tortugas extáticas cada una en su piedra
la nutria elástica estirada a más no poder
―el guía indígena de nueve años
alzó del suelo un pétalo inmenso
rojo
caído de un árbol
y me dijo:
“Toquelo, es suave como la piel del leopardo”
y sí era suave como la piel sedosa con
cuadriláteros negros
que no tocamos.

Ribera del Amazonas, septiembre 24, 2005 (envió Lina Zerón)

Instantánea de Segovia

Segovia es color rosa: rosa
de tejas y ladrillos y torres y ábsides románicos
sobre lo cual sobresale la alta catedral rosa cremosa
pero el castillo de los reyes es más bien amarillo crema
y termina en punta, cortado a pique
como la quilla de un buque que
tiene abajo el abismo.
El acueducto romano es gris naturalmente
arcos sobre arcos de piedra todavía acarreando agua
donde la ciudad se hunde en hondonada.
Todo lo demás una masa rosa de casas.
En derredor cipreses
verdeoscuros
sobre el verde de mesa de billar de los pastos
donde hay corderos amarillentos comiendo
bajo una garúa como agujas transparentes.

(envió Lina Zerón)


Giovanna Mulas
Lanusei, Italia
El olor de mi siempre

Llevas el olor de mi siempre
y el rumor del oleaje,
abajo, entre orilla y acantilado.
En los campos de vastas flores son playas los pelos blancos
cargados de pasado, allí se refugian mi boca
y mis ojos plenos.
Eres mi sangre, y
de la misma sangre hecho,

que me compones, hundes la carne primero,
a la altura del cerebro
allá arriba, donde mi corazón siente el temblor constante,
seguro y único
fiel.
Y llenarás de leche, espada mía, la copa ardiente.
Oh, lo sé, pezones retama: muros prepotentes a los que
romperás cada incógnita.
Los dedos rama
de oceánico semen, abajo,
más allá de la dulce oscuridad
donde no existen estaciones
pero sí la primavera,
siempre,
germina.
Allá arriba ninguna otra cosa que no seas tú,
quiero sentir.


Elvio Romero
Yegros, Paraguay, 1926- 2004
Tormenta

La noche ha sido larga
Como desde cien años
de lluvia,
de una respiración embravecida
proveniente de un fondo de vértigo nocturno,
de un cántaro colorado
jadeando en la tierra,
el viento ha desatado su tempestad violenta
sobre el velo anhelante de la ilusión
efímera, sobre los fatigados menesteres
y tú y yo, en la colina
más alta,
en el rincón de nuestros dos silencios,
abrazados al tiempo del amor, desvelándonos.
Deja que el viento muerda sobre el viento.
Yo te cerraré los ojos


Aitana Alberti
Cuba
Testamento
A Antonio Guerrero,
poeta cubano, preso en una
cárcel norteamericana
en el miedo del hombre
pongo manos abiertas
en la debilidad del hombre
la fuerza de la luz
en la pequeñez del hombre
pongo lo inmenso de su espíritu
en la locura del hombre
el fiel del pensamiento
en la doblez del hombre
pongo banderas cándidas
en la arrogancia del hombre
el equilibrio de los justos
en el llanto del hombre
pongo palomas blancas
en el dolor del hombre
un escudo de abrazos
y qué pondré en la casa
derruida del hombre?
qué en el martirio
de las cosechas calcinadas?
y qué en lugar del hijo
asesinado del hombre?
qué en los ríos los bosques
las aldeas los mares?
y qué pondré en el regazo
de la madre del hombre?
y qué en el cráter donde una vez
se alzaron los sueños del hombre?
Envio Adys Cupull.


Mario Benedetti
Uruguay
Defensa de la alegría
a trini

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría


Mina Saíd Alayyán
Shfar’am - Baja Galilea
Lo que el viento me enseñó

Una vez me enseñó el viento
cómo tomar agua negra como el azabache
hacer café caliente con lágrimas de cocodrilo
y usar mi espléndido cabello
para hacerles nidos a los pájaros.

Me enseñó cómo no frustrar mi búsqueda
ni esconder mis palabras en gavetas
cómo rodear mis ojeras
con talismanes hechos de menta
y cómo ceñir el cielo
con ramas de palmera.

Entonces pasó el viento a enseñarme
cómo danzar con la arena
abrazar las pléyades
y entretejer las hebras de las olas
en la túnica del Salvador.


Alexandre Marino
Mineiro de Passos, Brasil
O piano

Dorme um piano
entre as cinzas do porão,
onde os gatos
e suas ninhadas,
indiferentes à escuridão
ou qualquer sinal de morte,
caminham sobre o teclado
e descobrem o imponderável
(como se ordenassem:)
acorde!

Tomado de: poesia.net (Carlos Machado)


Juana de Ibarbourou
Uruguay, 1892- 1979
Las lenguas de diamante

Bajo la luna llena, que es una oblea de cobre,
Vagamos taciturnos en un éxtasis vago,
Como sombras delgadas que se deslizan sobre
Las arenas de bronce de la orilla del lago.
Silencio en nuestros labios una rosa ha florido.
¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!,
la corola, deshecha, como un pájaro herido,
caerá, rompiendo el suave misterio sublunar.
¡Oh dioses, que no hable! ¡Con la venda más fuerte
que tengáis en las manos, su acento sofocad!
¡Y si es preciso, el manto de piedra de la muerte
para formar la venda de su boca, rasgad!
Yo no quiero que hable. Yo no quiero que hable.
Sobre el silencio éste, ¡qué ofensa la palabra!
¡Oh lengua de ceniza! ¡Oh lengua miserable,
no intentes que ahora el sello de mis labios te abra!
Bajo la luna-cobre, taciturnos amantes,
Con los ojos gimamos, con los ojos hablemos.
Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes
Movidas por la magia de diálogos supremos.

De Las lenguas de diamante


Paulina Vinderman
Buenos Aires, Argentina. 1946
5)

Pongo un vaso y una flor
en la mesita atestada junto a su cama,
pero él no los mira.
En realidad lo hago para mí.
La vida todavía debe ser para mí,
el viento que insiste en abrir la ventana
aún puede dejar un poema en la escudilla.
La crueldad de haber arrancado la flor
a su madre planta, para mi egoísmo -
verla morir en un escenario sórdido-
es un anzuelo limpio (carece de rencor.)

Del otro lado, la bolsa de sangre lanza
destellos azules, mal copiados, de mi flor.
Para avisarme que ella es la vida por ahora:
una paciencia de color azul.

(La lluvia que veo caer sobre los tubos
de oxígeno en el patio, también es para mí.)

De: Hospital de Veteranos


Alejandro Faus AVella
Vilanova i la Gletrú - España
Salvador Allende

Ojala hoy mis besos en el papel
no te duelan ni te hagan llorar

Ojala que mi rabia
no ahogue tu alegria
y tu alegria borre
mi pena que llevo a dentro

Ojala que supere estos días
donde la traición y la infamia
besan mis labios con fuerza

Hoy mis poemas no son dignos de nadie

Solo puedo dar las gracias
besar mil veces el papel blanco
aunque mis latidos no sean los mismos
desear con fuerza que venga la primavera

Escribirte creyendo en las palabras
mil tripulaciones de hombres libres
navegando como bravos marinos
volveran como viejos piratatas al puerto
a las cantinas a contar sus aventuras

Aunque yo no este a tu lado
volveran las oscuras golondrinas
volvera la primavera con su manto de alegria
como los poetas del pueblo muertos
que escribian en la noche oscura
con lágrimas en los ojos
y sangre en las venas.


Julio Cortázar
Argentina, 1915- 1984
Poema

Empapado de abejas
en el viento asediado de vacío
vivo como una rama,
y en medio de enemigos sonrientes
mis manos tejen la leyenda,
crean el mundo espléndido,
esa vela tendida.


Sara Ibañez
Tacuarembó, Uruguay- 1910- 1971
Soliloquitos de soldado
II

Quisiera abrir mis venas bajos los durazneros,
en aquel distraído verano de mi boca.
Quisiera abrir mis venas para buscar tus rastros,
lenta rueda comida por agrias amapolas.

Yo te ignoraba fina colmena vigilante.
Río de mariposas naciendo en mi cintura.
Y apartaba las yemas, el temblor de los álamos,
y el viento que venía con máscara de uvas.

Yo no quise borrarme cuando no te miraba
pero me sostenías, fresca mano de olivo.
Estrella navegante no pude ver tu borda
pero me atravesaste como a un mar distraído.

Ahora te descubro, tan herido extranjero,
paraíso cortado, esfera de mi sangre.
Una hierba de hierro me atraviesa la cara...
sólo ahora mis ojos desheredados se abren.

Ahora que no puedo derruir tu frontera
debajo de mi frente, detrás de mis palabras.
Tocar mi vieja sombra poblada de azahares,
mi ciego corazón perdido en la manzana.

Ahora estoy despierto. Nacen al fin mis ojos
pisados por el humo, agujereando arañas,
duros estratos de algas con muertos veladores
que sin cesar devoran sus raicillas heladas.

Y te cruzo despierto, fiero tunel de ortigas,
remolino de espadas, vómito de la muerte.
Voy asido a las crines de un caballo espinoso
que vuela con ciudades quemadas en el vientre.

Voy despierto, despierto y obediente a mis manos,
con un río de pólvora cuajado en el aliento,
ahora que estoy solo y enemigo del aire,
seco, desarraigado, desnudo, combatiendo.

De Hora ciega


Silvia Favaretto
Venezia, Italia
Tempestad tropical

Las gotas
como perlas efímeras
se despegan de la baranda
arrastradas por el agua;
llueven aun unas flores,
clavos de lluvia
traspasan el cesped
que no le tiene remedio a la ventisca
y se hincha de barro.
Los pájaros no cantan
sólo las nubes gritan.
Sonsacarle al diluvio
sólo su exactitud
y la sed de las raíces.


Luís de Camões
Portugal, 1524- 1580

Amor é fogo que arde sem se ver;
É ferida que dói e não se sente;
É um contentamento descontente;
É dor que desatina sem doer;

É um não querer mais que bem querer;
É solitário andar por entre a gente;
É nunca contentar-se de contente;
É cuidar que se ganha em se perder;

É querer estar preso por vontade;
É servir a quem vence, o vencedor;
É ter com quem nos mata lealdade.

Mas como causar pode seu favor
Nos corações humanos amizade,
Se tão contrário a si é o mesmo Amor?


Elsa Tió
Puerto Rico
Detras de los espejos empañados

Cuando tus ojos en el libro los desee
en mi pelo
y sienta la nostalgia de tus manos
que reposan tranquilas en la mesa
cuando sepa el olor a tu piel
cuando mi cuerpo sepa el peso de tu cuerpo
cuando tu sonrisa piense en mí
cuando sepa la forma de quedarte dormido
cuando me quieras como la madera
quiere al árbol en que vive
entonces yo seré tu cántaro
y yo seré tu sed.


Juan Carlos Galván Vela
Pueblo Nuevo, Guanajuato, México 1960
Rastro de hombres

Prohíbeme el vicio,
de escribir de ti...

Los pasos se borraron en el sendero,
la hierba los abrigó,
queda la nostalgia desmedida
de pasiones irresueltas,
quedas tú en la sombra,
en el espacio infinito del tiempo.
Los muros esconden historias que yo adivino,
son ruinas, espejos,
fantasmas que repiten imágenes.

Hay ese mundo no resuelto del dolor
y la misericordia,
son esos restos, ese morir a solas,
dejar al abandono las cosas
que antes amamos.

Prohíbeme el vicio,
de escribir de ti...

ahí en la campiña,
en los senderos borrados
por la hierba avasalladora,
ahí donde los lagos quedan
convertidos en desierto,
ahí donde la compasión
y las almas mueren lentamente,
ni siquiera juntas, siempre a solas,
se esconden y entretejen las historias
de hombres de antaño,
escenarios de amoríos,
vergüenzas demasiado sabidas,
público libertinaje de lo que prohibieron,
pueblo demasiado pequeño
para pasar desapercibidos,
para ignorarse,
para violentar la tranquilidad..

Prohíbeme el vicio
de escribir de ti…

Es tarde,
los pasos se han borrado
y queda esa nostalgia repentina,
absoluta de lo incierto,
la ausencia tuya de nuevo,
distancia que traiciona
al horizonte que se aleja
conforme lo busco,
hay sin embargo esa paz infinita,
el doloroso silencio de las risas
que quedaron en el recuerdo.

Hay esa paz, dolorosa y temida
que no nos deja vivir,
que agobia con su recuerdo
y ahí entre esas cosas que amamos,
ahora eternas,
permaneces tú,
siempre ausente...
Y de nuevo vuelvo a extrañarte.

Prohíbeme,
el vicio de escribir de ti...


Herberto Helder
Funchal, ilha da Madeira, Portugal, 1930
Poema
III

Penso que deve existir para cada um
uma só palavra que a inspiração dos povos deixasse
virgem de sentido e que,
vinda de um ponto fogoso da treva, batesse
como um raio
nos telhados de uma vida, e o céu
com águas e astros
caísse sobre esse rosto dormente, essa fechada
exaltação.
Que palavra seria, ignoro. O nome talvez
de um instrumento antigo, um nome ligado
à morte – veneno, punhal, rio
bárbaro onde
os afogados aparecem cegamente abraçados a enormes
luas impassíveis.
Um abstracto nome de mulher ou pássaro.
Quem sabe? – Espelho, Cotovia, ou a desconhecida
palavra Amor.

in A Colher na Boca [1960], Poesia Toda: 30- 32


Juan Sáez Burgos
Puerto Rico

Ahora estoy sin poesía
llevo una noche larga que quiero sacar fuera
y es simplemente esto
Noche larga
que aprieta en algún sitio desde adentro
y es más que simplemente
y lo comprendo
porque tiene un dolor que desconozco
pero que va conmigo hace ya tiempo

Envio Rui Mendes


Pío Sotomayor
Moroleón,Guanajuato, Mexico

Eres diferente,
tienes los pétalos rasgados
rosa de oriente.


Juan José Ceselli
Argentina, 1909-1982
Segunda iluminación de la 15ª Ceremonia

oh tú que me ofreces las hogueras del Paraíso
mi piel se aplacaba bruscamente
al escuchar como de muy lejos
los engranajes de la maquinaria doméstica
cuando abriendo tu caja de labores
sacabas escondida entre tus hilos y tus agujas
la paz de la tarde

yo abría entonces todas las puertas de Universo
para dejar escapar el huracán de quietud
que a nuestro alrededor rondaba

a tu lado me sentaba
sosegado como después de amar
y me sentía poderoso


Ivan Junqueira
Rio de Janeiro, Brasil
Quase una sonata

É música o rigor com que te moves
à fluida superfície do mistério,
os pés quase suspensos, a aérea
partitura do corpo, seus acordes.
Espaço e tempo são teu solo. E colhem,
não tanto a luz que entornas, mas o pólen
com que ela cinge e arroja as coisas mortas
além da espessa morte que as enrola.
E música o silêncio que te cobre
quando lampeja à noite tua nudez,
em franjas derramada sobre o leito
das águas, onde as algas te incendeiam
porque semelhas, mais que o mar profundo,
o intemporal princípio e fim de tudo.

De Opus Descontínuo (1969-75) - Envio Carlos Machado, poesia.net


Fabio Fiallo
Rca Dominicana- 1866-1942
Plenilunio
A Américo Lugo

Por la verde alameda, silenciosos,
íbamos ella y yo
la luna tras los montes ascendía,
en la fronda cantaba el ruiseñor.
Y le dije... No sé lo que le dijo
mi temblorosa voz...

En el éter detúvose la luna,
interrumpió su canto el ruiseñor,
y la amada gentil, turbada y muda,
al cielo interrogó.

¿Sabéis de esas preguntas misteriosas
que una respuesta son?
Guarda, ¡oh, luna, el secreto de mi alma!


Rómulo Pardo
México
Nueve que casi son diez

Nueve minutos exactos
forman un poema moribundo
que se vuelve una canción
de oraciones deshilvanadas.

Nueve horizontes distintos
son lugares plácidos,
amaneceres hermosos
brazos cálidos.

Nueve que casi son diez
cosas: vecinos, recuerdos marchitos,
signos y símbolos.
Pasan nueve gaviotas.


Federico Bermúdez y Ortega
Rca Dominicana- 1884 - 1921
Melodía breve
(En la alta noche)

Aura suave y manso río,
la onda breve besa esquiva
la ribera pensativa
con un beso breve y frío.

Es la noche; reina Estío;
desde el cielo, sensitiva
flor de luz, la Luna Estiva
se retrata pensativa
en los cristales del río.

Besando el silencio grave,
rima el aura en vago giro,
el romántico suspiro
de un rumor dormido y suave.

Y cual eco peregrino
al rumor de brisa y ola
llega en ritmo suave y fino
a la orilla quieta y sola la
doliente Barcarola
de un noctivago marino....


Manuel Rueda
Rca Dominicana, 1921- 1999
A la poesía

Voy hacia ti. Derribo los cerrojos
que guardan tu morada. Entreabro puertas
que dan a salas frías y desiertas
sólo encendidas por celajes rojos.

La memoria me guía, de tus ojos
la luz de tus verdades encubiertas,
y tiemblan celosías casi muertas
cuando voy tras tu soplo y tus sonrojos.

Dónde estás, dónde estás, tú, la que ansío,
forma de mi desvelo y mi vacío
susurrando en mis últimas estancias.

Dura carne de amor en el espejo
donde vives dormida entre distancias
entregándome sólo tu reflejo.


Eliane Arruda
Fortaleza-Ceará, Brasil
Fin

Las flores, los perfumes
van a pasar,
los sueños que sujetan
los momentos,
las manos que conseguimos
acariciar,
el alma cargando
un sentimiento...

Por fin, sólo le restan
a la mirada,
los dotes que el espíritu
consagró,
estrellas que se perdieron
en la ruta,
la voz de Dios mostrando
lo que sobró...


Roxana Sélum
La Paz, Bolivia
Tengo un hombre en mis sentidos

Tengo un hombre en mis sentidos
un nombre que repiquetea en mis sienes,
quisiera saber cuándo se marcha
para creer que de verdad estoy sola,
que solo habita mi mundo
mis sensaciones
pero este hombre pasea por mi cuerpo,
se da el lujo de tocarme
de sembrar besos de hacerme estremecer,
yo le digo que siga….
la línea del cuello, baje a los pechos,
que beba las lunas.
que no descanse nunca,
que no se canse nunca.
y este hombre da vueltas
me envuelve, baja al vértice…
me estremezco
me retuerzo
los muslos son dos pájaros que cantan
con la dulce melodía de sus movimientos.
este hombre me ataca con ternura
con violenta paciencia
con profunda pasión
con desasosiego…
Se embriaga de mi
aa y viene
lo toco, lo presiento,
lo dejo hacer….
El dice que quiere ahora o nunca
que quiere morir en mi!
que ha trascendido los límites
de mis sentidos físicos
yo le respondo que es así,
así es como lo quiero,
él responde que ya no puede más…
y somos fantasmas que vuelane
en las alas del placer desenfrenado
ambos sabemos que nadie nos puede parar
nunca!
ni separar!
nii el tiempo, ni la noche lo harán.
tengo un hombre
que pasea por mi cuerpo,
quisiera decirle que se marche
pero este hombre me llena y me besa!!!


Osvaldo Hueso
Argentina
Tuyo

Humedad de mí aliento
sobre tu fruto
maduro…
fluyendo como luz
entre las sombras
hacia tus ansias…
y ese tacto,
desde donde aspiro tu perfume


Floriano Martins
Brasil
Poemas
II

Te vuelves para mí en dos tiempos. Recurvas el cuerpo de tal forma que ano
y ojos me encaran como si yo fuese una golosina de tu codicia. Una risa
derramada sobre el rostro y la seda mínima que te cubre manuscribe fibras de
encanto. Te ríes. La mano sobre un hombro desnudo. Hice varias fotos y me
pregunto: ¿por donde comienzo a corresponder a tu mirada? ¿Por la
insinuación de que tiempo y espacio se retuercen delante del deseo o porque
todos tus ojos no dispensarían la escena vislumbrada? Pero todo se da en
dos tiempos. Entonces la memoria no es nada si no vuelve a concretarse. Río
contigo y beso tu trasero deslumbrante.


Manuel Bandeira
Brasil, 1886- 1968
El último poema

Así querría yo mi último poema.
Que fuese tierno diciendo las cosas más simples
y menos intencionadas,
que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas,
que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume,
la pureza de la llama en que se consumen
los diamantes más límpidos,
la pasión de los suicidas que se matan sin explicaciones.


Clementina Suárez
Honduras
Lamentos en el espacio

Afuera ruge el viento. Tu cabeza está en mis piernas.
La noche se entretiene en ronda de fantasmas.
Aguas desbarrancadas cortan narcisos y nieblas,
para adornar la tumba de tanto pájaro muerto.

Tú peinas y despeinas mi cabello
mientras el mar arrastra sangre y lodo.

La sombra parece que esculpiera cadáveres.
¿Quién llora y se desespera en el aire?
Amor. Tú estás dormido,
- sin darte prisa por salir de la noche -
mientras yo atajo lamentos
de madres y de niños.


Dionisio Ridruejo
Burgo de Osma, Soria, España, 1912- 1975
Memoria

Y resbaló el amor estremecido
por las mudas orillas de tu ausencia.
La noche se hizo cuerpo de tu esencia
y el campo abierto se plegó vencido.

Un ayer de tus labios en mi oído,
una huella sonora, una cadencia,
hizo flor de latidos tu presencia
en el último borde del olvido.

Viniste sobre un aire de amapolas.
Como suspiros estallando rojos,
bajo el ardor de las estrellas plenas,

los labios avanzaron como olas.
Y sumiso en el sueño de tus ojos
murió el dolor en las floridas venas.


Gonzalo Márquez Cristo
Bogotá, Colombia
Descenso a la luz

La noche es mi regreso. Transito el museo de la ausencia.
Todo sufrimiento es inútil para quien no persigue la poesía, para quien no alimenta con sus ojos a las águilas.
Ejercito la sed. Amo tan sólo a quienes no pude salvar.
Ya no existe una oscuridad que guíe nuestros sueños ni los fantasmas del deseo inconcluso; sólo el abyecto intercambio que ha remplazado al rito.
Ya no busco, pierdo...
Y ni siquiera encuentro lugar en el asombro.
No puedo olvidar más. Ni pretendo saber las tres respuestas ocultas por la muerte.
Aquí nadie carece del odio necesario para recobrar el paraíso, ni confiesa su ruda caída en el día.
Debo ser sombra o grito. Retorno o nacimiento.
Cada origen decretará la abolición del yo.
Es entonces cuando la respiración será verde.
Y aunque todo se lo deba al dolor... Avanzo: caigo. Elijo los caminos que no tienen final. Las voces que incendian las tinieblas. El poema.
Tú lo sabes, cuerpo estremecido:
No es en el tiempo donde he puesto mis palabras.


María Cristina Azcona
Argentina
Mundo Hueco

De lo profundo llega débil ruido
( Oro en polvo volátil, leve vida.)
La vista abajo como desvaída
De este hombre, fuego fatuo engreído.

Mordiendo el odio rueda enardecido.
Por una pendiente se va en caída.
Existe el consejo pero desoído.
Hay conciencia pero está dormida.

Retumban guerras de dolor constante,
¡Qué idea hueca en cerebros vacíos!
Algo de locas y algo de ignorantes.

Digamos basta y le pongamos brío,
Que de portarnos mal ya fue bastante
Y que el Bien gobierne a nuestros albedríos.


Fernando Ortíz
España
Pasos que se alejan

Mientras se pierde el eco de unos pasos,
alfombrados de sombras y silencios,
ríe un niño en la alberca del verano,
hay en invierno un familiar brasero,
los Reyes Magos dejan sus juguetes
en el balcón, la alcoba, padres, sueños,
niño sordo, lector ensimismado,
el despertar del sexo y el alcohol,
aturdimiento, versos, soledad.
Más soledad, tres hijas, unos nietos;
la soledad de dos en compañía.
Con mano de vejez manchada escribe
antes que el tiempo aviente sus cenizas.

de su libro Galería de espejos, Edición de Antonio M. Sánchez, Madrid, Hiperión, 2007. Envio Portal de poesía.


Manuel González Prada
Perú, 1844-1918
Catedral del Cuzco
Cuarteto persa

Deja la sombra y paz de tus hogares,
ven al huerto de mirras y azahares.
En medio al arrullar de las palomas,
vivamos el Cantar de los Cantares.

Extiende por mi rostro la red de tus cabellos;
enredame en sus rizos, perumame con ellos.
Que brinden, tras la malla de oro ensortijado,
tu boca las sonrisas, tus ojos los detellos.

Cuando la amada sobre mi se inclina
y con su fresca boca purpurina
vierte en el fuego de mis labios fuego,
toco la rosa sin temer la espina.

Que la sonrisa de unos labios? Nada.
Que la mirada de tus ojos? Nada.
Mas no se oculta en nada de la Tierra
lo que se encierra en esa noche nada.

Es locura el amor y poco dura,
mas, quien no diera toda la cordura,
quien no cambiara mil eternidades
por ese breve instante de locura?


Rolando Gabrielli
Chile (reside en Panamá)
Mi negocio

Mi negocio son las palabras
que carecen de estanterías,
del ruido infernal de la cartelera,
no tienen nombre, ni dejan de nombrar,
aborrecen todo perfil noticioso,
escupen saliva,
prefieren callar, ser mudas,
no tienen lomo de etiquetas,
formalmente pueden ser unas putas,
completamente descarriadas,
vírgenes inmaculadas.


Oscar Acosta
Honduras
El nombre de la patria

Mi patria es altísima.
No puedo escribir una letra sin oír
el viento que viene de su nombre.
Su forma irregular la hace más bella
porque dan deseos de formarla, de hacerla
como a un niño a quien se enseña a hablar,
a decir palabras tiernas y verdaderas,
a quien se le muestran los peligros del mundo.

Mi patria es altísima.
Por eso digo que su nombre se descompone
en millones de cosas para recordármela.
Lo he oído sonar en los caracoles incesantes.
Venía en los caballos y en los fuegos
que mis ojos han visto y admirado.
Lo traían las muchachas hermosas en la voz
y en una guitarra.

Mi patria es altísima.
No puedo imaginármela bajo el mar
o escondiéndose bajo su propia sombra.
Por eso digo que más allá del hombre,
del amor que nos dan en cucharadas,
de la presencia viva del cadáver,
está ardiendo el nombre de la patria.


Alejandra Pizarnik
Argentina- 1936-1972
Salvación

Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilación
que purifica la caída de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.


Marilina Rébora
Buenos Aires, Argentina, 1919- 1999
Buenos Aires

No tendrá Buenos Aires un río de cobalto
ni en sus cofres tesoros de vivas esmeraldas,
pero el cielo celeste es bandera en lo alto
y extensa pampa verde se brinda a sus espaldas.

Falto de Budas de oro o faroles de piedra,
alminares curiosos o jardines alados,
mas es rica en paredes apretadas de hiedra
y jazmines, aromos y ceibos colorados.

Posee todavía trepadoras glicinas,
trémulas madreselvas, vocingleros gorriones,
cuando no el aleo perspicaz de golondrinas
percutiendo cristales, revolando balcones.
Y el sol, siempre con sol en patios y terrazas,
tejiendo entre los árboles de las umbrías plazas.


Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España
La última faena

Y sosegadamente
el reloj cuenta en la torre cada hora,
cuenta cada minuto, segundo a segundo,
y el vaivén del tiempo es su martirio,
dolor carnívoro de agujas que laten,
triple mortal que da la vida
y el circo se desmorona.
En la taquilla cuelga un cartel de:
¡No hay leones!

Nunca el trapecista humano
saltó sin red desde tan alto,
en el vaso, en la botella, en la bodega.
Nunca tanto payaso doloroso,
nunca tanta aritmética inexacta,
nunca tanto domador en paro
trabajó sin látigo y sin jaula.
Nunca, señor ministro de la nada, fue la vida
una carpa tan mortal
ni los enanos treparon sin cuerda hasta las sienes
con tanto desparpajo.
La serpiente se pasea con la manzana en la boca,
el elefante toca la trompeta para cambiar de tercio
mientras los monos agitan el pañuelo blanco
pidiendo la oreja.

Suenan los clarines, compañeros poetas,
aunque el toro ya lleva tiempo en el ruedo;
ríos de sangre ocultan la arena, el cielo,
y en el lomo del mundo ya no cabe
ni una banderilla más.
Suena el trombón del odio y el presidente en el palco,
al ver el estoque oxidado, ordena el descabello
a golpe de bomba atómica y suicidio global.

El azufre del infierno ríe,
y el tendido llora gritos de espanto:
La muerte sale de la plaza a hombros,
por la puerta grande,
sin que hayan dado las cinco de la tarde.

Del libro "El camino de la poesía / Il cammino della poesia", en edición bilingüe. Antología del Encuentro de poetas Aprilia (Italia) - Pontevedra (España) celebrado en Pontevedra del 25 al 28 de mayo de 2007.


Mario Jaime
México
La luz no envejece

Eterna, entre colores y ondas
Sin precipitar mis ácidos en tiranía catabólica
Repegadito
Al acecho del deleite

He sentido el hidrógeno explotar
He sentido la agonía de supernova
He sentido el orgasmo de Cleopatra
el trovar del trilobite, la derrota de la mente
las campanas, el deseo, el viento de la guerra

pero nunca he visto algo
todo se mueve en torno a mí
soy inmóvil
espero a los planetas que se lancen a las pistas
me pienso a mí misma

soy joven
y poema


Armando Tejada Gómez
Mendoza, Argentina, 1929- 1992
El compadre

El compadre, ya Juan, se empina y dice:

Patria, amor mío, quiero juntar todas las ganas,
todo el guitarrerío donde tu pueblo canta
para que, copla a copla, nos vayamos sabiendo
el tamaño, la furia, la herencia solidaria;
ese modo de sernos uno al otro, camino
o río tumultuoso o historia castigada,
mientras que a golpe vivo de miseria aprendemos
que hay que empuñarse el rumbo sin pleito sin abogados,

porque siempre nos joden, siempre nos joden, patria,
siempre los comedidos nos lleva a otra parte
y basta! ya está basta! terminémosla, patria!
y juntemos a todos en una misma gana
para voltear el odio, el miedo, la miseria
y avanzar con el rostro nacional por el alba.

Digo que un hombre solo, sólo es un hombre, digo
que tiene su misterio el hombre solitario,
pero ya estoy cansado del misterio gratuito,
de la soledad pura y el silencio importante;
ya no quepo en la luna de tanto andar las noches
tuteándome con todos los duendes de la calle;
digo que un hombre solo, sólo es un hombre solo
y que no tengo tiempo de amparar solitarios.

Tanto andar, tantos pasos por las calles en vilo,
cuánto que uno se busca, tanto que hemos andado
-no digamos que todos, pero la mayoría-
buscando el fundamento de lo que nos separa,
de eso que no nos deja reunir la alegría
y repartir a todos la sal, el pan y el agua,
esos tres elementos de que se nutre el grito,
el himno que supimos y el amor que nos salva,
tanto y cuánto que gasta la historia con nosotros
para que nos unamos de una vez por debajo
y sin embargo cuesta y sin embargo tarda
y sin embargo hay alguien que caerá mañana,
alguien que hoy no ha comido con los hijos mirándolo,
mirándonos, mirando tus cereales, patria.

Sumar uno más uno hasta llegar al hombre,
al país que dijimos sin olvidar a nadie,
súmame, patria, el niño que te ha visto vestida
de estival y muchacha con los sueños al aire
pero con lo labriego, con lo gremial del canto,
súmame lo de todos, cuéntame padre y madre
porque así es como puedo soñarte el horizonte
y una dulce pradera de pan multiplicado.

Hay que juntar las ganas y contar desde abajo,
vamos uniendo rostros, manos, sueños, olvidos,
flor turbamulta quiero, a la altura del día
el regreso de todo lo que fue sumergido.
A partir de esta calle no hay posible regreso,
no hay otro pacto que éste, pero sin apellidos
y no es fácil ni pronto, ni ya voy ni gemidos,
ni discursos ni curas, ni general ni edictos,
no hay arreglo, no hay nada que hacerle en este asunto:
hay que juntar las ganas, organizar el grito
y despertar de pronto como un solo estallido.

Patria, amor mío, es hora, se han cumplido los siglos,
estoy fundiendo todas las manos de tus hijos,
aguarda que ahora tengo el corazón al viento
y en el viento un aroma popular encendido.
Espéranos, iremos por los barrios hermosos
donde el día transcurre custodiado de niños,
diciéndonos que es grave pero bello tenerte
limpia de capataces metálicos y cínicos.
Espérame. Esperemos. El último ha salido.

Hay que marchar con todos para soltar la aurora
de adentro de tu pueblo como un inmenso río
por donde irá la vida liberada cantando:
ya vuelvo, amor, América, espérame en el trigo.


Oscar Hahn
Chile
Gladiolos Junto Al Mar

"Si hija de mi amor mi muerte fuese..."
Quevedo

Gladiolos rojos de sangrantes plumas,
lenguas del campo, llamas olorosas,
de las olas azules, amorosas,
cartas os llegan, pálidas espumas.

Flotan sobre las olas de las brumas,
epístolas de polen numerosas,
donde a las aguas piden por esposas,
gladiolos rojos de sangrantes plumas.

Movidas son las olas por el viento,
y el pie de los gladiolos van besando,
al son de un suave y blando movimiento.

y en cada dulce flor de sangre inerte
la muerte va con piel de sal entrando,
y entrando van las flores en la muerte.


Jesús Hilario Tundidor
Zamora, España, 1935
Poblamiento

Homenaje a Fray Luis de León

Del monte en la ladera
del espíritu.

Sedentario habitante
del espíritu.

Orea el huerto el aire
del espíritu.

Tu plaza recogida
del espíritu.

Abre Fray Luis el mundo
del espíritu

y conozca la paz
de la materia.


Robert Gurney
Inglaterra
Dos poetas desconocidos

En el bar Fin del mundo
Ushuaia

Las 4 de la madrugada.

- Como sabemos
hay poetas
conocidos.

- Si, hay poetas
que sabemos
que conocemos.

- Sabemos también
que hay poetas
que no conocemos.

- Sí, sabemos
que existen poetas
que desconocemos.

- Pero hay también
poemas desconocidos
que no sabemos

que no conocemos.
-Sí, es cierto,
no conocemos

a los que desconocemos.

(Con agradecimiento a Donald Rumsfeld)
Poemas a la poesía (inédito)


Francisco Carvalho
Brasil
Fingimento

Não adianta fingir
que o tempo não passou
com os seus pendões vacilantes
de cortejo fúnebre.

Fingir que o rosto não foge
ao sarcasmo dos espelhos.
Que os deuses não zombam
do sorriso trincado dos velhos.

Fingir que ainda restam
vestígios da antiga chama.
— Sob o desenho das rugas
só o silêncio nos ama.

Envio carlos machado, Poesia.net


Fabricio Estrada
Honduras
La nieve es una vitamina

Cuando sueño con nieve
ninguna hoja en blanco sobrevive.
Al despertar, copos de papel llenan con su ventisca
las horas del trabajo, entre sorbos de Leteo
e imaginación barata
hago trizas curriculos, noticias,
cualquier fragilidad impresa de dudosas propiedades.

De aquí supongo
que el lápiz es la estación del hielo,
un patín que rasga veloz a la llana palabra.
Claro está, que nunca he visto la nieve.
el granizo ha sido como un abrazo que se detiene,
una sonrisa a la cual, de improviso, se le caen los
dientes.
pero he aprendido a vivir sin ella,
y qué lastima, porque con nieve
hubiera aprendido a amar las runas y a Kant,
al positivismo y al revisionismo, en fin,
tendría bonanza y frialdad, una abuela en las
colonias,
vacaciones en Mallorca, pedantería de sobra
y en mis sueños, no habrían Blancanieves
ni esta mezcla de asombro y suspenso
que acompaña siempre
a todo soñador del trópico.


Andrea Vinci
Argentina (en Málaga)
Memoria de lo que no fuimos

Podría rescatar las flores de mi paciencia
pero las entierro
atrás de los océanos
para no morir de amor
como un amante despeñado
como una roca que se escapa de los montes

Podría encapsularte para no mirar de frente
los edificios que aún están en pie
las cuevas que algunas vez habitamos

Y en ese recodo oscuro
en esa curva injusta de los ríos
estamos los que nos fuimos
buscando angustiosamente el perdón
de los que se quedaron
y esperan una carta
cada día.


Ana Luisa Valenzuela-Retamal
Villa Alemana, V regiòn- Chile
Blanca belleza de invierno

Desde lo alto se sostiene la nieve
como pinceladas de matices danzantes.
Es la espera de la escarcha en las cerezas
como una oda en una gota de cristal.

Hermosas alamedas de cerezos en flor
tapizan el prado de blanco invierno,
que irradia de perenne carmesì
la sinfonìa del lugar.


Carlos Domingos
Portugal
A batalha da paz

Nós não gritamos paz como quem chora
ou como cristãos lançados às feras.
O nosso canto é um brado de vigília
a estremecer a noite armadilhada.

Semeamos poemas e canções,
abraços e bandeiras,
ateando o amor por toda a terra,
deixando o sonho fecundar a esperança.

Somos um coro imenso de vontades,
desejos de cristal e timbres de aço.
Damos as nossas mãos a outras mãos,
tantas que cheguem para enlaçar o mundo.

Defendemos a Paz por tudo o que respira,
pelo caudal de sangue em que viaja a vida,
pelos rios que se projectam das montanhas
em ânsia de ser mar,
pelas sementes que irrompem da noite
a caminho da luz,
pelas flores que teimam em ser frutos,
pelas searas que aspiram a ser pão,
pelos barcos que partiram
e querem voltar,
pelas mãos que trabalham e acariciam,
pelos olhos que vêem e choram,
pelas bocas que gritam e beijam,
pelas crianças que aguardam a sua vez
de assumir o mundo.

Lutamos pela Paz com os dentes cerrados
e empenhamos a vida pela vida.
Aguentamos firme contra o pesadelo
– até que a nuvem negra se disperse
e caia em branda chuva sobre as nossas mãos


Etherline Mikëska
Vista Alegre (Sur)- Neuquén- Argentina
Utopías

Sólo la luna
le cierra los ojos al sol.
Sólo el sol
Piadoso, duerme las pupilas
Cansadas de la luna;
Luego, ambas
Suben por la boca,
La frescura y la omisión
de las palabras
y se vuelcan
en vertientes de volcán
con sus fuegos
sus lobos y cenizas.


Sonia Araceli Otero
Uruguay
Reinscribiendo

Escribo la lluvia
desgloso palabras
extraídas del silencio.

Me ensucio las manos
y las ansias,
en esta tarde

-Mayo-invierno-

Única débil-forma
de atracar la vida.


Viviana Pelle
Argentina
Salvarse

Hay una caja musical
danzando dentro de esferas
flotantes. Audaz salida
la bailarina tuerce el tobillo
tropieza y cae al vacío
En vuelo rueda
la mente blanca
No hay manera de volver
salvo en sí misma
salvarse.
El golpe es suave
e inclina sus zapatos,
los abotona hacia arriba
Acomoda su cabello
Toma una rama
enciende el fuego,
descansa
Mañana es siempre
otro día.


Mario Meléndez
Linares, Chile, 1971
Persona no grata

Mientras Dios andaba de viaje los ángeles
me arrendaron el paraíso
y yo no hice otra cosa que invitar a mis amigos
y en cuestión de minutos una fiesta de proporciones
estallaba por todo el vecindario
Cuando Dios llegó de amanecida
algunos ángeles borrachos todavía se arrastraban
bajo las mesas
y el olor a cigarrillo perfumaba las cortinas
y las sábanas dobladas en el closet
No tuve nada que decir en mi defensa
sólo escuchar las quejas de Dios
y los castigos contemplados para aquella tontería
Por regar con cerveza los jardines
Por pintar en los muros consignas en contra de la Iglesia
y de unos cuantos sacerdotes fascistas
Por ocupar el lecho del Santísimo
no para dormir en paz precisamente
y orinar las estatuas de los apóstoles
Por corromper a los ángeles menores
y hacerlos devotos en pasiones humanas
y en leyes ajenas a su naturaleza
Por bailar desnudo en los altares con mujeres
que no buscaban su redención ni cuento semejante
Por malgastar el agua bendita en oscuros rituales
o simplemente beberla para calmar la resaca
Por contar chistes obscenos referidos al Hijo del Padre
o a sucesos acaecidos en el Antiguo Testamento
Por estos hechos y por otros
que hasta los cuervos escucharían sin dejar de ruborizarse
Por estos hechos y por otros repito
fui arrojado al Purgatorio de una sola cachetada
Y dudo mucho conseguir pasaporte al Infierno
Yo creo que hasta el mismo Demonio le ha dado jaqueca
al pedir mis antecedentes


María Eugenia Caseiro
Cuba (reside en Estados Unidos)
recortes
finale con harapos
era
descalza
pegándose al asfalto
la indigencia manoseada
tocando en la joroba de la puerta.


María Elena Solórzano
Cd. Delicias, Chihuahua, México - 1941
16

Abisma cristal
por tinglado de jade,
abajo un hervor.


Patricia Verón
Argentina
Calle sin nombre
Gloriosas formaciones de margaritas a orillas de la zanja.
1.
Suspende cables del torso de los pinos
encampana las voces repetidas
de madres
a hijos
papá es un paso
un golpe de martillo
un ladrillo picado

armonía suspende

todo lento aterriza con su viento
lenta presencia de los movimientos,
la rutina en la bolsa de compras
sus pájaros cotidianamente

olvido suspenden



Elsa Fenoglio
Haedo, Argentina
Octubre

Se empieza por repartir
historias vagabundas
como turbiones insolentes.
La cara lluviosa de Octubre
ilustra días sin prisa
y los secretos se amordazan
bajo la almohada.
Se empieza a construir
absurdos cercos
para vedar sueños.
Se empieza sin saber
que pasa el tiempo,
sin escalas.


Lina Soler I Quilis
España
Quietud

Quieta en la cama
en posición de muerta
mi cuerpo es un mármol que pesa siglos

Pasa el tiempo
pasan horas días semanas
y he conseguido moverme
apenas un milímetro

Quieta en la cama
el resto del mundo me toma por muerta
pero yo sólo estoy algo cansada

De la muerte y otros temas menores


Carlos Calero
Costa Rica
Ajedrez y asombro
I
La jugada perfecta y se nos acaba la vida: ilusión, y para no cerrar los sueños uso torres y caballos. Albas y desolación vivas avanzan con alfiles entre peones y batallas. La jugada perfecta y se acaba la palabra. Algo más: capa, argucia, estirpe y lo que desconocemos, pero fingimos con utopías. Azuzamos caballos apocalípticos sobre el protocolo de la fama, azuzamos el deseo con página medio llena, con poema y tertulia insólitos.
II
El pavor no tiene acoso que irrumpa, o tropiece con torres amatorias; el ojo arisco penetra las puertas que son nuestras y de rebote patean los enemigos. El rey y la reina bufan para juzgar los soliloquios con ternura y destiempo de tableros o partidas.

De: Paradojas de la mandíbula-2007


Alejandra Correa
Argentina
Poema XI
De El Grito (Alción, 2002)

La palabra
ladra
al atardecer del cerro
sin descanso

no ceja
ni cesa

la palabra
es ese perro buldog
roído por el mal de la melancolía
envenenado y
abierto por el vértice de
una estrella

Lejos de ser guardián
nos va comiendo
vivos

Se queda el perro
con los dientes
llenos de nosotros

en retacitos o hilachas

se queda dormido


Enrique Mena
Vicuña, Chile
Esto es lo que es

En pleno verano
cae la primera flor.
Noche sin Luna.

Sobrevuelan el infierno,
Mariposas despistadas.

De tanto regar,
en pleno verano, el seco rosal
retoña.

No se cuecen panes
en un horno apagado,
ni se templan espadas
al calor del horno.


Santiago Risso
Perú
Máximo y Ratto, especies cotidianas

Tengo dos amigos que cumplen rutina
y favorecen al mundo.
El señor Ratto,
que mata sus mañanas en la biblioteca del Callao,
y el poeta Máximo Torres, cuya digna
y solemne labor por la tierra
es regar el parque Luisa de Sabogal.
Ratto a la tarde contempla sus mañanas.
Máximo Torres, cada tarde, moja sus sueños
frente a un papel todavía húmedo.
Mis dos amigos son especies cotidianas.
No producen política.
No generan economía internacional.
No alteran el mundo
en una decisión.
Pero, particularmente, ambos
distraen, al verlos, mi mundo.
Leyendo y regando, respectiva,
muy respectivamente.


Casimiro de Brito
Portugal
Música de mujeres

Luz: música de mujeres sentadas
en la noche música devastada
por la soledad obsesiva combustión
de músculos calcinados por la pata
del tiempo oh muerte vivida
por dentro – música sorda
esa luz de mujeres
sentadas húmedas rosas revestidas
por una costra de sangre
secreta – cantemos la sangre el alcohol el
insomnio de palabras labradas
en los campos violentos de la luz: arco
distendido
sobre un cuerpo alucinado —

Traducción de Montserrat Gibert


Alfredo Vaeza
Uruguay
26 de Agosto del 2006 18:56 horas (nublado)

Hay un limonero
una guitarra y una bicicleta.
Una amapola roja y una orquídea.
Tiempo de pensar como el Mago de Oz.

Se transforma la vida como las imágenes de “Aliseris”
Ella lee y como estrellas de mar se multiplica.

No pude hablarte si miro tus ojos
Vistes ya no sos la misma…
Tenías calor en el invierno gélido
Tenias una ansiedad eléctrica causa de posibles deslices involuntarios?
-Igual así pensé en vos-

Y los que no esperan nada de nadie si no es por ellos mismos
En sueños encuentro a Marcopolo viejo explorador veneciano
Los que si saben dar, crean y creen.
Los que pueden llegar a sentir miedo, sufren pero igual siguen
“Talita Kum” escuchan
La felicidad existe solo en la ataraxia o sea en la ausencia del dolor
(Leí alguna vez por ahí)
Los llamados anormales de este mundo, las sensibles, transparentes y verdaderas personas…
Hay un limonero, una amapola roja, una orquídea.
y una sonrisa abierta de ventana.


Delfina Acosta
Asunción, Paraguay
Discúlpame

Discúlpame, si puedes, por mis versos,
Neruda, de mil sábanas poeta,
pues yo no sé escribir cantando al agua,
a aquel frescor primero de la hierba,
igual que tú, en tu Chile de araucarias.
Yo sólo sé escribir palabras quietas
en este pueblo donde todo muere
volviéndose en las manos simple piedra.
Sucede, sin embargo, algunas veces,
que el corazón procura alguna fiesta,
y salgo a andar, alegre y bien vestida,
por el camino y luego estoy de vuelta.
Me ocurre que me río, que mi risa,
igual al llanto mío desespera.
De mi costado izquierdo sale un verso
apasionado y triste que gotea.
Ah... si entonara como tú, Neruda;
si alzara por los vientos los poemas
mejores de mi vida en dulce nota.
Si el verso hablara a Dios sin una queja.
Sollozo sin su madre, fuego triste.
jardín quemado que no dio violeta,
invierno sin cerilla, espectro frío
es todo lo que tengo por cosecha.


Augusto Rodríguez
Guayaquil, Ecuador, 1979
El amor de las putas del bar

Fíjate, incluso las putas en el bar
piensan en él
beben demasiado
y casi se olvidan del negocio

Charles Bukowski
¿Quién dijo que las putas
no tienen derecho a enamorarse?
es verdad que algunas ni besan
a sus clientes

otras sí
a otras les gustan los tres platos, a otras dos,
a otras ni uno
pero ellas
se ponen como gallinas pisadas
cuando el poeta
llega al bar

porque mientras él las penetra
también les lee al oído poemas de amor
que
jamás olvidarán


Eduardo Lucio Molina y Vedia
Argentina ( reside en México)
A redrotiempo
A la abuela Delfina

¿Por qué puerta del tiempo,
desde qué esquina de almas,
fuiste a dar a la quinta de Quesada
tras la serena formación de mis ancestros?

Fue tal vez poema o sueño,
signo que nos trasciende,
memoria oculta que el futuro enciende,
intuición aleatoria del conjuro.

Más frágil que habitar la foto sepia
es compartir la intimidad del parque,
un pasado de patrias apenas presentidas,
era de saladeros y del charque.

Redescubrir la antigua magia de amar
en la fácil deriva de las formas,
navegando los aromas de las sombras
náufrago en profundidad de mar.


Marcos Arcaya Pizarro
La Ligua, Chile, 1979
"Particular Egocéntrico y la Luna"

--reescritura de El Extraño de H.P. Lovecraft--
Prefacio

cuanto hay en este mundo
..........y no es todo
..........se acaba
luego cabe el mundo
.......,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,...en mi mano
...........................................se ofrece
carne y hueso ligado al tiempo humano
como un pan arquetipo que la mugre misma
.......................distancia de muerte
gemido de masa y madera hedía abominable
.......................debidamente luego
.......................los planetas colgando
.......................el orden roto
.......................el cuchillo en la cama


Antonio Miranda
Brasil
Despertar das àguas
III
A sensação lívida e temerosa das ações
Inconseqüentes, livres de vigilância
E cuidados. Soltos. Em algazarra.

Que inocente sensualidade! Águas transpirantes.

Inconscientes do prazer compartilhado,
ausentes de qualquer responsabilidade.
Corpos imberbes roçando, atritando,
como peixes resvalantes entre ervas
flutuantes, agarrando-se, arfantes,
enfrentando-se com fúria, extenuados.

Viçosos como arrebentações vegetais,
como animais libertos, triunfantes.

Até que um imobiliza o outro, vencido
pelo cansaço, pela fadiga, pelo peso
do corpo. Sobre a presa inerte, ofegante,
mordendo-a com ímpeto e sentindo
um sabor álacre de saliva e espanto.


Üzeyir Lokman Çayci
Turquía/ Francia
El puente

El hijo de una inmensa oscuridad,
hambrienta y sedienta,
escruta sobre el puente
las puertas que se abren.

Una muchedumbre,
escondida en la distancia
con pensamientos sin excusas,
enlazados los unos con los otros,
desea pasar delante del sol.

Cuando se produce la caída
en lo alto del puente,
las derrotas del hijo de una inmensa oscuridad
se transforman en esperanzas.

traducido al español, del francés e inglés, por Mercedes Ortega González-Rubio y Manuel Guillermo Ortega (Guillermo Tedio)


Pablo Neruda
Chile, 1904- 1973
La verdad, 1964

Os amo idealismo y realismo,
como agua y piedra
sois
partes del mundo,
luz y raíz del árbol de la vida.
No me cierren los ojos
aun después de muerto,
los necesitaré aún para aprender,
para mirar y comprender mi muerte.
Necesita mi boca
para cantar después, cuando no exista.
Y mi alma y mis manos y mi cuerpo
para seguirte amando, amada mía.
Sé que no puede ser, pero esto quise.
Amo lo que no tiene sino sueños.
Tengo un jardín de flores que no existen.
Soy decididamente triangular.
Aún echo de menos mis orejas,
pero las enrrollé para dejarlas
en un puerto fluvial del interior
de la República de Malagueta.
No puedo más con la razón al hombro.
Quiero inventar el mar de cada día.
Vino una vez a verme
un gran pintor que pintaba soldados.
Todos eran heróicos y el buen hombre
los pintaba en el campo de batalla
muriéndose de gusto.
También pintaba vacas realistas
y eran tan extremadamente vacas
que uno se iba poniendo melancólico
y dispuesto a rumiar eternamente.
Execración y horror! Leí novelas
interminablemente bondadosas
y tantos versos sobre
el Primero de Mayo
que ahora escribo sólo sobre el 2 de ese mes.
Parece ser que el hombre
atropella el paisaje
y ya la carretera que antes tenía cielo
ahora nos agobia
con su empecinamiento comercial.
Así suele pasar con la belleza
como si no quisiéramos comprarla
y la empaquetan a su gusto y modo.
Hay que dejar que baile la belleza
con los galanes más inaceptables,
entre el día y la noche:
no la obliguemos a tomar la píldora
de la verdad como una medicina.
Y lo real? También, si duda alguna,
pero que nos aumente,
que nos alargue, que nos haga fríos,
que nos redacte
tanto el orden del pan como el del alma.
A susurrar! ordeno
al bosque puro,
a que diga en secreto su secreto
y a la verdad: No te detengas tanto
que te endurezcas hasta la mentira.
No soy rector de nada, no dirijo,
y por eso atesoro
las equivocaciones de mi canto.

De: Pablo Neruda, Memorial de Isla Negra, 1964.
En: José Olivio Jiménez, Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea 1914-1987, Alianza Editorial, 2000.



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Escrito por Carmiña Candido Daverio
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