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Jorge Dubatti, Patricia Díaz Bialet y Juano Villafañe recomiendan BOLETÍN N° 5 EL DESCUBRIMIENTO

Archivado en Revistas literarias • Fecha: 13-06-2007 16:13:28

Fuente: Patricia Díaz Bialet

EL DESCUBRIMIENTO
BOLETÍN N° 5


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En breve tendremos nuestro sitio en la web

www.el-descubrimiento.com.ar



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EL DESCUBRIMIENTO



Domingos de 20:00 hs. a 22:00 hs. por FM 88.7 La Tribu



Un programa para conocer el teatro, la poesía, el cine, la literatura, las artes visuales,

la música.



Con la conducción de Patricia Díaz Bialet, Jorge Dubatti y Juano Villafañe.



La participación especial de José Luis Mangieri, Adolfo Nigro, Eduardo "Tato" Pavlovsky

y Nora Lía Sormani.

Columnistas: Araceli Arreche, Pablo Imen, Marcelo Lo Pinto, Pablo Mascareño,

Grissy Santomauro y Mariano Ugarte.





Las siguientes personalidades han sido entrevistadas en EL DESCUBRIMIENTO: Griselda Gambaro, José Pablo Feinmann, Ulises Gorini, Beatriz Sarlo, Coco Romero, Mauricio Kartun, Guillermo Martínez, Abelardo Castillo, Guillermo Saavedra, Horacio González, Jorge Boccanera, Guillermo Saccomanno, Daniel Veronese, Marcelo Birmajer, Irene Gruss, María Rosa Lojo, Santiago Sylvester, Oscar Terán, Vivi Tellas, Horacio Salas, Andrés Rivera, Juan Sasturain, Mempo Giardinelli, Susana Cella, Tununa Mercado, Omar Pacheco, Sergio Iglesias, Hugo Mujica, Eduardo Belgrano Rawson, Arturo Carrera, Carlos Gardini, Daniel Freidemberg, Horacio López, Javier Cófreces. Florencia Abbate, Claudio Zeiger, Carlos Carbone, Patricia Ratto, Javier Robledo, Mario Gallina, Ángel Elizondo, Javier Adúriz, Daniel Tevini, Débora Vázquez, Daniel Zaballa, Norman Briski, Ivonne Bordelois, Marcelo di Marco, Cipe Lincovsky, Leopoldo Castilla, Alejandro Tantanian, Susana Torres Molina, Antonio Dal Masetto, Carlos de Urquiza, Elena Oliveras, Liliana Heker, Alberto Sava, Leonor Manso, Ester de Izaguirre, Delia Pasini, Jorge Leónidas Escudero, Bruno Morales, Mariana Caviglia, Angélica Gorodischer, Sara Facio, Franco Vaccarini, Gonzalo Sánchez, Ingrid Pelicori, Mario José Grabivker, Osvaldo Bossi, Elvio Vitali, Emilio Villafañe, Omar Aita, Patricio Contreras, Silvia Dabul, Eduardo Jozami, Gerardo Hochman, Leonardo Martínez, Esteban Nicotra, Rita Terranova, Carlos Aprea, Norma Montenegro, Alfredo Lichter, Rafael Spregelburd, Eduardo D'Anna, Elena Bossi, María del Carmen Bianchi, Gabriel Guralnik, Julieta Quirós, Omar Acha.





Se puede escuchar ON LINE a través de la página web www.fmlatribu.com

Para comunicarse con el estudio de aire, se puede llamar al 4866 - 1095 o al 4864 - 0489.



Domingos de 20:00 hs. a 22:00 hs. por FM 88.7 La Tribu

Mensajes: Patricia Díaz Bialet pbialet@ssdnet.com.ar

Jorge Dubatti norayjorge@fibertel.com.ar

Juano Villafañe jvillafa@rcc.com.ar



NOTA 1: Recibimos material de prensa para el programa en FM LA TRIBU, Lambaré 873, Buenos Aires (dejar en cabina del operador).

NOTA 2: Cada programa sorteamos entre nuestros oyentes libros, y/o entradas de teatro.





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Premios Konex 2007: Comunicación-Periodismo


Jorge Dubatti recibió el Premio Konex Diploma al Mérito correspondiente a la década 1997-2006 en la disciplina

Comunicación-Periodismo en la especialidad Crítica Literaria





Fecha de entrega de los Premios Konex - Diplomas al Mérito: septiembre de 2007



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JORGE DUBATTI RECOMIENDA LAS SIGUIENTES OBRAS DE TEATRO




Budín inglés

Idea, Dramaturgia y Dirección: Mariana Chaud

Actores: Marta Lubos, Elvira Onetto, Esteban Lamothe, Laura López Moyano y Santiago Gobernori

Escenografía: Ariel Vaccaro

Iluminación: Matías Sendón

Música: Gabriel Barredo

Vestuario: Cecilia Allassia

Teatro: Del Pueblo

Roque Sáenz Peña 943, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Tel: 4326-3606

Horarios: jueves 21:00 hs.





Cloro

Autor: Víctor Winer

Dirección: Kado Kostzer

Actores: Rita Terranova, Celeste García Satur, Nilda Raggi y Enrique Iturralde

Escenografía y Vestuario: Sergio García Ramírez

Iluminación y Proyecciones: Roberto Traferri

Teatro: Centro Cultural de la Cooperación

Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Tel: 5077-8077

Horarios: sábados 19:00.





El último yankee

Autor: Arthur Miller

Versión: Fernando Masllorens y Federico Gonzalez Del Pino

Dirección: Laura Yusem

Actores: Alicia Berdaxagar, Fernández, Alejandro Awada, Beatriz Spelzini, Aldo Barbero y Nya Quesada

Escenografía: Norberto Laino

Iluminación: Alejandro Le Roux

Música: Cecilia Candia

Vestuario: Gabriela

Teatro: Regio

Córdoba 6056, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Tel: 4772-3350

Horarios: Jueves, sábados 20:30 hs.





Los padres terribles,

Autor: Jean Cocteau

Traducción: Ignacio Apolo

Dirección: Alejandra Ciurlanti

Actores: Mirta Busnelli, Luís Machín, Noemí Frenkel, Nahuel Pérez Biscayart y María Alche

Escenografía: Jorge Ferrari

Luces: Eli Sirlin

Vestuario: Andrea Mercado

Teatro El Cubo

Zelaya 3053, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Tel: 4963-2568

Horario: Jueves, viernes, sábados 21:00 hs. Domingos 19:00 hs.





Loteo

Autor, Dirección: Víctor Winer

Actriz: Rita Terranova

Música Original: Diego Soifer

Teatro: Celcit

Bolívar 825, Buenos Aires, Argentina

Tel: 4361-8358

Horarios: Viernes, sábados 21:00 hs.





Segovia (o de la poesía)

Autor: Jorge Accame

Dirección: Villanueva Cosse

Actores: Antonio Grimau, Mario Pasik, Martín Coria y Villanueva Cosse

Escenografía: Héctor Calmet

Iluminación: Héctor Calmet y Miguel Morales

Vestuario: Carmen y Alfredo Bologna

Teatro: Sarmiento

Av. Sarmiento 2715, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Tel: 4808-9479

Horarios: Jueves, viernes, sábados 21:00 hs.





Teatro para pájaros

Autor: Daniel Veronese

Dirección y Escenografía: Daniel Veronese

Actores: Malena Figó, Diego Gentile, Paola Barrientos, Lautaro Delgado, Leonardo Saggese y Laura López Moyano

Iluminación: Gonzalo Córdova

Teatro: Del Pueblo

Roque Sáenz Peña 943, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Tel: 4326-3606

Horarios: Sábados 23:30 hs.







Y LA SIGUIENTE PRESENTACIÓN


Presentación del libro Filosofía del teatro I. Convivio, Experiencia, Subjetividad, de Jorge Dubatti (Ediciones Atuel). Primera parte de una trilogía destinada a redefinir la teatralidad como acontecimiento a partir de las prácticas escénicas del siglo XX y la actualidad, con especial importancia en el pensamiento de los grandes maestros del teatro argentino. Participan Magaly Muguercia, Carlos Fos, Rafael Spregelburd, Nara Mansur y Juano Villafañe, junto al autor.



Organizan Espacio Literario Juan L. Ortiz y Departamento Artístico de Centro Cultural de la Cooperación.

Fecha: Miércoles 27 de junio, 19: 30 hs.

Lugar: Sala Solidaridad, Centro Cultural de la Cooperación,

Av. Corrientes 1543, Ciudad de Buenos Aires.



Entrada libre y gratuita





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PATRICIA DÍAZ BIALET RECOMIENDA LOS SIGUIENTES LIBROS




APREA, Carlos. Abrigo, La Plata, Ediciones Al Margen, 2006.



CASTILLO, Abelardo. El candelabro de plata y otros cuentos, Buenos Aires, Colección Serie Roja, Alfaguara, 2006.



CERVANTES SAAVEDRA, Miguel de. Pequeño Quijote Ilustrado, Prólogo, Edición y Adaptación de Eduardo Stilman, Dibujos de Luis Scafati, Buenos Aires, De la Flor, 2006.



FUTORANSKY, Luisa. Prender de gajo, Madrid, Calambur, 2006.



PELLEGRINI, Aldo (comp.) Antología de la poesía surrealista, 2° Edición, Compilación, Traducción y Prólogo de Aldo Pellegrini, Buenos Aires, Colección La Lengua del Dragón Argonauta, 2006.



POZZI, Edna. Obra poética (1969-2000), Buenos Aires, Colección Metáfora, Vinciguerra, 2000.



SAKI. Animales y más que animales, Traducción de Margarita Costa, Buenos Aires, Claridad, 2006.



THOMAS, Heather. Papeles de resurrección, Traducción de Patricia Díaz Bialet, Edición Bilingüe, Buenos Aires, Colección Metáfora, Vinciguerra, 2004.







Y LA SIGUIENTE PELÍCULA
(a partir del 5 de julio de 2007 saldrá en formato DVD)




Bialet Massé, un siglo después, de Sergio Iglesias. Basada en el Informe sobre las clases obreras en el interior de la Argentina escrito por mi bisabuelo Juan Bialet Massé en 1904.



a) Sala Ambulante

Las salas ambulantes son una forma de llevar el cine a aquellos lugares que no cuentan con sala de cine convencional. Estas salas son administradas bajo las normativas de exhibición del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Las exhibiciones pueden realizarse en Escuelas, Centros Comunitarios, Sociedades de Fomento, Centros Vecinales, Municipalidades, o cualquier otro lugar que cuente con un sistema de reproducción DVD o VHS. Actualmente la Sala Ambulante CINE OJO tiene a disposición la película "Bialet Massé, un siglo después" de Sergio Iglesias, documental aclamado por la crítica y el público en las 16 semanas que estuvo en cartel. Para solicitar esta película, por favor comunicarse con: CINE OJO Lavalle 1619 3º D (1048) Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Teléfono: +(54 11) 43 71 64 49, Fax: +(54 11) 43 73 82 08, e-mail: cineojo@cineojo.com.ar, produccion@cineojo.com.ar






Y LA SIGUIENTE PÁGINA WEB


http://letras-uruguay.espaciolatino.com

Editor: Carlos Echinope Arce

Email: echinope@adinet.com.uy echinope@gmail.com





Y LAS SIGUIENTES REVISTAS





La Pata de Liebre

Revista Digital de Literatura

Dirección: Aristóteles España

Chile

http://www.lapatadeliebre.cl





El Espiniyo
Revista de Poesía de las Cuatro Estaciones
Dirección: José María Pallaoro

City Bell, Pcia. de Bs. As.

delatalitadorada@argentina.com





Y EL SIGUIENTE BLOG



http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com

Director: Gustavo Tisocco





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El ausente


sobre la piel tendida de la tarde,

sobre el murmullo de los indolentes y desatentos, que nada más pasan,

sobre los párpados cerrados del ausente,

sobre el fino vello de sus manos desplegadas en las rodillas,

sobre las mejillas entibiadas por el tenue sol que las ilumina,

aire

soplo de la vida, fresco silencio en la

calma engañosa del perdido en sí,

pausa entre tormentas,

reencuentro con la propia respiración,

la identidad a partir del propio ritmo,

ceremonia silenciosa del sentido que vuelve,

el ausente respira

una pequeña paz, un breve descanso,

pausa entre tormentas,

ensimismado en su jardín incesante,

allí, en el cerebro, donde transcurre intacto

como era entonces,

escurridiza memoria del deseo más bello,

jardín mecido como nosotros

por este aire

venido de una región que creíamos muerta,

vuelve,

calma perdida, pulso incesante,

y despiértanos

promesas, entusiasmos,

certeza de la próxima mañana,

aire

déjame respirarte

bajo el cielo enrojecido del día que huye,

hacia el oeste del parque, hacia el oeste de la ciudad,

hacia el fin del mundo.



Carlos Aprea, de Abrigo, Al Margen, 2006.



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Esperas


dejar que el fuego se consuma,

íntegro,

y sólo entonces,

recién después,

volver la mirada a las cenizas,



ya no es astucia

ni sublime elegancia,

es cobardía.



Carlos Aprea, de Abrigo, Al Margen, 2006.



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Capítulo III
Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en armarse caballero

(fragmento)



Y, así, fatigado de este pensamiento, abrevió su venteril y limitada cena; la cual acabada, llamó al ventero y, encerrándose con él en la caballeriza, se hincó de rodillas ante él, diciéndole:

–No me levantaré jamás de donde estoy, valeroso caballero, fasta que la vuestra cortesía me otorgue un don que pedirle quiero, el cual redundará en alabanza vuestra y en pro del género humano.

El ventero, que vio a su huésped a sus pies y oyó semejantes razones, estaba confuso mirándole, sin saber qué hacerse ni decirle, y porfiaba con él que se levantase, y jamás quiso, hasta que le hubo de decir que él le otorgaba el don que le pedía.

–No esperaba yo menos de la gran magnificencia vuestra, señor mío –respondió don Quijote–, y así os digo que el don que os he pedido y de vuestra liberalidad me ha sido otorgado es que mañana en aquel día me habéis de armar caballero, y esta noche en la capilla de este vuestro castillo velaré las armas, y mañana, como tengo dicho, se cumplirá lo que tanto deseo, para poder como se debe ir por todas las cuatro partes del mundo buscando las aventuras, en pro de los menesterosos, como está a cargo de la caballería y de los caballeros andantes, como yo soy, cuyo deseo a semejantes fazañas es inclinado.

El ventero, que, como está dicho, era un poco socarrón y ya tenía algunos barruntos de la falta de juicio de su huésped, acabó de creerlo cuando acabó de oírle semejantes razones y, por tener qué reír aquella noche, determinó de seguirle el humor; y así, le dijo que andaba muy acertado en lo que deseaba y pedía, y que tal presupuesto era propio y natural de los caballeros tan principales como él parecía y como su gallarda presencia mostraba; y que él asimismo, en los años de su mocedad, se había dado a aquel honroso ejercicio, andando por diversas partes del mundo, donde había ejercitado la ligereza de sus pies, sutileza de sus manos, haciendo muchos tuertos, recuestando muchas viudas, deshaciendo algunas doncellas y engañando a algunos pupilos, y, finalmente, dándose a conocer por cuantas audiencias y tribunales hay casi en toda España; y que, a lo último, se había venido a recoger a aquel su castillo.

Díjole también que en aquel su castillo no había capilla alguna donde poder velar las armas, porque estaba derribada para hacerla de nuevo, pero que en caso de necesidad él sabía que se podían velar dondequiera y que aquella noche las podría velar en un patio del castillo, que a la mañana, siendo Dios servido, se harían las debidas ceremonias de manera que él quedase armado caballero, y tan caballero, que no pudiese ser más en el mundo.



Miguel de Cervantes Saavedra, fragmento del Capítulo III,

Adaptación de Eduardo Stilman, de Pequeño Quijote Ilustrado, De la Flor, 2006.



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Cartulina de Ljubljana



Ljubljana tiene un río. Más bien modesto si lo comparo con las

desembocaduras del Yangtsé o el Río de la Plata pero para río

que no es de desierto y se seca todo el año menos tres días en que

arrasa todo porque la arena le resbala por el lomo, está normal.

Es río para coronarlo de puentes breves y atravesarlos con paso

de cruzar canal veneciano por pasarelas románticas y otoñales.

Río poco navegable, me parece.

Me gustan las ciudades con nombres, dinero, consonantes y

sonrisas incomprensibles.

Desayuno con achicoria.

Las cañerías del hotel huelen raro, como mi vecino del avión.

De golpe me recuerda la ropa interior de algún amante.

Ese olor entre húmedo y podrido que sobrecoge a la lana

una noche, como si la hubiera portado a cuestas un siglo un

fantasma y no se va nunca de la piel, jamás.

Parece, parece Praga, por el amarillo, el rosa desvahidos de

crema pastelera de la plaza y los castillos, pero sé que no

estoy en Praga.

Chaparritos, los bolivianos en las ciudades del norte tocan el

cuatro, el charango, la quena. De preferencia los fines de

semana y cerca de los grandes almacenes. ¿Cómo llegaron

con sus cuecas, sus agudeces, la quemazón de sus caras de

otros vientos y sus ponchos al centro de Ljubljana?

¿Cuando el invierno arrecia dónde emigran? ¿Hacen nido

con las cigüeñas en los campanarios del sur?

En la gran plaza del mercado muchos puestos venden velas.

Cirios de colores en plástico rojo, en vidrio blanco con

cristos con corona de espinas y sangrando. De todos los

tamaños. Vírgenes menos.

Pimientos grandes y brillantes, bordeaux, bermellón, verde

delicado en guirnaldas, como oriflamas, como joyas.

Bananas ensartadas.

Algunos repiten que las probaron recién después de la guerra,

para mí los sabores nuevos fueron kiwis, paltas, endivias y

chirimoyas.

Ljubljana la de cera, miel y hierbas.

Cerca está Celje, quién sabe el castillo de la Bathory, digo

quién sabe porque las pronunciaciones y los mapas me

intranquilizan.

No toda ruina sombría cobijó serial killers. Te concedo el

beneficio de la duda, Celje.

En un kiosko un racimo de hombres come arenques a las

nueve de la mañana, en otro lugar también del norte vi que

se las deslizaban de la mano al garguero, como las focas en

el zoo, me parece que era un sábado en la calle mayor de

Estocolmo o de Rotterdam. Pero la gente no hace gracias.

No me acuerdo qué soñé ni deseé en Ljubljana. Pero no estoy

muy segura.

En realidad no estoy segura de nada, salvo de respirar. A veces.



Luisa Futoransky, de Prender de gajo, Calambur, 2006.



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Por mano ajena



En la plaza del Ayuntamiento de Cádiz, el sábado a medianoche

Tamar, de 19, falleció degollada a manos de Miriam, de 21.

La reyerta fue por celos.



El Concejal de Seguridad, Francisco Carnota, expresó

consternación por el incidente, insistió en tal calificación,

protagonizado por las jóvenes gaditanas.



“Es un acto desagradable, dijo, es incomprensible que se

llegue a tan fatal extremo por causas que no son tan importantes,

como un asunto amoroso.”



Bíblicas la veinteañeras. Estúpido el concejal. Eficaz el

punzón. Cebadas, las palmeras de la plaza esperan, penachos

al viento, la próxima tragedia, cruza de arideces y demencia

lunar.



Luisa Futoransky, de Prender de gajo, Calambur, 2006.



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El pozo



La incliné suavemente sobre el pozo

el pozo escamado de plata con su nudo de cuervos

Le mostré, hacía frío, los altos pinos

ardiendo en la tarde

y la corrosión secreta del diamante

su desolado corazón de barro



Estuve por largas noches

hablándole una lengua de malvados

erosionando su fina piel

con agujas de odio

llevándola hasta la sed última

con las rodillas sangrantes

y la hice caminar por las casas desiertas

que sostienen el retrato

de la abuela muerta



Le hablé de otras canciones perdidas

y de la alegría que se fatiga

en las prisiones

y en los pasillos de la melancolía

Con un polen dorado

la vestí para una dulce partida

recortando sus cabellos

que olían a espliego

y cosiendo túnicas blancas

para deslizar sobre sus hombros estrechos



Ella, tan dulce, con su cara de infante

idiota

caminaba sin dolor entre razones y dudas

Ayer se ha ido

Me ha dejado tan sola

En el pozo gimen cuervos asustados

y una columna de humo rosa

sube en las mañanas de sol



A veces, también, alguien canta.



Edna Pozzi, de La última palabra no la tiene la muerte, en Obra poética 1969-2000, Vinciguerra, 2000.



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V


a veces cuando Cecilia

se sienta a leerme Giácomo Leopardi

y estoy como resguardada en sus ojos verdes

cálidamente secreta y lejana

pienso en las palabras que están detrás de las cosas

acechando en su dignidad de pétalo

y como ya pronto podré ordenar

este confuso episodio de poemas

y lograr cierto orden cierta eternidad

lineal pero a la vez tibia

en esa zona donde ahora Cecilia

pregunta si me duelen las piernas

y hay como un hilo de hojas verdes

temblando en el cielo de octubre



Edna Pozzi, de Días de luto con Cecilia, en Obra poética 1969-2000, Vinciguerra, 2000.



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Tanto soñé contigo


Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.

¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar sobre esa boca el nacimiento de

la voz que quiero?

Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre mi pecho cuando abrazan tu

sombra, quizá ya no podrían adaptarse al contorno de tu cuerpo.

Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y me gobierna desde hace días y

años, seguramente me transformaré en sombra.

Oh balances sentimentales.

Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar. Duermo de pie, con mi cuerpo

que se ofrece a todas las apariencias de la vida y del amor, y tú, la única que cuenta

ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente y tus labios que los primeros

labios y la primera frente que encuentre.

Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de tu fantasma que ya no me resta

sino ser fantasma entre los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que

siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.

A la mystérieuse


Robert Desnos, de Corps et Biens, en Antología de la Poesía Surrealista, Argonauta, 2006.



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Cartero cheval


Nosotros los pájaros que encantas siempre desde lo alto de esos belvederes

Y que cada noche no formamos más que una rama florecida de tus hombros a los brazos de

tu carretilla bienamada

Que nos desprendemos más vivos que centellas de tu muñeca

Somos los suspiros de la estatua de cristal que se incorpora cuando el hombre duerme

Y brechas brillantes se abren en su lecho

Brechas por las que pueden percibirse ciervos de cuernos de coral en un claro del bosque

Y mujeres desnudas en lo profundo de una mina

Recuerdas te levantabas entonces descendías del tren

Sin una mirada para la locomotora presa de inmensas raíces barométricas

Que se queja en la selva virgen con todas sus calderas doloridas

Sus chimeneas con humo de jacintos y movida por serpientes azules

Te precedíamos entonces nosotros las plantas sujetas a metamorfosis

Que cada noche hacíamos signos que el hombre puede sorprender

Mientras su casa se desploma y se sorprende ante los engranajes singulares

Que busca su lecho con el corredor y la escalera

La escalera se ramifica indefinidamente

Conduce a una puerta de haces de heno se abre de pronto sobre una plaza pública

Hecha de dorsos de cisnes una ala abierta para el pasamano

Gira sobre sí misma como si fuera a morderse

Pero se contenta con abrir bajo nuestros pasos todos sus escalones como gavetas

Gavetas de pan gavetas de vino gavetas de jabón gavetas de espejos gavetas de escaleras

Gavetas de carne con empuñaduras de cabellos

A la hora precisa en que millares de patos de Vaucanson se alisan las plumas

Sin volverte tomabas la llana con que se hacen los senos

Te sonreíamos nos enlazabas por el talle

Y tomábamos las actitudes según tu placer

Inmóviles para siempre bajo nuestros párpados tal como la mujer gusta de ver al hombre

Después de haber hecho el amor.



André Breton, de Le revolver à cheveux blancs, Traducción de César Moro,

en Antología de la poesía surrealista, Argonauta, 2006.



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La belleza escandalosa


“La reina, señores...” anunció un fulano, sombríamente grotesco. Empujada por la calle a patadas, Su Graciosa Majestad rodó con un ruido de tonel sobre el pavimento azul. Por lo demás, era sólo una forma hueca, vestida con piel de trucha, que contenía un ratoncito chillón.

Bajo un cielo todo de gas, el muro del palacio se desgarró como una viejísima cortina, y quedaron paños deshechos, la ropa interior, la ceniza. Los rostros postizos y las desnudeces postizas dejadas por los comensales provocan una galante turbación, bajo un pelo de perro y un cabello de mujer. En la avenida están rugiendo los leones; la lluvia es cálida, a pesar del invierno.

Sea lo que fuere. En cuanto a vosotros, transeúntes y flores públicas, débiles mentales, fieles, protegidos por la apostura y por la canción, vosotros habéis seguido con precisión las órdenes impartidas que hablaban de husmear y discernir la belleza escandalosa.



André Pieyre de Mandiargues, de Astyanax, Traducción de Aldo Pellegrini,

en Antología de la poesía surrealista



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La Ventana Abierta
(fragmento)


–Mi tía bajará en un momento, Mr. Nuttel’ –dijo una muy aplomada jovencita de quince años–, entretanto debe tratar de soportarme a mí.

Framton Nuttel se esforzó por decir lo apropiado para halagar debidamente a la sobrina sin dejar de tener en cuenta a la tía que estaba por venir. En su fuero interno dudaba más que nunca de que esas visitas formales a una sucesión de desconocidos hicieran mucho para contribuir a la cura de sus nervios, a la que se suponía que se estaba sometiendo.

–Ya sé lo que sucederá’ –había dicho su hermana cuando se preparaba a viajar a su retiro rural–, ‘te recluirás allí y no hablarás con nadie, y tus nervios estarán peor que nunca a causa de la depresión. Te daré cartas de presentación para toda la gente de allí que conozco. Algunos de ellos, en la medida en que me acuerdo, eran muy simpáticos.

Framton se preguntaba si Mrs. Sappleton, la señora a quien estaba presentado una de las cartas de presentación, pertenecía a la clase de los simpáticos.

–¿Conoce a mucha gente por aquí? –preguntó la sobrina, cuando consideró que habían

tenido una suficiente dosis de silencio.

–Casi nadie –dijo Framton–. Mi hermana estuvo parando aquí, en la rectoría, sabe, hace unos cuatro años, y me dio cartas de presentación para algunas personas del lugar.

Pronunció la última frase en un tono de evidente arrepentimiento.

–¿Entonces no sabe prácticamente nada acerca de mi tía? –prosiguió la aplomada jovencita.

–Sólo su nombre y dirección –admitió el visitante. Se preguntaba si Mrs. Sappleton estaba casada o era viuda. Algo indefinible en la habitación parecía sugerir la presencia masculina.

–Su gran tragedia sucedió hace justamente tres años’ –dijo la niña–, eso sería posterior a la época de su hermana.

–¿Su tragedia? –preguntó Framton; en cierto modo, en este apacible lugar de campo las tragedias parecían fuera de lugar.

–Usted puede asombrarse de que dejemos esa ventana abierta de par en par en una tarde de octubre –dijo la sobrina señalando una gran ventana francesa que se abría al jardín.

–Está bastante cálido para esta época del año –dijo Framton–. ¿Pero tiene algo que ver esa ventana con la tragedia?

–Por esa ventana, hace exactamente tres años, su esposo y sus dos jóvenes hermanos salieron para un día de caza. Nunca volvieron. Al cruzar un brezal en dirección a su lugar favorito para acechar sus presas, quedaron los tres hundidos en un pantano traicionero. Ese verano había sido terriblemente húmedo, y lugares que habían sido seguros otros años cedieron de pronto sin aviso. Sus cuerpos nunca fueron recuperados. Ésa es la parte horrible del asunto –aquí la voz de la niña perdió su acento aplomado y se hizo entrecortada y humana–. La pobre tía siempre piensa que volverán algún día, que ellos y el pequeño perro de aguas castaño que se perdió junto con ellos entrarán por esa ventana como acostumbraban hacer. Por eso esa ventana queda abierta de par en par hasta que oscurece por completo. Pobre querida tía, me ha contado a menudo cómo salieron, su esposo con su impermeable blanco en el brazo y Ronnie, su hermano menor cantando Bertie ¿por qué saltas? como hacía siempre para fastidiarla, porque ella decía que le ponía los nervios de punta. Sabe, algunas veces, en tardes tranquilas y silenciosas como ésta, tengo casi el horripilante sentimiento de que todos ellos entrarán por esa puerta...



Saki, fragmento de “La ventana abierta”, Traducción de Margarita Costa,

en Animales y más que animales, Claridad, 2006.



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La fiesta de Némesis

(fragmento)



–Es una suerte que el día de San Valentín haya pasado de moda –dijo Mrs. Thackenbury– ya con Navidad, el Año Nuevo y la Pascua, para no contar los cumpleaños, hay bastantes fechas para conmemorar. Traté de evitarme molestias en Navidad enviando flores a todos mis amigos, pero no funcionó; Gertrude tiene once invernaderos y alrededor de treinta jardineros, de modo que habría sido ridículo enviarle flores a ella, y Milly acaba de abrir una florería, de modo que también estaba fuera de cuestión en ese caso. El estrés de tener que decidir de prisa qué regalar a Gertrude y a Milly justamente cuando pensaba que me había sacado por completo de encima el problema arruinó mi Navidad, y después la monotonía de las cartas de agradecimiento: “Muchísimas gracias por sus preciosas flores. Tan amable de su parte acordarse de mí.” Por supuesto, en la mayoría de los casos no había pensado en absoluto en los destinatarios; sus nombres estaban anotados en mi lista de “gente que no debe omitirse”. Si confiaba en acordarme de ellos cometería algunos terribles errores de omisión.

–El problema es –dijo Clovis a su tía– que todos estos días de recuerdos forzados machacan tan persistente sobre un aspecto de la naturaleza humana e ignoran enteramente el otro; es por eso que se hacen tan artificiales y poco significativos. En Nueva York para Navidad las convenciones envalentonan y alientan a enviar efusivos mensajes de optimistas deseos de felicidad y afecto servil a personas a quienes rara vez invitarías a almorzar a menos que alguien te hubiese fallado a último momento; si estás cenando en un restaurante la noche de fin de año en Nueva York, te está permitido y se espera de ti que unas tus manos a las de los demás y cantes For Auld Land Syne con extraños que no has visto nunca antes y no querrías volver a ver otra vez... Pero ninguna libertad es permitida en la dirección opuesta.

–¿Dirección opuesta? ¿Qué dirección opuesta? –inquirió Mrs. Thackenbury.



Saki, fragmento de “La fiesta de Némesis”, Traducción de Margarita Costa,

en Animales y más que animales, Claridad, 2006.



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Noticias tardías desde Nuncatehundas


una pareja se casa luego se zambulle

treinta y cuatro incendios arden desatendidos

adolescentes prenden fuego a autos robados por diversión

una mezcla tóxica definiendo momentos:

la madre perfecciona su amnesia

la hija examina su desempeño:

“entré en una cabina negra, me dieron

algunas líneas y las leí”

esa mezcla tóxica de revólveres, drogas

un millón de animales con pánico

la sangre siente la raza en el extraño

tiempo presente que las noticias usan

en Kosovo bombas impactan un cementerio

matando a diez personas de luto, la anarquía

apalea en el pecho de esa niña

que usaba un tren “para estar con los ángeles”

la hija se anota para recibir leche, agua, nafta

esa mezcla tóxica que define los momentos

grietas que ni siquiera la gravedad puede llenar:

“yo soy una de ustedes y ser una de ustedes

es ser y saber lo que soy y lo que sé”

ella come pan blanco y manteca, toma

leche, inhala la dicha entre el ser

y el saber, flota en el fuego, el agua el aire,

navega desnuda,

la televisión encendida,

segura de estar

en el paraíso, la prueban a cada minuto.


Heather Thomas, Versión de Patricia Díaz Bialet, de Papeles de Resurrección,
Vinciguerra, 2004.

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Estoy legalmente ciega (muchos lo están) siempre en un automóvil demasiado tarde, con miedo demasiado rápido me doy vuelta, ahora los sospechosos caminan por la línea vedada ninguno puede cruzar esta cinta o esta escena del crimen, lógica del mercado como cuando uno existe el otro no puede existir, el aire enredado alrededor tantos desaparecidos tanto polvo tanto soportar las noticias que no podías soportar en la habitación de deseo y cuchillos de aire y nudos colgando y apariencias tejidas en la habitación de fuego, habitación de agua, habitación de nubes, habitación de hambre y sed, habitación de pulso, habitación de sexo, habitación de guerra, la infinita habitación de palmas y gatos, habitación de hueso, habitación de médula, habitación de ojo de terciopelo magenta y jade en mi cuerpo el trono trato de cruzar.

Heather Thomas, Versión de Patricia Díaz Bialet, de Papeles de Resurrección,
Vinciguerra, 2004.


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Capítulo I: El Obrero Criollo

(fragmento)



“El capitalista extranjero no ha mirado al país sino como campo de explotación pasajera y usuraria: ha entregado las gestiones a personas que no miran sino el alto dividendo, como medio de asegurar sus puestos, sin reparar en los procedimientos, cayendo no pocas veces en hacerlo redundar en provecho propio; que al fin y al cabo el que extrema para otros, cae en la cuenta de que algo debe quedar para él, y obtiene así dividendos que pudieran duplicarse con administraciones más racionales. Nada han hecho para mejorar al país ni siquiera sus propias industrias; todos ven que el país progresa, pero a pocos les ocurre preguntar: ¿qué es lo que debiera haber progresado, si esas administraciones no hubieran estrujado a sus propios obreros, no hubieran estrujado a la producción, a la que hacen cuanto pueden para no dejarle sino lo indispensable para que no muera? ¿Qué es lo que esos capitales habrían ganado, si hubieran hecho sus gerentes algo siquiera para el propio beneficio de la empresa, sometiéndose a la ley y llenando los objetos de la concesión honradamente?”



Juan Bialet Massé, fragmento del Capítulo I, “El Obrero Criollo”,

de Informe sobre las clases obreras en el interior de la Argentina,

Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1985.



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Capítulo II: El territorio nacional del Chaco

(fragmento)



“Se habla de expulsar indios; y ¿con qué derecho? ¿Acaso el nacido en la tierra, víctima de una conquista injustificada, por más que la aprovechemos, el dueño diez veces secular de la tierra no está amparado por la Constitución? Si delinque, para castigarlo hay tribunales; y sin no los hay, deben crearse, atendiendo á esta necesidad primordial, base principal de la justicia.

He leído y leo que hay quien pide guerra y exterminio; pero ese ultraje á la humanidad no ha de cometerse por una nación civilizada, que no se contenta con figurar en el común de las naciones, sino que aspira á ocupar y ocupará un lugar entre las que marcan eras de grandes civilizaciones.

¡Una hecatombe de 40.000 hombres y de 60.000 mujeres y niños inocentes! ¡No se piensa en lo que se dice, hay un extravío de la razón!

Lejos de mí un sentimentalismo jeremíaco; he visto el abuso y el delito; veo la Constitución y las leyes, y me hago eco del clamor de la justicia. Lo que sucede con el indio no es más que la exageración de la causa de lo que se hace con el criollo en aquellas apartadas regiones; el malón del indio no es ahora tan grave ni tan frecuente como la cuatrería, ni la sublevación del indio es más perniciosa que la revolución política. ¿Se querrá exterminar al pueblo entero? ¿Con quién se quedarán los exterminadores? ¿y de qué vivirán? ¿Traerán una falange de ángeles del cielo para hacer un nuevo pueblo?”



Juan Bialet Massé, fragmento del Capítulo II, “El Territorio Nacional del Chaco”,

de Informe sobre las clases obreras en el interior de la Argentina,

Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1985.



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Capítulo VI: El azúcar

(fragmento)



Una sociedad que trasciende inteligencia, alta cultura y distinción, mujeres como ángeles, de ojos de azabache y aires de oriental, con sueños y prácticas de artista. Tal es la superficie de ese jardín hermoso, tal es lo que el viajero lleva de Tucumán.

2. Pero el sociólogo, que busca lo que hay en el fondo, la verdad, encuentra que si por fuera ríe, por dentro lleva dolores que corroen, cánceres que devoran, miseria y vicio, injusticia y malestar, y tanto.

En Tucumán se extrema la explotación del pobre, el martirio de la mujer y la primera fuerza del niño.

La lavandera y la planchadora viven mal, pero viven; la costurera agoniza; los niños se acaban en flor, después de una niñez mísera, si es que salen vivos del claustro materno; y el obrero del ingenio, el peón, se deja llevar por la proveeduría el 40 por 100 de sus escasos jornales; y no son pocos los que en la ciudad misma sufren del mismo mal.

Pudiera tachárseme de apasionado y hasta podría creerse que un afán de crítica me mueve. Para evitar toda susceptibilidad, voy a servirme de un precioso librito titulado La mortalidad infantil en Tucumán, publicado por el señor Paulino Rodríguez Marquina, digno de todo elogio y ¡ojalá que cada provincia tuviera media docena de hombres como él, para sacarlas del marasmo y postración en que yacen!

Es preciso poner las llagas al descubierto, si se quiere curarlas; el falso pudor, como el falso patriotismo, como la falsa virtud, creen que es mejor tapar la lepra con un traje lujoso y de aparato; desgraciadamente eso es lo general.

Las observaciones y cifras del señor Rodríguez Marquina, por desgracia son exactas, en lo que he podido ver y comprobar; pero como veremos luego, pierde de vista una de las causas principales, para mí la primera: el jornal insuficiente y muy inferior a la ración mínima, que el habitante de Tucumán necesita para poder vivir.



Juan Bialet Massé, fragmento del Capítulo IV, “El azúcar”, de Informe sobre las clases obreras en el interior de la Argentina,

Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1985.



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Letras Uruguay. Espacio Latino

Editorial



Letras-Uruguay ha llegado a los cuatro años de vida !!! Más de 70 escritores de 14 países americanos se encuentran en esta histórica página inicio. Cabe acotar que 67 escritores aportaron sus trabajos intelectuales, en muchos casos inéditos y, en algunos, especialmente escritos para la ocasión.

Por vez primera todos los escritores, sin importar la nacionalidad, se encuentran en igualdad de condiciones en página inicio; ya era hora.

El puente cultural entre Uruguay y Argentina sigue abierto y, felizmente, cada vez más sólido.

Durante estos cuatro años he trabajado solo, sin apoyo económico alguno. Hoy, como regalo de cumpleaños, me he enterado, sin permitirme ver el expediente, que la Intendencia Municipal de Montevideo le ha negado la Declaración de Interés Municipal y un aporte económico, por única vez; dicha solicitud había sido realizada el 6 de diciembre del 2006.

Es llamativo que la cultura oficial pareciera ignorar la importancia de este instrumento que es Internet. La mayoría de los museos, por ejemplo, carecen de página web; cualquiera lo puede verificar.

Letras es la muestra de lo que se puede hacer con ganas de trabajar; lo cual seguiré haciendo pese a todos los pesares.

Agradezco a todos los escritores y a los miles de visitantes en el mundo entero que me acompañan a diario.

Un saludo agradecido para todos.



Carlos Echinope Arce

Editor y único personal de Letras.



Carlos Echinope Arce, en http://letras-uruguay.espaciolatino.com



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La Pata de Liebre
Revista Digital de Literatura

http://www.lapatadeliebre.cl



Historia

LA PATA DE LIEBRE, es un Proyecto Cultural que nació el 5 de octubre de 1985 en la ciudad de Santiago. Su principal objetivo fue difundir la creación literaria que se desarrollaba durante el período de la dictadura y dar espacio a la Generación NN, literatura emergente creada por jóvenes que habían empezado a escribir a partir de 1973, en las prisiones y cárceles, universidades, sindicatos, centros de estudios, y en el exilio.



Su equipo de colaboradores estuvo conformado por Jorge Teillier, Humberto Díaz Casanueva, Rolando Cárdenas, Ramón Díaz Eterovic, Alvaro Ruiz, Juan Cámeron, Walter Garib, Mario Ferrero, Teresa Hamel, Luis Sánchez Latorre, Stella Díaz Varín.



En el exterior participaron Galvarino Santibáñez (Suecia); Jorge Campero (Bolivia); Leonora Vicuña (Francia); Mauricio Electorat y Sergio González (España); Roberto Bolaño (México); Patricio Mason (Canadá); Hernán Valdés (Alemania); Juan Armando Epple (Oregón); Steven White (Nueva York).



En regiones fueron colaboradores de La Pata de Liebre, Carlos Alberto Trujillo y Renato Cárdenas, Grupo “Aumen”, de Castro; Clemente Riedemann (Puerto Varas); Sergio Mansilla (Osorno); Jorge Torres Ulloa (Valdivia); Elicura Chihuailaf (Temuco); Tomás Harris (Concepción); Alejandro Pérez (Valparaíso); Arturo Volantines (La Serena); Eduardo Díaz (Antofagasta); Marino Muñoz Lagos (Punta Arenas).



Consejo editorial

Director: Aristóteles España.

Gonzalo Rojas, Premio Nacional de Literatura 1992, Premio “Cervantes” 2004; Alfonso Calderón, Premio Nacional de Literatura 1998; Raúl Zurita, Premio Nacional de Literatura 2000; Volodia Teitelboim, Premio Nacional de Literatura 2002; Armando Uribe Arce, Premio Nacional de Literatura 2004.



Comité editorial

Elvira Hernández, Teresa Calderón, Verónica Zondek, Carmen Berenguer, Alicia Salinas, Yenny Paredes, Jaime Quezada, Tulio Mendoza, Pavel Oyarzún, Roberto Rivera, Juan Antonio Massone, Jorge Etcheverry, Gregorio Angelcos, Alfredo Lavergne, Hernán Miranda, José Angel Cuevas



Algunos de los Contenidos de La Pata de Liebre

Entrevistas: Alvaro Ruiz, poeta chileno-canadiense / Literatura de Latinoamérica: Anahi Lazzaroni, poeta argentina / Literatura de Latinoamérica: Daniel Chirom, desde Buenos Aires / Literatura de Chile: Bruno Serrano, desde Valdivia / Literatura de Latinoamérica: Marta Aponte, desde San Juan / Literatura de Chile: Jorge Lagos Nilsson, poeta chileno-venezolano / Literatura de Latinoamérica: Yolanda Arroyo, desde Puerto Rico / Literatura de Latinoamérica: Milagros Terán, desde Nicaragua / Literatura de Chile: Miguel De Loyola / Literatura: Por culpa de los dioses, Flora Andrade / Entrevista con Elizabeth Neira, artista chilena, por Aristóteles España / Crónicas del Director, desde Bruselas, entrevista con Pablo Varas, poeta chileno / Literatura: Marcela Muñoz, Poemas Inéditos / Crónicas Literarias, Carlos Trujillo, poeta fundador del taller “Aumen”, Chile / Literatura: Patricia Díaz Bialet, escritora argentina, exclusivo desde Buenos Aires / Literatura: Juan Garrido Salgado, Poemas Inéditos desde Australia / Crónicas: Homenaje a Sara Astica, actriz chilena, Por Martín Faunes Amigo / Literatura de Latinoamérica: Julio Pazos, poeta ecuatoriano, Especial desde Quito / Literatura de Chile: Heddy Navarro, poemas desde Valdivia / Crónicas: Revolución Bolivariana, Por Ricardo Angel Cardona / Desde Brasil, entrevista con Antonio Miranda, ensayista, novelista, por Aristóteles España / Crónicas: entrevista con Vicky Larrain / Crónicas: Juan Antonio Massone, por Benedicto Gonzalez Vargas / Literatura: Marita Troiano, poeta peruana / Literatura: Eva/Adan y otros cuentos, Reinaldo Edmundo Marchant / Literatura: Clara Bella Ventura, desde Colombia / Crónicas: XXII Feria del Libro en La Serena, 2007, Gabriel Canihuante / Literatura: Francesca Randazzo, Desde Tegucigalpa / Literatura: Reinaldo Sandoval, poemas eróticos /



tomado de http://www.lapatadeliebre.cl

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El Espiniyo,

Revista de poesía

de las cuatro estaciones

Año 2, N° 4,

Otoño, Invierno,

2006



Sumario:

Entrevista y Poesía inédita: Juan Carlos Moisés

Educación y poesía: La poesía como continente, por Héctor E. Martínez

Poemas: Idea Vilariño

Opinión: Escribir para nadie, por Daniel Freidemberg

Poesía inédita: Patricia Coto, Alfredo Fressia

Entrevista y poemas: Mariano García Izquierdo

Señales de vida

Ensayo: Cartografía de Mandala, por Gustavo Martínez Astorino

Libros: Vilariño, Oterño, Pallaoro, Pilía, Schmidt

Caminitos en la maleza / Correo



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Si alguna vez...



Si alguna vez no pudieras escucharme

tan solo le hablaría a mi silencio

susurro de campanas sin badajo repicando en tus oídos

todas las palabras que no supe decirte aún enamorado



Si alguna vez no tuviera para ti un sueño nuevo

te soñaría con alguno no cumplido

cielo sin piel cubriéndome de espanto

si a tientas tuviera que buscarte en las tinieblas



Si alguna vez de ningún modo pudiera hablarte

ni soñar que me esperas todavía

seguramente me habría muerto oyendo

la insoportable leyenda del olvido.





(Jorge Orozco, en http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com/2007_04_01_archive.html )





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JUANO VILLAFAÑE RECOMIENDA LOS SIGUIENTES LIBROS




ACHA, Omar. La nación futura. Rodolfo Puiggrós en las encrucijadas argentinas del siglo XX, Buenos Aires, Eudeba, 2006.



D’ANNA, Eduardo. Nadie cerca o lejos. El centralismo cultural en la Argentina, Rosario, Identydad, 2005.



DUBATTI, Jorge. Filosofía del teatro I. Convivio, experiencia, subjetividad, Buenos Aires, Atuel, 2007.



IVO, Ledo. Los murciélagos. Antología, Traducción de Marcela Terán y Adán Méndez, Santiago, Chile Poesía, 2005.



JOZAMI, Eduardo. Rodolfo Walsh. La palabra y la acción, Buenos Aires, Colección Militancias, Norma, 2006.



MIESES BURGOS, Franklin. El ángel destruido, Santo Domingo, Ferilibro, 2007.



PAVLOVSKY, Eduardo. Resistir Cholo. Cultura y política en el capitalismo, Buenos Aires, Colección Fichas para el Siglo XXI, Topía, 2006.



QUIRÓS, Julieta. Cruzando la Sarmiento. Una etnografía sobre piqueteros en la trama social del sur del Gran Buenos Aires, Buenos Aires, Antropofagia, 2006.







Y LA SIGUIENTE REVISTA



Nómada.
Revista de la Universidad Nacional de San Martín
Dirección: Jorge Boccanera

San Martín, Pcia. de Buenos Aires

nomada@unsam.edu.ar





Y EL SIGUIENTE SITIO WEB (en elaboración)



www.el-descubrimiento.com.ar





Y EL SIGUIENTE CD



De este lado. Intérprete, arreglos y dirección musical: Hugo Fumero. Músicos invitados: León Gieco, Gabriel Spiller, Martín Telechaski, Pepa Vivanco y otros, Buenos Aires, Unión de Músicos Independientes, 2007.



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Epílogo

(fragmento)



Como sea que se observe el periplo político-intelectual de Puiggrós, esa trayectoria permite esbozar el perfil singular del marxismo en América Latina. Según la historia de las ideas en Europa propuesta por Perry Anderson, la derrota de los proyectos revolucionarios hacia 1923 condujo a una retracción de la intelectualidad marxista hacia la especulación filosófica o al ámbito académico, en un enclaustramiento que caracterizó al resto del siglo XX en occidente.12 El ánimo nacional-popular que incidió en las diversas variantes del marxismo en Latinoamérica, en cambio, lo mantuvo ligado a la voluntad política, a la praxis. El caso del peruano José Carlos Mariátegui demuestra que la cronología de una historia del marxismo en el subcontinente es muy otra que la europea; cuando en Europa los intelectuales se recluían en los gabinetes de estudio, en Latinoamérica comenzaban una extensa obra de interpretación y militancia. Mientras en Europa ganaban terreno los espíritus de tragedia y no-totalidad, en América Latina el materialismo histórico dio nacimiento a inquietudes que vertidas en la historiografía, la literatura o directamente en la política, aspiraron a hacerse realidad material en el seno del pueblo.

La tardía divergencia entre marxismo y práctica política en América Latina no se explica únicamente por la “crisis del marxismo” o por los cambios estructurales de las últimas décadas (es indiscutible que esos ingredientes histórico-teóricos añadieron motivos decisivos). La escisión fue en parte un subproducto de la era de las dictaduras, que va del golpe contra Joao Goulart en 1964 al fin del régimen de Augusto Pinochet en 1990. Aunque en ese proceso las asincronías latinoamericanas fueron significativas, luego de la obra contrarrevolucionaria castrense (no importa si real o imaginariamente ocasionada) los intelectuales comenzaron a devenir académicos, e incluso quienes continuaron como marxistas tendieron a separarse de la praxis política concreta. En el caso argentino, el compromiso militante del marxismo comenzó a zozobrar el 1976. La apertura de oportunidades universitarias en el exilio o en la Argentina después de 1983, profundizó la metamorfosis cultural.

Para Puiggrós, la pretensión de realizar una tarea intelectual “crítica”, pero exenta de una práctica política, constituía un escándalo. Él participó apasionadamente en su época, plena de esperanzas e ilusiones, donde las dos metas que delimitaron su horizonte político, el socialismo y la liberación nacional, parecían realidades posibles.



12. P. Anderson, Consideraciones sobre el marxismo occidental, México, Sigo Veintiuno, 1987; ídem, Tras las huellas del materialismo histórico, México, Siglo Veintiuno, 1988.



Omar Acha, fragmento de “Epílogo”

de La nación futura. Rodolfo Puiggrós en las encrucijadas argentinas del siglo XX, Eudeba, 2006.



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Changing Rosario

(fragmento)



Fito Páez es rosarino, y para los rosarinos es fácil ver que algo está cambiando en la cultura argentina. Durante décadas, Rosario fue considerada una ciudad “carente” de cultura, una chacra asfaltada, una ciudad fenicia; los apelativos abundaban, y los propios rosarinos se plegaban sin mayor resistencia a aplicárselos a sí mismos, excepto cuando el orgullo local exigía una negación obtusa pero indispensable para mirar al resto de nuestros compatriotas a los ojos. Aún en este caso, sin embargo, sabíamos que todo era verdad.

Pero era una verdad sorprendente: Rosario no era una minúscula población aislada en el interior del territorio, uno de esos lugares donde las novedades y las influencias tardan años en llegar por culpa de las malas comunicaciones; era, por el contrario, la segunda ciudad argentina más poblada, y estaba situada en la zona más desarrollada y mejor conectada con el resto de la nación y con el exterior; el nivel de vida y de educación era uno de los mejores del país en general; artistas y pensadores no faltaban; y es sabido que la prosperidad económica –cuya existencia era la base de la acusación– produce como resultado siempre un correlativo florecer cultural. Y sin embargo, no se le conocía una identidad definida ni manifestaciones culturales importantes: era fenicia.

Esta insólita caracterización podía constatarse advirtiendo que nadie, prácticamente nadie, en la ciudad, hablaba de ella, como no fuera para quejarse de problemas municipales o de coyunturas políticas; siempre referenciándose –en situación de inferioridad, por supuesto– con la metrópolis: que Buenos Aires tiene esto, que en Buenos Aires no pasa lo otro...

Alguna pasajera pasión por las efemérides traía como consecuencia la imposición de algún nombre de calle con resonancias locales, ante la indiferencia del público. Algún estudio señalaba por enésima vez que en la ciudad había vivido, padecido, producido, algún artista, algún científico, algún pensador de valía. Tampoco en este caso la rememoración quebraba la general indiferencia. Esos nombres ni siquiera estaban olvidados: no se les daba importancia, sencillamente. ¿Qué ocurría? ¿Queríamos ser así?

Por cierto, esa sensación de carecer de una identidad y de una cultura propias ocurría en muchas ciudades pequeñas del país, pero en este caso ello era lógico: los elementos correspondientes eran muy escasos, la edad del asentamiento no permitía inventariar muchos antecedentes, la cantidad de pobladores no generaba aún un sector específicamente dedicado a lo cultural –la educación de sus hijos era lo más que podían permitirse–. En las ciudades de cierta antigüedad e importancia, sin embargo, aunque con rasgos inequívocamente restringidos a su zona de influencia, estos elementos existían; y no hablar de Buenos Aires, cuya identidad avasalladora generaba una cultura envidiada en todo el mundo hispanoamericano. Buenos Aires exportaba sus productos espirituales; y, amén de eso, se los proporcionaba a todo el resto del país cuando hacía falta. Y por cierto que en Rosario siempre hacía falta; de manera que las necesidades espirituales de los rosarinos se satisfacían, generalmente, con esos productos nacidos al pie del Obelisco.

Pero hace unos veinte años, todo empezó a transformarse. Hasta los más escépticos, hasta los más acostumbrados, tuvieron que aceptar que había ciertos cambios en la cultura de Rosario, y que esos cambios estaban inequívocamente relacionados con la formación, se diría que espontánea, de una identidad.

Por empezar, se hablaba de Rosario. De su pasado surgían mitos; elementos conocidos por todos, jamás usados con alguna significación especial, se volvían representativos: el Che Guevara y Alberto Olmedo habían nacido aquí; el río gustaba a los extranjeros (por ejemplo, al rey de España). Teníamos hasta un idioma propio: el rosarigazino. Ni hablar de Newell’s o de Central: sólo nuestra pasión futbolística era auténtica, los hinchas de Ríver o de Boca sólo fingían. De repente los prostíbulos que siempre supimos que habíamos tenido –y que ya no teníamos– eran pintorescos, los visitaba Gardel, y Pichon Rivière en el vestíbulo del Madame Safó había escuchado hablar de Freud por primera vez. Los nombres de Berni o de Felipe Aldana convocaban coincidencias sobre un rosarinismo que antes hubiera sido considerado el colmo de la ridiculez.

No se trataba de un truco turístico. Este hablar de la ciudad no estaba destinado al consumo de forasteros. Los forasteros, de todos modos, empezaron a prestarle oídos a ese discurso y lo aceptaron, para asombro de escépticos. Y sólo entonces las autoridades turísticas empezaron a reaccionar, viéndole posibilidades a una ciudad invadida un fin de semana tras otro por visitantes que vienen a ver cómo está Rosario; casi se diría, a contemplar el milagro.

Este fenómeno es suficientemente notorio, pero si quisiéramos comprobarlo, bastaría con echar una mirada sobre los artículos aparecidos en la prensa porteña sobre nuestra ciudad: antes, predominaba un estilo reticente y perdonavidas, mientras que ahora se pueden leer frases como por ejemplo “la enorme producción de la ciudad”, “el semillero de tantos creadores”, “la fascinante cultura rosarina”, “una urbe poblada de mitologías” 1... Las reacciones suscitadas por el III Congreso de la Lengua, suenan en la misma tónica: “la respuesta del público ha sido tan generosa, que ha rebasado todos los límites previstos”, “en Rosario nadie es indiferente a las tribulaciones de la lengua”, “¡qué librerías tan maravillosas! siempre llenas...” 2 Y algún tiempo después, Juan José Saer, en una entrevista radial, cantaba loas a la ciudad a la que antes había tratado con cierta sorna, mientras dialogaba con su Intendente desde Francia. 3



1 Cfr. revista “Ñ” (Supl. cultural del diario Clarín) del 28 de agosto de 2004.

2 IWASAKI, Fernando. “Devuélveme el rosario de la lengua”, en revista Lucera (otoño 2005), págs. 40/41.

3 Programa “Caramelos surtidos”, Radio Continental Rosario; 15/5/2005, a las 12.15, hora argentina.



Eduardo D’Anna. Fragmento de “Changing Rosario”, de Nadie cerca o lejos.

El centralismo cultural en la Argentina, Identydad, 2005.



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para Nora Lía Sormani



Lejos de nosotros la pretensión de otorgar a estas humildes páginas entidad de discurso filosófico. El título responde más al tema que a nuestra práctica: intentamos exponer la necesidad de una Filosofía del Teatro como base del sistema de la teatrología y de una renovación de las tendencias actuales de análisis, crítica e historia teatrales. Este libro quiere ser, entonces, apenas el punto de arranque de algo que recién comienza. Proponemos una reconsideración ontológica del teatro como acontecimiento y zona de experiencia, superadora de los conceptos de “teatro de la representación” y “teatro de la presentación”. Formulamos los conceptos de convivio, poíesis teatral, cuerpo poético, subjetividad, micropolítica, y tomamos en cuenta los nuevos saberes históricos del teatro mundial en el siglo XXI y, en particular, del teatro argentino, cuyas producciones nivelan internacionalmente y en algunos casos se cuentan entre lo más relevante de la escena occidental. De esa reconsideración se desprenden no pocas consecuencias. Ojalá el lector coincida en reconocer, como méritos metodológicos de este trabajo, la recuperación del espectador empírico como laboratorio de percepción de la teatralidad, y la atenta observación, el rescate sistemático del pensamiento de grandes maestros del teatro argentino actual. Ambas actitudes vuelven a fundar la teoría en la praxis, sea del espectador o del teatrista. Este libro fue escrito en 2004, como texto y paratexto de nuestra tesis doctoral. Hemos aprovechado el tiempo transcurrido desde su primera redacción para actualizarlo, resumirlo y liberarlo cuanto ha sido posible de aparato erudito, tecnicismos de hiperespecialización y bibliografía. Aspiramos a una expresión del pensamiento a la vez accesible a teatrólogos y teatristas. La división interna en parágrafos numerados permite un sistema de remisiones y conexiones, señalada entre corchetes para distinguirla de fechas, notas y citas de páginas. El lector encontrará puntos de contacto y sustanciales diferencias con nuestro libro inmediato precedente, El convivio teatral (2003), al que Filosofía del Teatro I a la vez continúa, amplía, cuestiona y supera. Esta es la primera entrega de una trilogía; le seguirán Filosofía del Teatro II: Análisis Teatral, Poética Comparada y Filosofía del Teatro III: El Teatro de los Muertos. Nuestro agradecimiento, como siempre, a Jorge Garrido, al proyecto de Editorial Atuel y sus ya diez años de colecciones de teatro.



J. D.

23 de diciembre de 2006



Jorge Dubatti, de Filosofía del Teatro I. Convivio, experiencia, subjetividad, Atuel, 2007.



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5. Tensiones entre arte y vida, tensiones entre las artes. La experiencia de las vanguardias históricas (futurismo, dadaísmo y surrealismo), que cubrió tres décadas (aproximadamente 1909-1939, según una discutida periodización), produjo en los campos teatrales de Occidente un quiebre equivalente al que generó Marcel Duchamp en el concepto de arte con el ready-made, según Gadamer (1996:65). ¿Qué es el teatro después de las vanguardias, ante qué manifestaciones y acontecimientos podemos hablar de teatro? ¿Cuándo hay teatro y cuándo no? La postvanguardia, que prolonga su vasta productividad hasta hoy, capitaliza nuevos saberes: acepta que el proyecto vanguardista de fusionar arte y vida fracasó (según la avalada tesis de Peter Bürger), pero afirma que sí es posible trabajar con campos de tensión, vaivenes, cruces y periferias de lenguajes, entre el arte y la vida y entre las diversas artes. Parade y acción surrealistas, velada y sesión dadaístas, teatro sintético futurista, teatro de la crueldad, teatro sagrado y teatro de la peste, teatro ritual y teatro alquímico, happening, performance, performing-arts, teatro performativo, teatro pánico, teatro instantáneo, teatro invisible, teatro ambiental, teatro rásico, instalación, antropología teatral, bio-arte y biodrama, body-art, teatro semimontado, teatro conceptual, teatro postdramático, no-representación, teatro de “objet trouvé”, teatro de estados, música escénica y teatro musical, teatro-danza y danza-teatro, teatro del relato, teatro corporal, show, no-actuación, teatro de papel o kamishibai, stand-up, son algunas de las formulaciones artísticas o teóricas que dan cuenta, de muy diversas maneras, de la crisis del concepto mimético-representacional del teatro en el siglo XIX, del reconocimiento de otras modalidades, y registran la ampliación y cuestionamiento de la dramaticidad en diferentes momentos de los siglos XX y XXI.



Jorge Dubatti, de Filosofía del teatro I. Convivio, experiencia, subjetividad, Atuel, 2007.



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La perra



Atraídos por olor de sangre de sus entrañas

los perros siguen a la perra en el celo como si fueran el séquito

de una negra reina. Y la olfatean en un movimiento impúdico

que tal vez mereciera llamarse amor.

La perra finge que la persecución la incomoda

y se niega como las mujeres solicitadas.

Un hedor penetrante de vida la acompaña

entre los dos soles que limitan el paso del día.

En la noche, cuando la encierran en el galpón,

los perros se quedan del lado de afuera, desolados y fieles.

Y sus resuellos en la oscuridad nos enseñan

que el amor es una pasión inútil, una puerta cerrada.





Ledo Ivo, Traducción de Adán Méndez , de Los murciélagos, Chile Poesía, 2005.



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Desembarcando en Londres


He aprendido poco en mi vida

y lo que sé alcanza apenas para vivir.

Mi glosario es incompleto y en él falta

la palabra magnética que abre las puertas cerradas.

Sé apenas el nombre de una estrella

y su lugar cautivo en el cielo del verano.

Aunque ya esté de noche, aún no aprendí

a descender en una ciudad extranjera y atravesar los puentes

que se suceden más allá del aeropuerto.

La neblina avanza y apaga los vestigios de los hombres

y sus moradas precarias que no los protegen

de averías y destrucciones.

A la muerte ofreceré mi ignorancia

como quien guardó un regalo toda la vida

para dárselo a nadie.





Ledo Ivo, Traducción de Adán Méndez, de Los murciélagos, Chile Poesía, 2005.

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Un cuento y un fracaso



La investigación de Walsh termina en un fracaso, porque no obtendrá del entrevistado coronel Moore Koenig los datos sobre el paradero del cuerpo de Evita. Apenas algunas referencias –“está enterrada en un jardín”, “parada como Facundo”– que dicen mucho al escritor sobre la persona del coronel pero no aportan demasiado para ubicar el cuerpo. Walsh cree que podrá negociar porque tiene unos papeles que interesan al militar,14 pero frente al gran secreto de la política argentina no hay nada que pueda razonablemente ofrecerse a cambio: ni dinero por un gran reportaje, “cinco mil, diez mil dólares, lo que quiera”, ni siquiera la posibilidad de que el autor material del secuestro se rehabilite ante la historia.

Mas allá de las razones de Estado que lo llevan a mantener el secreto, Moore Koenig, considera que esa mujer es suya y no está dispuesto a compartirla. Frente a la “pobre gente” que la considera una diosa, la actitud del coronel no es tan distinta. En esta adoración del secuestrador por el cuerpo que custodia hay mucho de perverso, pero no eran menos ambiguos los sentimientos de quienes la odiaron en vida, admirando secretamente su juventud, su belleza, el lugar infrecuente que llegó a ocupar como mujer.

También es contradictoria la posición del periodista. “Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, en busca de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio”, comienza diciendo, como si intentara sugerir que lo guía meramente un interés profesional. Es la misma actitud, no del todo creíble, que hemos visto adoptar a Walsh en otras ocasiones similares. Pero, de inmediato, el entrevistador se apasiona no menos que lo hará el coronel y describe las prodigiosas consecuencias que tendría su descubrimiento: “Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas”. Quien comienza por negar cualquier interés político –Walsh no era entonces peronista– no puede sentirse ajeno ante las pasiones desatadas por el cuerpo de esa mujer cuya memoria vanamente se pretende suprimir. Pero lo más notable es que ve en ese posible hallazgo la cifra de su propia salvación: “Por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra”.

Para el coronel secuestrador, ese cuerpo terminaría por convertirse en la razón de su existencia. La entrevista a su esposa e hija que relata Tomás Eloy Martínez15 confirma que hasta el final de sus días el ex jefe del Servicio de Informaciones mantuvo la actitud maníaca que describe “Esa mujer”. Evita será la clave que atraerá a Walsh hacia el peronismo. Tardará en identificarse con una propuesta política pero ya sabe, desde entonces, que la sociedad argentina resume en ese cuerpo, en la figura de Evita, todo el odio y el amor. ¿Cómo sería posible sin comprender esto fundar cualquier proyecto político, romper el aislamiento, la soledad del intelectual?

Sebreli y Viñas no trataban en sus escritos el secuestro del cuerpo de Evita como una cuestión fundamental.16 Walsh hace de ese episodio el eje de su relato, ayudado por su olfato de investigador de casos policiales, acostumbrado a priorizar el crimen, lo monstruoso, lo aberrante. Él había intuido que ese cuerpo insepulto se constituiría en el símbolo del odio antiperonista y en una de las claves para desentrañar el conflicto político de su tiempo.



14 Walsh hace referencia a esos papeles en Caso Satanowsky (pág. 179, nota 32). Es otra de las claves que ha dejado para que no se dude de la veracidad del encuentro con el coronel y de que él es el periodista entrevistador. En el prólogo al cuento, confirma también la realización de esa entrevista.

15 Moore Koenig fue abandonado por su mujer y su hija que ya no toleraban la obsesión del coronel con el cuerpo de Evita. En su residencia diplomática en Bonn había pretendido guardar el cajón fúnebre en los dormitorios para asegurarse de que no fuera sustraído. Más tarde cuando perdió contacto con el cuerpo, Moore Koenig se derrumbó. “Evita fue su ruina”, dirían su mujer y su hija. Allí podría fundarse “la maldición del cadáver”, considerando lo ocurrido con varios de los intervinientes en el secuestro y la ocultación, pero, en verdad, muchos de ellos fueron blanco de atentados de la resistencia peronista. Tomás Eloy Martínez, Santa Evita, Buenos Aires, Planeta, 1998.

16 Es más, el primero rechazaba “la necrofilia de ciertos peronistas que reclaman la momia de Evita para convertirla en un objeto mágico de adoración mística”. Eva Perón, aventurera o militante, op. cit., pág. 112.



Eduardo Jozami, de Rodolfo Walsh. La palabra y la acción, Norma, 2006.



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Mensaje a las palomas



Id ahora a decirles a todas las palomas

que el milagro de Dios

nos estaba esperando oculto bajo el agua;

que además de la luz –viva entraña del verbo–

igualmente fue el beso,

la caricia del alma de su sombra en las aguas,

en medio de la noche sin alba de los peces.

Id ahora a decirle, de igual modo que antes,

que cuando la luz fue la primera sonrisa

caída de su espejo, algo dejó de ser

en torno de la luz:

que algo rodó en pedazos debajo de su lámpara.

También id a decirle, de igual modo que antes,

que el sólo hecho de ser

es ya una destrucción;

porque sólo no siendo es posible lo intacto.



Franklin Mieses Burgos, de El ángel destruido, Ferilibro 2007.



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Primera evasión



Lo redondo es un ángel

caído en el vacío de su propio universo,

donde la justa voz de su verdad resuena

llena de eternidad cerrada y de infinito;

lo redondo es un río; maravilloso río

que sale y que retorna de nuevo hacia sí mismo,

hacia la hueca nada donde su ser gravita;

por su forma la lengua de Dios está explicando

su gracia preferida, la imagen con que muestra

la sombra de su rostro desnuda sobre el mundo:

–¿No es su ley la que esculpe la manzana del orbe;

el anillo que cierra el pedestal del árbol,

la cabeza del hombre?

Lo redondo es un ángel cautivo que no sueña,

que no se traslimita de su cerrado cielo:

Un ángel prisionero que está sujeto a Dios

como un objeto más, de amor, entre sus dedos.



Franklin Mieses Burgos, de El ángel destruido, Ferilibro 2007.



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Nueva cultura



Dice Edward Said: “El capitalismo tiene la facultad a través de los medios de crear la atonía ciudadana. Y la atonía ciudadana es la textura intrínseca donde se crean los fascismos cotidianos de la complicidad civil”.

Tal vez una obra de Sam Shepard resume la subjetividad del pueblo norteamericano cuando un personaje le dice a otro: “Tenemos un legado y una obligación que seguir. A nosotros nos toca decidir por el mundo. Nadie lo va a hacer por nosotros, lo hacemos por el bien de ellos, por nuestros hijos y nuestros soldados y por la patria.”

Es una joya teatral que explica cómo la invasión a Irak y las intervenciones militares estadounidenses en el Tercer Mundo es un bien que el gobierno de Estados Unidos le hace al pueblo iraquí y a los pueblos del Tercer Mundo. Entre 1945 / 1967 cada año se produjo una intervención militar estadounidense en el Tercer Mundo. (Richard Barnet, Imperialismo y Cultura).

Por eso creo que si queremos construir una sociedad en el futuro donde la dignidad humana se precie como valor fundamental, debemos preguntarnos y cuestionarnos qué gran fábrica de fascismo cotidiano estamos construyendo diariamente, qué textura social permite que interioricemos como obvias las grandes desigualdades sociales.

Lo que Latinoamérica está viviendo es un revolución cultural, modificar la cabeza de la gente que toma como natural y obvia la exclusión y la indigencia. Una nueva cultura se está gestando. Pero insito: es una revolución cultural.



Eduardo Pavlovsky, de Resistir Cholo. Cultura y política en el capitalismo, Topía, 2006.



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Final

(fragmento)



Una de las cosas que más me sorprendió cuando llegué a Florencio Varela fue la preeminencia que la expectativa de recibir un plan ocupaba en la forma en que mis interlocutores hablaban sobre su aproximación a una organización piquetera. Tal vez eso fue así porque yo estaba demasiado empapada de un sentido común –sociológico, mediático– que, casi invariablemente, tendía a disolver esa cuestión en discusiones normativas –es o no es “clientelismo”; contribuye o no al “desarrollo político” del movimiento. Algunas páginas atrás se ve a Matilde y a Juan Aguirre trabajar conjuntamente en actividades del Movimiento Teresa Rodríguez. Sin embargo, Vero alguna vez me dijo que su mamá no estaba con los piqueteros, que el que estaba con los piqueteros era su papá. También alguna vez Gloria –hija de la Polaca– me corrigió diciendo que Matilde no era piquetera: Ahí el que es piquetero es Juan. A tal punto las organizaciones aparecen asociadas a los planes, que quien está con los piqueteros es aquél que está anotado en un movimiento, y recibe plan a través de él.

El plan de los piqueteros –como el plan de la UGL, como el plan por un político– se revela como un universo de relaciones y de obligaciones. Anotarse con los piqueteros es ingresar en cierto sistema de compromisos, de los cuales el marchar parece ser el más prominente. Como intenté mostrar, las marchas mueven emociones diversas, son vividas de modo disímil por cada persona –y por una misma persona en distintas circunstancias: una marcha puede instigar miedo, vergüenza, orgullo, satisfacción. Pero en cualquiera de los casos, marchar es aquello que, al menos al principio, se acepta como parte de las reglas de juego: marchar es parte de las reglas de juego, y dejar de marchar es salir de ese juego.

Cuando nos preguntamos qué implica para las personas participar de ese universo de relaciones –qué es aquello que ‘está en juego’–, un campo complejo y plural se despliega. Un campo insondable que revela la infertilidad de las ‘razones’, como de los órdenes –‘material’, ‘ideológico’– en que esas razones suelen ser clasificadas. Marchar puede ser aquello de lo que depende una economía familiar, aquello de lo que dependen diversas relaciones interpersonales, aquello que otorga valor a una persona –como vecino, como padre, como madre, como compañero, como militante. Por otro lado, al tiempo que las personas suelen referir a los movimientos como una vía de acceso al plan, el estar en un movimiento de ningún modo se agota en el plan, ni mucho menos en la actividad de marchar. A través de los Aguirre y de diversas situaciones vividas alrededor de la toma del local, se ve cómo las personas se envuelven en infinidad de actividades y relaciones asociadas al movimiento; y cómo esas actividades y relaciones las envuelven: las becas no llegaron, pero la toma no tenía vuelta atrás, había generado demasiadas rutinas, demasiados significados. Por eso indiqué que estar con los piqueteros puede ser estar ocupados; puede ser aquello que hace al sentido de la vida.



Julieta Quirós, de Cruzando la Sarmiento. Una etnografía sobre piqueteros en la trama social del sur del Gran Buenos Aires, Antropofagia, 2006.



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Nómada
Revista de la Universidad Nacional de San Martín
Dirección: Jorge Boccanera
Año 1, N° 3,

Febrero 2007



Sumario

Mundos en crisis: educación y trabajo

Judith Gociol

El carnaval de Babel

Victoria Azurduy

Alemania: escritores e inmigración

Esther Andradi

La herencia de Pinochet

Faride Zerán

Entrevista inédita a Bioy Casares

Vicente Muleiro

Nacimiento / Judith Gociol

Teatro en la Patagonia / Jorge Dubatti

Tierra baldía: poetas de la Patagonia

Nitrato de plata / Mariana Fossati

Soja transgénica / Ana María Vara

Aceleradores para la vida / Judith Gociol

El comic rio arriba / Hugo Montero

Favario: arte y política en acción / Osvaldo Aguirre

La hoguera de los libros / Fernando Báez

Reelección de Lula en Brasil / Emir Sader

Moyano y una novela para escuchar / Juan Gelman

Eduardo Galeano, Amalia Giesche, Jorge Boccanera



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Agualava



Agualava cae de mi sexo.

Aguafuerte de químicos poderes.

Agua de prisión desmedida.

Agua de pequeña prostituta subterránea.



Agualava cae de mi sexo.

Pintado artilugio de mis labios.



Agualava aguaceite en borbotón de añeja ingle carcomida.

Agualava aguaceite de espeso puntapié en caída libre.

Agualava en queja de paracaídas.

Agualava en frotación constante.

Agualava por vos mi amor de veinte identidades.



De a sorbos te ofrezco mi agualava paraíso.

Mi edema ensanchada.

Mi rocío de muslo disgregado.



Yo te ofrezco mi dulce artimaña de gacela.

Mi amague de nudo.

El ardor de mi ojo de circo.

O el timbal de cópula en permanencia.



Gruta áspera de pico que penetra

la púrpura pluma de aire cuando gozo.



Agualava y su fluir en cauce anónimo.

Agualava y su tambor en talle de gladiolo.

De gorjeo.

De gruta acorazada.



Agualava por vos mi amor de quince abrazos.

Agualava aguapéndulo de piedra para ser fundido en franja de furia.



Patricia Díaz Bialet, de Soy dos y una se anticipa, en www.el-descubrimiento.com.ar



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Emily Brontë



Emily Brontë: sacúdete el cuerpo y vuelve a la vida.



Escribe par mí ese capítulo negro en donde la bruma descubre tu máscara de fuego

y el salvaje placer de liberar las manos como águilas.



Yo te envidio, Emily,

sin más excusas que las raíces nocturnas que unían tus pies al centro de la tierra.

Por eso te exijo que prolongues el insomnio;

que vuelvas hacia mí tus ojos de borrasca envejecida,

que extiendas tus manos hasta tocar todo lo que sueño.



Gira alrededor de mi cabeza el plumaje de tu cuerpo

y junto con él tráeme la última ráfaga que amaste.



Emily Brontë: roe la madera y encuentra el camino de regreso.

Aunque ahora duermas solamente bajo el tibio reflejo de la luna

donde nunca despiertas al llamado de la hierba.



Patricia Díaz Bialet, de Los despojos del diluvio, en www.el-descubrimiento.com.ar



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La inmersión nos refleja tal cual somos



al hombre de flecha de imán húmedo



cada vez que vuelvo a ese cubo de luz en donde flotan tus ojos submarinos

cada vez que intento devolverme a tu traje de acuanauta y a tu músculo ceñido

y que regresan las tardes de intrépidas tormentas

y mi entonces pequeño cuerpo atiborrado de cables telefónicos en una estéril cabina de un

/pueblo del sur

cada vez que reanudo la muerte de la amiga

el raso púrpura que te endulzaba el semen derrochado

o cada vez que tu dedo interminable merodea esta silla que ahora me deleita

cada vez que en posiciones extremas los ojos incautos de los vecinos se impregnan en el

/vidrio, en la maceta cómplice

cada vez que me zambullo en la opulenta carne que aún bebemos gota a gota en lo que se

/sueña

cada vez que en tu diáfana ingle de aguardiente me rozas la vida la urgencia las amarras



(era el tiempo imprevisto,

era el tiempo de la cadena que aún luzco en noches de fiesta,

era tu pierna erecta como un mástil de fiebre,

era el incesante automóvil hacia el hotel que todavía nace en el sur,

era la duermevela con que adherimos nuestros cuerpos a través de los kilómetros de

/espera,

era el tibio escozor de aquello que perdura siempre aunque nos duela)



cada vez que trago lo que extraigo de tu densa piel después del mar

sé que alguien conspira contra el mundo

y grita que no debo



sin embargo

yo me acerco a mi acuática mochila para olerte

como se huelen los búfalos antes de aparearse

como se huelen las camisas aún tibias de los muertos

como se huele el siempre fresco cadáver de la infancia



Patricia Díaz Bialet, de En órbita de fuego, www.el-descubrimiento.com.ar



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El recreo



El teniente querrá beber algo en su descanso.



No gracias.



Sólo un poco más de sangre.



Patricia Díaz Bialet, de El hombre del sombrero azul, en www.el-descubrimiento.com.ar



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Último aprendizaje


Con mi padre aprendí que antes de morir hay que encontrar a la madre.

Con mi madre,

que uno se muere sin padre y sin madre.



En el ramo vive el jardín y en su fondo se fija el otro ramo.

Con la pérdida se acrecientan los ramos y los fondos del ramo.

Pero ya nadie levanta el jardín con las manos, sólo se desea la entrega y se ofrece su fondo.

Nadie levanta un jardín, por eso estamos llenos de fondos y de ramos.

Es imposible levantar un jardín.

Como exceso nos rodean sus habitantes, su perfume y su fondo.

Uno va solo a la cita con su ramo de espera y uno espera levantarla.

Ella espera el ramo, su primer perfume.



A mi madre la subí con su ropa de teatro.

Es imposible levantar un jardín.



Juano Villafañe, de Deconstrucción de la mañana, Atuel, 2006, en

www.el-descubrimiento.com.ar



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Contigo bailaría una pieza lenta


Contigo bailaría una pieza lenta

Daría un paso.

Una habilidad de mundo con recortes y alientos que se noten.

Daría la vuelta, la visita al frío de un ventanal donde se huye otra vez de aquella música que

/me colocaste a la mañana.

Con la pieza lenta que recorta el espacio, la edad de uno y el tiempo perdido.

Y bailaría lo lento con su forma: al giro dado, al paso de dos, la vida corta.

Bailaría lento contigo la pieza que se oblicua, que se inclina hacia el paso, al pasadizo, a los

/ hoteles, los pasillos, los pasados.

No iría con mis pasos hacia ninguna parte, iría hacia la ida que provoca la vuelta.

Ya no hay tiempo para olvidar pasillos sobre los pasos cortos que van hacia la pieza.

Bailaría lento como decir: se escucha la música de calle, la visita y el humo que florece.

Entraría como se dice juntos sobre la misma pieza, en el mismo piso que se baila,

en la misma sala, en la misma madera que se pisa.

Lo contigo, lo lento es un decir.

Se canta con el cuerpo

Se ama con la ronda baja.



Juano Villafañe, de Deconstrucción de la mañana, Atuel, 2006, en

www.el-descubrimiento.com.ar



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Una leona entra en el mar



Una leona entra en el mar

hacia las arenas

ella la grande

ante lo colosal que dejan las mareas

las medusas frías

y los caracoles muertos.


Cientos de bañistas dioses fundadores revuelan su olfato

lo precioso de un felino que se moja en las aguas

en lo natural de una zona de playa

que invita a esa fiesta entre soles y peces

a la gran fiesta

entre el demasiado público

y el gran público de mar que invade los veranos.


Una leona sale al mar

hacia la música de playa

ella la grande

ante lo colosal que invade los veranos

con los golpes de sol

con los golpes del agua.


Cientos de dioses revuelan lo precioso de un felino

que se moja en las aguas

en lo natural que dejan las mareas

y esos cuerpos de playa que se llevan al fondo

de otra noche de fiesta de un silencio jadeante

sonidos al fin con ruidos de mareas

altas y bajas que regresan del fondo.


Una leona entra en el mar

hacia la música jadeante

ante lo colosal que invade los veranos.



Juano Villafañe, de Deconstrucción de la mañana, Atuel, 2006, en

www.el-descubrimiento.com.ar



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EL DESCUBRIMIENTO



Domingos de 20:00 hs. a 22:00 hs. por FM 88.7 La Tribu



Un programa para conocer el teatro, la poesía, el cine, la literatura, las artes visuales,

la música.



Con la conducción de Patricia Díaz Bialet, Jorge Dubatti y Juano Villafañe.



La participación especial de José Luis Mangieri, Adolfo Nigro, Eduardo "Tato" Pavlovsky

y Nora Lía Sormani.

Columnistas: Araceli Arreche, Pablo Imen, Marcelo Lo Pinto, Pablo Mascareño,

Grissy Santomauro y Mariano Ugarte.





Las siguientes personalidades han sido entrevistadas en EL DESCUBRIMIENTO: Griselda Gambaro, José Pablo Feinmann, Ulises Gorini, Beatriz Sarlo, Coco Romero, Mauricio Kartun, Guillermo Martínez, Abelardo Castillo, Guillermo Saavedra, Horacio González, Jorge Boccanera, Guillermo Saccomanno, Daniel Veronese, Marcelo Birmajer, Irene Gruss, María Rosa Lojo, Santiago Sylvester, Oscar Terán, Vivi Tellas, Horacio Salas, Andrés Rivera, Juan Sasturain, Mempo Giardinelli, Susana Cella, Tununa Mercado, Omar Pacheco, Sergio Iglesias, Hugo Mujica, Eduardo Belgrano Rawson, Arturo Carrera, Carlos Gardini, Daniel Freidemberg, Horacio López, Javier Cófreces. Florencia Abbate, Claudio Zeiger, Carlos Carbone, Patricia Ratto, Javier Robledo, Mario Gallina, Ángel Elizondo, Javier Adúriz, Daniel Tevini, Débora Vázquez, Daniel Zaballa, Norman Briski, Ivonne Bordelois, Marcelo di Marco, Cipe Lincovsky, Leopoldo Castilla, Alejandro Tantanian, Susana Torres Molina, Antonio Dal Masetto, Carlos de Urquiza, Elena Oliveras, Liliana Heker, Alberto Sava, Leonor Manso, Ester de Izaguirre, Delia Pasini, Jorge Leónidas Escudero, Bruno Morales, Mariana Caviglia, Angélica Gorodischer, Sara Facio, Franco Vaccarini, Gonzalo Sánchez, Ingrid Pelicori, Mario José Grabivker, Osvaldo Bossi, Elvio Vitali, Emilio Villafañe, Omar Aita, Patricio Contreras, Silvia Dabul, Eduardo Jozami, Gerardo Hochman, Leonardo Martínez, Esteban Nicotra, Rita Terranova, Carlos Aprea, Norma Montenegro, Alfredo Lichter, Rafael Spregelburd, Eduardo D'Anna, Elena Bossi, María del Carmen Bianchi, Gabriel Guralnik, Julieta Quirós, Omar Acha.





Se puede escuchar ON LINE a través de la página web www.fmlatribu.com

Para comunicarse con el estudio de aire, se puede llamar al 4866 - 1095 o al 4864 - 0489.



Domingos de 20:00 hs. a 22:00 hs. por FM 88.7 La Tribu

Mensajes: Patricia Díaz Bialet pbialet@ssdnet.com.ar

Jorge Dubatti norayjorge@fibertel.com.ar

Juano Villafañe jvillafa@rcc.com.ar



NOTA 1: Recibimos material de prensa para el programa en FM LA TRIBU, Lambaré 873, Buenos Aires (dejar en cabina del operador).

NOTA 2: Cada programa sorteamos entre nuestros oyentes libros, y/o entradas de teatro.



Escrito por Carmiña Candido Daverio
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